Amsp14: Ojalá te guste este, Lily es una ternurita o así es como yo me la imagino. Muchos besos.

toolate503: Ojalá también te guste y cumpla con tus expectativas. Besitos.

Lucy: Lily es muy graciosa y adorable. Supongo, al menos lo es para mí. Espero te guste y te dejo besos.

Por favor comenten si leen :). Me harán feliz a mí y harán feliz a mi amigo.


Se sentía como tonto, parado junto a su baúl en medio del gran comedor y mirando a la pequeña Lily Luna, despedirse efusivamente de sus amigas. A su lado, James lo miraba de mala gana y en cuanto se volvía a verlo, desviaba la vista y se cruzaba de brazos. Albus Severus sudaba frío y no dejaba de jugar con los hilos de su bufanda mientras estaba junto a Snape.

Mientras Lily terminaba de despedirse, Albus hacía su ritual de caminar por el comedor e inspeccionar que todos los adornos estuvieran acorde a sus exigencias.

La verdad sólo lo hacía para molestar y no tardó en darse cuenta de que tenía una valija y que se encontraba junto a los niños Potter.

- ¿Vas a alguna parte? - le preguntó con una gran sonrisa. Traía un enorme sombrero que se iluminaba de verde y rojo. Severus se preguntó si Ravenclaw y Hufflepuff se sentirían excluidos de verlo. - no sabía que pensabas dejar el castillo para las fiestas.

- Yo tampoco. - masculló y Albus no pudo contenerse más, atrayendo la atención del director. - qué sucede, señor Albus.

- ¡El profesor Snape pasará la navidad con nosotros en la madriguera! Lily logró convencerlo, no sé cómo pero es un gran honor.

La sonrisa de Albus Dumbledore se ensanchó más y más, en tanto que Snape deseaba que la tierra se lo tragara. El director colocó su mano sana sobre el hombro de Albus Severus y suspiró contento.

- Entonces, quizá les haga una visita y les enseñe mi mano maldita.

- Ya nos la enseñaste en día de brujas, que seguro tiene más sentido que enseñarla en navidad. - objetó Snape, mientras Dumbledore comenzó a palmearlo en la espalda como si estuviera diciendo un chiste muy gracioso y sacándole prácticamente todo el aire.

- Sé que a ti, te fascinan esas cosas y estás ansioso de verlo.

Negó con la cabeza y finalmente, Lily terminó de despedirse. Al correr y detenerse junto a sus hermanos, estudió a su profesor de pociones y también negó con la cabeza. Algo faltaba y muy en su interior, rogaba que no lo notara.

- ¿Dónde está el suéter que le tejió mi abuela Molly? - preguntó abiertamente y Snape no supo qué responder, para salir del dilema. - tiene que usarlo, para eso se lo regalamos.

- Está dentro del baúl y si lo abrimos ahora y lo buscamos, haremos un gran desorden y nos perderemos el tren.

Lily no pareció convencida pero luego de prometerle que lo utilizaría de camino a la madriguera, sintió una mano que trataba de tirar de él, para comenzar el recorrido en vías a la salida del castillo y a tomar el tren para partir.

- Creo que estás mal de la cabeza como para invitarlo. - rezongó James sin disimulo y Lily decidió ignorarlo y continuar contándole qué harían primero, al llegar a casa.

- Primero le voy a enseñar mi cuarto y mis muñecos. Tengo muchos osos de felpa y otros animales. Después vamos a hacer un muñeco de nieve con papá y con quien sea que esté en casa ahora mismo. Vamos a colgar las medias para Santa y hornear galletas.

No se imaginaba a sí mismo, haciendo un muñeco de nieve con Potter, ni horneando galletas. Lily continuaba hablando como si la navidad fuera eterna y durara toda la semana. Sólo se quedaba por un día o quizá medio día. Sin embargo, ella continuaba ilusionada al respecto.

- Podemos jugar con mi equipo de pociones que papá me regaló la navidad pasada. - dijo Albus mientras buscaban un compartimiento vacío. Ni cuenta se había dado de que se habían subido al tren, debido a la charla de Lily sobre todo lo que podía hacer con él. Muchos estudiantes le observaban con curiosidad mientras colocaba su baúl sobre el pequeño compartimiento que debía compartir con tres niños. - no tiene ingredientes reales, pero para algo habrá de servir.

Eso casi le motivó a contarles, aquel día en el segundo curso cuando había recibido uno de esos juegos de pociones para navidad, de parte de Albus y prácticamente había hecho un agujero en el suelo del dormitorio.

- Y lo escribiré todo en mi diario. Cada día que tengamos una nueva aventura.

- ¿No estás ya muy grande para estar teniendo un diario? - se mofó James y Lily se sonrojó, junto a Snape, haciendo que sus pecas relucieran mucho más de lo que normalmente lo hacían.

- No... y no es asunto tuyo... Jamie.

- ¡No me llames de ese modo!

Muy pronto habían comenzado a discutir y ni Albus ni Snape sabían cómo remediarlo. A última estancia, Lily había decidido terminar la discusión y quitarle el habla a su hermano mayor, que no duró mucho al momento de pasar el carrito de golosinas. James terminó comprándole una rana de chocolate e intercambiando los cromos con ella.

- Mire, profesor... está en el cromo. Es el primero de usted que tengo. - sonrió la niña y Severus tomó la estampa de sus manos y se miró a sí mismo. El Snape en miniatura, no tardó en desaparecer. - Mi hermano no lo tiene, pero ni crea que se lo daré. - dijo con la boca llena y en voz baja. Tenía un poco de chocolate en el rostro y por un momento, volvió a sonreír al verla chuparse los dedos. - ¿No quiere una golosina? Le convido de mis grajeas, espero que tengan buen sabor y no haya ninguna asquerosa.

- Hugo dice que su papá, una vez probó una con sabor a vómito.

- Weasley siempre tiene mala suerte. - dijo por accidente y Lily rió como si hubiera dicho el chiste del siglo.

A mitad del viaje, Lily se quedó dormida sobre su regazo y James y Albus, dormían en el asiento del frente. No podía entenderlo bien, pero a excepción de James, ninguno de esos niños sentía aversión por él. No le temían y no podía siquiera decir con exactitud, por qué James le odiaba tanto. Atrás había dejado su época de martirizar a los estudiantes. Ahora lo hacía en menor cantidad, ya le resultaba aburrido y cansino. Y tenía que admitir que hasta tentador a veces, con el hijo que Luna Lovegood y Neville Longbottom habían tenido.