Hola!...¡Qué terrible!, Mil gracias a los que me avisaron que el doc estaba malo, me pasó con el primer cap, pero me di cuenta inmediatamente y ahora uff, crei que todo bien pero la verdad, no :C Disculpen! Pero ahora subiré dos caps en recompensa, ¡Espero que les gusten! Yetsave! Gracias por el cmmt y te aseguro, para mi, ¡Draco jamás será el maaalo!...y Ginny, tiene un importante rol en la historia :x. Mama Shmi: Gracias por mandarme el inbox y por el consejo!...y Lisicarmela, también, gracias por avisarme, y espero que te siga gustando la historia! Un abrazo y ahora si, a disfrutar de la historia. Astoria.

"Harry:

Sé que esto será complicado de entender, pero me marcho por un periodo indefinido... necesito tiempo…espacio para poder sanar las heridas de esta guerra...en soledad.

No me busques, sabrás de mi cuando me encuentre preparada para volver y entonces, todo será como antes.

Cariños, Herms"

Dobló la carta lo más rápido que pudo y la amarró a la pata de la lechuza negra de Snape. Los ojos del animal estaban fijos en ella, atentos al más mínimo movimiento de la castaña. "Supongo que es cierto que todo se parece a su dueño" pensó y esbozo una leve sonrisa. Pero otros ojos también estaban fijos en ella; Snape estaba parado en el umbral de la puerta observándola de pies a cabeza: su cabello domado con el paso del tiempo definido en unos suaves rizos castaños, sus labios rosas por su constante manía de mordérselos, su cuello estilizado y... no quiso seguir bajando. Cerró los ojos y se reprendió mentalmente por la dirección que estaban tomando sus pensamientos.

-Granger no la voy a esperar toda la vida, acaso es muy difícil despedirse de su novio "zanahorio" Weasley ? - le espetó con su usual tono desagradable. Hermione lo miró y rápidamente respondió - no es mi... si ya, vámonos- le ordenó a la lechuza su destino y siguió a Severus hasta la chimenea. A veces le gustaba pensar que los insultos de Snape a sus amigos se debían a los celos que el profesor tenía de ellos… pero claro, eso era solo una ilusión.

Entraron a la chimenea y el profesor cogió un puñado de polvos de una bolsa de raso negra.- a Malfoy Manor- dijo Severus y sintieron como eran transportados hacia la mansión, y luego de unos segundos sus pies estaban de nuevo sobre suelo, pero al momento de pisar Hermione no pudo mantener el equilibrio y se fue directo al suelo, o al menos, es donde iba, hasta que unos firmes brazos la tomaron de la cintura para sostenerla y tiraron de ella. Un segundo después estaba aprisionada en los brazos de Snape, completamente pegada a su cuerpo. Mordió su labio inferior por inercia y vio como los ojos del profesor viajaron hacia ellos

-¡Severus! - la voz de Narcissa proveniente del segundo piso hizo que se separaran inmediatamente, el profesor salió de la chimenea y con un seco -sígame - abandonó la estancia principal de los Malfoy.

Avanzaron por los fríos pasillos de la mansión hasta llegar al cuarto de Draco; enormes cortinas mostraban lo alto de la habitación, un antiguo librero estaba al fondo, detrás de un gran escritorio color nogal que tenía sus patas talladas con serpientes. A la izquierda un gran ventanal con vista a los jardines y frente a esta, la gran cama en la que se veía a Draco recostado. -Qué bueno que llegaste Severus...- dijo Narcissa caminando hacia él - Lo he acomodado y tapado con muchas mantas... está…frío- dijo asustada.- todas mis provisiones están sobre el escritorio.- El profesor solo la miró por unos segundos para continuar su camino al lado del joven. Hermione lo siguió y pudo ver el cuello de Draco de un color morado intenso, casi negro, con tres finas líneas rosas irrumpiendo en él. "Cuando una herida esta envenenada, con algún hechizo que destruya la carne, cualquier cosa que provoque gangrena, no es posible sanarla con estos hechizos"- "entonces que hago Draco?"-"hay que limpiarla desde adentro… hay que abrir Granger". Las palabras de Draco venían a su mente. Abrirla. ¿¡Cómo sería capaz de hacerle eso a Draco!?

-Blizy, trae todas las toallas que encuentres en el baño; Dixy trae dos calderos con agua caliente, Granger, prepare poción desinfectante y tenga lista la cicatrizante - La sedosa voz de Severus dando órdenes en todas direcciones interrumpió las cavilaciones de Hermione; ella rápidamente se dirigió a cumplir la labor encomendada mientras el profesor se acomodó a un lado se Malfoy y sacó su varita; respiró profundo y se preparó para lo que venía. ¿Qué haría Granger cuando viera el cuello de Draco partido en dos?

Hermione revisó una vez más los frascos que tenía enfrente y una vez que estuvo segura de haber hecho todo bien, se dirigió al profesor -todo listo, profesor- la castaña colocó las pociones en la mesita de noche del lado de Snape y rodeó la cama colocándose al otro lado del joven, cuya mesita ya tenía las toallas y el agua dispuestos.

-Empecemos entonces- Severus levantó la varita y la posó por el inicio de una de las líneas rosas, y con una voz más seria de lo normal (si es que era posible), dijo -Redemptio -.

La varita de Snape no alcanzó a avanzar un milímetro cuando Draco despertó de golpe abriendo desmesuradamente los ojos; al siguiente milímetro lanzó un grito de dolor y comenzó a moverse, intentando huir de la situación.

-¡Granger!¡Afirme a Draco!- Hermione con un hechizo colocó ambas manos de Draco por sobre la cabeza de él, e inmovilizó las piernas; pero aun así Draco se retorcía del dolor mientras un enorme chorro de sangre comenzó a caer de su cuello. Severus terminó de abrir la herida y le ordenó a Hermione que la limpiara con los paños, ella rápidamente cumplió la tarea y Severus con un gotario comenzó a aplicar la loción desinfectante. Draco se tensó completamente ante el ardor del líquido y luego, relajándose completamente, cerró los ojos cayendo sobre el colchón. Hermione asustada intentó vanamente reanimar a Draco. ¿Cómo Severus podía quedarse tan… impávido con el sufrimiento de Draco?... Sin embargo Hermione estaba muy equivocada. Severus hacia su mejor esfuerzo por no temblar ni alterarse ante el estado de Draco, lo quería como un hijo y verlo sufrir de este modo era terrible...era una tortura.

Y era su culpa: si Draco no hubiese hecho esa estupidez no estaría pasando por esto. Si Draco no hubiese hecho esta estupidez él estaría muerto. ¿Es que acaso valía la pena su existencia? Draco, por lo bajo tiene una madre que lo espera, sin contar sus amigos… y alguien por quien luchar...pero a él, ¿Quién lo podría estar esperando?

-déjelo Granger, es mejor que sea así- la voz triste del profesor le dijo mucho más a Hermione que su frase, pero no pudo darle más vueltas al asunto ya que había que vendar al menor de los Malfoy. Con sumo cuidado terminaron su labor hasta que el platinado estuvo curado, con vendajes y descansando profundamente en su habitación. Segundos después Narcissa entró en la habitación con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar por escuchar los gritos de su hijo.

- deben descansar, no se preocupen por nada, yo me encargaré de mi hijo -Severus asintió y Hermione dio la orden por dada -los elfos les indicarán sus habitaciones-

Ambos hicieron un leve movimiento de cabeza a la mujer y se dirigieron en silencio a la puerta, escuchando la última palabra de la mujer.

-Gracias, a ambos.

Dos elfos esperaban afuera y condujeron a los señores a sus habitaciones. Inmediatamente al lado de Draco estaba la de Severus, y la siguiente era la ocupada por la castaña. El profesor y la alumna se despidieron con un movimiento de cabeza y entraron a sus habitaciones.

Ginny leyó la carta de Hermione una y otra vez, ya que sabía que algo no estaba bien: Hermione no era de esas que abandonaba todo por la nada, y si bien, desde que rechazó a Ron las cosas se habían vuelto un... poquitín… tensas, no era para pedir tiempo. Pero... ¿Dónde, y con quien, estaría?.. Con luna no, había ido a visitarla y podía estar segura que Herms no estaba en esa casa; en la casa de sus padres tampoco, ya que hasta el momento para ellos era una completa desconocida...mmm… ¿Quizás un amigo muggle?.. No, ella no se llevaba muy bien con los otros...entonces, ¿¡dónde!?

La pelirroja daba vueltas y vueltas por la habitación recordando con pelos y señales los últimos movimientos de la castaña, en busca de alguna pista: las últimamente comunes desaparecidas de la castaña, lo tarde y cansada que volvía, cuando la había sorprendido deambulando por los pasillos que conducían a las mazmorras, siempre cerca de Slytherin...Slytherin. Y recordó aquel día en el comedor

-"quizás Dra…Malfoy no es lo que parece"-sugirió Hermione

-"Claro que no es lo que parece… ¡Es un mortífago!"-espetó Ron, ante la mirada reprobatoria de Hermione

-"Hay que mirar más allá de lo que ves, Ron"- Hermione miró a Harry quien le dio la razón a Ron y ella continuó su desayuno sumergida en un profundo silencio.

Una fuerza invisible sentó a Ginny abruptamente en el sillón.

-¡Ginny ven a desayunar! - el grito de la señora Weasley interrumpió sus pensamientos.

-¡Si mama, enseguida!- dijo mientras su mente funcionaba a mil por hora. A los pocos minutos un desfile de pelirrojos perezosos comenzó a bajar las escaleras. Cuando finalmente Ron cruzó la habitación, una sonrisa suficiente posaba en la cara de la pelirroja y decidida a seguir su plan, se encaminó al comedor Weasley.