Sweet love dark.

Capitulo 3.

Lágrimas dolorosas.

(Sakura)

Vuelvo a sentir el impulso a perderme de nuevo, esa sensación que ya experimente mucho antes, no puedo soportarlo, Emily se acerca a Shaoran y le besa. Noto como el dolor invade mi cuerpo e intento evitar que me duela tanto, pero es imposible.

-Tomoyo, nos vemos mañana.- Ella asiente y me mira preocupada por mi estado, pero le sonrío fingiendo que no ocurre nada. Salgo corriendo, con lágrimas que salen frenéticamente de mis ojos. ¿Por qué estoy llorando?

Sigo corriendo desesperadamente y de lejos veo a Shaoran que se separa de Emily y le dice algo que desde donde estoy no puedo entender. Dolida de nuevo salgo corriendo por la puerta. El silencio invade la tristeza y caigo derrotada al suelo sin parar de llorar. ¿Por qué me hace esto? Después de lo que pasó ayer. Empiezo a llorar cada vez más y decido quedarme sentada unos minutos para olvidarme de todo y no pensar en nada. Veo que alguien comienza a correr por las calles e intento descubrir quién es pero pronto me doy cuenta de que es Shaoran.

Sakura, ¿Dónde estás?

Intento alcanzarle pero cada vez se aleja más y más, por lo que empiezo a correr para ponerme a su lado, pero es inútil está demasiado lejos, me quedo paralizada y me detengo. Shaoran se acerca a la carretera y se detiene, mirando a todos lados desesperadamente, sigo parada desde el otro lado intentando averiguar qué haré, pero no me lo pienso más y empiezo a correr de nuevo.

No me dejes sola.

Alcanzo a Shaoran y le cojo de la mano, él se gira y me mira con esa mirada tan vacía, justo como la primera vez que le vi.

Shaoran, ¿podemos hablar?

Shaoran baja la mirada y empieza a temblar, pero yo al verle así no lo soporto y me pongo a llorar, las lágrimas duelen conforme van cayendo por mis mejillas, haciendo que ese dolor producido no se vaya, intento detenerlas y así lo hago por un tiempo, hasta que consigo olvidarme durante unos segundos de lo que ha pasado. Rendida por la agonía de mi interior, caigo precipitadamente al suelo. Shaoran levanta la mirada y me coge rápidamente haciendo que no caiga del todo. Me coge y me presiona fuertemente hacia él, haciendo así que me sienta mucho mejor. Nos quedamos unos minutos así, es lo que ahora mismo necesito, pero pronto nos separamos y empiezo a perderme en mi misma, no sé que debería hacer ahora mismo.

-Perdóname, yo no quería de verdad. –Shaoran me mira angustiado, pero el dolor sigue aun ahí, ¿Porque estoy así de nuevo?

-No tienes porque disculparte, entre tú y yo nunca ha habido nada.- Le digo eso como si lo de ayer no hubiera significado nada realmente, cosa que no es verdad.- Espero que seas feliz con Emily.

-No digas eso, no es verdad. Sakura, yo te necesito.- Shaoran hace que de nuevo me sorprenda y me abraza.- De verdad, ¿Crees que podría ser feliz junto a ella?

Me despego lentamente de él y me doy la vuelta para marcharme de nuevo pero Shaoran me detiene cogiéndome del brazo como lo hice yo hace unos minutos.

Por favor no te vayas.

En ese mismo instante oigo unos pasos hacia nosotros, alguien se acerca, la chica comienza a correr y de lejos se la ve agotada por tal esfuerzo, se detiene en la otra parte y nos mira fijamente. Desde donde estoy no puedo distinguir quién es, pero ella no se rinde y vuelve a correr hacia nosotros, cuando lo logra se sitúa a su lado y le coge de la mano, haciendo que yo me sobresalte de nuevo.

-Oye Li, tu y yo no hemos acabado de hablar.-Le coge más fuerte y noto que Shaoran explotará de un momento a otro.

- Emily, déjalo ya. No puedo más, no lo entiendes. No me interesas, no quiero está al lado de una persona como tú.-Shaoran agotado de repetirse se logra soltar de ella y se gira por completo mirando fijamente al suelo.

Emily no se rinde y sigue insistiendo, pero al ver que Shaoran no le hace caso me ataca a mí nuevamente.

-Así que es por ti, ¿Qué le has hecho? Te advertí que te alejarás de él. ¿Por qué no lo has hecho?-Empiezo a temblar intentando controlarme.

- Ya te dije que a ti no te debo explicaciones.- Logro responder y me doy de nuevo la vuelta para volver a mi casa.

-¿No te cansas de hacer daño a la gente verdad? Emily déjala de una vez.-Shaoran vuelve a defenderme.

(Shaoran)

Sakura se da la vuelta y empieza a caminar, pero Emily me sujeta para que no corra tras ella. Ella desaparece totalmente. No me importa a lo que tendré que enfrentarme mañana, porque nada de eso me importa. No sabía si esto verdaderamente era por ella o por mí, pero no tenía otra opción. No era solo Sakura. No es la primera vez que lo hago, en realidad siempre lo he hecho durante toda mi vida. No puedo permitir que todo el instituto acabe con una persona así. Ella ha ido a un lugar donde nadie iría. Al lugar que hubiera ido yo.

Si alguien me hubiera dicho que hace un mes iría corriendo hacia la casa de Macon, el viejo que para toda Tomoeda era espeluznante, no me lo hubiera creído.

Llegue a esa casa, la puerta era bastante vieja y estaba en un estado desfavorable. Cuando quise empujarla, la puerta se había abierto sola totalmente. Tome aire y entre. Pero entonces la escuche nuevamente esa melodía que había escuchado mucho antes.

Dieciséis lunas, un pensamiento

Un dolor por dentro que se desata en lágrimas

Porque no estás a mi lado.

Dieciséis vidas y dieciséis años que traerán consecuencias absolutas.

-¿Sakura?- No estaba allí, me había equivocado.- ¿Sr. Kinomoto?

Entonces apareció un enorme perro negro, con la mirada clavada en mí. Era casi tan espeluznante que podría jurar que es una película de terror.

Corrí.

Comencé a correr alejándome lo más pronto posible de ese lugar, donde el perro seguía con la mirada desde la otra parte. Seguí corriendo y caí precipitadamente al suelo, pero de un impulso volví a levantarme. Entonces solo queda una opción, volví a dirigirme a ese lugar, esperando que allí pudiera encontrarla.

Vete. No deberías estar aquí, te meterás en problemas.

Lo sé.

Me senté a su lado y nos quedamos completamente sin decir nada, solo mirábamos al cielo.

-Todos me odian.-Sakura por fin se digna a hablar, pero sigue sin mirarme.

-Todos no, yo no te odio y Ryou, mi mejor amigo, tampoco. ¿Porque nunca me dijiste nada?

-Creí que no debería hacerlo, pensé que era lo mejor.- Siguió mirando el cielo que estaba totalmente nublado.- Acabaras odiándome, solo tienes que conocerme un poco más.

-No estés tan convencida de ello. Todos son unos idiotas, siempre hacen lo mismo a la gente y yo solo me limitaba a observar y ver como les hacían daño. Emily pronto tendrá una casa nueva y sus amigas cada una con un chico diferente con el que pasar el rato.

Consigo que Sakura sonría nuevamente. Y vuelve a mirarme.

Oye Sakura…

(Sakura)

Shaoran intenta hablar de nuevo pero le detengo.

Ya me lo explicarás.

Shaoran destruido por lo sucedido, solo asiente, sin poder hablar nuevamente. Seguimos mirando el cielo sin que podamos decir nada.

Perdóname. He sido un idiota, no he podido evitarlo y te ha hecho daño por mi culpa.

No te preocupes por eso. Ni siquiera somos amigos.

Pero el ambiente empieza a cambiar, noto que me ahogo y una fuerte humareda invade mi pecho.

¿Qué está pasando Shaoran?

No lo sé.

Una luz blanca alumbra todo el jardín haciendo así que me estremezca más. Pronto el paisaje cambia del todo. ¿Estoy en el jardín o en un lugar diferente?

Fuego.

Una ciudad completamente cubierta de intenso fuego que hace que me estremezca. Perdida e insegura comienzo a caminar en busca de Shaoran. ¿Dónde estás? No consigo verle aún. En la puerta en donde me encuentro totalmente parada veo un cartel:

"Bienvenidos a Tomoeda"

Sigo en el mismo lugar que siempre pero todo ha cambiado.

-¡Se están quemando las casas! Sacar a todo el mundo de aquí. Vamos Sakura no podemos quedarnos aquí.- La mujer sigue gritando desesperada y con semblante horrorizado por ver que la chica que está totalmente tirada en el suelo. No se mueve.

Finalmente empieza a gritar y comienza a llover, produciendo un fuerte humo que va invadiendo las calles poco a poco.

-¡Shaoran!

La chica situada bastante lejos llora desesperadamente tirada completamente en el suelo, a su lado está la misma mujer de pelo negro, que hace unos momentos gritaba pero ahora están el suelo junto a ella, cogiéndola por los hombros. Me acerco rápidamente a ella, pero al situarme a su lado, se gira repentinamente mirando de un lado para otro. Y empieza a pronunciar palabras que no entiendo. Finalmente rendida comienza a llorar y abre un libro que tiene en la portada una luna negra y una blanca.

-No puedo perderle, tengo que hacerlo.

-¡No lo hagas! Eso hará que tu magia se vuelva oscura.-Grita la mujer de pelo negro, intentando impedir que haga algo que no debería hacer.

La chica bastante parecida a mí empieza a decir palabras que no entiendo, pero que de alguna manera empiezan a traducirse en mi cabeza.

Sangre de mi sangre,

Luz y oscuridad, revivir, volver a la vida, no perderte,

Sangre de mi sangre, luz y oscuridad.

El conjuro de la vida. Pude reconocerlo, pues mi tío siempre me había hablado de este.

Fuego, nuevamente. Cubre un edificio entero y prácticamente toda la ciudad.

(Shaoran)

-¿Qué acaba de suceder?- Sentí como Sakura soltaba su mano de la mía y abrí mis ojos. Volvía a temblar y abrió su mano para mostrarme el objeto que había agarrado. Era un medallón, en el que colgaba una luna blanca, detrás de él había algo escrito, pero no se leía demasiado bien.

-No lo sé, pero aun noto el humo en mis ojos, ha sido muy real.-Sacudo mi cabeza para volver en sí y miro a Sakura observando cada uno de sus movimientos.

- Ha sido horrible.- Sakura mira detenidamente el objeto de su mano y lo mira asustada, soltándolo y haciéndolo caer al suelo.

Cojo el medallón que ha dejado de brillar, al caer al suelo y que al cogerlo yo vuelve a brillar nuevamente. Le doy la vuelta y miro lo que de lejos no se distinguía.

1 de Abril de 1978. SL & SK

Abro mucho más los ojos y miro a Sakura. Ella sigue temblando y empieza a alejarse de mí.

-¿Qué ocurre?- Miro a Sakura algo desconcertado.

-Es el día de mi cumpleaños.- Miro fijamente su mano y ahora lo entiendo todo ,125. Es un número lo que vi la otra vez en su mano. Ciento veinticinco días quedan para su cumpleaños.

-Esto no es una coincidencia, puesto que no existen, al menos para mí.-Sigue horrorizada y me mira desconsolada. Demasiadas emociones por un día.

Sakura empieza a andar hacia atrás, sin dejar de mirarme.

Es mejor que te alejes de mí. Estoy segura que esto ha tenido que ver, con lo que ha pasado.

No te dejaré sola, no dejaré que te hagan daño de nuevo.

-No deberíamos ser amigos, no deberías acercarte a mí. Pronto será mi cumpleaños y nunca nos volveremos a ver.

-Sakura yo ya he elegido. Tú y yo ya somos amigos, no hay marcha atrás. Quiero saber que está pasando. Los sueños, la canción y ahora esto. Quiero saberlo.- Sigo intentando hacer que no se marche.-No te vayas.

Se queda parada unos segundos y se lo piensa dos veces. Pero al final accede y vuelve a sentarse junto al árbol. Guardo el medallón en mi bolsillo y me siento junto a ella.

Nos quedamos mirando nuevamente. Dos miradas.

Ámbar y verde. Solo eso.

Ella sabía que yo no quería hablar de lo que pasó días atrás, pero no podía más, tenía que saberlo.- ¿Vas a contármelo?

-¿El qué?- digo sin entender bien que quiere preguntar.

- Lo que pasó el otro día. ¿Por qué me besaste?- Sakura pregunta después de pensarlo.

Hubo silencio. No sabía que contestar, porque tampoco había una respuesta coherente. Sakura aparto las piedras de su alrededor y me miro fijamente, acercándose mucho más. Me quede paralizado, congelado completamente, sin saber qué hacer. ¿Por qué quiero volverla a besar? Quedo impresionado por mis frenéticas ganas de besarla. Pero no me puedo controlar.

No digo absolutamente nada y Sakura se rinde, por obtener hoy mis explicaciones. Siguen pasando los minutos y la cosa mejora entre los dos, o eso creo yo. Nos dirigimos andando hacia su casa y se despide de mí. Mientras yo dirijo nuevamente a mi casa. Esperando a que Emma, no me diga nada por el aspecto que llevo ahora mismo. Emma es muy especial para mí, tiene unos cincuenta años de edad pero se conserva bastante bien, se encarga de mí desde que era más pequeño, pero a pesar de mis quince años, aún sigue viniendo a mi casa a menudo, para ver como estoy. Me acerco y tomo aire antes de abrir la puerta. Al fin entro y veo a Emma en la puerta con cara de pocos amigos.

-Shaoran Li, ¡llegas tarde! Podrías haberme avisado. ¡Dios mío! Pero que pintas traes, anda ves a la ducha que vas a hacer que vengan malos olores a la casa.- Me mira con cara preocupada. Y sigue empujándome hacia el cuarto de baño.

-Lo siento, es que he tenido varios problemas hoy. La próxima vez te avisaré.- Le sonrío haciendo así que se le quite la cara de preocupación.-

Emma se queda parada y deja de empujarme. Me mira con cara de asombro y le enseño el objeto con forma de luna.

-¿De dónde lo has sacado?- Sale corriendo y a los minutos, saca una especie de bolsa con un cordón de color blanco e introduce la luna blanca en él y dice unas palabras que no logro entender. Termina su hechizo y me devuelve la bolsa- Entiérralo donde lo has encontrado, no deberías tenerlo tú, es peligroso, eres un descendiente de la magia de Clow, no es bueno para ti.

Sin entender bien de que me está hablando, asiento con la cabeza y me dirijo hacia el baño. Veo como Emma vuelve a la cocina y empiezo a oler la cena. Me doy una ducha e intento aclarar mis ideas. En ese mismo instante vuelvo a oír su voz y con eso basta para hacer que mi corazón palpite fuertemente.

Shaoran, ¿Podemos hablar mañana después de clase?

¿Dónde siempre?

Dejo de oír su voz y salgo de la ducha. Me visto lo más rápido posible y bajo a la cocina donde me espera Emma para cenar y para echarme una buena bronca. Desde lejos hago que la silla se mueva y se eche hacia atrás para que pueda sentarme cuando llegue.

Me siento y empiezo a comerme todo lo que Emma pone en mi plato.

-Shaoran, ¿Podrías darme alguna explicación coherente de porque saliste de clase?- Le miro asombrado por la rapidez de enterarse de todo, pero es Emma después de todo.

- Lo siento de verdad, tuve que hacerlo, una compañera hizo mucho daño a otra y quise animarla.- Intento que Emma no siga preguntando, pero es demasiado tarde.

- Shaoran, no intentes engañarme, se que corriste detrás de esa chica, se quién es Sakura Kinomoto, no tendrías que acercarte a ella.- dice intentando convencerme, cosa que sabe que no logrará.

Sigo comiendo si articular palabra, es mejor que no le diga nada a Emma de lo que ha estado pasando. Me he estado viendo varias veces con ella después de clase. Los sueños, la canción, la visión y el beso. No puedo contarle nada, ni siquiera le he contado todo a mi mejor amigo, Ryuo.

Emma me empuja hacia la puerta- Shaoran entiérralo y vuelve a casa.

Salgo a la calle y empiezo a dar vueltas hasta que creo que Emma, creerá que lo he enterrado donde estaba. Pasan unos cuarenta y cinco minutos y regreso a casa. Vuelvo rápidamente a mi habitación, exhausto por haber estado caminando durante tanto tiempo. Emma toca la puerta.

-Shaoran, ¿Estás durmiendo?

Me tumbo en la cama, sin responder y empiezo a pensar en ella.

¿Porque todo el mundo se empeña en que me aleje de Sakura? Hasta ella dice que me aleje, no lo entiendo.

Veo como en la pared nuevamente aparece una palabra, justo como ocurrió la otra vez.

No te alejes de mí, te necesito.

Con impotencia me duermo y me preparo para lo que vendrá seguramente el lunes o mañana. Al día siguiente sábado, las diez de la mañana, oigo los gritos desesperados de Emma para que me levante de una vez por todas.

-¡Shaoran Li! Si no bajas, subiré yo y te bajaré. ¿Aún no estás despierto? Ya es hora de levantarse.-sus gritos al fin hacen que me levante y me tropiece con mis zapatillas que deje tiradas en mi habitación nada más llegar.

Baje antes de que Emma pudiera llamarme por tercera vez. Después de comer, salí como todos los días a buscar a Ryou, ya que hacía días que no hablábamos por culpa de lo que ha estado pasando. Llegué a su casa y toque varias veces. Al fin se abrió la puerta, justo cuando iba a volver por donde había venido, pues creía que no estaba en casa.

-¡Eh Shaoran! Vaya tío hace días que no te veía.- me saluda y vuelve a entrar, haciendo que le siga hasta su habitación.

-Lo siento, he tenido varios problemas está semana. Creo que Emily me volverá loco con todo esto.- Ryou me mira nuevamente y empieza a reírse.

-Oye, ¿No será que otra persona ronda tu cabeza? No es por Emily. Se ha armado una en clase cuando te fuiste. Estoy preocupado por ti, no estás actuando como siempre.- Estuve escuchándole sin decir nada. Por lo que dejó el tema de lado por hoy.- ¿Vamos?

Salimos de su casa, estuvimos hablando de lo de siempre, música, coches y todas las chicas por las que pasaban por su cabeza. Ryou siempre había sido malísimo para esto del amor, todas las chicas que le habían interesado, siempre habían huido de él, pero eso nunca le había afectado en absoluto. Seguía interesándose por una y otra como siempre lo había hecho y eso en parte me alegraba.

Fuimos caminando a ese lugar que íbamos cuando nos aburrimos. Llegamos y nada había cambiado, todo estaba completamente lleno de piedras y césped, que quizá llevaba sin regarse un par de años.

Los minutos pasaban rápidamente y también las horas. Seguía divirtiéndome como cada día y riéndome de sus absurdos comentarios, que sea como sea, conseguían animarme cada vez más.

Oí su voz.

No lo olvides.

Ryou me miro al ver que perdí el hilo de la conversación, al sumirme totalmente en mis pensamientos. Me levante de un salto y Ryou me miro desconcertado.

-Oye, he quedado con Sakura. ¿Hablamos mañana?- le sonrió para ver cuál será esta vez su respuesta.

-Estás loco, no te metas en problemas. –Sigue mirándome con cara de preocupación y sonríe, moviendo la cabeza.-Está bien, hasta mañana.

Me despido de él y me dirijo andando hacia mi casa para coger el coche hacia el lugar de siempre. Cuando llego Emma está en la puerta y me mira con cara de pocos amigos. Seguro que se pregunta en que estaré pensando está vez. Subo al coche y arranco. A los pocos minutos, aparezco en la carretera donde por primera vez en mucho tiempo había hablado con ella. Dejé de lado ese pensamiento, pues me acorde que Sakura puede escucharlos, no sé hasta qué punto podía meterse en mi cabeza, pero podía hacerlo. Pensé en otra cosa diferente, lo primero que se me paso por la cabeza.

El último libro que había estado leyendo.

Llegue al fin donde había acordado. Sakura estaba de pie apoyada totalmente al árbol, me miro al verme entrar y frunció el ceño.

-Llegas tarde. Tal y como esperaba de ti.-Sonríe, después de todo.

-Gracias, que considerada eres.-Le devuelvo la sonrisa, haciendo que se ría como siempre hace. Me siento de nuevo a su lado y la miro.-Sakura, deberíamos comprobar si esto ha sido por el medallón.

-¿Estás loco? Puede ser peligroso. No sabemos a qué punto puede llegar. Fue muy real.- tenía razón, pero aún así, quería comprobarlo.

Saqué el medallón y lo dejé colgando unos segundos. Sakura se rinde y me coge de la mano nuevamente, haciendo que mi corazón bombee con más fuerza. La luz blanca aparece de nuevo. Pero no ocurre absolutamente nada, seguimos con los ojos cerrados, esperando quizá que volviéramos a ver ese tipo de visiones, pero en cambio no hubo nada.

Sakura se levanto y se sacudió la camiseta.

Es mejor que me vaya.

Quédate.

Me situé a su lado y la miré, de nuevo esa mirada. La cogí del brazo impidiendo que se moviera y volvió a ocurrir. Empecé a sentir un fuerte dolor en el pecho y el oxigeno no llegaba lo suficientemente a mis pulmones. ¿Qué está ocurriendo? El paisaje vuelve a desaparecer y aparece uno diferente.

Agua.

Todo se inunda de agua, veo como empiezan a fallarme los pulmones y no obtengo aire. Intento nadar, pero las piernas me fallan. Sigo sin respirar. Entonces lo hago.

-Dioses del agua. Dadme vuestro poder que me ha sido otorgado, como descendiente de Clow Reed.-Una luz blanca sale de mi pecho y de él una espada.- ¡Water!

Finalmente logro salir y una chica esta a mi lado. ¿Sakura? No, no puede ser ella. Me doy cuenta de que verdaderamente no me mira a mí, mira afligida el mar, sin decir ni una sola palabra.

-¡Shaoran!

Veo el chico de la otra vez que estaba en el suelo, pero esta vez, era diferente, estaba sonriendo y le miraba con dulzura. Se cogen de la mano y empiezan a caminar lentamente por la orilla del mar. La chica se detiene y empieza a llorar.

-No llores. No se puede hacer nada, es el destino. Nunca podríamos estar juntos. Pero no quiero separarme de ti.

Ella le mira desconsolada y siento como mi pecho vuelve a dolerme. La chica le coge del brazo deteniéndole y le abraza.

Vuelvo a sentir que me ahogaré. Agua de nuevo por todos lados.