Capítulo 3
Llevaban todo el día trabajando: Ron grabando las noticias que escuchaba en la radio, Hermione había ocupado toda la mesa con mapas, lo que les había obligado a comer sentados en el suelo… y Harry estaba consumido por la snitch, apenas la dejaba salirse de su campo de visión…
-¿Qué piensas, Ron?- le preguntó Hermione mientras Harry salía fuera arrastrando los pies para encender un pequeño fuego ya que el aire gélido de la noche se estaba asentando sobre ellos. Ella estaba encorvada sobre la mesa, mirando algo y moviendo la punta del dedo sobre el papel arrugado.
Ron se colocó detrás de ella y miró por encima de su hombro hacia lo que le estaba enseñando: un punto en el extremo occidental de un mapa descolorido.
-Todavía no hemos ido por ahí. Parece un buen sitio. Y está al sur… podría ser un lugar más cálido.
-Hay una pequeña ciudad no muy lejos- comentó Hermione-. ¡Podríamos arriesgarnos a buscar provisiones si somos cautelosos! Se te da bastante bien el hechizo para cambiar tu pelo.
La garganta de Ron se estrechó levemente ante el cumplido.
-Gracias, pero tal vez deberíamos practicar la transfiguración si pensamos que vale la pena ir. Las malditas pecas se me siguen viendo a veces.
Pero Hermione negó con la cabeza, perdida en sus propios pensamientos cuando se puso seria de nuevo.
-Probablemente no merezca la pena- dijo al fin contradiciendo sus propias palabras-. Si nos atrapan de nuevo antes de tener un plan real, es posible que no tengamos tanta suerte.
Ron no quería estar de acuerdo porque eso significaba que su momentáneo optimismo se había evaporado, se había desvanecido en la bruma como todo lo demás. Pero Hermione quizás tenía razón; suspiró pasándose la mano por el enmarañado pelo y sentándose en la silla más cercana.
-Pero… allí podríamos pescar- añadió Hermione sentándose frente a él y ordenando una pequeña pila de libros.
-¿Sabes?- comenzó Ron-. Charlie es bueno en todo eso… cazando, pescando, en la maldita naturaleza. Lástima que no esté aquí para enseñarnos a cocinar correctamente toda esa basura que intentamos llamar cena.
-Lo intento- replicó ella con cansancio.
-Sí, por supuesto. Sé que lo haces aunque no es tu responsabilidad. No quería decir…
Pero Ron dejó de hablar al darse cuenta de que Hermione le estaba sonriendo levemente porque no se había ofendido, lo que pensó que era un milagro considerando que casi la había vuelto loca con sus desagradables quejas antes de irse. Al menos ella sabía la diferencia entre un Ron que había sufrido una despartición en el brazo y tenía un poco del alma de Voldemort en la cabeza, y el verdadero Ron…
-Eso que has dicho sobre Charlie es interesante- Hermione desvió el tema de conversación-. Tiene sentido teniendo en cuenta su atrevida elección de carrera.
-¿Y a qué llamas a esto?- le preguntó Ron haciendo un gesto alrededor de la habitación para mostrarle el alcance de sus circunstancias actuales.
-Una carrera no, eso seguro- suspiró ella.
-Sabes…- y Ron se mordió el agrietado labio inferior un momento, meditando-, siempre he pensado que harías algo diferente.
-¿Diferente a qué?- inquirió ella con curiosidad, colocándose un mechón de pelo tras la oreja.
-A ser Auror.
Los ojos de Hermione se encontraron con los suyos y lo estudió un momento.
-Entonces, ¿todavía estás pensando en ello?
Ron se aclaró la garganta, un poco tímido.
-Sí, he pensado en intentarlo…- y volvió a prestarle atención al mapa que tenía delante, por hacer algo… No había hablado mucho con ella sobre el futuro, sobre todo desde que se habían tenido que apañar ellos solos ese año. Ron se dio cuenta de que no tenía ni idea de lo que pensaba ella…
-Serías un Auror brillante- le dijo ella rápidamente-. Eso no es lo que quería decir…
Ron volvió a mirarla, preguntándose si se estaba imaginando el rubor que coloreaba sus mejillas.
-Es solo que…- continuó ella en voz baja-, es peligroso.
-Supongo que a estas alturas ya estamos un poco acostumbrados a eso…
-A eso me refiero- dijo Hermione retorciendo los dedos algo nerviosa-. Al menos en parte… Sé que quieres hacer algo importante y significativo, pero… si logramos salir de esta, podría ser agradable tener una vida más tranquila, en cierto grado. ¿Entiendes lo que quiero decir?
-Sí, pero esa eres tú. Tendrás cientos de ofertas llamando a tu puerta en cuanto lleguemos a casa. Podrías hacer lo que quisieras…
-No, no podría- lo interrumpió ella-. No podría ser Auror.
-¿Por qué diablos no?- le preguntó Ron casi resoplando con incredulidad.
-Sé que parece que tengo las cosas bajo control, pero no sabes…
Hermione dejó de hablar un momento, exhalando y con la mirada a lo lejos, enfocada en un nervio de la madera de la mesa.
-Sé que soy buena investigando y que puedo memorizar fácilmente textos y conectar cosas que he visto en libros, pero… aquí fuera estoy más asustada que tú. Estoy haciendo esto porque tiene que hacerse, y os quiero a ambos- Ron contuvo el aliento-, y estamos juntos en esto… pero si tengo que elegir una actividad para el día, preferiría estar haciendo la parte de "investiga e informa" sin la parte del miedo a perder nuestras vidas…
-Sé que no siempre tienes el control.
Los ojos de Hermione se movieron rápidamente para encontrarse con los suyos.
-Estupendo.
-No, eso no…- Ron apoyó los antebrazos sobre la mesa-. Vosotros dos sois mis mejores amigos, Harry y tú. Creo que os conozco muy bien a los dos.
-Mejor que nadie- casi le sonrió Hermione.
Él le devolvió lentamente la sonrisa.
-Quiero decir… Sé cuándo no estás… - Ron hizo una pausa, considerando sus palabras-, sé cuando estás inquieta. Pero no sé…te hace mejor.
-¿Cómo?- inquirió ella muy escéptica.
-No sé cómo explicarlo. Es como lo que dice la gente sobre la valentía, de como uno es realmente valiente si tiene miedo de hacer algo.
La comisura de la boca de Hermione tembló ante la explicación.
-Ese es… un buen punto.
Ron se encogió de hombros y vio que la expresión de Hermione cambió de nuevo mientras parecía recordar algo.
-Lo que estaba tratando de decir- empezó ella de nuevo-, es que creo que te infravaloras a ti mismo. ¿En serio crees que tus mejores cualidades son las que compartes con Harry? No es de extrañar que sigas comparándote con otras personas…
-Oh, eso es…
Sin embargo, Ron no estaba realmente seguro de si podía formar una oración coherente, así de repente, con la que discutírselo. No era exactamente… malo lo que le estaba diciendo. Excepto por la parte que implicaba que tal vez era un poco mejor de lo que pensaba de sí mismo.
-Simplemente el hecho de que no te importen las notas altas como a mí no significa…- Hermione se quedó en silencio-. Lo que trato decir es que no necesitas un millón de T.I.M.O.S. o derrotar al maldito Quién-Tú-Sabes tú solo para valer algo.
Ron se puso a buscar la otra interpretación de sus palabras porque pensaba que debía haberla. Habían deambulado por ese camino muchas veces, buscando significados entre líneas y discutiendo una y otra vez sobre lo que ni siquiera se habían dicho el uno al otro en voz alta. ¿Quería Hermione que simplemente fuera mejor, que trabajara más duro, que se esforzara más? Ron podría haberlo hecho, por supuesto, pero… ella había dado en el blanco: la verdad es que nunca se lo había tomado la mitad de en serio que ella, y prefería que lo matasen a estudiar un sábado por la noche. De hecho, eso habría sido lo último en su lista de actividades.
-En el pasado te has cabreado mucho conmigo por no tomarme las cosas en serio- señaló Ron intentando no sonar áspero recordándose que Hermione solo le estaba diciendo que no se daba el crédito suficiente.
-Tal vez… estuvo mal decirte eso.
Él la miró boquiabierto un momento antes de sacudir lentamente la cabeza.
-No- declaró-. Solo querías ayudarnos a ser mejores.
-No quiero que cambies.
Eso era nuevo.
Durante años Ron había alternado sus pensamientos entre estar molesto por las persistentes quejas de Hermione y por sentirse un poco mal consigo mismo por no intentarlo con todas sus fuerzas como ella quería. Eso no lo había alentado a cambiar demasiado… pero algo al respecto se le había clavado muy dentro, y con frecuencia se sentía un poco más inspirado de lo que pensaba que era completamente auto motivado…
-Yo tampoco quiero que cambies- se dio cuenta y se lo dijo en voz alta, porque si ella dejaba de presionarlo, una parte de él sentiría que ella pensaba que tal vez no merecía la pena el esfuerzo.
-Bueno, quizás debería- suspiró Hermione a pesar de que se había vuelto a ruborizar ante las palabras de Ron-. Eres mucho más… abierto de mente que yo.
A Ron le vinieron a la mente las locas creencias de Xenophilius Lovegood en cosas que no tenían ninguna prueba de que fueran ciertas, como si el no poder descartarlas significaba que tenía todo el sentido creer en ellas. Hermione no había tenido una impresión muy positiva del hombre, cuando menos.
-¿Estás pensando en lo que dijo Lovegood?
La mirada de Hermione se volvió rápidamente hacia la suya, y retrocedió antes de encogerse de hombros.
-No dejes que eso te afecte, Hermione. Es una tontería tomarse en serio algo viniendo de un tipo que entregaría a Harry después de haberle dado su apoyo públicamente…
-Estaba sensible por lo de su hija. Aunque eso no lo justifica.
-No, no lo hace.
Se miraron el uno al otro en silencio un momento, hasta que Hermione entrecerró sus ansiosos ojos.
-La verdad es que no se nos da muy bien el decir lo que realmente queremos decir, ¿no crees?- comentó ella un poco triste-. Creo que en el pasado he sido… un poco dura. No quiero que tengas la impresión equivocada. Quizás si no hubiera estado tan preocupada, hubieras sabido lo importante que eras para… para mí y para Harry, y el maldito guardapelo no lo hubiera tenido tan fácil para convencerte de que… te fueras…
Ron meditó lo que le había dicho sobre él, y realmente lo entendió… ellos nunca antes habían hablado de esa manera. Descubrió que la brecha entre lo que sabía que era cierto y lo que ella le había dicho ese día era tal vez un poco más amplia de lo que había creído.
-Mira- prosiguió Hermione-, ¿qué piensas sobre mí?
-Eres brillante- respondió al instante-. Un genio en realidad.
-Bueno- dijo ella restándole importancia pero volviéndose a sonrojar con orgullo ante el cumplido…-, algunas personas lo llamarían de otro modo.
-¿Cómo?
-Me viene a la mente sabelotodo.
Ron se burló de ella poniendo los ojos casi en blanco, como si alguien más estuviera en ese momento en la habitación con ellos, insultándola.
-Eso solo son unos gilipollas ignorantes, y me incluyo a mí mismo en el pasado…
-Acabas de demostrar que tengo razón- y se cruzó de brazos para copiar la postura de él.
Ron frunció el ceño, sin saber ya a qué se refería. Hermione arrugó la nariz y respiró con dificultad, evitando un estornudo por poco.
-¿Qué?
-Es solo que… no soy muy buena en esto. Sabes que no lo soy.
-¿No eres muy buena en qué?
A Ron le latía el corazón extrañamente, como si Hermione estuviera al borde de alguna gran revelación que él no entendía del todo.
Hermione cerró los ojos y él notó lo roja que tenía la nariz, que tenía que separar los labios para poder respirar, y lo ceñida que tenía la frente; se preguntó distraído si le dolía la cabeza.
-Soy egoísta- le confesó abriendo los ojos inyectados en sangre para mirarlo de nuevo-. Todo lo que hacemos es preocuparnos por Harry. Y luego… cuando no estabas… fue cuando me di cuenta realmente de que… que podía perderos a cualquiera de los dos en cualquier momento.
-Eso no es egoísta.
-Lo es, pero no importa.
Ron quería que Hermione le dijera mucho más. Pero era tarde y hacía frío, y la luz de la linterna se había atenuado casi hasta dejarlos a oscuras… y ella estaba sorbiendo de nuevo, intentando inútilmente apartarse los rizos de la cara. Y todo lo que Ron quería decirle realmente eran las que estaban mucho, mucho más allá de lo que ella ya le había dicho esa noche. Eso, en ese preciso momento, todavía estaban allí, en ese espacio que llevaban ocupando un tiempo ya, ese espacio entre la amistar y algo más. ¿Tenía Hermione idea de lo mucho más que quería Ron? El miedo había vuelto a instalarse entre ellos, y Ron se aclaró la garganta.
-Deberíamos dormir algo antes de que Harry acabe su ronda.
Ella asintió con la cabeza y se puso de pie, dejando que el amplio cuello del jersey que llevaba puesto se deslizase hasta dejar expuesto su hombro. Un escalofrío la recorrió y tiró de él hasta ponerlo de nuevo en su sitio mientras cogía su bolso. ¿Estaba equivocado o Ron había visto que le temblaban los labios cuando había agachado la cabeza y el pelo le había tapado la cara?
Hermione jadeó. Y volvió a hacerlo. Y de repente, Ron estaba seguro de que estaba llorando.
Pero no encontraba la razón mientras la veía detenerse en mitad de lo que estaba haciendo, que era recoger su cepillo de dientes y observarlo mientras resollaba y agachaba la cabeza aún más.
-Hermione…
Pero ella se enderezó bruscamente, secándose la cara con la manga del jersey. Ron la vio con claridad, las lágrimas recorrían sus enojadas mejillas.
-Ya te he dicho que no sabes cómo fue para mí cuando no estabas. ¡De verdad que no lo sabes!
-Entonces dímelo- soltó Ron sintiéndose abrumadoramente arrepentido por lo que le había hecho pasar. Se levantó, demasiado cauteloso como para arriesgarse a acercarse a ella, pero al menos lo estaba mirando a la cara de nuevo.
-Sentí…- cerró los ojos, temblando-. Sentí, en serio, que parte de mí se había ido.
A Ron se le secó la garganta y deseó poder decir algo, pero parecía, una vez más, casi imposible relacionar las palabras de Hermione con algo igual de importante. De todos modos, ella continuó antes de que tuviera tiempo de pensarlo demasiado.
-Cada vez que Harry ha estado…- le confesó Hermione conteniendo el aliento-, meditabundo o preocupado, éramos solo nosotros… tú y yo. No me di cuenta de cuánto…
Hizo una pausa, con la mirada perdida y alejándose de él.
-Hasta que no te fuiste no entendí exactamente lo reconfortante que había sido. No solo el tener a alguien con quien hablar o pasar tiempo cuando estamos aburridos. Y ni siquiera porque necesitábamos hablar de Harry y de lo que no podíamos decirle a nadie más.
Ron lanzó todas y cada una de las maldiciones que conocía por no arreglar las cosas en el orden correcto. Pero entonces se acordó de lo que le acababa de decir Hermione… de lo mucho que pensaba de él, a pesar de lo que había hecho. Hermione había estado tan enfadada la primera noche que estuvo de vuelta que no se había dado cuenta de lo que había debajo: realmente también lo echaba de menos.
A la mierda. Lo más probable es que Hermione no lo detuviera, así que lo hizo.
Dos tentativas zancadas fueron todo lo que necesitó; la abrazó, la parte superior de la cabeza de Hermione estaba colocada cuidadosamente debajo de su barbilla mientras ella reaccionaba y envolvía los brazos alrededor de su cintura con fuerza.
-Lo siento- susurró Ron inclinando la cabeza hacia abajo hasta que su nariz se perdió entre los rizos de ella. Cerró los ojos, sintiendo el corazón de Hermione latir contra su pecho.
Por mucho que quisiera hacerla sentir mejor, no podía evitar analizar cada pequeño movimiento que hacía Hermione: tenía apretada una mano contra su espalda, había movido la cabeza para presionarla contra su corazón y sentía su fría nariz rozándole la manga de la camisa.
Hermione estaba más delgada que antes, y tenía sentido. Ron podía recordar con demasiado detalle cómo la había sentido exactamente las pocas veces que se habían abrazado con anterioridad. Ron se cuestionó si el resfriado que había pillado no era la única razón que le provocaba los escalofríos.
Entrelazó tres dedos entre los rizos de Hermione, tragando saliva. Y se dio cuenta del momento exacto en el que el tiempo iba más allá del turbio marcador que etiquetaba a ese momento como el más largo que alguna vez habían estado abrazados.
-¿Por qué no puedo estar tan enfadada contigo como debería?- murmuró Hermione contra su brazo.
-Esto me gusta más- sonrió él.
-A mí también. Ese es el problema- Hermione dio un paso atrás, medio riendo, mientras se limpiaba la cara con las mangas del jersey. Ron dejó caer los brazos alrededor de ella y se frotó la parte posterior del cuello, sin saber qué hacer con las manos en ausencia de ella.
-Eres bastante buena en las dos cosas- señaló Ron-. Me dejaste días dudando si alguna vez volverías a discutir conmigo. Supongo que eso es un nuevo nivel de indignación para ti.
-Sí, bueno…- comentó ella mirándolo un poco.
-También es un nuevo nivel para joderme a mí, ¿verdad?
Hermione contuvo el aliento y suspiró temblorosa, medio encogiéndose de hombros y girándose para coger su pijama.
-Voy a cambiarme y…- le dijo y él asintió mientras la veía desaparecer detrás de la lona que separaba el lavado del resto de la tienda.
A Hermione se le debió ocurrir algo brillante mientras se lavaba los dientes porque en el momento en el que salió del baño, se lanzó sobre la mesa. Ron ya se había cambiado y estaba medio metido en la cama, pero no sabía si debía ir a comprobar que Hermione estaba bien o si podía ayudarla…
Sin embargo, también se dio cuenta de que una parte de él se negaba rotundamente a dormirse hasta que ella apareció, solo para asegurarse de que no quería…
En realidad era absurdo pensar que su arreglo de la noche anterior hubiera sido algo más que una coincidencia. Ron se había quedado dormido en el suelo y ella se estaba congelando.
Congelando.
De acuerdo, tal vez todavía le quedaba una parte vagamente caballerosa en su interior. Y casi la maldijo porque se le acababa de ocurrir que podía ayudar a Hermione sin esperar a que ella le pidiera el calor de su cuerpo…
Salió de la cama y sujetó la varita entre los dientes, hurgando en su mochila en busca de su botella de agua. Al encontrarla casi vacía, la abrió y se sacó la varita de la boca.
-Aguamenti- la botella se llenó hasta arriba, casi derramándose-. Calefacio.
El agua se calentó rápidamente hasta que la botella estuvo lo suficientemente caliente como para sujetarla con las manos. Ron dejó caer la varita sobre la cama y se arrodilló junto a la de ella, retirando las mantas.
Hermione salió de la cocina, parecía agotada, atenuó las luces y una pincelada de confusión cruzó su rostro al ver lo que Ron estaba haciendo.
-He pensado que esto podría ayudar- le dijo metiendo la botella de agua caliente debajo de las mantas.
-¿Qué es?
Pero no esperó su respuesta, se acercó a su cama y se sentó, extendiendo la mano y alzando las cejas.
-Está realmente caliente.
-Sí, supongo que debería durar un rato.
Hermione no lo miró mientras se metía dentro, sentándose con la espalda apoyada en cabecero y metiéndose bajo las mantas para cubrirse hasta la cintura.
-¿Tienes los pies fríos?- le preguntó ella con suavidad.
Hermione había dejado bastante espacio en la cama y Ron trató de no percatarse de ese hecho.
-Más o menos. Estoy bien.
Una parte de él se preguntaba si debería haberle mentido. Pero tenía los pies desnudos vagamente entumecidos, aun así no tenía excusa, le quedaban varios pares de calcetines limpios en la mochila…
-Oh, es muy agradable- suspiró Hermione cerrando los ojos-. Ven y pruébalo.
Ron consideró que realmente no debería dedicar tanto tiempo a pensarlo todo demasiado, pero no podía explicarle muy bien ese pensamiento a su acelerado corazón.
Hermione abrió los ojos y Ron no estaba del todo seguro, pero casi le pareció que estaba decepcionada… en ese momento, se dio cuenta de que no se había movido, de que ni siquiera había respirado aún…
Aclarándose la garganta, se sentó en la cama de Hermione y metió las piernas bajo las mantas antes de que le diera tiempo a pensárselo más…
-Vaya, no está mal- comentó flexionando los pies.
No sabía si Hermione había querido acercarse a él, pero de repente su pierna derecha estaba tocando la suya.
-Gracias- le dijo Hermione. Él la miró, observando su perfil mientras ella seguía con la mirada al frente y las mejillas sonrojadas.
-No hay de qué.
Hermione cerró los ojos y frunció la frente de nuevo. Ron quería hacer algo más, decir algo más. Eso no podía ser todo.
-¿Necesitas algo más?
-No- respondió ella en voz baja, deslizándose más entre las mantas hasta quedar acostada de lado, frente a él.
Ron barajo sus opciones, tragando saliva. Quizás podría volver a intentar leerle la mente.
-Ya tengo los pies calientes. ¿Quieres que me vaya?
Hermione sacudió la cabeza contra la almohada con los ojos cerrados. Tenía los labios separados y su cuerpo irradiaba calor a su lado; sus opciones parecían reducirse a la única que quería.
Se deslizó hacia abajo, junto a ella, hasta que su cabeza estaba descansando sobre el borde más alejado de la almohada; se giró de lado para poder mirarla. Hermione abrió lentamente los ojos y Ron esperó al recelo que nunca llegó. En vez de eso, hubo una insinuación de sonrisa y un alivio tímido… antes de que ella se humedeciera los labios cortados y desapareciera.
-No tienes que quedarte aquí.
-Ya lo sé- y al no moverse del sitio, dejó suficientemente claro lo que quería decir.
Hermione lo miró fijamente, con los ojos brillantes y sombras salpicando su rostro por la tenue luz que los rodeaba. Y ahí estaba otra vez, el momento que Ron había estado esperando, el sentimiento de la noche anterior, cuando las palabras ya no importaban y la búsqueda desesperada de ellas se desvanecía en un pacífico silencio.
Ella apoyó la mano izquierda sobre la almohada y Ron se cuestionó por qué le era casi imposible mover su propia mano la corta distancia que tenía que recorrer para tocar la muñeca de Hermione.
-Aún no lo he superado- susurró ella, y aunque probablemente no debería haberlo hecho, Ron sabía exactamente a qué se refería. Hermione había estado demasiado consumida por la ira y la tristeza. Su marcha había cambiado muchas cosas, pero en ese momento, se dio cuenta de que iban a estar bien.
-Yo tampoco.
Y aparentemente eso era todo lo que Hermione necesitaba escuchar. Sonrió y levantó las rodillas lo suficiente como para rozarle los muslos a Ron. Y él supo que ese era el momento…
Sacó la mano derecha de entre las mantas y apoyó con suavidad los dedos sobre la delicada y suave piel de la palma de Hermione. Ella cerró los ojos y una suave exhalación flotó de entre sus labios. Sin calcularlo demasiado, Ron deslizó los dedos con ligereza sobre sus nudillos, hacia abajo, y ella contuvo el aliento.
Ron estaba a punto de cuestionarse la osadía cuando ella volvió la mano y arrastró las yemas de los dedos por la palma de Ron. Cerró los ojos, sabiendo que ella no podía verlo. Hermione movió las piernas de nuevo y clavó las rodillas en los muslos de Ron, que se movió para cubrirle los pies fríos con su pantorrilla. Hermione se colocó aún más cerca, agarrando ligeramente el interior del brazo doblado de Ron con la mano que tenía libre.
Ron tragó saliva y abrió los ojos para encontrarse con los de ella, los rizos le caían en cascada sobre el rostro y le bloqueaban parcialmente la visión. Hermione se aclaró la garganta y suavizó el agarre del brazo de Ron…
Él soltó su mano y la llevó más cerca de su rostro, hacia uno de sus rizos para enroscar un dedo en él y apartárselo de la mejilla. Hizo una pausa, con la mano tan cerca de su cara que podía tocarle la mandíbula sin apenas hacer un movimiento. Pero Ron eligió otro camino cuando ella le soltó el brazo y se colocó mejor, deslizando el pie entre sus piernas. Ron llevó la mano de ella hasta la almohada, entre sus caras y apoyó la mano sobre la suya. Hermione hizo un pequeño sonido que sonó a un gemido estrangulado; Ron se obligó a no reaccionar demasiado, pisoteando un escalofrío involuntario que lo recorrió de arriba a abajo.
Entonces Hermione movió los dedos bajo los suyos y los entrelazó en su mano. Ron sabía lo que quería que hiciera, así que entrelazó sus dedos con los suyos y ella casi de inmediato se las acercó hasta su cara, cerrando de nuevo los ojos mientras respiraba profundamente contra sus manos unidas.
Ron se estaba empezando a cuestionar cómo iba a dormir con el corazón martilleándole tras las costillas… cuando notó que la respiración de Hermione había disminuido y que sus temblores habían desaparecido. Y que la noche a su alrededor era silenciosa, envuelta por la extrañamente reconfortante excitación que daba vueltas por su mente. Y a pesar de que creía que Hermione estaba dormida, lo sorprendió cuando al fin se obligó a cerrar los ojos al hablar con suavidad.
-Estoy muy feliz de que estés en casa.
No sé por qué pero este capítulo me ha costado trabajo. Está tan cargado de sentimientos que me parecía que no le estaba haciendo justicia con la traducción, pero estoy contenta con el resultado. Lo que más me gusta de la historia es que a primera vista no se ve lo compleja que es. Además, en este capítulo esa especie de danza en la que parece que avanzan y luego retroceden y acaban en un terreno desconocido es sublime.
Me gustaría daros las gracias a todos los que estáis leyendo. ¡Nos vemos en el siguiente!
