Íre La Lís
CAPITULO 3
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Legolas vio el cuerpo de Tauriel erguirse al sentir su presencia y se regocijó con ello aunque la alegría la guardo para si mismo, muy dentro de su corazón, no supero su enojo.
- Mi señor- Dijo ella.
- Tauriel, deja al enano, vámonos- Corto y escueto, pero era toda la verdad de su alma contenida en esa frase. Lo que llevaba en su pecho esperando el momento de poder decírselo a la cara y que no había hecho porque jamás pensó que se presentaran las circunstancias que lo provocarán.
Ella asintió. Pero no volteo de inmediato, el enano la volvió a llamar.
Legolas deseo que Kili desapareciera. Le entrego algo, la estupida piedra que había comenzado con la simpatía que ella le tenía, la promesa que el enano le había hecho a su madre, lo que a los ojos de Tauriel le daba humanidad y sentimientos. El lo odiaba por eso, odiaba la conversación que había tenido con ella ese día en las celdas, recordó con molestia como se quedo a contemplar toda la escena, el mismo día que se descubrió por primera vez celoso de nada en el mundo y precisamente fue de ella, el día que su corazón traiciono a su lógica y tomo el lugar en el trono de su alma, recordó sentir cada sonrisa que ella le dedico al enano como plata liquida entrando por sus venas, no podía explicárselo, en el camino a buscarla había intentado pensar en ello. ¿ Cómo podía ser posible? Si ella había hablado con su padre, el debió decirle elogios de su comportamiento en batalla, de como él se los había hecho saber, él debió de unir...o no. ¿será posible que mi padre no le mencionare nada? No, no lo creo, conozco a mi padre. O ¿es acaso que lo que le dijo no fue grato?
Con el tiempo, su teoría pareció confirmarse.
Cuando su padre enfrentó a Tauriel para que no asesinase al orco que se mofó de la próxima muerte de Kili por una flecha envenenada, y esta casi lo desafía noto la chispa de discordia entre ellos, el orco que el sugirió llevar, del que ella le había salvado la vida. Se arrepentía, si que lo hacia. Por esa diferencia, por ese orco, por lo que dijo ella se había ido.
Ella no lo obedeció de inmediato.
La desolación de Smaug no seria nada comparada con la desolación de su corazón si ella realmente amaba al enano. La vio dudar, el estaba acostumbrado a ver a Tauriel en batalla, nunca dudaba, sus golpes eran finos y tajantes, le molestaba verla dudar, escucho al enano decirle algo en el idioma enano, el lo comprendía perfectamente.
-"Men lananubukhs menu"- El enano le había dicho que la amaba, ¡Por los Valar como se atreve, la cordura lo abandono!
Tauriel nunca tomo lecciones de Khuzdûl lo consideraba de baja clase y jamas lo aprendio, apesar no hablar el idioma, sabia que había entendido la energía de las palabras.
¡Maldito pobre e ilogico Enano! penso Legolas para si.
Tauriel le replico que ella no sabia que significaba.
-Creo que si lo sabes- Le dijo el insensato y se fue, después de pedirle que se fuera con el, si, el lo había escuchado, su corazón se detuvo mientras ella respondió, no lo hizo, declino para la salud mental de Hoja Verde.
Se dio la vuelta y fue hacia el, caminaron juntos, ella tras el, Legolas percibía lo apenada que ella se encontraba. No lo habia seguido a enfrentar a Bolg, no fue a por el a buscarlo, pero no importaba, aquí estaba el demostrándole sin palabras todo lo que ella significaba. Se sentía culpable y estúpido por no habérselo dicho antes.
Un corsel se abrio paso entre los desgraciados del lago, era Alduin del reino Silvano de Thranduil.
-Legolas su padre el Rey ha ordenado que regrese.-
Legolas recordo, que antes de partir por Tauriel hablo con su padre y le dijo que iria por ella.
Thranudil solo dijo -Tienes dos dias.-
-En dos dias, la ultima luna de otoño y el primer sol de Invierno la profecia de Thorin se cumpliria, aquella que vaticina desgracia.-
Thranduil lo miro con advertencia en los ojos.
Miro a Alduin asintio con obediencia y dijo: -Tauriel vamos.-
-No Tauriel, el Rey la ha desterrado.-
Tauriel bajo el rostro con verguenza.
-¿Desterrada?- Legolas no podia creérselo, su propio padre, ¡Pero el sabia lo que sentía por ella! se volvió evidente para el que su padre no quería a Tauriel en su futuro. Y su corazón se rebelo con la ira de guerrero con la que nació ante quien jamas había dicho que no, su padre, su Rey.
- Dile a mi padre que yo tampoco ire a su reino.-
Alduin se sorprendió sobremanera con las palabras de su príncipe. Pero nada como la frase que escucharía a continuación.
-Legolas...es tu Rey y...-
-Si es el Rey, pero no el Rey de mi corazón. - Entonces Legolas la miro a los ojos hierba, el azul del cielo se estrello con el verde de la tierra fertil y bella de los suyos, y al príncipe le pareció que todo era perfecto y que se lo habia dicho todo al fin, una vez mas develo el anhelo de su alma con una sola frase, Tauriel no bajo el rostro, ella acepto la realidad que era evidente sin oponerse. - ¿Vienes conmigo? Voy al Norte.- Ella asintio y le siguio.
Alduin sintio que algo lo había abofeteado. Su príncipe Legolas estaba enamorado de Tauriel y había declinado a su rey en demostrarlo. Jalo las riendas de su corsel y dio media vuelta.
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Hola chicos! Mmm pues este FIC ya no participa en ningún foro, no podré dejar de actualizar para ustedes nunca, simplemente no soy así, yo también soy lectora odio una excelente historia que fue abandonada, por eso tal vez tarde un poco pero siempre actualizare para ustedes.
Bueno pues gracias muchas a mis queridos CarolUchia, Thebostonavenger,y Aylu.
Jomari: Así es.
LegolasyTauriel: Ooooo yo se yo leo mis historias para volver a tomar inspiración y creo que tienes razón, muchas gracias por tus coments, Me agrada tu idea, la desarrollaré.
AuugusDempsey: Holi! Como siempre estoy sonriendo de oreja a oreja, pues si es lo que yo también hubiera querido así que nos daremos vuelo haciendo ese final como debió haber sido jajajajaja, un beso linda! Love ya!
