Capítulo 3
Días Extraños
Aquella mañana, luego del desayuno, Emily llevó a Harry al vestíbulo donde no había tanta gente. Como todos estaban en sus asuntos, ellos se quedaron a un lado conversando casi en susurros.
-Harry, ¿qué va a ser de nosotros? ¿siempre será así?-
-Tranquila, es que… debo pensar qué hacer… ya sabes, Ginny.-
-Ella te importa más.-
Harry meditó unos instantes antes de responder.
-No es sólo ella, es toda su familia. No es fácil.-
Hubo un silencio incómodo que Harry intentó romper.
-Te amo, Emily. Y lamento que esto tenga que ser así, pero lo vamos a sortear, te lo aseguro.-
-Yo también, por eso es tan doloroso tener que estar… escondida.-
-Si quieres podemos conversar mejor más tarde, luego de la cena en la sala de los trofeos.-
-Está bien…-
Dicho esto Harry se retiró. Emily se quedó unos instantes allí. Se secó los ojos con el puño de su manga, y se dirigió a su clase.
Era historia de la magia, pero ella se encontraba pensando en otras cosas. Esa mañana se había despertado como el otro día, confundida y asustada pero incapaz de recordar nada. Empezaba a preocuparse.
Y por otro lado hacía todo lo posible por contener el torbellino de emociones que sentía en ese momento. No quería despegarse de Harry pero tampoco quería seguir en las sombras. Las sensaciones contradictorias le detonaban la mente, no podía concentrarse en nada.
A la tarde volvió a la biblioteca para distraerse un poco. Luna llegó y conversó un poco con ella, notando que algo le pasaba. No indagó mucho, pero le dijo que en algún momento quería contarle una cosa que estaba pensando.
Tras el encuentro Luna se fue. Instantes después llegó Ichabod a la biblioteca.
-Emily, no conseguí ningún permiso. Lupin y McGonagall no quisieron dármelo.-
-Oh…-
-Supongo que no tengo suerte.-
-¿Por qué nigromancia?-Preguntó Emily.
-Es por una investigación que estoy haciendo. ¡Cosas tenebrosas!-Dijo esto y empezó a reírse. Emily se rió también.
-¿Y buscabas algún autor en particular?-
-Quizás… no recuerdo como se llama el libro, por lo que sé su tapa es dorada y tiene algunos símbolos encima. Esperaba poder encontrarlo aquí. Pero tendría que revisar otra vez cómo se llamaba.-Explicó Ichabod.
-Claro…-
Ichabod se encogió de hombros, pero se despidió con una sonrisa. Emily volvió a concentrarse en los libros que estaba ordenando, pero los pensamientos sobre Harry la invadieron nuevamente.
Esa noche Hogwarts estaba en silencio. Ya era hora de que todos los estudiantes estén en sus dormitorios, pero Harry y Emily se encontraron en la sala de los trofeos. Allí donde las reliquias resplandecían en la oscuridad.
-Emily, estuve pensando.-
Ambos estaban tomados de las manos, mirándose a los ojos.
-Quiero terminar con Ginny, pero no puedo hacerlo de un día para el otro. Hay que crear el contexto para que suceda.-Dijo Harry.
-Entiendo…-
-Ya se me ocurrirá algo… pero las cosas están en marcha.-Aseguró sonriendo.
-No lo dudo.-Dijo Emily, aunque no estaba del todo convencida.
Se besaron apasionadamente, a la vez que se desvestían casi nerviosamente. Un fuego interno se apoderó de ambos, era la primera vez que tenían un contacto así de íntimo. Entre ellos todo era las tontas escapadas luego de la clase de pociones, y ahora estaban haciendo el amor en la sala de trofeos a la luz de la luna. Cuando el corazón guía a la mano, para Emily era todo irracional. Sin embargo Harry parecía saber perfectamente lo que hacía.
Se quedaron juntos por una hora más, hasta que decidieron que era momento de escabullirse a sus respectivos dormitorios. Harry había traído su capa de invisibilidad, por lo que la acompañó hasta el acceso a la sala común de Slytherin y él luego se marchó a su torre.
Emily se acostó extasiada, le costó muchísimo dormirse. Sentía una gran emoción, quizás algo confusa. Revivía el momento una y otra vez, hasta que finalmente concilió el sueño.
Sin embargo a la mañana siguiente volvió a despertarse con una sensación horrible. Ya podía concluir que algo la atormentaba en sus sueños recientemente, y necesitaba ocuparse de ello.
Hizo toda su rutina pero al salir al pasillo para dirigirse al gran comedor fue interceptada por Pansy en el pasillo.
-Sabes, anoche vi llegar a Draco con rastros de labial rojo en el cuello. Y más tarde me di cuenta cuando ingresaste al dormitorio. ¿Cómo pudiste?-Acusó Pansy.
-No… no es lo que crees. Mierda… ¡ni siquiera uso labial rojo!-Dijo Emily casi en un tartamudeo.
-¡Me das asco! ¡Los voy a matar a ambos!-Exclamó Pansy.
Ante la situación, y casi como un acto reflejo, Emily desenfundó su varita apuntando a Pansy.
Había otros tantos alumnos de Slytherin en el pasillo en ese momento que al ver la situación hicieron lo mismo. Uno apuntó a Emily, a la vez que otro le apuntaba a él. Se formó una especie de standoff con unos diez estudiantes apuntándose entre sí.
-Te vas a arrepentir de esto.-Amenazó Pansy, sin desenfundar.
En ese momento llegó uno de los prefectos de la casa, que al ver la situación estalló de forma iracunda.
-¡¿Qué coño se creen que hacen?! ¡Guarden eso ahora mismo!-
Los gritos hicieron que todos bajen la guardia, sabían que esto ameritaría una charla general en la sala común más tarde.
-¡Esto es inaceptable! ¡Salgan de mi puta vista!-Exclamó escupiendo.
Los alumnos se retiraron velozmente. Sabían que en el fondo el prefecto quería evitar un escándalo que deje a la casa mal parada, por eso no denunciaría lo que vio. Pero sí que les haría caer una buena reprimenda al final de la tarde.
El resto del día pasó sin mayores sobresaltos, hasta que Emily y Luna se encontraron para conversar en la biblioteca.
Emily le contó lo que pasó entre los alumnos de Slytherin, omitiendo algunos detalles, y Luna lo encontró ridículamente divertido. Pero pasada la anécdota, Luna quería comentarle otra cosa.
-Sabes, Emily… he estado teniendo estos sueños…-Empezó Luna, haciendo un gesto como si intentara recordar algo.
La expresión de Emily cambió a una bastante sombría.
-No sé qué son, pero los siento muy intensamente.-Continuó Luna.
-Creo… que me pasa algo similar…-Agregó Emily.
Luna abrió los ojos con sorpresa. Luego continuó, bajando la voz.
-Quizás tenemos una conexión. Es algo raro, llevo unos días con esto.-Dijo Luna.
-Yo también…-
De pronto Emily recordó los extraños pedidos sobre los libros de nigromancia. Empezó a sospechar que había magia negra de por medio.
-Luna… ¿conoces a un tal Ichabod? Lo vi en la mesa de Ravenclaw.-Inquirió Emily.
-No, ¿quién es?-
Emily se quedó sin palabras. Aunque considerando cómo era Luna, quizás lo pasó por alto.
-Pues… un chico rubio, lo vi hace unos días aquí. Quería entrar en la sección prohibida, buscaba libros de nigromancia.-
-Vaya, vaya.-Murmuró Luna.
-Es raro. Ahora que lo pienso creo que nunca lo vi… antes de estos días.-
-No me digas que es un fantasma…-Dijo Luna.
-No, no. Además todos ven a los fantasmas. Es… intrigante.-Emily estaba un poco confundida de pronto.
-No podría encontrarle una explicación.-Expresó Luna haciendo un gesto negativo.
Permanecieron en silencio, cada una meditando la cuestión. Hasta que Luna tuvo una idea.
-¿Y si chequeamos esos libros?-
-Me da un poco de miedo. Es magia negra.-Dijo Emily.
-Tendremos que tener mucho cuidado. ¡Pero puede ser interesante! Todo eso es muy curioso. Y quizás este Ichabod sea alguna entidad que necesita ayuda. ¿No te parece?-Luna sonaba ciertamente entusiasmada.
-Pues…-Emily dejó la frase en suspenso.
-Mañana, a la noche. ¿Te parece bien?-Preguntó Luna.
Emily asintió, y sonrió en un intento de demostrar confianza.
