-¿Y si adoptas? – esa pregunta resonaba aun en su cabeza
-¿Mikoto? – preguntó Naori preocupada de haber dicho algo realmente inapropiado. Mikoto volvió en sí mirándola con sus profundos ojos negros.
-No… - susurró – sería un problema… -
-Obviamente tendrías que conversar con Fugaku y… -
-No no – negó con la cabeza – ese no es el problema… tu familia lo es, todos los Uchihas son muy orgullosos con su apellido…- explicó – en especial… Madara – dijo con temor.
Madara era el tío de Fugaku. Un hombre serio y de porte intimidante, dueño de la mayoría de acciones de la empresa Uchiha junto a su hermano Izuna. Su mujer murió de una terrible enfermedad dejándolo solo con su hijo Obito que estudiaba en el extranjero desde hace ya un tiempo. Era seguramente, quien más se enorgullecía del apellido Uchiha.
-Mikoto – Naori la tomó de los hombros – la vida es una, tienes aún tanto amor para dar y tienes el dinero suficiente para brindar una gran calidad de vida a cualquiera de esos niños en busca de un hogar; olvidate de la opinión de la familia, más aún de una que viene de un viejo amargado como Madara.
Mikoto miró a Naori fijamente, no sabía si era por el alcohol o porque ya era muy entrada la noche y el sueño la llamaba, pero ella tenía razón. Mikoto decidió entonces lo que tendría que hacer, debía adoptar una niña, una muy linda y convencer a Fugaku… no necesariamente en ese orden…
…
-Buenos días chicos – saludó una radiante pelirrosa al ver a su grupo entrar por las puertas del gran comedor, ella se encontraba sentada en una de las mesas desayunando.
-¡Buenos días Sakura! – saludaron todos alegres, excepto Konohamaru que tenía una cara desastrosa.
-¿Te encuentras bien? – preguntó Sakura preocupada acercándose a él.
-Claro que si – mintió pasándose el brazo por la nariz que se le escurría.
-Konohamaru – llamó Moegi acusadora
-Ja – rió Ranmaru - si ya hasta pareces Udon-
-¡Calla…Ashu! – no pudo terminar porque estornudó fuertemente
-Tienes calentura – susurró Sakura poniendo una mano en su frente – tal vez… debería quedarme hoy – pensó en voz alta
-Ni pensarlo – dijo Haku apareciendo por detrás – tienes que ir a clases hoy –
-Si Sakura – habló Isaribi – ya perdiste una clase – recordó preocupada
-Pero… - trató de refutar
-Dejemos a Konohamaru con Shizune, ella se encargara – le sonrió
-Es…esta bien – aceptó, terminó de tomar su desayuno rápidamente, ya estaban con la hora. Se despidió de todos pidiéndoles que se portaran bien para luego salir con Haku del orfanato.
Sakura llevaba su cabello suelto con unos mechones en su rostro, unos jeans desgastados, un polo verde como sus ojos y unas converse viejas.
Haku llevaba su cabello atado en una coleta baja, un polo rojo y unos jeans negros con pequeños parches, llevaba unas converse rojas.
Llegaron a la escuela pública y entraron, se sentaron juntos como siempre…
-Pero miren, la huerfanita vino esta vez – habló una voz tétrica que ambos conocían muy bien
-Ese idiota – susurró Haku
-Solo ignóralo – pidió Sakura
-¿Qué sucede huerfanitos, van a hacerse los sordos?- esta vez estaba frente a ellos y golpeó la carpeta con sus puños haciéndolos reaccionar.
-¿Qué quieres ahora Zabusa? – preguntó Haku con el ceño fruncido
-Hablar con tu linda hermanita, ¿No es obvio? – su sonrisa era macabra. Alto, delgado y de piel morena, aquel joven era el demonio.
-No estoy interesada – gruñó Sakura seria- me interesan las personas con alma y tú no la tienes – respondió.
-¿Asi que no tengo alma? – repitió divertido – Pero tengo otras cosas que tal vez te gusten más… - la tomó del brazo
-¡Sueltala idiota! – gritó Haku mas Zabusa de un empujón lo volvió a sentar.
-¡Haku! – dijo preocupada Sakura - ¡Sueltame! – forcejeó
-Bien alumnos, déjense de alborotos y siéntense – entró un profesor cualquiera sentándose en el escritorio sin inmutarse por la escena frente a él – Zabusa – llamó aburrido al ver que el moreno seguía de pie
-Bien – soltó a la pelirrosa – nos veremos en el recreo – dijo caminando hacia el fondo donde se sentaba.
Sakura cayó en su asiento aliviada y a la vez frustrada, maldito Zabusa- Haku –susurró ella - ¿Estás bien? – preguntó con su dulce voz, obvio sabía la respuesta, Haku debía estas más frustrado que ella…
-Solo quiero que acabe este año de una buena vez – susurró para sí… Sakura lo miró con lástima… Haku y Sakura eran muy inteligentes, sin embargo nadie les otorgaba ninguna beca… Haku había conseguido una en una escuela mucho mejor pero en esa escuela solo admitían hombres y él no quería dejarla a ella sola… Sus puños se cerraron, odiaba que Haku tuviese que aguantar los maltratos de bravucones como Zabusa y otros por culpa de ella…
Lo peor era que el año recién había comenzado…
….
Esa misma tarde Mikoto salió de compras, fue a su tienda de lencería favorita y se compró un conjunto de infarto. Compró sales de baño, velas aromáticas, rosas, un champagne caro y exquisito, entre otras cosas para garantizar una velada de ensueños…
Llegó a su mansión y con ayuda de Tenten y otras dos sirvientas comenzó a arreglar el lugar. Nadie podría resistirse. Usaría sus encantos femeninos.
….
Haku caminó con cuidado por los pasillos con dos refrescos en sus manos, por fin logró voltear un muro y meterse entre los arbustos.
-Te demoraste – contestó la pelirrosa bajo un árbol
-Si lo sé, tenía que asegurarme que nadie me siguiera- sonrió
Ese era su lugar secreto, un árbol rodeado de arbustos altos, nadie los molestaba ahí.
Sakura bebió su refresco con las dos manos algo temblorosas.
-Tranquila – le dijo Haku pasando una mano por sus hombros – solo queda una hora – le sonrió
-Ya lo sé… - respondió
Ambos se quedaron así un momento, disfrutando de la tranquilidad de su lugar.
-Sakura… - llamó Haku. Los verdes ojos de Sakura lo miraron fijamente - …no te sientas culpable – Sakura se sorprendió… su hermano realmente la conocía.
Sakura solo agachó la mirada – tú estarías en una escuela mejor ahora – respondió bajito
Haku la abrazo fuertemente – no podría estudiar, estaría pensando en ti y preocupado por lo que ese maldito de Zabusa te pudiera hacer –
-Disculpa –
-Tonta – le dio un beso en la frente y el timbre sonó – esperemos un rato para salir – dijo. Sakura asintió.
…
Sasuke salió de su salón seguido de Naruto y Karin como siempre.
Karin le metió cabe a Naruto y este se calló de cara - Vamos a almorzar juntos – propuso Karin acelerando el paso para alcanzar al pelinegro.
-¡Oye bruja! – gritó Naruto desde el piso alargando el brazo y jalándola del pie haciendo que ella también callera
-¡Naruto! – gruñó ella
Sasuke suspiró cansado para seguir caminando. Los primos Uzumaki lo estaban volviendo realmente loco.
Abrió las puertas de la cafetería, cogió una bandeja ignorando el pleito de aquellos dos detrás de él.
-Hola Sasuke – saludó un chico de largos cabellos castaños.
-Hola Neji – saludó él amablemente
-Otra vez están peleando – observó un pelirrojo apareciendo al lado del castaño.
-Solo ignóralos – bufó Sasuke formándose en la cola para servirse su comida.
Neji Hyugga, segundo puesto de la clase de último año, en ocasiones. Siempre compitiendo con Sasuke aunque esa rivalidad en vez de hacerlos llevarse mal los hacía llevarse muy bien. Era hijo de Hizashi, importante empresario que junto a su hermano gemelo Hiashi habían logrado levantar una gran red de mercadeo que luego de unos años dio excelentes resultados y por supuesto grandes ganancias.
Sabaku No Gaara, tercer hijo de Sabaku no Rasa, un senador muy respetado. Callado y tranquilo, cosa que agradaba a Sasuke y a Neji, pero sobretodo tenía cierta afinidad con el hiperactivo rubio.
Los cinco cogieron sus almuerzos y se sentaron en una mesa.
-¿Por qué no te sientas con las chicas Karin? – sugirió Naruto – Es tiempo de caridad entre hombres y tú sobras- le sonrió con su sonrisa zorruna.
Karin bufó al ver que los otros tres la miraban dándole la razón al rubio, giró y caminó hacia la mesa donde estaban sentadas un grupo de lindas chicas.
-Hola – saludó de malas sentándose
Ino Yamanaka, una despampanante rubia, su padre era un psicólogo reconocido que daba conferencias por todo el mundo. Hermosa, alta, hipnotizantes ojos azules y una sonrisa que derritiría a cualquiera. Piel perfecta y muy sociable, la reina de las populares. Todo el mundo la conocía y todos querían ser sus amigos.
Hinata Hyugga, prima de Neji Hyugga. Naturalmente linda y delicada, cabello negro azulado largo, un cerquillo, únicos ojos perlas, tez blanca como la nieve y una voluptuosa delantera. Muy tímida.
Shion Shi, hija de un político, tenía dinero y era popular entre los chicos. Rubia y de hermosos y grandes ojos violetas, igual que Hinata era linda y delicada, pero a diferencia tenía más carácter y no era tan tímida.
Y por último ella, una pelirroja rica y poderosa, engreída pero tan lista en cuanto alcanzar sus objetivos se tratase. Siempre tenía un as bajo la manga para conseguir lo que quería.
-¿Qué sucede Karin? – rió Shion – Pensé que hoy te sentarías con tú Sasuke-kun – sonrió
Ino se tensó ante eso – No es SU Sasuke-kun – gruñó
-Pero lo será – replicó Karin fulminando a Ino
Una batalla de miradas empezó entre ellas. Ino y Karin habían sido rivales desde pequeñas, siempre compitiendo por el amor de su amado pelinegro, este era el último año y ellas estaban dispuestas a usar todo lo que pudieran para ser la novia del Uchiha.
-Estoy más cerca que tú de conseguirlo – soltó victoriosa la pelirroja.
-¡Ja! – rió – Eso es solo porque tú te pegas como chicle en el zapato, yo le doy su espacio y no lo sofoco tanto – soltó Ino con superioridad.
-Chi…chicas no peleen – pidió Hinata en un susurro
-Si, ya basta y coman tranquilas- dijo Shion – ciertamente, ninguna tiene oportunidad con él, las ha ignorado desde secundaria – confesó haciendo que un aura negra rodeara a ambas chicas.
-Sasu…Sasuke-kun parece no estar buscando novia por el momento – sonrió Hinata amablemente – Pe…pero eso no significa que no puedan despertar interés en él – dijo y automáticamente el aura negra desapareció.
-¡Tienes razón Hinata! – sonrió Karin triunfante
-¡Solo es cuestión de tiempo! – agregó Ino
Ambas rieron como locas sacándole una gota en la cabeza a la rubia.
-Hola chicas – saludó una simpática pelimarrón de cabello largo
-Hola Tamaki – saludaron todas
-¿Dónde estabas? – preguntó Karin
-El profesor me pidió que dejara un par de cosas en audiovisuales, pero por suerte conseguí postre – sonrió
Se sentó. Tenía un cuerpo delgado pero al igual que Hinata tenía un busto grande, cosa que hacía que los chicos le prestaran atención. Sus ojos eran cafés y tenía una sonrisa cautivadora.
…
-¡Chicos! – llamó Naruto - ¡Aquí! – un grupo de chicos se acercó a la mesa con sus bandejas.
-Ya Naruto, no tienes que gritar – se quejó un castaño sonriente –
-Que molestia – dijo el otro que llevaba su cabello atado en una coleta alta, tomó asiento desparramándose en este.
-Sentarse junto a los amigos no debería ser molestia – respondió otro sentándose
-¡Kiba, Shikamaru, Suigetsu! ¿Por qué demoraron tanto? - se quejó Naruto - ¿Y dónde está Chouji? –
-Él es la razón por la que demoramos – gruñó Shikamaru – hizo doble cola para servirse doble porción y quería convencernos a nosotros de hacer lo mismo para luego dársela a él –
-Aún no entiendo que fue lo que hizo para perder peso en el verano – opinó Neji mirándolo desde el asiento sirviéndose grandes porciones de comida de la cafetería.
Finalmente Chouji se acercó con su bandeja echa una montaña y se sentó en la mesa. Los chicos más populares de todo el último año y de toda la escuela estaban ahí.
Sasuke Uchiha, Sabaku No Gaara, Neji Hyugga, Naruto Uzumaki…
Shikamaru Nara, su padre era jefe de defensa del estado de Japón, un estratega exitoso. Él era inteligente, podría hacerle la competencia a Sasuke y Neji si quisiera, pero prefería quedarse dormido en los exámenes.
Kiba Inuzuka, hijo de la mejor veterinaria y entrenadora de mascotas. Bueno en todos los deportes y en cada competencia física que se le presentara, odiaba perder.
Suigetsu Hozuki, su madre era maquillista profesional y su padre entrenador de artistas. El gracioso de la clase junto a Naruto, todos lo conocían y querían ser sus amigos. No ir a una de sus fiestas era estar en la nada total.
Chouji Akimichi, sus padres eran grandes chefs que viajaban por el mundo en representación de la comida nacional.
Suigetsu sacó su celular y comenzó a textear mientras el resto hablaba... Una sonrisa gigantesca surcó sus labios - ¡Bien! – gritó entusiasmado llamando la atención de todos en la cafetería
-¿Qué sucede? – preguntó Naruto sabiendo que esa expresión solo significaba algo
-Mis padres se van de viaje por una semana. ¡Tenemos casa sola! – choco los cinco con Kiba
-¿Este fin de semana entonces?- preguntó Neji –
-Claro que no – negó Suigetsu – este viernes saliendo de clases –
-Bien entonces – aceptó Gaara
-¿Habrá comida? – preguntó Chouji
-Claro que si gordinflón – le palmeó la espalda. Un rápido tic apareció en el ojimarrón y le dio un puñetazo al peliblanco que hizo que cayera al piso noqueado. Chouji siguió comiendo tranquilamente.
-Este idiota – susurró Shikamaru con los ojos cerrados – solo a él se le ocurre decirle gordinflón a Chouji –
Todos los demás rieron y comenzaron a hablar de la fiesta mientras que Suigetsu seguía inconsciente y con remolinos en los ojos.
…
-Vaya, parece que habrá una fiesta – sonrió Shion – La casa de mis tíos sufrirá este fin de semana –rió. Shion era la prima de Suigetsu por parte de padre.
-Tú calladita nomás, esas fiestas son la oportunidad perfecta para acercarme a Kiba – suspiró Tamaki mirándo con sus ojos al atractivo chico.
-Tú y tu chico perro – se rió Shion rodando los ojos.
No era un secreto que Tamaki estaba enamorada de Kiba desde primaria. Ambos amaban a los animales y sus padres eran grandes veterianarios… Todos se acordaban de las peleas cuando eran pequeños ya que Tamaki creía que los gatos eran mejores que los perros y Kiba obviamente refutaba esa idea con todas sus fuerzas.
-De hecho que estamos invitadas – sonrió Ino
-Será fabulosa – dijo Hinata que aunque era tímida le gustaban esas fiestas y estar rodeada de sus amigas.
-Todo está bien en cuanto esas no vayan – gruñó Karin indicándole a las chicas un grupo más allá.
Se reían escandalosamente y también eran simpáticas. El grupo lo encabezaba una pelirroja de ojos marrones. Alta y delgada… A su lado estaba una chica alta de cabello negro largo atado en un pequeño lazo al final, tenía ojos negros y una sonrisa maliciosa.
-¡Ja! ¡Qué idiota! – exclamó una morena de cabellos rojos peinados hacia atrás y hermosos ojos ámbar.
-Ya Karui – calló una chica de cabellos morados atados en una coleta y un mechón a cada lado de su rostro.
-Siempre tan amargada Guren – se quejó
-Son tan ruidosas – gruñó Ino en voz baja.
-No las soporto – le dio la razón Shion.
-Ahí vienen- susurró Hinata al verlas levantarse para dejar sus bandejas.
Karin sonrió con malicia
-Ni lo pienses Karin – advirtió Tamaki adivinando lo que pasaba por su cabeza.
Las cuatro se acercaron, ya que tenían que pasar por la mesa de ellas, entre todas comenzaron a intercambiarse miradas de odio.
La primera pelirroja pasó barriendo con la mirada a Karin la cual se encontraba al borde. La pelirroja de ojos fuego estiró su pierna y lo siguiente que se escuchó fue el golpe seco del cuerpo caer.
-¡Zorra! – gritó furiosa levantándose lentamente.
-Fíjate por donde pisas despistada – habló Karin sin mirarla, sus ojos rojo fuego estaban fijos en los acusadores y a la vez cómplices de Ino.
-Estas me las pagas – amenazó tirándo la bandeja de Karin al suelo -
-¡Cálmate Tayuya! – gruñó Guren
-¡Ellas empezaron! – la pelinegra apoyó a su amiga
-Cierra la boca Kin – calló Tamaki – no queremos problemas, solo váyanse –
-Basta, están haciendo un escándalo- salió Shion a hablar. Hinata se mantenía al margen, todos en la cafetería las miraban.
-Bien – bufó Tayuya haciendo la que seguía su camino. Disimuladamente tiró algunos desperdicios de su plato sobre Karin.
-¡Oye! – Karin se paró molesta e instintivamente tomó lo que encontró en su plato y se lo lanzó a pesar de que Ino trató de detenerla.
…
-Que problemáticas – susurró Shikamaru
-Se ha puesto feo… ¿verdad? – rió Suigetsu divertido con la situación
-Será mejor que vayas a sacar a tu prima de ese desorden Neji – Gaara señaló a Hinata que prácticamente estaba bajo la mesa.
-No me preocupo por ella, está al margen, yo diría que Naruto debe ir a ver a Karin antes de que se meta en un lío peor, Anko debe estar en camino –
Anko Mitarashi era la encargada de la disciplina en la escuela y seguramente ya estaba en camino.
-Si si ya voy – dijo con pesadez levantándose - ¿Alguien va conmigo? – preguntó
Todos alzaron las cejas como si estuviese loco
-¡Teme! – pidió con ojos de cachorro –
-Olvidalo – dijo seca y rápidamente –
Naruto suspiró resignado y se acercó a las chicas que estaban en una guerra de comida e insultos.
-¡Hey hey! – trató de captar su atención abriéndose paso, Ino y Kin se gritaban a escasos centímetros la una de la otra, Guren discutía con Shion. Karui estaba contra Tamaki y Karin y Tayuya se lanzaban todo lo que encontraban y solo era cuestión de tiempo para que una se lanzara a la otra.
Naruto logró llegar entre las dos pelirrojas ganándose un tortazo en la cara por parte de su prima.
-¡Karin que demo…! – no terminó porque Tayuya lo empujó haciéndolo resbalar con una cáscara de plátano.
De repente todas comenzaron a amontonarse y pisotear al pobre rubio.
-¡AUXILIOOOOO! –
-¡¿Qué sucede aquí?! – gritó una mujer de cabellos morados –
-Profesora Anko ella comenzó – acusó rápidamente Tayuya
-¡¿Pero qué dices?! – Karin habló ofendida - ¡Fuiste tú la que lanzó comida! –
Cada una apoyaba la versión de su amiga…
-¡Suficiente! – calló a todas - ¡Todas ustedes, a dirección ahora! – dictó furiosa.
Entre quejas comenzaron a salir de la cafetería… Anko estaba a punto de voltearse pero unos quejidos en el piso la hicieron detenerse. Un rubio maguñado se levantaba lentamente.
-Graci… -
-¡A dirección! – gritó levantándolo del cuello y arrastrándolo
Sus amigos lo miraban con una gota en la cabeza, solo ese rubio cabezahueca podía meterse en problemas tan fácilmente.
…
Sakura y Haku caminaron por los pasillos con cautela, Zabusa no era el único abusivo en aquel colegio.
-Haku – llamó una maestra desde un salón
Ambos se voltearon.
-Por favor, necesito que lleves esto a la sala de maestros – pidió acercándose con unos papeles – eres el único a quien puedo encargárselo – explicó
-Claro- cogió los papeles – vamos Sakura… -
-¡No espera! – pidió – ya que Sakura está aquí, la enfermera te estaba buscando, dijo que le prometiste ayudarla con algunas cosas.
-Verdad, lo había olvidado – dijo recordando. Quería estudiar medicina por lo que cuando se entero que la enfermera necesitaba ayuda con los constantes accidentes que habían en la escuela, ella se ofreció como voluntaria.
-Bueno, eso es todo – se despidió para volver al aula.
-Acompañame a dejar esto primero y luego te acompaño a la enfermería, no quiero que andes sola –
-Esta bien Haku, no está muy lejos y debe estar necesitando mi ayuda… - dijo ella, Haku la miró no convencido – me ofrecí como voluntaria… - pidió con sus ojitos verdes.
-Ya bueno, iré corriendo entonces – dijo para dar media vuelta e ir a dejar el encargo.
Sakura caminó hacia la dirección contraria, no le gustaba separarse de Haku en la escuela pero se había ofrecido y ella era alguien de palabra y muy responsable.
Las paredes de los pasillos y los casilleros estaban completamente deteriorados y con grafitis con frases obscenas y vulgares, parecía caminar entre callejones.
Salió a un pequeño espacio verde donde a unos pasos se encontraba una pequeña caseta que era la enfermería. Estaba a punto de llegar cuando alguien la jaló por detrás tapando su boca siéndole imposible gritar…
La jalaron hasta el fondo de los arbustos descuidados y crecidos apartándola de la vista de cualquiera. Su captor la volteó quedando frente a frente con ella.
Sus piernas temblaron y sus ojos se abrieron con temor al ver a Zabusa. Sus forcejeos eran inútiles pero llegaron a cansar a Zabusa. De un solo tirón la estampó contra el muro dándole fin a su lucha.
-Bien Sakurita, ahora que ya te calmaste vamos a empezar – sonrió de forma macabra bajando una de sus manos hasta las nalgas de la pelirrosa… Sakura al sentir eso comenzó a forcejear nuevamente y nuevamente fue estampada contra la pared quedando aún más débil.
-Asi no vamos a poder – gruñó Zabusa, colocó una pierna entre las de ellas y la tumbó en el césped poniéndose encima de ella… - así será más fácil - rió
-¡NO POR… - fue lo único que pudo decir en el poco tiempo que su boca quedó libre, su desesperación aumentaba al sentir las manos de Zabusa escabullirse por su cuerpo.
-¿Sakura? – aquella voz hizo que aquel maldito se detuviera.
La enfermera había escuchado un pequeño ruido y había salido a ver
-Esa niña… dijo que vendría a ayudarme – gruñó con las manos en la cintura
Zabusa chasqueó la lengua y acercó su boca a la oreja de Sakura inquietándola – Si dices algo… No harán nada y lo sabes, pero yo regresaré por ti y me vengaré de la peor forma que puedas imaginar, empezando por ese idiota pálido de tu hermano… - advirtió, Sakura soltó una lágrima aterrrada – asi que sal e inventa cualquier excusa… - la soltó y ella le dio un rápido empujón levantándose con cuidado.
-¿Hay alguien ahí? - llamó la enfermera mirando a los arbustos de los cuales salió una Sakura maltrecha, estaba nerviosa, con el rostro lloroso y algunos moretones en su blanca piel.
-¡¿Pero que te paso niña?! – preguntó alarmada –
Sakura se puso enfrente evitando que fuera hacia donde Zabusa se escondía.
-Lo… Lo siento…, me pareció ver algo y... – no sabía que más decir, estaba en blanco…
-¿Y qué? – preguntó la enfermera impaciente
-Una rata… - se le ocurrió – había una rata y me asusté… - dijo ya más claro -….
La enfermera la miró incrédula para luego suspirar cansada - ¿Tanto escándalo por un roedor? Ven, vamos a calmarte, recuerda que aún me tienes que ayudar – Sakura asintió y la siguió – ha de haber sido una rata enorme para que te des ese susto –
-Una rata grande, sucia y asquerosa – susurró apenas audible con la mirada vacía, sabía que una vez en la enfermería Haku pasaría por ella, no le contaría nada pero tampoco se volvería a alejar de su hermano… pero sabía que mañana sería peor…
…
