Advertencias: YAOI
Autor: RavenTears
Beta: Little Kei
Notas del autor:
~El título es una canción de Nirvana (¿Novedad? ¿Dónde?)
Las explicaciones pertinentes: "nii-sama" es una de las maneras más respetuosas que hay en japonés para referirte a tu hermano mayor (la más respetuosa sería "oniisama"). Y es respetuosa, ya que "niisama" es un título honorífico - una manera neutral de decir "hermano mayor" sería "ani-ue". El que Mokuba llame siempre así a Seto Kaiba habla por sí solo del tremendo respeto y amor que siente hacia él.
Por otra parte, "aibou" significa "compañero", "socio"; Yami llama siempre así a Yugi, sin excepción. Y Yugi lo llama "Mou Hitori no Boku", algo así como "Mi Otro Yo", mientras que el resto del grupo se refiere al faraón como "Mou Hitori no Yugi", "El Otro Yugi". Recuerden que uno de los grandes misterios del manga es el verdadero nombre del faraón... revelado al fin en el capítulo 333. Si acaso se lo preguntan, nadie jamás llama "Yami" al faraón, o a su espíritu en todo caso; ésa fue una invención del fandom y, por alguna razón, en la versión norteamericana del anime ése es el nombre que nuestro chico de las correas recibe. (Little Kei.)
Smell like teen spirits
Capítulo 3: Aún no termina el día
Yugi y Jounouchi llegaron al salón más grande de todo el club después de mucho
caminar. La mayoría de los presentes estaba jugando allí; cuando entraron varios
voltearon a verlos. Era obvio que los reconocían. Pronto se encontraron rodeados por
varias personas que les pedían duelos.
-¡Sí, claro! El gran Jounouchi les concederá su deseo. Puedo contra todos.
Jounouchi se acercó (seguido de varios chicos) a un simulador para empezar con los
duelos.
-¡Hey, Yugi! ¡Anímate, hombre!
La verdad era que Yugi no tenía ganas de jugar. Trataba de buscar a Mokuba-chan pero
tenía a tantas personas cerca que no distinguía nada.
-¡Seré yo quien se enfrente a él!
Todos voltearon buscando al dueño de la voz. Al otro lado del pasillo estaba Mokuba.
Justo a tiempo para salvar a Yugi de la ola de fanáticos que quería tener el privilegio
de enfrentarse a él. Nadie pudo detener a Mokuba cuando llevó a Yugi a otro ambiente
para su duelo; querían darle oportunidad al niño y... porque era el hermano del dueño
del lugar.
-Gracias, Mokuba-chan. Me salvaste.
-No te preocupes -contestó el más chico, sonriendo-. Ya llegamos.
Entraron a un reducido cuarto con una pequeña mesa; el duelo sería más virtual y las
imágenes, a escala.
-Mokuban-chan, la verdad es que no tengo ganas de usar las cartas -confesó Yugi,
suspirando-. No me siento muy bien. No creo poder darte un duelo digno. Perdón.
-¿No podremos jugar otra cosa? -preguntó Mokuba, sonriendo-. Ajedrez. Si estás de
acuerdo.
Yugi lo miró con interés. No tenía los ánimos suficientes como para jugar, pero no
quería negarse a la propuesta de Mokuba.
-De acuerdo.
Mokuba sonrió ampliamente al escuchar eso. Se aseguró de tener la puerta bien cerrada.
Luego, ambos se dirigieron a la mesa.
-... ¿Mokuba-chan? -empezó a decir Yugi, lentamente.
-¿Sí?
-El juego.
Mokuba se dio cuenta de que no había sacado el tablero de ajedrez. Se disculpó y se
acercó a una mesa cercana para recoger un fino tablero, y dispuso todo sobre la pequeña
mesa. Yugi escogió las piezas negras. Por lo tanto, Mokuba comenzaría el juego.
Yugi observó con admiración cada pieza: estaban pulidas en marfil.
-Yugi... -comezó a decir Mokuba mientras ambos colocaban las piezas en el tablero-. La
verdad es que tenía deseos de conversar contigo. Es sobre Seto.
Yugi casi dejó caer a la reina. Ya se había imaginado una escena así. Pero a pesar de
saber lo que lo esperaba, no había preparado alguna respuesta si es que Mokuba le soltaba
el tema.
-¿Yugi? -Mokuba se dio cuenta de que había sido muy directo. Pero ya no soportaba más;
no podía ser paciente. Estaba demasiado preocupado por su hermano como para avanzar con
calma. Se percató de que no recibía respuesta por parte de Yugi, así que decidió
relajar el ambiente moviendo una pieza en el tablero-. Tu turno -sabía que el juego
distraería un poco a Yugi.
-¿Eh?... Oh, sí -por fin salió Yugi de sus pensamientos. Estaba viendo qué pieza
movía; su mirada se posó sobre la torre. No podía moverla, pero le recordó algo: torre
= castillo = cuentos de hadas = criaturas fantásticas = dragones = Seto Kaiba.
Agitó enérgicamente la cabeza. ¿Por qué estaba pensando en Kaiba? No pensó su
movimiento; después, sólo recordaría haber movido una pieza.
Mokuba se dio cuenta de que la mente de Yugi no estaba en ningún lado y que no importara
qué tanto tiempo le diera, nunca iba a llegar a ninguno otro. Así que soltó el tema de
nuevo.
-Es que mi nii-sama ha estado muy raro últimamente -dijo, mientras movía una pieza hacia
adelante (hacia dónde si no, por otra parte)-. Así que pensé que se debía a la
escuela. A... ustedes.
-¿Nosotros?
-Sí. ¡Sé que no estoy en el salón con ustedes! Pero... Pero me doy cuenta de que mi nii-sama
ha estado actuando raro.
-¿Raro?
-Sí. No me digas que no lo has notado. Bueno... Yo notaría si un cabello suyo está
fuera de lugar pero, igual, es tan obvio que cualquiera se daría cuenta.
-¿Cuenta de qué?
-De su comportamiento... raro.
-¿Raro?
-Algo que está haciendo ahora que no hacía anteriormente.
-Algo que esté haciendo diferente... -Yugi meditó unos segundos.
-Cualquier cosa, no importa lo pequeño e insignificante que parezca.
-¿Cualquier cosa? -en este punto de la conversación Yugi se dio cuenta de dos cosas:
primero, que era su turno y no había movido ninguna pieza. Segundo (y más importante):
lo único que había estado haciendo había sido repetir las últimas palabras de Mokuba.
Al caer en la cuenta de esto último se sintió muy idiota.
Movió una pieza y luego meditó largo rato. Mokuba no movió ninguna pieza. Quería
aparentar que meditaba su próximo movimiento, cuando en realidad estaba dándole tiempo a
Yugi para pensar.
¿Algo que no hacía antes y que ahora hacía? ¿Cualquier cosa? Por más que Yugi se lo
repetía una y otra vez no recordaba nada. Cómo deseaba que Jounouchi estuviera ahí:
Jounouchi tenía cierta facilidad para recordar cosas referidas a Kaiba...
¡Eso era! ¿Cómo no lo había notado antes? ¡Jounouchi y Kaiba! Ambos se detestaban:
Jounouchi odiaba a Kaiba y Kaiba odiaba a Jounouchi. Y todos en paz. Pero últimamente
ambos habían estado "hablando" más. No es como si ellos conversaran del clima
o de cuál era el apellido de la Barbie. Siempre que podían, aprovechaban la oportunidad
para insultarse, sacarse en cara alguna derrota, hablar de lo malo que era el otro con las
cartas. Eso era común; Kaiba se burlaba de él y abandonaba el salón. Pero en los
últimos días se había estado quedando más tiempo "hablando" con Jounouchi.
También su trato con los demás había mejorado. Ahora respondía el saludo de Anzu, Honda,
Bakura y el de Yugi. Aunque sólo volteaba a ver quién saludaba y hacía una pequeña,
muy pequeña, inclinación de cabeza; no era mucho, pero estaba mejorando. Ya sabían (al
menos) que sí les prestaba atención. Y pequeñas cosas por el estilo. Que si bien no
eran la octaba maravilla del mundo o el descubrimiento de América, en Seto Kaiba ESO era
un gran avance.
-¿Sabes, Mokuba-chan? -dijo al fin Yugi-. Tienes razón. Kaiba-kun ha estado algo raro.
Hasta te puedo decir que parecía cortés.
-¡Lo ves! Es como si... como si... -a Mokuba se le apagó la voz-... Es como si se
estuviera haciendo sociable.
-Sí, creo que tienes razón.
Mokuba sonrió y (por fin) hizo su movimiento. Su semblante se había relajado más.
-Eran cosas tan pequeñas. Sólo tú hubieras sido capaz de darte cuenta.
-Es que es mi hermano. Aparte de que vivo con él, sé como se comporta, y eso no era
normal.
Yugi pensó en cómo sería vivir con Kaiba. Se divirtió unos momentos pensando en
cuáles serían sus horarios de comida, a qué hora se acostaría... ¡Momentito!
¿¡Estaba pensando en eso?! ¿En cómo dormía Kaiba? Yugi se puso muy rojo. Apenas si
pudo mover la pieza; las manos le temblaban.
Yugi no sabía qué le pasaba. Simplemente estaban hablando de Seto Kaiba. No sabía
porqué estaba tan nervioso, actuando como idiota.
-¿No sabes qué le pasa? -soltó al fin Mokuba.
Yugi lo miró muy sorprendido. ¿Acaso Mokuba sospechaba algo? Si no, para qué había
querido hablar con él en privado. Pero cómo iba a decirle que Kaiba, su querido hermano,
le mandaba cartas. Yugi se imaginó cuarenta formas diferentes de reacción que Mokuba
podría tener en dos segundos.
-...
Mokuba notó cómo Yugi desviaba la mirada. Nunca hacía eso. Mokuba sonrió: había dado
en el blanco. Sus sospechas eran ciertas. Al final, sí era con Yugi; por unos momentos
había creído que era con Jounouchi.
-¿Sabes, Yugi? -comenzó a decir Mokuba, más tranquilo-. Yo siempre he sido una carga
para mi hermano. Siempre. Y nunca he hecho nada por él. Sé que mi nii-sama daría su vida por
mí. A veces me pregunto qué fue lo que hice para merecer a un hermano como él.
-Sí. Todos sabemos lo mucho que se quieren -contestó Yugi, sonriendo; él sabía que
detrás del Seto Kaiba que todos veían se escondía uno totalmente diferente, uno que
sólo Mokuba tenía el privilegio de ver.
-Por eso te quiero pedir un favor.
-Sabes que si está en mi alcance, lo haré.
-No lo lastimes.
Yugi se sorprendió. No comprendió lo que había querido decir, pero por el semblante
serio y preocupado de Mokuba pudo saber que era algo realmente importante.
-No me atrevería a hacer eso.
-Puede que no sea tu intención hacerlo -Mokuba vio cómo en el rostro de Yugi se formaban
más preguntas, cómo la confusión crecía-. No importa qué decidas: no lo
lastimes, por favor.
Los ojos de Mokuba ya no podían más. Yugi temió que en cualquier momento soltara las
lágrimas que estaba reprimiendo. No entendía mucho; era más, no entendía nada. Pero no
iba a dejar que Mokuba se sintiera triste.
-No importa qué pase. No lo haré. No deseo lastimarlo, ni a él ni a nadie.
Yugi soltó una gran sonrisa que animó a Mokuba. Él movió casi sin mirar la pieza.
-Jaque.
-¿Huh?
Yugi miró el tablero. ¡No lo podía creer! Mokuba lo había puesto en jaque. Sólo
entonces se dio cuenta de que había estado pensando en Kaiba únicamente, y no en el
juego.
-El mate del pastor. ¿Cómo caíste en él? (1)
-No lo sé. Creo que he estado en otras -contestó, muy sonrojado.
Ambos comenzaron a reír. Yugi se percató de que ya era tarde.
-No creo que Jounouchi-kun haya terminado. ¿Me haces un favor y le dices que ya me fui?
-Sí, claro, Yugi.
Mokuba lo acompañó hasta la puerta. Se despidió con un abrazo de Yugi mientras le
decía muy bajito "gracias".
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Yugi caminaba como zombie de Resident Evil (pero sin los gemidos) por las calles de
Domino. Estaba perdido en sus pensamientos. Para lo que había pasado en un solo día: la
conversación con Kaiba y luego con Mokuba. Y lo peor era que no había entendido muy bien
ninguna de las dos.
La noche ya había caído y no había nadie cerca como para ver que el espíritu de la
pirámide salía de ella y se materializaba.
-Yami -saludó Yugi, sonriente. Como siempre.
-Hola, aibou -dijo Yami, respondiendo al saludo también con una sonrisa-. ¿Un día muy
largo?
-Sí, ni te imaginas -contestó Yugi, siguiéndole el juego a Yami. Sabía perfectamente
que Yami podía ver todo lo que hacía, siempre y cuando llevara el Rompecabezas del
Milenio.
-Aibou -comenzó a decir Yami, muy serio; más de lo que generalmente solía estar-.
Quisiera hablar contigo.
"¿Tú también? Esto no me está gustando..." pensó Yugi mientras asentía con
un movimiento de cabeza. Ese día aún no terminaba.
Hasta aquí.
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Reviews
Tidah ¿Tan obvio fui? La verdad no enfatizo la parte de Kaiba y las cartas porque
no me imagino a Seto Kaiba escribiéndolas.
Little-kei Así que mis historias son adictivas. Tu eres mi beta, supongo que tienes razón. Gracias a Hebi Shadow y a Madhatter por decir eso. ¡Y ya no le pongo tildes a los monosílabos!
Ita Andehui Tenía pensado hacer los capítulos más largos. Pero... ¿Para
qué? Sufran ustedes, lectores. De esta manera me aseguro que revisen seguido para ver si
actualizo los capítulos y, en el mejor de los casos, para que me incluyan como autor
favorito o historia favorita. Hay que hacerse propaganda. De sólo Review no vive un
escritor.
Nota de Little Kei:
(1) "El mate del pastor." Fue nuestro hermano el que nos enseñó a jugar ajedrez, a Raven y a mí y, como podrán imaginarse, el hombre se dedicaba a humillarnos en este milenario juego una y otra vez. De hecho, a Raven una vez le hizo esta jugada, en la que se llega al jaque mate en unos cuantos movimientos (ahora bien, si me acordara de exactamente cuántos...) Parece que Raven nunca se repuso de la humillación, así que tuvo que poner la referencia en el fic...
No les cuesta mucho dejarme un Review, así que háganlo y háganme feliz.
Críticas y comentarios:
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