El universo y personajes de Shingeki no Kyojin le pertenecen a la malvada llama asesina, digo a Hajime Isayama. Yo sólo juego con ellos xD.

Beta reader: Judith Valensi. Agradézcanle a ella por etiquetarme en cierta publicación.

La siguiente historia está inspirada en el desafío relámpago de la página #EsDeFanfics con la temática de los siete pecados capitales. Me gustó la idea, pero sabía que no alcanzaría a usar solo quinientas palabras (limite del drabble) así que preferí hacerlo a mi manera. Y aquí me tienen, haré un capítulo por cada pecado (y tal parece que por día), todos llevaran una secuencia que contará la historia, espero que les guste.

Olvide mencionarlo, no sé si notaron que cambié el rated de la historia, pues... creo que este capítulo da respuestas a esa interrogante.


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Gula

"—El afán de satisfacer los deseos más profundos —pensaron—; puede acarrear el placer más grande y la culpa más inminente."

Ambos lo sabían. Era imposible tratar de negarlo. Años de abstinencia mutua les cobraron factura. Miradas lascivas, roces indecentes y situaciones sugerentes.

Definitivamente la atracción entre Mikasa y Levi Ackerman era indiscutible.

Y no fueron (ni siquiera intentaron ser) lo suficientemente discretos para encubrirlo.

Luchaban por forzar al otro a ceder, por mantener el control y llevarse al límite.

Él, encontró la puerta de su habitación entre abierta, no era una mera casualidad; la observó quitándose la blusa, quedando un diminuto sostén que realzaba los pechos de la mujer; con sensualidad se quitó el pequeño short, dejando a la vista sus torneadas piernas. Levi tragó saliva. Mikasa parecía no darse cuenta de su presencia en la puerta, pues se quitó el sostén, hizo un estiramiento de manos hacia arriba, haciendo botar esas jugosas manzanas que pendían de su pecho y que Levi moría por probar. Definitivamente estaba dispuesto a probar ese fruto prohibido y pecar tantas veces como fuera necesario.

—¿Te gusta ver? —Preguntó Mikasa, sacándolo de sus pensamientos. Encontró sus ojos en el espejo frente ella; por primera vez fue consciente que la chica, estaba jugando con él, provocándole. Descaradamente se llevó la mano a la entrepierna, masajeando su erección sobre el pantalón. Las reglas del juego fueron claras. Entró a la habitación de la chica, cerrando la puerta tras de sí.

—Tócate —exigió. Mikasa arqueo una ceja, divertida—. Hazlo —insistió. Por un segundo, Levi creyó que soñaba; tener a esa diosa en bragas frente a él, era un regalo divino.

—Papá te llama, tío —escupió la última palabra como un insulto antes de tomar su ropa y desaparecer en el baño, dejando a un excitado Levi furioso.

El siguiente, ni siquiera fue un enfrentamiento de resistencia ni provocación; Mikasa ganó sin siquiera demostrarle su poder. Había aprendido de Bertolt sobre electrónica y cómo instalar cámaras de forma estratégica en las habitaciones para tener el mejor ángulo para grabar un video porno. Lo había comprobado con el hombre alto muchas veces, y su PC llena de vídeos propios triple X daba total crédito. Tomó su laptop, conectándose con la cámara en la habitación de Levi; había escuchado ruidos extraños y quería saber lo que sucedía. Contempló a su tío masturbándose con las bragas que había perdido la noche anterior. No tardó en seguir el ejemplo del mayor, apretando uno de sus pechos, mientras que su otra mano se perdía en su interior.

Y así, el juego previo inicio; ninguno se conformaba con lo que veía; querían tocar; saborear; comerse, como si no hubiera mañana.

En verano, solían compartir una casa a las afueras de la ciudad con piscina y un bosque que funcionaba como patio trasero. Era tiempo de relajación y para ellos; de abstinencia.

Mikasa no podía llevar chicos ahí para divertirse. Y Levi corría con la misma mala (o quizá buena) suerte.

Durante una tarde, donde Razo y Yuu volvieron a la ciudad por provisiones, el infierno se desató.

No pasaron ni veinte minutos cuando Levi ya había acorralado a Mikasa en la cocina; no era la primera vez que se besaban, y mucho menos sería la última. Los jadeos y gemidos se volvieron su nuevo idioma.

—Maldita mocosa —murmuró Levi, mordiéndole el labio a Mikasa. La chica solía pasearse por la casa en el traje de baño más jodidamente pequeño y podía existir; minando la resistencia del hombre hasta destruirla. Levi recorrió cada curva al alcance de su mano. Sentía el estremecimiento de la chica, no tardó en tomarla y levantarla de las piernas para apoyarla en la isla de la cocina, colándose también entre sus piernas. Atacó sin previo aviso sus pechos, marmoteándolos a su antojo.

—Enano pervertido —Mikasa echó la cabeza hacia atrás, dándole mayor acceso al hombre. Había usado su último recurso para atraerlo. Gimoteo cuando sintió los labios de Levi en uno de sus sensibles pezones. Abrió los ojos, encontrándose con la imagen más erótica que jamás había visto. Busco la boca de Levi; necesitaba aprenderse de memoria cada pequeño lugar de él. Sintió un tirón en la espalda y después sus pechos chocando con la cálida piel de su compañero.

A la mierda el juego previo.

La fricción los comenzó a enloquecer poco a poco; querían más y a la vez, deseaban prolongar su dulce y tortuosa agonía.

El sonido de la puerta abriéndose provocó que Mikasa empujara lejos a Levi para colocarse rápidamente el sostén y huir a su habitación mientras las voces de Razo y Yuu resonaban en la casa.

Vaya caso de bolas azules le había dejado.

Aunque no se detuvieron ahí. Los besos continuaron; húmedos, prohibidos y excitantes.

Ambos habían probado la fruta del pecado, la degustaron con placer y volvían por más.

Si la casa quedaba en silencio, se podía escuchar exactamente donde se encontraban Levi y Mikasa durante una intensa sesión de besos; en otras ocasiones tenían que subir el volumen de la televisión para acallar los gemidos de la mujer al tener la cabeza de su amante enterrada entre las piernas; o los jadeos de Levi cada vez que Mikasa se ponía de rodillas.

En lugar de disminuir su deseo, el hambre creció vorazmente.

Necesitaban del otro; de su piel, su contacto, su voz. Necesitaban descargar esa semilla prohibida que había germinado por años en ellos.

Levi no volvería a imaginar cómo sería el tacto de Mikasa alrededor de su miembro. Y ella no tendría que cerrar los ojos con fuerza mientras estaba con otro para sentirse deseada por él.

Y el día llegó; los intentos terminaron. Olvidaron reclamar su victoria al ver al otro ceder. Se limitaron a marcarse mutuamente, a saciar el hambre que parecía interminable; al menos por esa noche cuando la luna llena cruzó por la ventana, cuando los padres de Mikasa abandonaron la casa de verano; cuando el deseo por fin encontró consumación.

"—El hambre —creyeron— es necesidad. Es vital para la supervivencia humana —Levi le arrancó con los dientes la pequeña prenda que cubría los pechos de Mikasa. Ella, por su parte, había bajado rápidamente el bóxer de él—. Aunque en algunas ocasiones, el deseo la potencializa al grado de hacernos creer que necesitamos más —por primera vez, ambos cumplieron su fantasía, entregándose por completo al otro—; provocando que pequemos —las embestidas dieron paso al placer, y se olvidaron de lo demás. Al final, ya habían degustado de la fruta prohibida, anhelando más. El hambre crecía, los secretos se descubrían y aun estando satisfechos, deseaban más del otro."

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Por cierto, gracias a las chicas que han dejado sus reviews, no esperaba tener tan buena recepción tan pronto. Les haré algo especial más adelante, en especial a Cerisier Jin (por estar ahí con los otros fic's también. Se siente tan hermoso tener lectoras como tú) y DidNothingWrong; por comentar en cada capítulo y jugándosela con las apuestas.

Hay un patrón en los pecados, a ver si logran descubrirlo.

Hagan sus apuestas sobre cual será el siguiente pecado. Si quieren seguir leyendo más, no olviden guardar en sus favoritos y dejar un review.