Disclaimer: Los personajes y este increíble mundo son propiedad de Mike DiMartino y Bryan Konietzko, la historia esta escrita por BrokenDreamz95, y la traducción es mía, con permiso de la autora, claro.
¡Hola! Estoy de vuelta una vez mas con nuevo capítulo, muchas gracias a las personas que comentan esta historia, es bueno saber que le gusta nuestro trabajo, y gracias tambien a mi querida Xime, por ser la maravillosa beta de esta historia. Títlo original: C is for Comfort
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C es por Consuelo
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Se despertó con un sudor frio, jadeando y temblando ligeramente por las imágenes que su mente le había mostrado detrás de sus ojos cerrados mientras estaba muerta para el mundo. Otra pesadilla; algo que parecía suceder más y más seguido según el estrés que se añadía a su plato.
Alejó las sabanas y las enredo fuera, como para ayudar a aliviar el calor de su cuerpo. Levantando al brazo para cubrirse los ojos, comenzó a analizar el tema de las pesadillas de esa noche. Incluso cuando habían pasado casi seis meses desde que fue visto vivo, Amon parecía dominar sus pesadillas de una manera u otra. Desde revivir el recuerdo de perder su control, a una retorcida visión alternativa en donde Mako pierde su control, y en una rara ocasión, la vida de él, ella estaba plagada de terribles sentimientos, tanto físicos como mentales, acompañados por los terroríficos sueños.
Sin embargo, eso era todo lo que eran. Sueños. Ella tenía que recordarse constantemente que eso era todo lo que eran. No obstante, saber eso no lo hacía más fácil. El miedo que tenía cada noche por no saber si iba a ser atormentada por esas terribles pesadillas era suficiente para mantenerla despierta por horas, mirando al techo durante lo que parecían horas. El sueño la alcanzaba eventualmente, por supuesto, y se dormía en las primeras horas de la mañana, frecuentemente despertando al día siguiente desvelada y desconcentrada. A menudo sus amigos comentaban sobre su apariencia, preguntando si algo la estaba molestando y si había algo que pudieran hacer para ayudar. Ella siempre desechaba las preguntas, insistiendo en que nunca había estado mejor y no tenía idea de que estaban hablando. Siempre fiel a su testaruda personalidad.
El único que la había convencido de decirle lo que le estaba preocupando había sido Mako. Ya fuera porque él la concia mejor de lo que ella se conocía a sí misma, su propia testarudez, o el hecho de que él sabía que ella lo amaba más que a nada y no dudaría en decirle cualquier cosa, el usaba lo que fuera a su favor. A veces odiaba el hecho de él que tuviera ese efecto sobre ella. De cualquier forma, no importaba cuanto le molestara algo, Mako también tenía la habilidad de consolarla cuando lo necesitaba, a pasear del hecho de que ella nunca admitiera que lo necesitaba.
Escucho agitarse algo del otro lado de la cama, pero no presto atención. Sus ojos permanecieron pegados al techo mientras su mente hacia intentos de encontrar algo más que sus pesadillas para concentrarse.
—Mmm…— la voz masculina perteneciente al joven hombre junto a ella gruñó. La agitación que había escuchado aumentó, y pronto sintió su cálido cuerpo presionado contra su costado, con su brazo enrollados firmemente, alrededor de su cintura. — ¿Korra? —
—Vuelve a dormir, Mako, —respondió, poniendo su mano sobre la de él. —Estoy bien. —
—Si estuvieras bien, estarías dormida. —
Tenía un punto. Él siempre tenía un punto cuando sospechaba que algo estaba preocupando a su novia. Giro su cabeza, mirando la figura de Mako. Sus entrecerrados ojos dorados, se clavaron en los ojos aqua de ella con preocupación. Él sabía que ella no estaba bien. Siempre sabía.
—Otra pesadilla,— no preguntó, lo afirmo, demostrando que estaba al pendiente de sus preocupaciones.
Ella no contesto, en su lugar bajo sus ojos y se acostó sobre su costado, quedando de espaldas a él. Sabía que no tenía sentido mentirle, pero se había adelantado y lo había hecho, de todas formas. Él podía leerla como a un libro. Era un don, como él le dijo una vez con una sonrisa torcida. Recordó lo estúpido que sonó esa vez, pero, ahora, mientras recordaba el momento, tal vez no era tan estúpido como ella había pensado.
—Fue tan real. Pensé que yo…— su vos se apagó y cerró los ojos. Las imágenes de su pesadilla se reprodujeron ante sus ojos, causando que apretara su mano. —Pensé que te había perdido.—
Él la atrajo más cerca, dejando que su espalda se presionara contra su pecho. Sus labios rozaron ligeramente contra su oreja mientras susurraba, —estoy aquí. Siempre estaré aquí,— y terminó presionando sus labios contra el cuello de ella. —No voy a ir a ningún lado, Korra. Estás atrapada conmigo, así que no necesitas preocuparte.—
Ella podía sentir su sonrisa floja y las lentas respiraciones de su nariz contra su piel, que enviaron un escalofrío por su espalda. Se permitió que una pequeña sonrisa se esparciera por sus labios, ante sus palabras. Empezó a sentirse un poco más calmada, sabiendo que el hombre que ella amaba siempre estaría a su lado para guiarla a través de los tiempos difíciles, y cerró los ojos una vez que estuvo segura de que él se había quedado dormido de nuevo.
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