Capítulo 3
Los siguientes dos días Raphael siguió el consejo que su padre le había dado. Se dispuso a vigilar a su hermano en todo momento. En cuanto este salió de su cuarto en la mañana para dirigirse al dojo a meditar, Rapha lo siguió y se quedó observándolo todo el tiempo. Leo estaba tan concentrado que no notaba la presencia de Raphael. Después de dos horas de meditación, se levantó un poco adolorido por estar tanto tiempo en una misma posición, cuando pudo lograr despertar sus piernas se dirigió a la cocina a desayunar. Rapha rápidamente se dirigió allí para evitar que su hermano lo descubriese. Después del desayuno, los cuatro se dirigieron a entrenar, pero en esta ocasión Rapha estaba tan concentrado en su hermano que cayó fácilmente. A todos les pareció extraña esa actitud de su hermano, pero el sólo puso la excusa de que no había descansado bien anoche, lo que no los convenció del todo, pero el maestro Splinter sabía cuál era la razón exacta de su distracción. Cuando el entrenamiento terminó los demás salieron del dojo a excepción de Leo, que se quedó a entrenar un poco más. Rapha pudo notar que su hermano estaba cansado, pero aún así seguía entrenando duro en solitario sus movimientos. Después de hora y media, Leo salió a darse una ducha, cuando se metió bajo la regadera, Rapha abrió la puerta del baño para seguir espiandolo. Cuando lo hizo pudo ver a su hermano recargando su cabeza y una mano en la pared mientras suspiraba de agotamiento. Raphael cerró la puerta y se dirigió al sillón a esperar que terminara de ducharse. Durante el resto del día Leonardo iba con Donnie a ver sus progresos en sus inventos y el retromutágeno, volvía al dojo para hablar con su maestro sobre sus miedos e inseguridades, y sobre cómo ser un buen líder; ayudaba a April con su entrenamiento; aguantaba las bromas de Mikey o jugaba con él para entretenerlo; se acercaba con Rapha para querer hablar con él, y en la noche, antes de salir de patrullaje, se ponía a descansar enfrente de la televisión para ver su programa favorito; cuando terminaba, salían a patrullar. Mientras hacían guardia notaba que Leo prestaba atención en todas las direcciones; si había una pelea imaginaba todas las circunstancias para tomar la mejor decisión, y siempre estaba pendiente de sus hermanos y de su entorno. Al regresar, se dirigía nuevamente al dojo con su padre para contarle los resultados de la misión y analizar lo que estuvo mal durante ésta, para después dirigirse a su habitación a dormir, donde caía rendido. Al parecer el maestro Splinter tenía razón, no conocía del todo a su hermano, ni se había tomado la molestia de conocerlo. La posición de líder que cargaba Leonardo realmente era pesada, ahora entendía por qué se molestaba cuando no lo dejaban ver su programa favorito o cuando no tomaban en serio sus órdenes, por qué se quedaba dormido en ocasiones, o por qué pasaba tanto tiempo en el dojo. Leonardo literalmente se tomaba en serio su puesto, y Raphael siempre creyó que se trataba de que ser superior a los demás. Realmente se preocupaba por todos y el nunca se dio cuenta.
