Llevaban ya un rato de pelicula, y estaban en la escena del primer partido de Quidditch.
-¡Espera!-gritó la muggle dandole a un botón del "mando para distancias" o eso había entendido Voldemort-Ahora vuelvo.
Voldemort la observó salir corriendo y cogió un par de "palomincas" aprovechando su ausencia, mirando con espectación el partido, hacía mucho que no veía uno y deseaba que Slytherin le pegase una paliza al Potter-Revota-Maldiciones de los crucios.
En ese momento llegó la muggle.
-Por Salazar-murmuró.
Amy llevaba un pequeño espejo, una bufanda de Gryffindor que su abuela le había tejido y unas pinturas en las manos.
-Esto no es un partido si no lo celebramos bien-sonrió-ni Madrid-Barça ni crucios, el mejor clásico del mundo es un Gryffindor-Slytherin.
El mago tenebroso la miró con una ceja levantada, no tenía ni idea que era eso del "Madrid-Barça" pero la observó colocar el espejo y pintarse con rojo y amarillo "Gryffindor" en la frente, y luego "Weasley" en el brazo derecho, el mago tenebroso la miró con desprecio ¿como podía ir con ese equipo?
-¿Te pinto, Vlody?-preguntó la muggle señalando los colores verde y plateado que había traido.
-Ni se te ocurra acercarte con eso-la amenazó.
-¡Venga!-exclamó divertida-¿que diría Salazar Slytherin si supiera que no animas a tu casa como es debido?
-Estoy ridículo con eso puesto.
-Créeme, mas ridículo estarías diciendo "puedo oler tu miedo".
-¡Cállate muggle!-espetó enfadado.
-Entonces te pinto-decidió, y antes de que se diera cuenta, la muggle le sujetaba el brazo derecho mientras le pintaba "Slytherin" con sus colores respectivos-te daría una bufanda, pero no tengo. Oye ¿hacemos una apuesta? ¡Diez euros si gana Gryffindor!-exclamó.
-¿Diez que?-preguntó confundido.
-Bueno, pues galeones-aceptó Amy.
-No pienso apostar. Ni animar, ni nada parecido. Es ridículo. Y eso sería perder mi dignidad.
Cinco minutos mas tarde...
-¡Vamos Harry!-animó la muggle de pie en el sofá, emocionada a todas luces (aunque supiera el resultado)
-¡No, Slytherin es el campeón!-gritó Voldemort poniéndose de pie de un salto.
Harry seguía en lo alto de la Nimbus, que amenazaba con tirarlo, y Voldemort estaba ansioso porque así fuera.
Hermione se había levantado y estaba debajo de las gradas.
-¡Sigue, Severus!-lo animaba Voldemort, entonces se dio cuenta de lo que hacía Hermione-un momento... ¡Detente, sangre sucia!
Amy le gruñó y Voldemort la miró con una sonrisa burlona, pero se le congeló cuando vio que el insufrible Potter estaba libre del maleficio.
La muggle viroteó emocionada y fue a por un puñado de palomitas, pero Voldemort le dio un manotazo en la mano.
-¡Eh!-se quejó ella-¡son mías!
-Eran tuyas-corrigió con malicia.
En ese momento, en la pantalla apareció Harry haciendo arcadas.
-¡Si, eso es Potter!-exclamó esperando su asfixia-¡ Muérete!
-Yo no estaría tan segura-canturreó Amy con una gran sonrisa.
En ese momento, Harry escupió la snitch, y a Voldemort se le desencajó la mandíbula.
-Pe... pero... No puede...-balbuceó.
-¡SI!-gritó Amy con un brazo en alto y saltando en el sofá-¡Gry, Gry, Gry Gryffindor! Oe, oe, oe, oe...
Voldemort le hizo una mueca de desprecio.
-Me debes diez galeones-le recordó la muggle.
-¡No te debo nada!-espetó Voldemort furioso-¡que asco de buscador! ¡Que lo expulsen! ¡No merece ni siquiera estar en Slytherin!
-Calmate, Vlody-lo tranquilizó Amy-solo es Quidditch... ¡El mejor deporte del mundo! Y además lo hemos ganado.
-¡Calla, muggle!-gritó Voldemort realmente furioso.
-Pues menos mal que tenías dignidad y que todo esto era ridículo.
Voldemort se dio cuenta de lo que había echo, y apretó los puños y las mandíbulas, con una rabia que no había sentido nunca (excepto cuando el bebé lo de... no,... el bebé Potter... bueno, es igual)
-¡Me estás contagiando, muggle asquerosa!-se quejó Voldemort con ira-esto es culpa tuya.
-Si, pero aquí no están tus mortífagos para defenderte.
-No los necesito, son una panda de incompetentes-gruñó Voldemort.
-Si, pero tu varita tampoco funciona-le recordó Amy con una sonrisa maligna.
Voldemort la miró con odio y le dio un manotazo aun mayor cuando la mano de la muggle se acercó a las "palomincas".
Voldemort: ¡El árbitro estaba comprado! ¡Seguro!
Amy: Te recuerdo que me debes 10 galeones.
Voldemort: ¡QUE NO TE DEBO NADA, ASQUEROSA MUGGLE!
Amy: ¡Que no, dice! Ademas de los galeones me debes unas palomitas, que te las estás comiendo todas tu. Por cierto...-cantando-Los leones de rojo y dorado, han ganado a las serpientes y mal las han dejado...
Voldemort: Pero que inútiles incompetentes. ¡Si no han jugado! ¿Los has visto? Si es que no sudan la camiseta. Cabr...-insultos en párcel-Sssshas sssoss aassh...
*Traducción no incluida.
