Ni Kingdom Hearts ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.
Zafir09: me alegro que te gustaran los OC's.
J. Dead: KH es un videojuego fantástico. Harem solo para Issei. No tengo nada en contra de los gais, pero era por si alguna OC quería a Issei de pareja.
caballerooscuro117: bueno, en este fic los OC's no tendrán harem, como ya te explique. Gracias por aportar.
Abendroth5: gracias. Aquí viene el primer capítulo.
ShadowTails98: espero que te agrade.
herob2301: gracias por aportar con tu OC. Espero usarlo como se debe XD.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
-comentarios.
-"pensamientos".
-*hablando por teléfono, comunicador, etc.*
-[Espadas sacras]
-[Ddraig, Albion, etc.]
-["Pensamientos de Ddraig, Albion, etc."]
Os invito a leer mis demás historias. Buscadlas en mi perfil.
LOS OC's PERTENECEN A SUS RESPECTIVOS AUTORES. EL UNICO MIO ES DAVID MARTINEZ
Capítulo 1:
¿EL DESTINO?
Una semana antes (Castillo de los Portadores)
El Castillo de los Portadores. El lugar donde siempre han habitado los portadores de las Llaves Espada. El castillo era un lugar inmenso. Tenía una planta baja, entrepiso y cinco plantas hacia arriba y dos hacia abajo, cubierta y cuatro torreones de grandes dimensiones. El mayor de ellos era conocido como la Torre del homenaje. Sus muros tienen un grosos de más de cuatro metros. En su interior había varios salones, una zona de recepción, un gran salón de seiscientos metros cuadrados, ya que ahí era donde se realizaban las pruebas a los aprendices, patio interno, almacén, cocina, habitaciones con baño propio, una biblioteca como la nacional de Austria y varios pozos tanto en el patio interno como en los jardines que rodean el castillo. Todos los salones, habitaciones, cocina y demás estaban decorados con cuadros de todo tipo, muebles lujosos y alta tecnología. Cabe mencionar que el castillo y sus jardines estaban rodeados por un hermoso bosque de hoja caduca.
En uno de los tantos salones del castillo, un chico estaba frente a una mesa, en la cual había un holograma de la Tierra y los otros reinos que sostenía el Yggdrasil. En dicho salón había una mesa central redonda, dos grandes ventanales y varios sofás y sillones.
-¿Algo que informar? – pregunto el antes conocido como David.
Entrando en el salón de reuniones, otro chico de unos dieciocho años se presentó. Su principal característica es que poseía un ojo de tonalidad rubí mientras que el otro es de un intenso verde. Es una mutación genética que solo sucede una vez cada diez generaciones y únicamente en los hombres de su familia. Dejando de lado en si los colores de los ojos podemos decir que son de una forma almendrada que son perfectamente reflejadas con su rostro masculino en su totalidad. Sus labios para no quedarnos atrás son finos, delgados pero con un lunar pequeño en el inferior que se puede distinguir estando a unos pasos de él. Sus mejillas son algo suaves pero con un poco de pelos ya que tiene, aunque se suele afeitar a diario. Su cabello es de una tonalidad negra casi gris en realidad, e inclusive se puede observar como un marrón oscuro depende mucho del clima es como lo veras, pero en sí es negro. Su cuerpo en general no es la gran maravilla, no es el típico deportista ni nada por el estilo pero se mantiene en forma, digamos que no está fofo ni nada por el estilo pero tampoco esperes andar tocando oblicuos o algo por el estilo, eso no lo encontraras en su torso pero si encontraras un poco marcado y lo adecuado para su gusto. Tiene una cicatriz en su hombro, en el diestro exactamente, se la hizo una vez que le cayó un vidrio encima. Digamos que es algo extensa pero no tanto como para exagerar, tiene una forma recta casi perfecta. Tiene una pequeña lesión en una de sus rodillas de la cual ya ha sanado pero le quedó una marca circular, en la diestra. No posee otra marca en el cuerpo solo esas dos.
Por cierto, su nombre es Johan Beaumont, nacido en Francia.
Utiliza una camisa gris con varios botones abiertos acompañado de unos jeans y un par de botas.
-Nada importante. Los chicos siguen dispersos por los Nueve Reinos.
Los Nueve Reinos, o Nueve Mundos, son Helheim, el Reino de los muertos, Svartálfaheim, el Reino de los elfos oscuros, Niflheim, el Reino de las nieblas y el terror, Jötunheim, el Reino de los gigantes, Midgard, el Reino de los hombres, también llamada La Tierra, Vanaheim, el Reino de los vanir, Alfheim, el Reino de los elfos de la luz, Asgard, el Reino de los dioses Nórdicos y Muspelheim, el mundo primordial de fuego, donde se encuentra el Ginnungagap.
-Mierda. Saben que no me gusta que vayan a Svartálfaheim, Niflheim o Jötunheim. – se quejó el castaño.
-Es nuestra misión. Por mucho que no nos guste. Sabes que sería muy malo que los sincorazón o los incorpóreos consiguieran controlar uno de esos mundos.
-Lo sé. Pero son sitios muy peligrosos, incluso para nosotros.
-Bueno, hay sitios peores. ¿Te recuerdo la parte más profunda del Inframundo, el Reino de los Muertos gobernado por Hades?
Un gran escalofrió recorrió el cuerpo de ambos chicos.
-No me lo recuerdes. Me da cosa de solo recordar. Hay cosas demasiado anormales… incluso para el Reino de Hades.
-Pero debíamos hacerlo. Por algo somos los únicos Maestros de la Llave Espada.
-Ahhh. A veces me pregunto porque John me nombro. A ti lo entiendo, pero a mi…
-No lo pienses más. Si lo hizo fue porque tenía sus motivos. Deja de pensar en ello.
-Vaaaaaaale.
UUUUUUUUUUUUUHHHHHHHHHHHHHH
UUUUUUUUUUUUUHHHHHHHHHHHHHH
UUUUUUUUUUUUUHHHHHHHHHHHHHH
Una alarma empezó a sonar por todo el castillo.
-Vaya. Hace tiempo que no escucho esa alarma. Veamos de donde proviene.
Johan se acercó hasta la mesa circular donde estaba David. Tecleando en un teclado virtual, Johan localizo el lugar de donde provino la alarma. Ese lugar era cerca de una ciudad de Japón, Kuoh.
-Mierda. Tenía que ser justo al lado de la ciudad vigilada por las hermanas de Sirzechs y Serafall. Tendremos que hacerlo rápido, antes de que se entrometan. – hablo David mientras seguía viendo el holograma, que ahora tenía un mapa 2D de color azul claro de la zona. En dicho mapa empezaron a aparecer centenares de puntos negros.
-¿Me estás diciendo que necesitas ayuda para acabar con esos sincorazón? – pregunto burlón Johan.
-Me temo que sí. Superan los dos mil. Además, algo me dice que habrá demasiado follón para mí solo.
-Entonces será mejor empezar a movernos.
Ambos se separaron de la mesa circular y se tele transportaron a través de un círculo mágico.
Kuoh (Japón)
En algún lugar, a unos diez kilómetros de la ciudad japonesa de Kuoh, alejado de cualquier humano, un círculo mágico apareció. El símbolo de dicho círculo mágico era de un color gris con el símbolo de una Llave Espada en el centro. De dicho círculo aparecieron David y Johan. El lugar estaba rodeado por un espeso bosque. La luz del atardecer era más que suficiente como para poder ver.
-Bien. Los sincorazón están a unos cien metros al frente. Sera mejor movernos rápido. Estoy más que seguro que ya los habrán detectado o estarán a punto. – hablo David mientras ambos invocaban sus Llaves Espada.
David convoco a Salva del Maestro, mientras que Johan convoco a Prometida. El eje de Prometida la muestran dos corazones, y el mango tiene dos alas de ángel. Los dientes se forman en la forma del kanji para "luz". Su símbolo es Wayfinder, una estrella cosida a partir de conchas Thalassa.
El primero en avanzar fue Johan, que empezó a correr a gran velocidad, siendo seguido por David. Avanzaron a través del bosque en el que se encontraban, ayudándose de los árboles para avanzar con más velocidad. No tardaron ni cinco segundos en toparse con el gigantesco grupo de sincorazón. Había de tres tipos. Sombras, Bandidos Obesos y Brujas.
Ambos chicos se miraron a los ojos y asintieron, dando un poderoso salto para caer en el centro, usando su habilidad de Rompehuesos, que lanzaban unas pequeñas bombas que permitieron derrotar a varios sincorazón. Poniéndose espalda contra espalda, analizaron a sus enemigos. No eran demasiado complicados. Las Sombras podían convertirse en sombras y avanzar por el suelo, imposibilitando que puedan atacarles. Los Bandidos Obesos eran inmunes a ataques frontales y hechizos de fuego, además de lanzar bolas de fuego por la boca. Las brujas podían convocar hechizos de todo tipo, lo cual suponía un problema ya que podían atacar a distancia. Al ser los dos de Dominio de Elemento neutro, estaban especializados en ataque a corta y larga distancia. Uno se ocuparía de las Brujas y el otro lo cubriría.
-Yo me encargo de las Brujas. – dijo David.
-Entendido. – rayos aparecieron en la punta de Prometida - ¡Electro! – grito apuntando a los sincorazón que se interponían entre David y las Brujas.
TRRRRRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMP
Decenas de rayos eliminaron a los sincorazón. Con gran rapidez David corrió hasta las Brujas, pero un Bandido Obeso se cruzó en su camino mientras escupía una bola de fuego. El castaño lo esquivo mientras daba un poderoso salto, poniéndose a su espalda.
FISH
ZAS
CRASH
Cubrió su Llave Espada con hielo, congelando al sincorazón, luego procedió a darle una poderosa estocada, destruyéndolo.
Una vez que se libró de él fue directo hacia las Brujas, las cuales levantaban sus bastones, creando rayos que caían sobre David. Prácticamente no se podía acercar debido a que eran demasiadas Brujas como para atacarlas individualmente.
-¡Magneto!
VRM
David creo un vórtice encima suyo, atrayendo a las Brujas hacia él, impidiéndoles alejarse. Gracias a ese hechizo, David solo tuvo que usar Electro para destruirlas. Por su parte, Johan destruía a los sincorazones Sombras sin mucho problema, usando técnicas como Event Horizon (que cubría su Llave Espada con una luz color celeste-blanco, con la que golpeaba a sus enemigos. Luego de esto, saltaba hacia arriba y hacia caer pilares de luz celeste-blanca que impactan sobre el enemigo) o Ultimo Arcano (permite al usuario a atacar a los enemigos con un ataque de combos masivos.)
Lo complicado eran los Bandidos Obesos, que solo podían ser vencidos si se atacaban desde la espalda, y siendo veinte era muy complicado.
-Tsk. Vosotros vais a ser un gran problema. – susurro Johan mientras miraba como los Bandidos Obesos se preparaban para lanzar bolas de fuego por su boca - ¡Hielo! – grito mientras lanzaba un hechizo de hielo a uno de los Bandidos Obesos, congelándolo por completo – O puede que no. – sonrió arrogante.
CRASH
El Bandido Obeso fue destruido por un golpe de David, que veía con una ceja alzada a su compañero y "hermano".
-¿Podrías deja de fliparte tanto y acabar con estos cabrones? Los demonios se están acercando y aún nos quedan estos.
-Yo no me hago el flipado. Solo que soy demasiado bueno. – comento con tono arrogante mientras hacia una finta, se ponía detrás de otro y lo destruía.
-Ja. Pues que sepas que ahora mismo llevo un total de cuarenta. – sonrió con superioridad.
-¡¿Cómo?! ¡A mí no me ganaras mocoso! – grito John mientras empezaba a derrotar sincorazones como loco.
-¡¿Cómo que mocoso?! ¡Que yo sepa solo eres mayor que yo por un año!
-Pues eso, mocoso.
-Cabrán. – susurro David.
FISHHHH
BOOOOOM
ZAS
BOOOOOM
VRMMMM
FISHHHHH
BOOOOOM
ZAS
ZAS
ZAS
CRASH
CRASH
BOOOOOM
Al final, y después de largos minutos, ambos Maestros de la Llave Espada habían conseguido derrotar a todos los sincorazón, o eso pensaban. Cuando estaban por marcharse, un sincorazón gigantesco apareció.
Lo que apareció fue un Bégimo. El Bégimo era un gran búfalo de color morado. Posee grandes pezuñas y un descomunal tamaño. Su emblema de sincorazón se encuentra ubicado cerda de la finalización de su cuello y sus ojos son de color amarillo. Posee dos enormes colmillos que se doblan al finalizar, formando la silueta de un corazón. Su cara es parecida al casco de una armadura. Lo más notorio es su enorme cuerno sobresaliente de su cabeza, el cual le sirve como bastón para usar su magia y su enorme musculatura.
-Te dije que tenía un mal presentimiento. – susurro David.
ROOOOOAAAAARRRRRRRRGGGGGGGGGG
El Bégimo levanto una de sus enormes patas y luego la bajo con gran fuerza, provocando que ambos portadores tuvieran que alejarse para no ser aplastados.
Entonces Johan convoco a Recuerdos Lejanos, teniendo una espada en cada mano. Recuerdos Lejanos es de color negro y tiene un alcance más largo. El guardamanos está compuesto de dos alas de murciélago se extienden hacia abajo. Los dientes están en la forma del kanji para "oscuridad". Un diseño de la cadena se extiende por toda la hoja. Tiene un diamante de su empuñadura.
-Je. Parece que te vas a poner serio. – comento viendo como su compañero blandía ambas Llaves Espada.
-Estamos ante un Jefe Sincorazón. Esto es serio.
ROOOOOAAAAARRRRRRRRGGGGGGGGGG
Esta vez, el Bégimo concentro su magia en su cuerno, disparando esferas oscuras contra ambos portadores.
FUM
FUM
FUM
FUM
FUM
-¡Reflejo! – gritaron ambos.
Una barrera defensiva envolvió a cada uno, evitando que las bolas oscuras les alcanzara. Una vez que el ataque termino.
BOOOOOOM
BOOOOOOM
BOOOOOOM
BOOOOOOM
BOOOOOOM
Sin esperar ni un segundo, ambos se lanzaron contra el Jefe Sincorazón. Cuando Johan estuvo a la distancia adecuada uso una habilidad llamada Ragnarok, que era una combinación de combos aéreos que terminan con un disparo láser. Se basa en la magia ofensiva de elemento Luz.
ZAS
ZAS
ZAS
ZAS
TRRRRRRRRRROOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMP
Un combo de cuatro golpes aéreos y luego el disparo láser de luz fueron directos al cuerno del Bégimo, el cual era su punto débil. Por su parte, David se mantuvo alejado del Bégimo, esperando que Johan terminara su ataque. Una vez que termino, apunto al cielo y grito.
-¡Meteo!
Encima del Jefe Sincorazón apareció un meteorito de unos cinco metros de diámetro, que caía con gran velocidad hacia el Bégimo.
KABOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMMMMMMMM
La explosión por el impacto fue increíble. Ambos Portadores tuvieron que agacharse para no salir volando.
-¡Serás idiota! ¡¿Cómo se te ocurre usar eso?! ¡Estaba prácticamente al lado!
-No te quejes. Estas vivo, ¿no?
-¡Cabrán!
Antes de que ambos empezaran a pelearse entre ellos, el rugido del Bégimo los interrumpió.
ROOOOOAAAAARRRRRRRRGGGGGGGGGG
De entre el polvo provocado por el choque, ambos Portadores podían ver como el Bégimo se alzaba imponente, a pesar de sus graves heridas.
-Tsk. El jodio es duro. – se quejó David.
-No por nada es un Jefe Sincorazón. ¿Qué te juegas a que yo lo derroto? – sonrió arrogante Johan.
-¡Y una mierda!
Ambos volvieron a lanzarse contra el Jefe Sincorazón, intentando derrotarlo. Debido a su gran tamaño, el Bégimo usaba su enorme fuerza para intentar mantener alejados a los Portadores, pero tenía la desventaja de que también era bastante lento. Lo único que tenía para defenderse era su cuerno, en el cual se acumulaba su magia.
ZAS
ZAS
ZAS
FUM
FUM
BOOOOOOOM
BOOOOOOOM
ZAS
FUM
ZAS
BOOOOOOOOOOOOMMMMMMMM
Durante varios minute estuvieron luchando fieramente. La resistencia de ese Jefe Sincorazón sin duda era increíble. Era capaz de soportar sus hechizos más poderosos, como Meteo e incluso sus más poderoso golpes de Llave Espada.
-Tsk. A este paso no terminaremos a tiempo. Sera mejor usarlo. – hablo Johan.
-Tienes razón. Vamos.
Ambos Portadores se pusieron uno al lado del otro, levantaron sus Llaves Espada y apuntaron al Bégimo. Una poderosa luz empezó a iluminar las puntas de las Llaves Espada. Al tenerlas cargadas al máximo, un rayo salió disparado de sus Llaves Espada, atravesando al Jefe Sincorazón en su insignia, derrotándolo definitivamente.
PPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPPUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMMMMMMMMMMMM
Fue el sonido de semejante cuerpo caer muerto al suelo para luego desaparecer en sombras de oscuridad. Una vez terminado el combate, ambos se miraron desafiantes.
-Mi total ha sido de diez mil quinientos cuarenta y ocho. – sonrió presumido David.
-¿A si? pues el mío ha sido de mil seiscientos setenta y dos. – sonrió arrogante Johan mientras veía como David abría los ojos como platos.
-¡¿Cómo?! ¡No me jodas!
-¡Jajajaja! ¡Chúpate esa!
-Mierda. – entonces sintieron cuatro auras y ambos portadores se pusieron serios – Ya están aquí.
-Si. Será mejor que nos vayamos cuanto antes. No tengo ganas de discutir con demonios.
Usando el mismo círculo mágico por el que habían llegado, ambos portadores desaparecieron de la escena, en la cual solo quedaban los destrozos que habían hecho ambos, que eran muchos árboles rotos, algún que otro enorme cráter y poco más.
Cinco minutos después de que David y Johan desaparecieran del lugar, un grupo de seis personas aparecieron volando con unas alas negras. Eran cuatro chicas y dos chicos. Uno era rubio, de nombre Yuuto Kiba, y el otro castaño, de nombre Issei Hyodo. Una de las chicas era bajita y poco desarrollada de cabello platino, de nombre Koneko Toujou. Otra era más alta, con un cuerpo de infarto y pelo negro atado a una cola de caballo, de nombre Akeno Himejima. La tercera era una joven rubia bastante tímida, de nombre Asia argento. La última, que parecía ser la jefa, tenía el pelo rojo carmesí, un cuerpazo y tenía un aura imponente, como el de cualquier líder de grupo. Su nombre era Rias Gremory.
-Akeno, Koneko, Yuuto, ya sabéis que hacer. Pero tened cuidado. – ordeno Rias.
-Hai Buchou. – respondieron los otros tres.
Con una gran velocidad, el rubio recorrió todo el lugar, buscando algún indicio de quien había sido el responsable de la pelea que había ocurrido. Koneko rastreaba el campo de batalla. Akeno usaba la magia buscando algún residuo que pudiera contestar a alguna de sus preguntas. Rias observaba atenta el lugar, intentando encontrar cualquier cosa, por más pequeña que fuera.
-¿Y nosotros, Buchou? – pregunto Issei.
-Issei, quiero que, con ayuda de Ddraig, me informes sobre cualquier cosa extraña. Asia se quedara conmigo.
-Entendido. ¿Listo, Ddraig?
-[Cuando quieras]
Issei empezó a caminar por el lugar, mientras Ddraig le iba dando instrucciones.
La pelirroja había sido informada del ataque de extrañas criaturas tanto en el mundo humano como en el Inframundo e incluso en el Cielo, Asgard y demás sitios importantes. Lo único que sabían era que esas criaturas eran muy complicadas de derrotar, incluso para los clase alta. La intuición le decía que dichas criaturas habían estado allí, y habían sido derrotadas. Lo que esperaba saber era quien había realizado esa acción.
Vio a sus cuatro siervos acercarse hasta ella, con gesto serio.
-¿Habéis encontrado algo?
Los tres asintieron.
-Yo he encontrado restos muy pequeños de magia y otro poder que nunca antes había visto ni estudiado. – explico Akeno.
-¿Qué clase de magia?
-Magia de fuego, hielo, eléctrica y demás.
-Bien. ¿Koneko?
-Hay un ligero olor a humano. Podría decir que eran dos, pero poco más. Me temo que el olor es demasiado débil como para que sea capaz de recordarlo.
Los tres demonios se sorprendieron ante la explicación de la peli platino.
-¿Dos humanos? ¿Estás segura?
-Estoy segura, Buchou.
-Entiendo. ¿Yuuto?
He conseguido encontrar un pequeño rastro de huellas. Ha sido muy difícil ya que no estaban todas en el suelo, sino en los árboles. Es como si hubieran ido saltando de tronco en tronco. Debían ser muy rápidos y fuertes para no caer por la gravedad haciendo eso.
-Perfecto. Osea que tenemos indicios de que fueron dos humanos muy fuertes. – susurro para si Rias.
-Hay algo más. – hablo Issei.
-¿De qué se trata?
-Ddraig dice que esas dos presencias humanas tienen algo que le es conocido. Algo que sintió cuando aún tenía cuerpo, e incluso unas cuantas veces después de sellarlo.
-Osea que es posible que las conozca.
-Si. Pero si no hay una muestra más fuerte le será muy difícil sacar una conclusión.
-Ya veo.
-¿Qué hacemos, Buchou? – pregunto Akeno.
-Por ahora nada. No sabemos quiénes han sido ni el motivo por el que haya habido una batalla aquí, cerca de mis dominios. Aunque tengo la sospecha de que son esas extrañas criaturas que ha mencionado mi onii-sama.
-¿Sirzechs Lucifer-sama? – pregunto el rubio.
-Exacto. Al parecer ha habido avistamientos de extrañas criaturas nunca vistas antes en los Nueve Reinos del Yggdrasil. Incluso en lo más profundo del Inframundo y el Cielo.
-¿Incluso en esos lugares? – Akeno se asombró enormemente – Pero eso es imposible. Solamente Hades puede acceder al Reino de los Muertos, al igual que los ángeles al Cielo.
-Lo sé, Akeno. Eso es lo que más sorprende a todos. Incluso en Asgard han visto avistamientos. Lo extraño es que, poco después de aparecer desaparecen. Si lo que me habéis contado es la realidad, eso querría decir que hay humanos encargándose de esas criaturas. Todos los líderes de las [Facciones] quieren saber quiénes son y como son capaces de entrar en sus dominios sin problemas.
-Ya veo. Habrá que esperar hasta tener otro avistamiento y ser más rápidos para intentar alcanzarlos. – razono Kiba.
-Exacto. Ahora será mejor que volvamos. Aquí no tenemos nada más que hacer.
Castillo de los Portadores
En el centro del gran salón, David y Johan habían aparecido a través del círculo mágico de los Portadores.
-Bufff. Por los pelos. Cada vez es más complicado evitar que nos descubran. – se quejó David.
-Cierto. Esta vez ha faltado poco. Estoy seguro de que habrán conseguido algo de información. Según he oído, circula el rumor entre las [Facciones] de que esas criaturas son eliminadas por humanos. Es lo único que he escuchado.
-Bueno, mientras no tengan nuestro olor, rostros o nombre no habrá problema.
Ambos empezaron a caminar hacia sus propias habitaciones, ya que iba siendo hora de acostarse.
-Ahora que me acuerdo, ¿tú no te ibas a Kuoh dentro de una semana? – le pregunto Johan.
-Pues sep. Mira tú que no me acordaba.
-Sabes lo que eso significa.
-Siiii.
-Bien. No la cagues.
-¡Oye!
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Johan, mientras David lo veía desaparecer por la puerta de su habitáculo.
-Ahhh. Una semana, ¿eh? Me pregunto porque el Oráculo me dijo que fuera hasta allí. Si no fuera por John no me fiaría de él.
David se puso a rememorar como John había visitado varias veces al Oráculo de Delfos en el pasado. El Oráculo era un hombre de unos cuarenta años, ciego. No solía hablar mucho, pero parecía tener una gran y profunda amistad con su antiguo maestro.
Camino a través de los pasillos, ya que el sueño se le había quitado al recordar a John. Entro a la biblioteca, ya que le apetecía leer El Hobbit. Fue allí donde se encontró con cierta rubia.
Esa chica, de nombre Lucy Bergman, era de origen noruego-inglés, diecinueve años de edad, medía un metro setenta y dos. Su rubia cabellera ondulada llegaba hasta la cintura. Tenía un par de profundos y hermosos ojos azules. Su piel era bastante blanca y su cuerpo bien desarrollado gracias a sus entrenamientos. Sus medidas eran 95-58-92. Lleva un vestido de tirantes blanco con detalles dorados hasta las rodillas con un cinturón marrón y zapatillas. Ese vestido se ajustaba a su gran figura, enseñando sus largas, esbeltas y torneadas piernas y el nacimiento de sus pechos.
Lucy se encontraba sentada en uno de los tantos cómodos sillones de la gigantesca biblioteca mientras leía El Código Da Vinci.
-Bufff. No sé cómo te puedes leer eso. A mí me aburre bastante. – le hablo David mientras se asomaba por su espalda.
-Eso es porque el género que te gusta a ti no es el mismo que me gusta a mí. – sonrió la rubia mientras David se deleitaba con su sensual voz femenina - ¿Qué tal ha ido? – pregunto mientras cerraba el libro, esperando a que David se sentara en frente.
-Bueno, no ha ido mal. El único problema ha sido que casi nos pillan unos demonios. Por no hablar de un Jefe Sincorazón más resistente que na.
-¿Un Bégimo?
-Sep.
-Bueno, por algo son de los más resistentes. Cada uno tiene una cualidad.
-Ya lo sé. Pero aun así, era más resistente de lo normal. Johan y yo tuvimos que usarlo para poder derrotarlo.
Aquello sí que confundió a la hermosa rubia, que se puso en pose de pensar, es decir, con su mano en la barbilla mientras cerraba sus ojos. David se quedó embelesado, observándola.
-Eso ya está pasando. – dijo mientras había los ojos – Los demás también me han comentado sobre que los sincorazón y los incorpóreos se han hecho un poco más fuertes. ¿Crees que alguien tenga que ver?
-Lo dudo, pero no lo descarto. Muy pocos saben sobre estas criaturas, por no decir que quienes las conocen están de nuestro lado. Pero no sabría decirte sobre la [Brigada del Caos]. No me extrañaría que hayan descubierto sobre sincorazón e incorpóreos. Pero no sabría decir quién.
-Sabiendo lo que sabemos de ellos, la [Facción de los Héroes] queda descartada, ya que solo hay humanos y estos no aceptan la ayuda de otro ser. Creo que la [Facción de los Antiguos Maous] encajaría más en esa descripción.
-Bueno, aún no sabemos si ellos saben algo. – bostezo – Jope que sueño me ha entrado. Creo que me voy a sobar. Salúdame a los demás.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Una semana después
Había pasado una semana desde la lucha contra el Bégimo y los más de dos mil sincorazones. Durante ese tiempo, los Portadores estuvieron viajando por diferentes partes de los Nueve Reinos, luchando contra los sincorazón e incorpóreos. Lo extraño era que el número de apariciones estaba disminuyendo, pero en cada ataque aumentaba el número de sincorazón o incorpóreos.
David se estaba preparando para irse a Japón, donde le indico el Oráculo. Había estado estudiando sobre la ciudad. Aquello incluía su geografía, mapa humano, mapa sobrenatural, un poco de historia e información sobre seres sobrenaturales. Se sorprendió bastante al saber que el Sekiryuutei se encontraba en ese lugar y que era siervo de la hermana del Maou Lucifer, Sirzechs Gremory.
Pero no solo estaba la Gremory. También estaba la Sitri. Sona Sitri, hermana de la Maou Leviathan. Una chica astuta y seria. El grupo de la Sitri protegía la ciudad de día, mientras que el grupo de la Gremory lo hacía por la tarde.
Por suerte para David y los demás Portadores, ellos no tenían ningún aura extraña. Para cualquiera, ellos pasarían por humanos normales y corrientes. Lo único que transmitía un aura extraña eran sus Llaves Espada, pero al menos que no las mostraran nadie se daría cuenta.
-Ten cuidado. No te fíes de los demonios. – le dijo Lucy mientras veía al castaño cerrando la maleta.
-¿Te preocupas por mí? Me sorprendes. – le dijo con tono burlón.
-Pues la próxima vez no me preocupare por ti. – se cruzó de brazos, resaltando su busto.
-No hagas eso. Entrará en depresión.
-Johan. – David se acercó – Cuida de este lugar mientras no esté.
-¿Te quedaras mucho tiempo allí?
-No sabría decir. He conseguido un pequeño apartamento, pero prácticamente seguiré viviendo aquí. Lo tengo tooooooodo arreglado.
-En ese caso, nos vemos.
-Nos vemos. Despedidme de los demás.
Y se tele transporto a través del círculo mágico.
-¿Por qué tengo la sensación de que la va a liar? – se preguntó la rubia.
-Si tienes ese presentimiento, entonces deberemos preocuparnos. – comento Johan mientras salía de la habitación de David – Pero sabe cuidarse. Sabes que no debes preocuparte tanto.
-Me es difícil. – susurro.
Kuoh (afueras de la ciudad)
En las afueras de la ciudad japonesa de Kuoh apareció un círculo mágico, que solo unos pocos conocían. De dicho círculo mágico apareció David, que vestía con su ropa informal (botas negras, vaqueros azul oscuro, camisa blanca remangada hasta los codos y los dos primeros botones abiertos, con un colgante de plata en forma de estrella y una muñequera negra en la muñeca derecha) y llevaba una pequeña maleta de mano. El castaño observo a su alrededor, observando por si había algo inusual o alguien no deseado. Para su suerte no era así.
Empezó a caminar hacia la ciudad, que estaba a una distancia no mayor de cuatro kilómetros. Una vez llego a la ciudad, se dedicó a observar las casas, calles, parques, bosques y demás. No era lo mismo verlo en un mapa 3D que frente a frente. Lo primero que hizo fue irse a su pequeño departamento, al cual no tardo ni diez minutos en llegar.
El lugar era un viejo edificio lleno de departamentos. El dueño de dicho lugar era viejo y cascarrabias, por lo que no empezaron con buen pie. En fin, dicho apartamento estaba compuesto por una pequeña habitación donde había una cama y un armario, un cuarto de baño con ducha, WC y lavabo, y por último el salón-comedor-cocina. Era pequeño, pero pensando en que no pasaría todo su tiempo allí le relajaba. Además, nunca le gusto tener mucho espacio. A veces se agobiaba en el Castillo cuando estaba solo.
Una vez que lo dejo todo preparado fue hasta la Academia de Kuoh, donde empezaría a estudiar. No podía ser un chico de diecisiete años que no iba al instituto. Por lo que sabía tenía que ir sí o sí. No quería tener follones con las autoridades. Por suerte, al ser menor emancipado, no tenía problemas con tutores. Cuando llego al instituto se quedó un rato mirando los edificios. Eran modernos, al igual que las instalaciones. También tenían sus jardines y plantas muy bien cuidados. Miro su móvil y vio que eran las doce de la mañana, por lo que los alumnos estaban en clase. Entro al lugar y, a pesar de que los alumnos estaban en clase, podía notar ojos mirándolo desde la ventana.
Cuando ingreso al edificio principal, se quedó parado. Podía notar la presencia de los demonios y portadores de Sacred Gear. No sabía dónde estaba la secretaria ni el despacho del director. Se dio un golpe al olvidarse de algo tan sencillo. Empezó a caminar por los pasillos, hasta que se cruzó con un profesor que estaba haciendo guardia.
-Disculpe. – lo llamo.
El hombre se dio la vuelta y lo reviso de arriba abajo.
-Parece que no eres de este instituto. ¿Qué quieres? – pregunto con voz seria.
-Estoy buscando la oficina del director. Me gustaría apuntarme a esta Academia, si es posible.
-Ya veo. Sígueme.
Estuvieron andando un rato por los pasillos hasta que llegaron a una puerta. Se podía leer en un cartel que ponía secretaria. El profesor dio dos golpes en la puerta y abrió.
-Disculpe Mirajane-san. Me he encontrado con un muchacho que busca al director.
La secretaria era una mujer joven albina de ojos azules y bien dotada.
-De acuerdo. Pasa joven. – hablo con una sonrisa.
David entro a la sala y el profesor salió.
-Dime, ¿Qué deseas?
-"¿Estarán todas las mujeres de aquí igual de buenas? ¡No! ¡No pienses en eso!" Esto, me gustaría matricularme… si es posible.
-Por supuesto pero… ¿y tus padres?
David le entrego un documento en el cual demostraba su emancipación.
-Ya veo. En ese caso, toma. – la albina le entrego unos papeles – Rellena este formulario.
David cogió un asiento y, bajo la mirada de la secretaria Mira, empezó a rellenar el formulario. Una puerta, que estaba al lado de donde estaba sentada Mira, se abrió. De ella salió otra mujer. Por lo que David pudo ver, esa mujer no pasaba de los treinta. Era baja, rubia ondulada y de ojos verdes.
-¿Y tú quién eres? – pregunto curiosa.
-Encantado. Soy David Martínez. – respondió el joven mientras hacia una pequeña reverencia aun sentado.
-Se está matriculando. – le dijo Mira - Es nuevo.
-Ahhh. Ya veo. Yo soy Mavis, la directora. Un placer tenerte en mi escuela Martínez-san. Déjame adivinar, ¿México? – negó - ¿Colombia? – volvió a negar - ¿España? – esta vez asintió – Vaya. Un hispano. Eso es muy raro de ver por aquí.
-Jejeje. Supongo que eso será bueno. Gracias por aceptarme aun cuando han empezado las clases.
-Nop. Mejor ahora que a mitad de curso. – luego miro el formulario ya rellenado – Así que independizado tan joven. No había visto antes algo parecido. En fin, tu curso será el 3D y empezaras mañana. ¿Algún problema?
-Para nada.
-Bien pues. Espero que no causes problemas.
-No los causare.
-Puedes ir a recoger el uniforme a esta tienda. – Mira escribió la dirección de la tienda en un papel y se lo paso a David – Llamare para que sepan que vas a ir. Lo pondré a tu nombre. Y también te daré el horario.
-Bien.
David cogió los papeles y, después de una reverencia, se marchó de la oficina. Se le hacía raro eso de hacer reverencias cuando se saluda. Estaba acostumbrado a dar la mano a los hombres y un beso en cada mejilla a las mujeres.
-"Japos. Quien los entiende."
Al no conocer bien el instituto se perdió un poco para encontrar la salida. Cuando paso cerca de algunas clases pudo notar el aura que noto en la entrada. Al final, consiguió encontrar el camino para salir del instituto. Durante el resto de la mañana se dedicó a investigar mejor la ciudad. Pudo notar que había como una especie de barrera que rodeaba la ciudad, pero no era una barrera protectora. Después de fijarse bien noto que era una barrera para "ver" quien entraba y salía de la ciudad. Siguió paseando por la ciudad hasta que llegó la hora de comer. Decidió ir a casa e ir por la tarde a la tienda. Después de preparase la comida y ver un rato la TV decidió que era hora de ir a por su uniforme. Cuando llego a la tienda que Mira le había escrito entro y hablo con la dependienta.
-Buenas tardes. Que deseas muchacho. – saludo amablemente la mujer.
-Buenas tardes. Soy David Martínez y vengo a por el uniforme de la Academia.
-Oh ya veo. Mirajane me llamo esta mañana. Ven conmigo. Tengo que tomarte las medidas para darte uno que te venga bien.
Durante una hora la mujer le estuvo tomando las medidas para poder darle un uniforme que no le quedara grande ni pequeño. Al final consiguió lo que buscaba. David lo pago y se despidió con una sonrisa de la mujer.
A la mañana siguiente se levantó de buen humor. Empezaba algo nuevo y, sinceramente, estaba emocionado por empezar una vida como la de cualquier chaval de su edad. Durante casi toda su vida se dedicó a luchar contra sincorazón e incorpóreos. No se quejaba, pero daba gusto cambiar un poco. Además, la menor aparición de estos era una excusa perfecta. Se puso el uniforme, con una camiseta blanca debajo de la chaqueta. Cogió el maletín y metió las cosas que iba a necesitar dentro. Salió de su apartamento, cerró la puerta y empezó a caminar.
Durante el trayecto se puso a pensar en que estarían haciendo sus hermanos. Si los conocía, como suponía conocerlos, o estarían combatiendo o entrenando o haciendo sus actividades favoritas. Sin darse cuenta, debido a que estaba muy sumido en sus pensamientos, llego al instituto. Muchos de los alumnos se le quedaban mirando debido a sus facciones occidentales y a su mayor altura, que en comparación con la mayoría, era más alto. Estuvo buscando su aula hasta que la encontró, pero también se encontró a una profesora parada en la puerta.
-Tú debes de ser David Martínez, el nuevo.
-Mucho gusto. – saludo el castaño mientras extendía su mano.
La profesora se le quedo mirando dudosa, pero acepto y le dio un suave apretón.
-Vaya. Ya muchos hombres no son tan amables. – sonrió – Quiero que esperes aquí hasta que te llame, ¿de acuerdo? – David solo asintió – Bien. Por cierto, aquí no nos damos la mano. – dijo por ultimo antes de entrar.
Durante varios minutos estuvo esperando en la puerta a que le llamaran.
-Adelante.
Al escuchar la palabra de la profesora, David entro al salón. Lo primero que captaron sus ojos fue a cuatro chicas. Dichas chicas eran Rias Gremory, Akeno Himejima, Sona Sitri y Tsubaki Shinra. Había acabado en la clase de ambas herederas demoniacas.
-"Vaya. No sé si esto es bueno o malo." – pensó.
-Presentare.
-Un gusto. Me llamo David Martínez y vengo desde España. Espero que podamos llevarnos bien. – se presentó mientras sonreía.
Los murmullos no tardaron en llegar. El castaño se puso nervioso al notar tanta mirada fija en su persona. No por nada no le gustaba ser el centro de atención.
-¿Alguien tiene alguna pregunta? – pregunto la profesora a la clase.
Algunos levantaron la mano.
-¿Eres nuevo en la ciudad? – pregunto uno.
-Si. Ayer me mude.
-¿Tienes novia? – pregunto otra.
-Etto, no. – Respondió sorprendido por la pregunta - ¿Alguna otra?
-Si. ¿Qué cojones hace un bishonen en esta escuela? – pregunto / grito otro.
-¡Suzuhara! ¡Cállese y siéntese! – grito la profesora, luego miro al castaño – Por favor, siéntate allí. – señalo a un asiento al lado de la ventana.
El castaño camino hasta su asiento. Por suerte no había llamado la atención de los demonios, que solo lo miraban como al chico nuevo. En lo que no cayo David fue que no se enteraría de nada de lo que escribieran los profesores, ya que no tenía ni idea sobre kanjis.
-"Mierda. Tendré que decirle a Lucy que me ayude. Ella es muy buena con los idiomas."
Los demás OC's irán saliendo en los próximos capítulos.
