Los personajes no me pertenecen, son de la magnífica Stephenie Meyer, a mí solo me pertenece la historia.
Bueno aquí sigue la historia, gracias por los reviews^^
________________________________________________________________________________
Ohio
(1921-1927)
Hacía solo un par de meses que nos habíamos mudado a Columbus, Carlisle comenzó a trabajar en el hospital, en seguida se ganó la simpatía de todo el mundo, él era así. Yo me hice pasar por su hijo adoptivo, aunque no tuvimos que dar muchas explicaciones, en pocas ocasiones la gente me veía.
Entonces, un día, Carlisle llegó a casa con, lo que yo creí un cadáver, en brazos. Pero ella no estaba muerta, aún quedaba un resquicio muy pequeño de vida en su cuerpo. Él decía que no sabía por qué, pero sentía que tenía que salvarla. Así que le mordió. Pasó entre gritos su transformación, pero cuando terminó su rostro adoptó una expresión dulce, amable, como la de una madre.
Ella nos contó lo que la había llevado hasta Carlisle: había tenido un bebé que había muerto al poco tiempo de nacer, no pudo soportar la tristeza de su pérdida e intentó suicidarse arrojándose por un acantilado. Todos creyeron que ya estaba muerta, pero Carlisle no, la cogió y se la llevó sin que nadie la echara en falta.
No pasó mucho tiempo hasta que Carlisle y Esme se dieron cuenta de que estaban enamorados, el destino lo tenía todo preparado.
Pero ella seguí anhelando el cariño de un hijo, así que se convirtió en una madre para mí, y Carlisle en mi padre. Al principio no creí que pudieran suplantar a los míos, pero después de ver el cariño que ambos me mostraban los amé tanto como a mis verdaderos padres.
Esme me alentó de continuar mi vida, entrar a la universidad. Vacilé un poco ante la idea, al principio, pero luego acepté. Comencé la carrera de medicina, me llamaba la atención todo lo que me contaba Carlisle al volver del trabajo. Estuvo bien llenar mi tiempo, aunque resultaba difícil estar con tantos humanos, me sentía mejor cuando llegaba a casa con mi familia.
Un día, sin yo recordarlo si quiera, Esme me felicitó al llegar a casa. Casi no recordaba que significaba el 20 de junio, mi cumpleaños. Carecía de sentido, yo no iba a envejecer, pero a ella le hacía ilusión festejar para su "hijo", y comprarle un regalo. Encontré un precioso piano blanco en mi habitación, jamás se lo había contado, pero mi madre me obligó a aprender de niño y me encantó, aunque tuve que dejar mi piano abandonado en casa.
-Lo vi cuando fuimos a recoger tus cosas.-me explicó Carlisle.-Hemos comprado uno exactamente igual.
-Nos ha costado mucho mantener nuestros pensamientos a raya, pero creo que ha merecido la pena. ¿Te gusta?-preguntó Esme emocionada.
-Me encanta.-respondí.
-Entonces, toca.-me rogó ella.
Y eso hice durante la mayor parte de mi tiempo libre. Cuando no estaba en la universidad, o de caza pasaba el tiempo sentado delante de mi piano.
Pero la rutina se hizo presa de mí, animales ,estudios, música, animales, estudios, música. Sabía que la vida de Carlisle era acertada, pero yo necesitaba algo más. Quizá no fuera tan malo alimentarse de humanos si se elegía correctamente a las víctimas, podría a ayudar a otros que estuvieran en peligro, no era un héroe, pero tampoco se me podía considerar un villano.
Cuando finalicé mis estudios de medicina dejé mi antigua vida, para comenzar un camino plagado de muerte, sangre y asesinatos.
Este fic ya lo subí en otra página y el siguiente capítulo fue de los favoritos de la gente, espero que a vosotrs también os guste mucho. ;)
