Aclaración: No tengo nada que ver con la propiedad intelectual de Harry Potter.


De todas las reacciones que Minerva Mcgonagall se imaginó que podría obtener cuando partió a buscar a esta pequeña, lo último que imagino es que terminaría con una niña de 11 años vestida en harapos, que parecía le habían rapado todo su cabello y que cuando la vio se desmayó. Pero no por nada Mcgonagall era la jefa de la casa Gryffindor, su carácter era legendario y no se caracterizaba por perder la cabeza, sin importar cual fuera la situación. Aunque si tenía que admitirlo se encontraba algo preocupada por todo lo que estaba sucediendo.

Dejando de lado sus pensamientos rápidamente se acercó a Emma, verifico que no estuviera lastimada o tuviera alguna señal que mostrara que estuviera en peligro. Antes de despertarla suavemente, por un momento pensó en sencillamente aparecerse con la niña directo en Hogsmeade y llevarla hasta la enfermería; Pero quizás la pequeña tendría algunas pertenecías que le gustaría llevar y además podría terminar asustándola aún más.

Emma comenzó a regresar de su viaje a la inconciencia lentamente, su mente aún estaba procesando todo, no es fácil vivir semejantes cambios sin dudar de tu sanidad. Minerva podía ver que la pequeña estaba abriendo sus ojos y tomando respiraciones profundas.

-Hola Emma, mi nombre es Profesora Minerva Mcgonagall. ¿Cómo te sientes?-

Emma no era estúpida ella entendía lo que estaba sucediendo y aun cuando su cabeza estaba llena de preguntas, sabía que solo le quedaba intentar actuar "normal" además este personaje lo conocía y era alguien en quien podía confiar.

-Mmm… Hola- se sonrojo un poco, al parecer la diferencia de edad estaba jugándole una mala pasada, porque se sentía un poco tímida. – Bien, eso creo.-

-Me alegro. – Viendo a su alrededor Minerva busco como lograr descubrir si la pequeña sabía algo sobre el mundo de la magia sin alterarla nuevamente, cuando vio la carta de Hogwarts en el piso. – Veo que recibiste nuestra carta Emma ¿La llegaste a leer?-

-Sí. Fue extraño, me la entrego una lechuza, extendió su pata como queriendo que la tomara y después cuando la leí decía que había sido aceptada en Hogwarts- paro un momento y se dio cuenta que había hablado sin pensar mucho, era fácil teniendo a alguien que la hacía sentir segura.

Minerva se dio cuenta de que Emma aunque parecía sorprendida, también demostraba no estarlo del todo. Como si entendiera lo que sucedía en algún nivel pero lo desconocía en otros. – Si puede ser sorpréndete para lo que no saben sobre Hogwarts cuando reciben la noticia. ¿Sabías sobre nuestra Escuela Emma?-

Ohhh, esta era una pregunta difícil, no sabía que decir. "Bueno si, fíjese leí 7 libros que me contaron la historia del mundo de la magia, seguramente la profesora lo entendería, si claro" Decidiendo que era mejor ser lo más honesta que podía se decidió por responder medias verdades. – Creo recordar alguien hablándome sobre Hogwarts y magia, pero no estoy segura-

-Bueno Emma, cómo pudiste ver por la carta, existe un mundo mágico que se mantiene en secreto. Cada vez que un niño nace con magia es inscrito en nuestro libro y cuando cumplen 11 años, reciben una carta como la tuya donde los invitamos a venir a nuestra escuela. Donde pueden aprender cómo manejar su magia, hechizos, pociones y diferentes áreas. Dura 7 años y una vez que te gradúas generalmente inicias una carrera dentro de nuestra sociedad. ¿Hasta aquí entiendes lo que te he dicho?-

-Sí, cuando un niño con magia nace queda registrado, a los 11 reciben la carta, son 7 años de estudio y existe todo un mundo mágico.- respondió Emma en tono seguro aunque su mirada delataba que estaba sorprendida.

Minerva decidió que era mejor terminar de explicarle lo básico. – Exacto. Hay niños que nacen en familias que son completamente mágicas y crecen dentro de nuestro mundo, para ellos no es ninguna sorpresa cuando reciben su carta de Hogwarts, también hay familias son mitad mágicas y mitad Muggles y finalmente están los niños que nacen de padres Muggles que no saben absolutamente nada sobre nuestro mundo. –

-Ehhh, ¿Disculpe Profesora que significa Muggles?- Emma sabia por supuesto lo que significaba esta palabra pero tenía que mantenerse fiel a su papel hasta que supiera lo que le estaba sucediendo. Además no estaba demás que confirmara que en esta realidad las cosas eran iguales a los libros.

-Muggles son las personas no mágicas, es el nombre con que nos referimos a ellos. Y por eso vine a verte, mientras me encargaba de terminar de revisar las cartas de Hogwarts como parte de mis responsabilidades como Sub Directora, vi la dirección de la tuya.- Minerva sabía que este podría ser un tema sensible para la pequeña pero necesitaba aclararlo para poder seguir.

Emma se sonrojo nuevamente y aparto la mirada de la Profesora enfocándose en sus pequeñas manos, mientras admiraba la suciedad de sus pantalones, pudo sondear algunos recuerdos, nuevos, de ella caminando por alguna calle mientras comía un pedazo de pan, acariciando a un perrito que le había hecho compañía por algún tiempo y pasando frio. –Mmmm... Sí, me imagino que mi dirección le llamo la atención, profesora.-

-Emma, ¿Has vivido en las calles por mucho tiempo? ¿Tienes alguien que te cuide?- Minerva sabía a qué familia pertenecía la pequeña, pero quizás la madre estaba viva o tenia algún hermano.

-Por lo que recuerdo siempre he estado en las calles sola, sin nadie más. Bueno excepto un perrito que me hizo compañía por un tiempo.- Por primera vez desde que todo esto había empezado se dio cuenta de estos nuevos recuerdos. Eran escasos y no muy detallados, pero definitivamente mostraban que no tenía ningún familiar, que siempre había estado por su cuenta. Un nuevo temor la invadió y es que si no tenía familia, ¿Qué iban hacer con ella?. Lo último que deseaba era terminar en algún orfanato, pero antes de que pudiera seguir con una corriente de suposiciones la Profesora hablo nuevamente.

-Entiendo. ¿Qué te parece si seguimos esta conversación en un lugar más cómodo?. Donde podría terminar de aclarar las dudas que tengas.-

- ¿Y a donde iríamos, profesora?-

- Bueno me parece que mi oficina en Hogwarts es ideal y puedes comer algo.-

-Ok.-

- Emma para llegar hasta Hogwarts tenemos que aparecernos en el pueblo de Hogsmeade que está cerca y de ahí caminar. Para aparecernos lo único que tienes que hacer es agarrarte a mi brazo y vas a sentir una sensación de ser comprimida, no es muy agradable al principio pero después te acostumbras. –

Emma se limitó a asentir en señal de respuesta "Dios mío, esto es absolutamente irreal. Voy aparecerme con Minerva Mcgonagall a mi lado. Ohhhh, no"

-Emma, ¿deseas llevar tus pertenecías con nosotros?- pregunto Minerva mientras veía alrededor buscando algún objeto que podría ser preciado para la niña.

-Creo que solo tengo algunas prendas de ropa más.-

-Si deseas puedes llevarlas. Pero también podríamos buscar unas nuevas, las que tienes están un poco gastadas- respondió amablemente Minerva sin querer hacer sentir a la pequeña incomoda. La realidad es que dudaba que cualquier ropa que tuviera sirviera, además necesitaría un buen baño y por supuesto visitar a Poppy.

Emma asintió, la verdad prefería cualquier otra ropa que la que tenía. Después de estar segura de que no dejaba nada que pudiera serle de ayuda, tomo la carta de Hogwarts en sus manos, se acercó a la profesora y con una sonrisa, vivió por primera vez en su vida la experiencia de aparecerse.


De algo estaba segura y es que aparecerse no era para nada agradable, después de tomar algunas respiraciones para nivelarse y sostenerse para no caerse por el mareo. Pudo apreciar al pueblo de Hogsmeade, era mucho mejor de lo que alguna vez se había imaginado. Gritaba por todos lados que pertenecía a un mundo diferente y mientras caminaban dirigiéndose a la entrada de la Escuela, no pudo dejar de exclamar ante cada cosa nueva que veía. La profesora la guiaba con tranquilidad pero con paso firme.

Finalmente después de terminar de pasar algunos pinos pudo ver por primera vez el castillo. Se quedó sin aliento, era magnifico, imponente y hermoso, sin importar si esto era un sueño, otra realidad o lo que fuera, jamás olvidaría semejante visión, era un sueño hecho realidad estar admirando el lugar donde sus personajes favoritos vivieron sus aventuras. Eran las primeras horas de la tarde y el sol se refleja en algunas áreas del castillo, podía ver por delante el amplio terreno y las rejas de la entrada.

La profesora avanzo y con un toque de su varita abrió las rejas, después de avanzar un rato más por los terrenos y estar por el camino paralelo al Bosque Prohibido lograron llegar hasta una parte más alta donde se podía ver el lago a mano derecha y hacia la izquierda las puertas de madera de la entrada principal. Con una mezcla de emociones Emma avanzo con paso rápido, estaba entusiasmada como nunca de poder entrar al castillo pero a la vez nerviosa de la conversación que le esperaba.

Minerva por su parte se encontraba un poco distraída, intentado pensar una manera sutil de poder tocar el tema de los posibles padres de Emma y después de entrar al castillo, mientras caminaba por los pasillos se decidió a llamar a Albus para que la apoyara en este proceso. Después de todo no había manera en el mundo que se enfrentara a la posible tía de Emma ella sola.


Mientras Emma tomaba asiento en suave sillón y tomaba algunos emparedados que había traído la Profesora, revivía en su memoria cada pasillo por el que pasaron, cada detalle que vio y lo comparaba con las descripciones del libro, era algo inevitable si has sido una fanática a muerte durante tanto tiempo. Estaba sola y finalmente se estaba relajando, en alguna parte había comenzado a aceptar este mundo y hasta le gustaba, era mucho mejor que su realidad después de todo.

Vio que la Profesora regresaba y tomaba asiento en una butaca al frente de ella, tenía una taza de Té en sus manos y una pequeña sonrisa jugueteaba en su rostro, se dio cuenta de que estaba siendo observada y le sonrió.

-Emma, ¿qué te parece si seguimos con nuestra conversación?-

-Ok-

-Por qué no me cuentas un poco de tu vida-

- La verdad ha sido bastante sencilla… mmm, desde que puedo recordar he estado en las calles, creo que mi primer recuerdo es de cuando tenía unos 5 años, habían otros niños, algunos mayores otros más de mi misma edad, estábamos juntos en algún edificio abandonado. Estuve ahí por unos dos años, los mayores nos enseñaron a escribir, leer, matemáticas y algunas cosas más. Lo próximo que recuerdo es estar en la calle sola, al parecer la policía había entrado al edificio y nos tuvimos que separar. Desde ahí viví en ese pequeño callejón donde estuvo hoy, era seguro y quedaba protegida por las cajas, comía lo que conseguía y había un señor que siempre me deba un plato de comida de su restaurant. Tuve un perro que me acompaño por un tiempo se llamaba rango, pero consiguió una familia que se lo llevo una tarde cuando lo vieron. Mmmm… hace unos días pase por un refugio buscando ropa y fue cuando…. Oh, fue cuando me cortaron el cabello.- respondió Emma mientras pasaba la mano por su cabeza, todo lo que había dicho era verdad, podía recordarlo, mientras había ido hablando, los recuerdos habían comenzado a llegarle. Sonaba como una vida horrible y solitaria, pero la verdad es que no había sido tan espantosa, nunca le pasó nada malo, nadie la ataco y aunque si pasó momentos difíciles, las calles la habían tratado con amabilidad.

Aunque la pequeña se veía tranquila Minerva sintió un nudo en la garganta, ningún niño merecía una vida así. – ¿Recuerdas algo de tus padres?-

"Mis padres" pensó Emma con cierto temor, solo podía recordar los que tenía en la otra realidad, como ahora la llamaba y a su hermano. Sin darse cuenta cierto temor paso por su rostro, justo cuando planeaba responder, un nuevo recuerdo emergió. Una voz suave y femenina que le hablaba sobre Hogwarts, se reía alegremente, le decía que la amaba y le hablaba de su papa, pero no recordaba más nada.

-Solo recuerdo una voz, creo que era la de mi mama, hablándome sobre esta escuela, de mi papa y diciéndome que me amaba.-

-Oh, entiendo.- suspiro Minerva, no había manera de alargarlo más y el viejo adicto a los dulces estaba en la tarea de avisarle a Poppy de que tendría un nuevo paciente, además de ir a visitar a Molly Weasley.

-Emma.- comenzó en tono firme para mantener a la pequeña atenta a lo que le iba a explicar.

-Si.-

-Mientras revisaba tu carta vi tu apellido que es Prewett, este apellido pertenece a una familia mágica. Consistía de tres hermanos Molly Prewett, Fabián Prewett y Gideon Prewett. De los tres solo sobrevive Molly, es un apellido que no es común.- paro un momento para asegurarse que la pequeña estaba entendiendo y darle tiempo para asimilar la información.

Emma estaba en shock, con todo lo que había sucedido no había parado a pensar en su nombre y mucho menos en el apellido que tenía en este mundo, jamás en ninguno de los libros de la saga había salido nada de un sobrino/a de Molly Weasley. No tenía sentido lo que estaba queriendo darle a entender la profesora, sencillamente no era lógico, pero nada de lo que había sucedido se ataba a la lógica, así que porque lo haría el pequeño detalle de quien era su padre.

Minerva decidió continuar y terminar de pasar el difícil punto. – Fabián y Gideon fallecieron hace varios años atrás, hasta donde se supo jamás tuvieron hijos, pero tu apellido me hace pensar que es muy posible que alguno de los dos sea tu padre. Como no aparece un segundo apellido, es prácticamente imposible identificar a tu madre. Hay un hechizo bastante sencillo que podría confirmarnos si algunos de los dos es tu papa.-

La profesora se quedó en silencio, obviamente esperando algún tipo de respuesta de parte de Emma. Pasaron los segundos y el silencio se iba haciendo más denso, parecía que había sido demasiado nuevamente para la pequeña, pero de repente pareció reaccionar y miro a la profesora. Había esperanza, temor e incredulidad en su rostro.

-Ok. ¿Y qué sucedería si se confirma que soy hi… hija de uno de ellos?-

-Bueno en caso de ser así, estoy segura que Molly estaría encantada de tener a su sobrina. Los Weasley son una familia maravillosa, Molly tiene un instinto maternal nato, Arthur su esposo es amable y sereno, tienen 7 hijos, 6 varones y una niña. En caso de que el resultado fuera negativo, buscaríamos otra casa donde ubicarte Emma, no te sientas nerviosa por ello, hay muchas familias mágicas que te aceptarían con los brazos abiertos. No vas a regresar a ese callejón.- proclamo Minerva con un tono fiero, de alguna manera después de todo lo que había pasado en el día sentía cierta tendencia a proteger a esta pequeña.

Emma asintió y con un suspiro decidió seguir a la profesora hacia la enfermería.

Todo estaba inmaculadamente limpio, las camas estaban arregladas de manera perfecta y había un olor a medicina en el ambiente que hacia fácil identificar el lugar donde te encontrabas. La profesora la dirigió a una cama cercana y se alejó hacia una puerta que estaba al fondo.

Para Emma que había vivido en una familia donde su presencia era un problema el intentar imaginarse siendo la sobrina de Molly Weasley y viviendo con los gemelos, percey, ron y Ginny era algo irreal, además de atemorizante. De hecho se encontraba profundamente dividida, una parte de ella anhelaba que el resultado fuera positivo pero la otra prefería que no, de hecho le gustaba la idea de poder quedarse con la Profesora, por increíble que fuese. Sabia como manejarse con ella, no había otros niños que la pudieran molestar y aunque la profesora era amable, no era afectiva. Y eso podía manejarlo Emma, en cambio el estar siendo abrazada y estar en una familia "normal" era quizás demasiado.

Minerva había conseguido a Poppy en su oficina preparando algún tipo de medicina.

-¿Poppy?-

-Oh, Hola minerva, el director me dijo que vendrías. No me explico porque, pero me aviso que estuviera esperándote. ¿Qué te trae a mi adorada enfermería?- le pregunto Poppy con tono malicioso. Después de todo durante el año escolar Minerva venia bastante seguido gracias a sus leones.

-Ja, ja, ja, Poppy. Sé que albus te explico lo de la pequeña Emma, porque si no el viejo bobo tendría que enfrentarse a mis garras.- replico Minerva, honestamente es que acaso sus compañeros no podían comportarse maduramente.

-Vamos minerva, sabes cómo es Albus. Si me dijo que había una pequeña que habían descubierto podía pertenecer a una familia mágica y que teníamos que hacer el examen de paternidad. Pero no aclaro más nada.-

-Ohhhh, ese viejo insoportable. Lo juro la próxima vez que lo vea voy a quitarle los benditos dulces que come, para ver si sigue dando informaciones a medias. Poppy se trata de una niña de 11 años que vivía en un callejón sola, ha vivido toda su vida en las calles y su apellido es Prewett.-

-Merlín, no puedes estar pensando en que esa niña sea familia de Molly Weasley. –

- Si eso es exactamente lo que creo. Y si sirve de algo Dumbledore también creo lo mismo.-

-No me gustaría ser Albus cuando lo veas de nuevo, lo estás llamando Dumbledore y eso siempre significa problemas.-

-Dejando de lado lo que pueda hacerle o no a Dumbledore. Retomemos el punto principal. Emma está sentada en una de las camas, creo que sería buena idea darle un baño y cambiarle la ropa. Aunque esta delgada, demasiado en mi opinión creo que su salud es decente, pero sugiero que dejemos cualquier revisión para cuando Molly llegue.-

-Si me parece una buena idea. –

Salieron de la oficina, dirigiéndose hacia las camas que estaban cerca de la entrada, donde se podía ver a la figura de Emma.

-Buenas Tardes Emma, mi nombre es Poppy Pomfrey y soy la enfermera.-

-Un placer señora Poppy, soy Emma Prewett.- saludo Emma no sabiendo muy bien como dirigirse a la enfermera. Después de todo no es un personaje del que se conociera mucho en los libros.

Con una sonrisa Poppy le respondió. – No es necesario ser tan formales, sencillamente Poppy funciona querida. ¿Qué te parece si tomas un baño? Para después poder cambiarte de ropa y así estarías lista para cuando Molly llegue.-

-Ok.-

Después de un largo baño en agua tibia, experimentar con los diferentes grifos y descubrir una bata de la enfermería, Emma se miró en el espejo. Era la misma, solo que mucho más pequeña, no aparentaba 11 años, sino unos 8, estaba delgada, sus pómulos se marcaban claramente y su cuerpo era infantil por completo, parecía uno de esos niños que había visto en fotos de la segunda guerra mundial, pero sin estar tan delgada. Respiro profundo y aguanto las lágrimas que se formaban en sus ojos, este no era el momento para llorar, después cuando estuviera sola, en la noche y nadie la pudiera escuchar.

Salió del baño para encontrarse a ambas mujeres sentadas tranquilamente en don sillas al lado de la cama en que había estado, obviamente ahora era de ella mientras estuviera aquí.

-Perfecto querida.- dijo Poppy.

Justo cuando Minerva iba a decir algo, la puerta de la enfermería se abrió dejando pasar a Molly Weasley y Albus Dumbledore, Emma contuvo la respiración y se le formo un nudo en el estómago.

-Dumbledore- saludo Minerva en tono frio. – Hola Molly.-

Albus Dumbledore desvío la mirada de la pequeña Emma para fijarla en la profesora, sin dudar por un momento que en lo que pudiera tendría que esconder sus dulces, porque Minerva Mcgonagall estaba molesta con él y eso nunca era una buena señal.


Bueno este es el tercer Capítulo, espero que les haya gustado. Me encantaría saber que les parece, sus opiniones y sugerencias, son más que bienvenidas. Así que por fa dejen su review.

Espero poder montar pronto el próximo capítulo, desde ya les digo que esta no va a ser una historia donde todo va a sucedes igual que los libros, habrán cambios pero habrán también cosas iguales al canon.

Para aquellos que también leen Creciendo como un Black espero postear el nuevo capítulo esta semana sin falta. Disculpen la demora.

Un abrazo y gracias.