Lo que debe hacer un chico sin suerte para ser visto

Ya era de mañana en la Orden oscura y ese día le tocaría al ingles ir a una misión a un pueblo cerca que no tomaría mas de 24 horas, el problema era que iría con el pervertido conejo. El samuray sabia que al pelirrojo le gusta su novio, y aunque sabia que el estúpido conejo tenia "códigos de amistad" y no intentaría nada pervertido con el menor, no podía evitar sentir cierta desconfianza.

Los vio partir mientras el alvino se despedía moviendo enérgicamente ambos brazos y gritándole que le traería un recuerdo de la misión, este solo le sonrió y se despidió asiendo una seña con su mano.

Regreso nuevamente a la orden y se sentía extraño sin su querido e inocente brote de hadas a su lado, ya se había acostumbrado a comer junto a el en el almuerzo y a entrenar juntos donde por cierto siempre aprovechaba que el ingles terminaba cansado y le robaba unos cuantos besos dejándolo sin aliento.

Definitivamente ese no seria su día, el estúpido supervisor le prometió que seria una misión rápida y que estaría de regreso en menos de un dia, también le informo que el conejo era el único exorcista que podía acompañarlo pues al parecer ya había estado en ese pueblo anteriormente con su abuelo; por lo que seguramente seria de ventaja si se llegaban a encontrar con el enemigo.

La noticia de que el Moyashi salió de misión llego rápidamente a los oídos de cierto ex pirata; quien decidió poner en marcha su plan, el cual era bastante fácil el sabia que Kanda estaba un poco "inactivo" a causa de su joven pareja, y como todo hombre el espadachín necesitaba algo de "acción" y el estaba mas que gustoso de dársela.

Escucho como tocaron a su puerta repetidas veces, y cansado de ignorar se decidio a abrir la puerta y rebanar a cualquiera quine no fuera su angelical novio.

Solo el tenia derecho de molestarlo tanto, simplemente no podía enojarse con el, cuando estaba por hacerlo el menor le mostraba una de sus habituales sonrisas y su ira desaparecían instantáneamente, pero donde no fuera el alvino quien tocara la puerta sinceramente usaría a su kanata para castigar al perturbador de su paz.

-hola, ¿Puedo pasar?- No lo reconoció instantáneamente, le tomo unos segundos hasta que recordó que su maestro tenia un nuevo discípulo inútil el cual era ese torpe pirata.

-No- Y sin mas cerro la puerta queriendo despejar su mente, del otro lado de la puerta Chaoji seguía persistiendo tocar la puerta.

Kanda muy enojado salió y le propicio un fuerte golpe luego volvió a entrar a su habitación y cerrar la puerta.

Se recupero rápidamente y una vez mas comenzó a tocar ahora mas fuerte su puerta, el espadachín ya arto de la situación decidió dejar hablar a ese inútil sino estaba seguro de que una de dos: o no dormiría en toda la noche a causa del incesante sonido o tendrían un exorcista menos.

-¿Qué?-

-¿Puedo pasar?

-Habla rápido- lo dejo entrar mientras Chaoji cerraba la puertas tras de si.

-Escuche que el niñito salió- Susurro lo mas sensual que pudo notando como Kanda hizo una mueca de desagrado.

-¿Y a ti que?, yo pensé que mi novio no te agradaba- Eso le dolió, Kanda jamás le había dicho a alguien "novio", al menos no como tal, cuando lo escuchaba hablar de sus relaciones siempre eran personas "X" es todo.

-Pues pensé que como el niñito llorón no estaba, tu necesitabas de algo de acción- Con descaro roso la entrepierna del espadachín con su mano; pero este simplemente la aparto rudamente.

-Lárgate idiota, no te vuelvas a referir a mi novio de ese modo y por la seguridad de tu vida te aconsejo no volver a insinuar ese tipo de porquerías- Enojado era poco para lo que sentía, no permitiría que nadie insultara al escuálido de su novio, solo el podía, además no le gustaba como aquel tipo lo toco era repulsivo, anteriormente lo habría echo con cualquiera contar de tener un poco de acción pero ahora estaba con el alvino y esa era razón suficiente para rechazar toda proposición indecorosa.

-Vamos! Si tu eres un tipo activo, mi maestro y compañeros me han dicho que anteriormente te acostabas con quien te abriera sus piernas-

-tengo novio, lárgate desgraciado- Era verdad anteriormente no importaba si era hombre o mujer, mayor o menor, el se acostaba con quien fuera pero al día siguiente se olvidaba de su existencia. Pero no quería estar con nadie que no fuera su lindo novio.

El pirata no lo resistió y una vez mas comenzó a tocar el miembro de Kanda quien quería resistirse pero el otro fue mas rápido y le abrió la bragueta rápidamente dejando al descubierto su miembro el cual llevo a su boca rápidamente.

Esto desconcertó a Kanda, por un lado se sentía bien revivir viejas sensaciones carnales y lujuriosas, pero por otro lado no podía hacerle ese tipo de cosas a Allen, pero daba la casualidad de que la razón por la que tuviera ya mucho tiempo conteniéndose del placer sexual era Allen.

Tal vez si nadie se entera no pase a mayores, ya tengo mucho tiempo sin atender mis propios placeres pensaba mientras sentía la hábil lengua del otro en su entrepierna y con ayuda de su mano lo ayudaba a acelerar el ritmo y una vez que el clímax llego no dejo que se parara e izo que tragara toda su esencia.

-Eso estuvo bien- Se relamía los demos mientras planeaba su siguiente movimiento.

-Si, ahora lárgate maldita ramera y pobre de ti que alguien se entere sobretodo mi NOVIO!- un momento de placer solo eso quería sin involucrar emociones, solo satisfacción de su propio cuerpo.

El otro tipo no entendía, lo había echo bien se supondría que ahora rogaría por mas y se irían juntos a la cama, pero noto la determinación en los ojos del apuesto joven, ¿tan enamorado estaba de ese exorcista virgen?

No importaba, ya había dado el primer paso, y ese era demostrarle al samurái que con el podría tener todo el placer carnal que el famoso "novio" le negaba. Salió de la habitación del japonés mientras este simplemente comenzaba a tener ideas extrañas.

Tal vez no sea mala idea tener placer de vez en cuando, desde que ha estado saliendo con el alvino no ah tenido contacto sexual con nadie, prometió esperar al joven pero este tardaba demasiado y la carne era débil.