Los personajes le pertenecen a Meyer, tiene un poco de toque de la película "El fantasma de la opera" pero no completamente.

Edward es algo así como OoC

Aclariacion: Soy team Edward, pero mmm ya verán.

AVISO: Datos históricos son sacados de mi cabecita, por lo regular me duermo en esa clase xD así que no me hagan caso, son cosas que yo invento para que la trama quede bien :D, así que no me hago responsable si en un momento de presión piensan en este fic y lo ponen en su examen de historia xD, también algunas canciones serán ideas mías, yo avisare cuando si, y cuando no

Nota: Cuando este en cursiva y subrayado significa que lo que dice, lo esta diciendo cantándolo.

Ángel de la música.

Inglaterra 1987

La chica estaba peinando su cabello en una trenza. Preparándose para ir al mercado.

Se observo su vestido azul, y cuando regreso su vista hacia el espejo le asusto ver a su amigo.

-¡Edward!-Rosalie le regaño- ¿¡cuántas veces te he dicho que no entres así a mi cuarto?!-le dijo apenada

-Hay Rosie, no te enojes-le dijo el chico apoyado en la puerta asegurándose de que nadie vaya a entrar, mientras sonreía.-Además no pude hablar contigo porque estabas rodeada de mucha gente

Rosalie negó divertida.

-Entonces dime-Empezo el cobrizo cerrando con seguro la puerta y acercándose a Rosalie- ¿Es cierto?

-¿Cuál de las dos?-dijo Rosalie sonriendo.

-¿si es cierto que te van a dar a ti el teatro de mi padre?-dijo Edward emocionado.

-Si-Rose sonrio de nuevo-ahora que he cumplido dieciocho me toca por derecho-dijo emocionada- Asi que más vale que te portes bien a partir de ahora-dijo Rosalie viendo seriamente a Edward, aunque sabía que eso nunca pasaría, Edward era un chico travieso, que disfrutaba de hacer bromas.

-Hay Rosalie-Edward se quejo aventándose a la cama-Tengo diez años, déjame disfrutar-dijo Edward acomodándose y poniendo sus brazos atrás de su cabeza.

-¿Y, a que venias?-dijo Rosalie parándose para salir.

-Vas al mercado ¿no?-dijo Edward metiendo su mano en su pantalón negro.

-Exacto

-¿Me compras comida?-dijo Edward aventando un bolso con dinero

-Okay-dijo Rose cachándolo con agilidad.

-Oye-la paro Edward antes de salir-¿Cuál era la segunda noticia?-dijo Edward ladeando un poco la cabeza y frunciendo el ceño.

Rosalie sonrió-Ya verás-antes de salir agrego riendo- Me voy a divertir mucho-y cerro la puerta.

-¡ba!-bufo Edward, y se paró ágilmente-¿Qué haremos hoy, señor Cullen?-Se hablo así mismo.

Suspiro, y volteo a ver la puerta en la que había salido su amiga. Hizo una mueca con su boca y nariz.

Si no fuera por su amiga, además de que hubiera muerto aquella noche hace dos años, en estos momentos estaría loco por la soledad.

Se asomó por la puerta y no vio a nadie, se acomodó su máscara y ágilmente empezó a correr y a dar marometas por los pasillos impidiendo que alguien lo vea.

Llego atrás del escenario y ágilmente empezó a escalar una cuerda hasta llegar al atico.

Con dos años en el teatro era una pantera con la agilidad y tan rápido como un puma.

Agarro una manzana, que era de las ultimas cosas que le quedaban de comer.

Se apoyo cerca del hoyo que le permitia ver el escenario.

Se apoyo en su espalda y empezó a escuchar todas las voces.

Hasta que una en especial le hizo poner atención.

-Entonces señor ¿esta seguro de su renta?-dijo emmett uno de los pocos ingleses que tenían control del teatro. El chico le caía bien, pero nadie además de Rosalie sabía de su estadia ahí.

-Seguro-dijo un señor de cabello negro y largo, por su asento pudo saber que era francés, el cobrizo hizo una mueca.

-Esta en mi deber avisarle sobre, "El fantasma de los ojos misteriosos"-Edward puso mayor atención a eso, le encantaba oir "sus historia", sonrio y se acomodo mejor

-¿Fantasma?-dijo el francés.

-Sí, señor Aro-empezo Emmet. "ahí va" pensó Edward- Aquí habita un fantasma, se proclama el dueño del teatro, muy pocos han logrado verlo, y los que lo han hecho nunca dejan el miedo atrás-Edward sonrió, la gente era muy miedosa, si supieran que su miedo es un niño de diez años, se reirían- Solo han logrado ver su mascara, tan oscura como la noche, nadie ha podido verlo claramente, pero en algunas noches se logra escuchar su música.

-¿Musica?-dijo Aro.

-Sí, su piano-Edward rodo los ojos-Dicen… que el escuchar su voz es como escuchar a un ángel, que muy pocos han tenido el privilegio, pero…

-Quien a tenido el privilegio de escucharlo cantar es porque él lo ha decidido-Edward sonrio al escuchar la voz de su amiga Rosalie intervenir en la conversación- Buenas tardes, señor vulturi, mi nombre es Rosalie hale y yo soy la dueña-dijo Rosalie.

-Buenas tardes, señorita Hale, puedo imaginar que ya le han dicho que rentare este teatro.-Edward se asomo por el hoyo para ver al trio, Rosalie asintió, ¡oh con que esa era la sorpresa! Pensó Edward- Lo rentare por siete años-Edward abrió los ojos.

-Tanto-dijo Rosalie sorprendida.

Aro asintió-Haremos diferentes obras.

-¿Con quienes viene?-dijo Rose.

-Con la cantante principal y algunos bailarines, además de la orquesta.

-¿Tendra habitaciones aquí?

-Nadie-dijo Aro- O perdón, mi sobrina.

-¿Solo ella?-dijo Rose sorprendida.

-Si, es huérfana, y esta a mi cuidado, es una de las bailarinas.

-¿Puedo saber su nombre?-Dijo educadamente Rose

-Isabella Swan-dijo Aro

Rosalie abrió los ojos sorprendida- ¿Swan?

Aro asintió comprendiendo la pregunta-Exacto, inglesa, sus padres murieron en la guerra.

Edward se sorprendio.

Empezaron a hablar sobre cuanto sería y eso.

Y Edward perdió interés.

Empezó a vagar con cuidado, hasta que empezó a escuchar una dulce voz en el piso bajo, donde casi nadie bajaba por la oscuridad.

Edward empezó a bajar con cuidado.

La mascara no era dificultad para él, al ver en la oscuridad.

Una niña de cabello café en rulos, ojos chocolates y un vestido morado, le hizo quedar embobado.

Su voz, esa niña tenia una voz hermosa.

Tenía ganas de enseńar al mundo
Levantarse y llegar al mundo
Nadie quiso escuchar
Sólo yo podía escuchar la música

Dijo la niña bailoteando por el cuarto

Edward no aguanto más y empezó a cantar con ella.

Entonces, por fin, una voz en la penumbra
Parecían gritar "te escucho;
Oigo sus miedos,
Su tormento y sus lágrimas.
"

La niña paro de dar vueltas, y empezó a buscar de donde venia la voz.

Edward sonrió.

Ella era su musa, y le enseñaría todo lo que sabía.

Le enseñaría su mayor fortaleza: La música.

Ella vio mi soledad
Compartida en mi vacío
Nadie quiso escuchar
Nadie más que ella
Oye como el paria oye

Canto antes de volverse a perder en las penumbras.

Dejando a Bella con la sensación de haber escuchado a un ángel.

Su ángel de música.

Muchas gracias, el fic a tenido buenos resultados con apenas un capitulo, tengo un viaje muy importante así que yo creo que actualizo hasta la próxima semana, no creo poder ir escribiendo en el camión ya que nadie sabe que escribo y quiero que esto siga en secreto :9

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