Disclaimer: ni glee ni sus personajes me pertenecen todos son propiedas de ryan murphy y FOX.
Los días siguieron pasando y las reuniones entre Kurt y Blaine seguían siendo constantes, después de esa noche donde un mensaje abrió esperanzas para ambos, nunca se volvió a hablar de ello, ninguno de los dos estaba seguro que, que debían hacer exactamente.
Primero estaba Blaine, él era el más arrepentido de haber mandado ese mensaje, él sabía que estaba mal, que no podía, que no podía hacer eso, pero era inevitable, no podía dejar de verlo, nunca en sus casi 24 años había sentido que hacia lo correcto para él y en sus casi 2 años de matrimonio se había sentido tan lleno como se siente cuando esta cercas de cierto muchacho de grandes ojos verde-azulados que a veces tienden a grises-azulados, simplemente cuando está con él siente que es lo correcto que está bien, aunque sea como una amistad (con coqueteos, muchos coqueteos), si solo le puede dar una amistad, no es justo que le haga eso a Kurt y Blaine lo sabía, kurt tan solo tenía 17 era un niño prácticamente y el tenia 6 años más que él, el no podía ligarse con el castaño en una forma más que de amistad, no podía lastimarlo, no quería lastimarlo, porque él no podía corresponderle. En estos momentos era cuando deseaba con tanto anhelo divorciarse de su esposo, pero él sabía que Sebastián nunca le daría el divorcio, como odiaba a su esposo.
El moreno termino de arreglarse y salió del baño, bajo hacia el living de su gran casa, donde su esposo estaba con una taza de café en las manos.
- ¡hola! Blaine.
- hola- contesto sin ánimos y con mueca desesperada.
- no quieres café, acabo de hacer, como te gusta.
- no gracias me tengo que ir.
- ¿te vas otra vez? Es la tercera vez en tres días que me dejas aquí solo Blaine. Que tanto haces, que nunca estas aquí. Prometiste la semana pasada que esta semana si estarías en casa.
- no puedo debo salir, además tengo que ir a ver a mi padre.
- ¿mínimo vendrás para la cena? – pregunto esperanzado Sebastián.
- veré si llego. Nos vemos.
Blaine era cortante con sus esposo, mientras menos pasara tiempo con él era mejor. No soportaba estar ligado a una persona que no ama, que no tolera porque por ella es infeliz y mucho menos iba a soportar estar todo el tiempo con él.
Pero Blaine no tenía ni la más mínima idea de lo que vivía Sebastián, no lo sabía porque no nunca le intereso, pero él no sabía que Sebastián también era infeliz había otra cosa que el moreno tampoco sabía, el no tenía idea de que Sebastián también fue obligado a casarse con el por ordenes de su padre.
Sebastián vio con enojo y tristeza como el carro de su esposo se alejaba a gran velocidad de su casa, regreso a la sala y tomo su café entre sus manos, se sentó en el sillón y subió su rodillas a su pecho en un esquina del gran sillón se hizo bolita y su mente le mostraba otra vez esa escena que cambio su vida hace ya casi dos años.
Flashback.
Sebastián iba entrando a la gran compañía Smythe, su padre le había hablado de urgencia pidiéndole que fuera verlo inmediatamente, por lo que entendió Sebastián su padre le tenía que decir algo importante.
Estaba algo molesto porque su padre lo interrumpió con su amigo (casi novio) en una cita, pero sabía que no podía llegar enojado con su padre o si no le iría muy mal. Relajo su mirada y entro a la gran oficina.
- ¿padre? ¿Puedo pasar?
- Llegas tarde. Pasa.
- lo siento padre pero es que no estaba cercas. ¿Tenias algo que decirme?
- si Sebastián siéntate.- Sebastián se sentó en frente de su padre nervioso, la mirada de su padre no era buena señal.
- bien hijo, ¿recuerdas que por casi un año estuve buscando cerrar un tarto de asociación con las empresas Anderson?
- sí y nunca entendí el porqué de esa asociación, si las empresas Anderson no tienen el mercado y el reconocimiento que tus empresas tienen.
- lo hice porque las empresas Anderson le han estado invirtiendo al mismo proyecto al cual estoy interesado en invertir, por lo cual una asociación con ellas no beneficiaria ya que en cantidad de inversión que tenga el proyecto nuestras ganancias se duplican, pero eso ya no importa hoy James y yo hemos cerrado el trato en palabra, para mañana nuestros abogados tendrán el acuerdo de asociación.
- bien felicidades papá, pero yo ¿Qué tengo que ver con todo esto?
- pues bien Sebastián, james y yo necesitábamos algo con lo que nuestra asociación estuviera mas asegurada y necesitaba una forma de que en el futuro no quiera separarse. Así que hijo te casaras con el hijo de James Anderson.
Esas palabras fueron una orden no una pregunta, Sebastián tardo en que su mente procesara estas palabras, no podía ser, no podía, su padre no podía obligarlo a casarse, ni en sus peores pesadillas se lo habría imaginado.
- ¿Qué?, no lo dices enserio ¿verdad?
- te parece que bromeo.
- pero papá, no puedo, no puedes hacerme esto.
- si puedo y ya lo hice, en una semana tu y Blaine Anderson se casaran. Y esa es mi última palabra. Ahora retírate.
- no papá, no quiero…- quiso seguir replicando, suplicando que no lo hiciera, pero su padre llamo a dos de sus guardaespaldas y pidió que lo sacaran de su oficina.
Fin del Flashback.
En ese momento la vida de Sebastián también se fue por la borda. El se negaba a ser infeliz en un principio e intento que su matrimonio con Blaine no fuera solo de arreglo empresarial, el quiso enamorar a su marido, pensó que quizá, solo quizá podrían ser felices, pero se equivoco, Blaine nunca sintió nada por él y siempre lo odio, ahí todas las esperanzas de felicidad de Sebastián fueron destruidas.
Kurt estaba en su casillero arreglándose su cabello, era navidad toda la escuela estaba llena de adornos navideños y el frio calaba los huesos, agradecía a dios o a buda o a quien fuera por haber hecho que su entrenadora entrara en razón y se apiadara de ellos, así que dos veces a la semana cuando no les tocaba entrenamiento se les permitía ir con ropa normal y bien abrigados.
Termino de arreglar su cabello y con un último vistazo cerro su casillero y dio vuelta para ir hacia la cafetería, pero unos brazos lo tomaron firmemente de la cintura y como una muñeca de trapo fue cargado hasta el interior de un vacio salón. Pataleo hasta que finalmente lo bajaron.
- te he dicho que no me cargues así Alexander. – reclamo un poco más alto de lo normal y acodándose sus ropas recién acomodadas.
- tranquilo nena, sabes que te gusta- dijo acercándose poco a poco a el, el castaño retrocedió hasta que pego con un pupitre.
- no, no me gusta y no me llames nena.
-kurt a veces eres muy irritante.
- tú eres el que me irritas.
- que te irrita ¿eh? Quiero un beso de mi novio y no puedo porque te enojas, ven cariño dame un beso.
Kurt iba a decir que no, pero antes de que si quiera pudiera abrir la boca fue tomado de las caderas y elevado por los fuertes brazos de su novio y fue depositado en el pupitre con el que había chocado anteriormente. El castaño instintivamente cerró las piernas juntando sus rodillas, sabía muy bien lo que Alexander quería hacer.
- no Alexander, detente- quiso seguir protestando, pero unos labios hambrientos se posaron en los suyos y lo callaron con labios, dientes y lengua. El castaño quiso guardar un gemido fallando vilmente cuando la lengua de su novio se metió en su boca sin permiso, no podía negar que cuando Alexander lo besaba era muy bueno, después de todo era humano y le gustaba sentir ciertas cosas.
Alexander le gustaba el cuerpo de kurt, era pequeño para él, delgado pero proporcionado y sin mencionara ese perfecto redondo trasero que se moría por tocar, pero kurt era muy mojigato como para dejar que lo tocara de mas. Pero en ese momento estaba un tanto desesperado, así que no le importo y sus manos fueron bajando de sus hombros, pasando por sus brazos y acariciando todo su costado y espalda, siguieron bajando hasta llegara a su caderas donde acaricio y presiono con más fuerza de la necesaria esos huesos de la cadera que se le marcaban tan bien, al presionar los huesos hiso que el castaño diera un pequeño gemido de dolor haciéndolo abrir la boca cosa que Alexander aprovecho y metió su lengua aun más profundo. El castaño hasta el momento no puso mayor resistencia así que siguió, sus manos siguieron su camino y pasearon por sus perfectas y torneadas piernas llegando hasta su muslos donde los agarro con fuerza y le separo las piernas al castaño y si darle oportunidad de volver a cerrarlas se posiciono entre ellas y dirigió sus manos hacia su espalda baja y lo jalo más hacia la orilla posando sus manos un poco más abajo casi llegando a su trasero.
Kurt entro en algo de desesperación la situación se le estaba saliendo de control, no le gustaba cuando Alexander le tocaba normalmente era muy brusco y le solía dejarle leves marcas, quiso separar su boca de la de su novio, pero este prediciendo sus movimientos dirigió una de sus manos a su nuca presionando y obligándolo a quedarse en la misma posición, como pudo filtro una de sus manos entre sus cuerpos y con la fuerza que tenia lo alejo de él apenas unos centímetros.
- ya para, Alexander para.- este se alejo de el con un sonoro suspiro de desesperación y le dirigió una mirada de molestia.
- ¿ahora que kurt?, nos la estábamos pasando bien.- dijo elevando su voz más de lo normal.
- no es que, ya va a pasar la hora del almuerzo y realmente tengo hambre.- dijo tratando de sonar dulce para no hace enojar más a su novio.
- como quieras, pero ya deja de comer tanto o seguirás engordando.- Alexander ya se había enojado y cuando se enojaba solía hacer comentarios hirientes y él conocía que una de las debilidades de kurt era la vanidad hacia su cuerpo.
- ¿Qué? No estoy gordo.- dijo tratando convencerse más el que a su novio.
- si tu lo dices, cuida lo que comes o pronto no entraras en tu ropa o no te podrán cargar en tus rutinas de las porristas.
Y diciendo salió muy enojado del salió del salón azotando la puerta, dejando a un castaño pensando de mas.
¿No estoy gordo? ¿O sí?, pero si hago ejercicio y como bien, no puede ser ¿será que se me nota?, no, no es posible.
Kurt salió del salón pensando y tocándose su estomago, siguió preguntándose lo mismo hasta llegar a la cafetería, donde paró en seco. "no, no puedo comer" pensó, "debo de dejar de comer tanto, a lo mejor si estoy engordando, no ya no comeré", siguió pensando y salió a paso rápido de la cafetería, hasta que el sonido de su celular lo interrumpió.
"¡Hola! ¿Qué haces?"B
Sonrió como bobo al ver de quien era el mensaje.
"¡Hola! Ahh nada todo aburrido ¿y tú?" K
"paseando, ¿qué te parece si vamos a la fiesta de navidad hoy en breadsticks?" B
Kurt se parto antes de contestar, el había estado esperando poder ir con él, pero no se hiso mas ilusiones cuando vio que se lo preguntaba no pudo evitar dar un brinquito de felicidad y sonrió mas si eso era posible.
"Claro me encantaría" K
"nos vemos ahí a las 6"B
"ahí a las 6"K
"ya quiero que sean las 6, ya quiero verte" B
"yo también, pero ya no veremos hoy. Te dejo porque ya comenzó mi clase, hasta la noche" K
"hasta la noche" B
Sebastián estaba en la sala de su casa viendo como su marido se arreglaba y buscaba sus cosas para Salir, eran las 5:30 cuando Blaine se dirigía a la puerta.
- ¿vas a salir?
- sí, llegare tarde.- contesto frio como siempre.
- no vendrás a cenar, iba a pedir comida italiana tu favorita.- dijo con un poco de esperanza de que su esposo no lo dejara.
Blaine sintió algo de lastima por su marido, lo odiaba porque a su lado era infeliz, pero el siempre estaba tratando de hacer cosas lindas por él, se detuvo antes de abrir la puerta, relajo su mirada y regreso a donde su marido se encontraba con la tristeza impresa en su cara.
- estaré aquí antes de la 9, ¿está bien? – Sebastián levanto el rostro y sus ojos tenían algo de felicidad.
- está bien, entonces ¿pido comida italiana?
- sabes que es mi favorita. – le tomo el rostros a su marido y lo beso suavemente en los labios - nos vemos en la noche.
- nos vemos.
Blaine salió de su casa y se dirigió a breadsticks.
Sebastián se quedo en el interior de la casa, el no amaba a Blaine, no él no lo amaba, si quería pasar tiempo con el solo era porque no quería sentirse solo, pero de eso a amarlo nunca, esa idea se la había hecho hace ya más de un año cuando su matrimonio empezaba.
No queriéndose quedar solo salió casi inmediatamente que Blaine salió, pensó en seguirlo para ver que tanto hacia y con toda la precaución siguió a su marido hasta breadsticks.
Eran las 6:05 cuando Blaine y Kurt se encontraron fuera de breadsticks, adentro se veía que había muy buen ambiente, había música y uno que otro gritito de diversión. Después de saludarse y quedarse un rato mirándose el uno al otro se dispusieron a entrar.
Cuando entraron la puerta hiso ruido con la campana que avisa que alguien ha llegado, en ese instante todo voltearon a verlo.
- ¡BESO¡ ¡BESO¡- todo les gritaban, ambos se quedaron parados confundidos y se miraros entre ambos, hasta que el castaño dirigió su mirada hacia el marco de la puerta.
- ¡muérdago¡ - dijo y automáticamente el moreno dirgigio su vista hacia donde se encontraba el muérdago.
- BESO – todos volvieron a gritar.
- deberíamos besarnos, es una tradición. – dijo el moreno coquetamente y acercándose poco a poco hasta posar una mano en la mejilla del castaño. El moreno no podía mas con sus deseos de querer besar al castaño a ese adolecente que lo traía loco.
- pe-pero no estamos en navidad – dijo un poco nervioso el castaño, el también moría por besar al moreno, pero eso fue tan inesperado que ni siquiera lo había imaginado.
- eso no importa. – dijo el moreno para al fin juntar sus labios en un beso dulce y romántico, un beso que ambos sintieron como la gloria, se separaron y miraron fijamente y no dijeron mas, se dirigieron a una mesa de la esquina las más alejada y siguieron besándose ahora con más pasión. En el momento en que sus labios se tocaron por primera vez ambos supieron que ya no se podrían separar.
Sebastián había entrado a breadsticks y desde la otra esquina vio como su marido y un muchacho se besaban apasionadamente, no sintió celos o tristeza en cierta forma se lo imaginaba solo así se explicaba las constantes salidas de su marido. Lo que sintió fue coraje, coraje de ver a su marido feliz con un muchacho y el no haber buscado su felicidad, pero él no iba a dejar las cosas así.
En cuanto se separaron pude ver mejor el rostro del muchacho no pasaba de los 19, saco su celular y le tomo una foto para que ese rostro no se le olvidara.
- Si yo no soy feliz tú tampoco lo serás amor.- dijo y con una mirada de maldad salió.
Hola gracias por los reviews y los follows, lamento haberme atrasado, pero ya regrese y actualizare más seguido. Espero que les gusta y espero sus reviews.
