Hola! x3 Sé que algunas cosas les parecerán extrañas al leer, pero prometo que se aclararán al avanzar la historia. Es solo por meter suspenso (? jajá.

Gracias por leer! :'D


Mientras Peter se encuentra retorciéndose de dolor, tus sales corriendo a la puerta, pero esta no se abre, por lo que corres al extremo de la mesa lejos de él. Peter te sigue con las manos en su entrepierna, tratando de detenerte.

—¡Espera! ¡Espera, no huyas!— grita caminando con trabajo.

— ¡No!— gritas y te recorres en la mesa para que no te atrape.

— ¡Sí, ven acá!— exclama tratando de atraparte.

— ¡No hasta que me digas qué estoy haciendo aquí y quién demonios te crees para que mandes a un mapache y a un árbol a secuestrarme a mi casa!— tomas unos papeles y plumas de la mesa y se los avientas. Él los esquiva, ya superó un poco el golpe, pero no logra esquivar una pluma que le da directo en la frente.

— ¡Au! ¡Está bien!— grita levantando sus manos, para tratar de detenerte. — ¡Voy a decirte todo, pero tienes que calmarte!

— ¡Ni de chiste!

Ambos están histéricos, armando demasiado alboroto y Peter lo sabe y los Nova Corps también.

— ¡Es imposible que me pidas que me calme!

— ¡Lo sé, lo sé!— sigues aventándole cuanta cosa encuentras. —. ¡Si dejaras de lanzarme cosas me dejarías explicarte!

Entonces quedas completamente inmóvil y estas levitando. Te asustas, estás envuelta en una luz amarilla. Peter te mira y suelta un bufido, ha pasado lo que no quería.

Terrano, quedas arrestado por alterar el orden en la institución — dice una voz a través de una especie de altavoz. Estás sorprendida pero también sigues molesta, que no te importa que hayas sido arrestada.

.

Bueno, ahora te importa. Estás esposada de las muñecas y tobillos, sentada en una extraña silla con las manos enterradas en tu regazo.

Estás en un cuarto oscuro, ligeramente iluminando tu sitio.

Miras al frente, a la nada, con el ceño fruncido y una mueca de disgusto en tu rostro.

Tenías que sacar tu lado salvaje, te reprochas.

Ahora estabas arrestada en un planeta extraño. Al demonio el expediente en blanco.

Una puerta se abre y entra el tipo que previamente golpeaste y un guardia.

No lo miras ni de reojo, estás demasiado enojada.

Star-Lord se sienta frente a ti y el guardia se posa a un lado.

Sigues sin mirarlo.

—Oye...— dice tratando de hacer que lo mires. Falla y continúa. —. Siento haberte hecho pasar por todo esto. No estuvo en mi plan... sólo quería tenerte aquí y protegerte.

Eso llama tu atención.

— ¿Protegerme?— dices mirándolo a los ojos, sin cambiar tu expresión.

—Seh, mira, sé que no comprendes nada pero perdiste explicaciones y te las voy a dar.

— ¡Aleluya!— exclamas dejándote caer en el asiento y extendiendo las piernas.

Él pone sus manos en la mesa y las mira. Hace que el lugar se llene de suspenso y misterio.

—Eres la elegida.

Luego de unos momentos de silencio lo rompes con una carcajada y él te acompaña.

—Sí ya se, muy estúpido— dice meneando la cabeza. —, no, no eres la elegida, bueno sí, pero no.

Te recuperas y vuelves a tu antigua expresión.

—Dime quién eres tú y qué hago aquí — dices seria.

—Soy Star-Lord y fuiste arrestada por alterar el orden público, ¿no te acuerdas?

Responde y tú frunces más el ceño.

Peter se siente regañado y juega con sus dedos. Sabe que quieres la verdad, está pensando en cómo comenzar.

—Soy Peter Quill, y mi planeta natal es la tierra... los tipos que te trajeron aquí y yo somos los Guardianes de la Galaxia... ya sabes, guardamos la… galaxia... bueno, yo soy su líder — comienza a contar, tu prestas atención. —. Curiosamente yo te estaba observando y... ¿recuerdas aquella alienación de estrellas y planetas y ese asunto?

Asientes sospechando, casi pasas por alto lo primero que dijo cuando él continuó.

—Bueno, pues... cierto asteroide… el asteroide Libussa pasaba por ahí y chocó con varias estrellas, algunos de sus cristales se desprendieron, la mayoría se desintegró con el frío del espacio, pero sólo un fragmento logró llegar sano y salvo a la tierra — Peter apunta con su dedo índice tu pecho.

Específicamente el collar que rodea tu cuello.

Levantas tus manos para tocarlo por encima de la ropa. Lo miras a los ojos.

— ¿Lo quieres? Es tuyo, no me importa, ¿puedo regresar a la Tierra?, tengo un aburrido examen que presentar.

—No, no, yo no quiero tu collar, pero ellos sí.

Te muestra una tableta y de ahí aparece un holograma, mostrando una flota de naves extraterrestres, eran bastantes. Te sorprendes, supones que ellos sí querían el collar, cueste lo que cueste.

—Aún no saben que escapaste de la tierra —dice Peter al ver tu rostro. —. Pero cuándo lo sepan, te buscarán en cada estrella.

No sabes qué responder, solo te quedas callada.

—Mis padres...— sueltan tus labios, tienes miedo que esos seres les hagan algo por tu culpa.

—Estarán a salvo.

— ¿Cómo lo sabes?

—Los badoon sólo te quieren a ti, tarde o temprano sabrán que dejaste la tierra, entrando o no en ella y comenzarán la búsqueda por la galaxia.

— ¿Cómo sé qué puedo confiar en ustedes?

—Por qué nosotros somos los Guardianes de la Galaxia.

.

Estas en las afueras del edificio, tus muñecas duelen después de estar tanto tiempo esposadas. Peter logró que el Nova Corp te dejara libre y perdonara el desastre que hiciste en su salón.

Genial, ahora le debes una cosa más.

Estás incómoda. Drax está a tu lado, Groot al otro. Casi no tienes espacio en la banca. Todos están comiendo una fruta extraña, te ofrecieron pero te negaste, y ahora te arrepientes, parece deliciosa.

Rocket hablaba con Gamora sobre alguien o algo llamado "Milano", prestas atención y supones es el nombre de una nave.

Star-Lord aparece de pronto.

—Subamos a la nave — dice apuntando una estacionada junto al edificio. La nave tiene detalles en naranja y azul que llaman tu atención. Quizás esa era Milano.

— ¿A dónde vamos?— preguntas levantándote.

—Iremos a ver a un amigo — responde Peter, caminando a la nave, no muy convencido y claro que tú tampoco lo estás.

¿Amigo?— repites. Peter asiente, deja que subas primero, seguido de ti Gamora y el resto de los Guardianes.

Te asombras al ver la nave por dentro, es bonita para ti, ya que nunca habías subido a naves extraterrestres y cualquiera te asombra bastante.

La cabina tiene varios asientos que pueden pilotear la nave. Tú los observas y ves a Rocket subirse a uno y a Drax en otro.

— ¿Dónde me siento? ¿También estaré en una jaula?— dices con los brazos en forma de jarra esperando a que Peter cerrara la compuerta y entrara.

Él mira a Rocket con el ceño fruncido, éste solo se encoge de hombros.

—Ven, te enseñaré la nave, pero primero...— se acerca a ti y te sienta en un asiento que se te hace cómodo, mejor que el duro y frío suelo.

La nave se sacude un poco y supones está elevándose. Si hubieras estado de pie hubieras caído, ahora entiendes por qué Peter te sentó.

—Está bien, ya puedes levantarte — dice tomando tu mano y ayudándote a levantarte. Sientes una sensación extraña al tomar su mano, pero la pasas por alto. Quizás es porque es el único contacto humano que has sentido en ese tiempo.

— ¿Escuché que se llama Milano? — preguntas caminando a su lado.

—Así es, es mi confiable Milano— responde, detiene su paso y se queda pensando.

Vuelve a caminar y con una seña te pide que le sigas, le haces caso y vas detrás de él, saliendo de la cabina , pasan por un pequeño pasillo y el levanta una escotilla del suelo, sólo te quedas parada viendo.

Eran unas escaleras, el baja primero y luego lo sigues, no muy confiada, ¿a dónde llevan esas escaleras?

—Debes estar cansada — dice Star-Lord antes de que bajes por completo. Abandonas las escaleras y te paras detrás de él, con las manos en la cintura, el continúa. —, aquí puedes descansar, me disculpo si viajaste todo el camino en una jaula.

Miras el lugar, parece ser una doble habitación, hay una mesa con planos y cosas raras arriba de ella, y al fondo parece ser la habitación de Peter. Lo supones por la decoración. Hay una cama pegada a la pared, enfrente un estéreo, pero algo antiguo, tenía muchos artículos terrestres, muñecos y uno que otro póster. Tú lo observas todo detenidamente, sin tocar.

—Trolls — dices sonriente al ver el muñeco con cabellos muy prendidos y de color verde.

Peter ríe.

— Sí.

Terminas de ver y te giras a ver a Peter, él sigue donde estaba, sin moverse.

— ¿Y dónde voy a descansar? ¿El suelo?— preguntas con las manos en la cintura.

—No, no, — responde Peter haciendo un ademán, él camina y te señala su cama. —. Puedes descansar ahí, llegaremos en algunas horas.

Te dice buscando las palabras para que entiendas, la duración del viaje era medido en un extraño sistema métrico alienígena, que obvio no entenderías.

Asientes y miras la habitación, diciendo indirectamente que quieres estar sola.

—Ok...— Peter junta sus palmas y le prestas atención. —, iré con el grupo.

Asientes de nuevo y Peter sin más se retira de la habitación, subiendo las escaleras y dejándote ahí. El sonido de la escotilla cerrándose te indica que estás completamente sola.

Te tiras en la cama, abrazas la almohada de Peter y comienzas a llorar. A desahogarte por todo lo que ha pasado.

Piensas que eso es un sueño, que nadie de ellos es real. Que son cosas que tu mente creó, pero luego recuerdas que ellos saben de aquel collar y que no piensan que estás loca.

La gente de la tierra a quien le habías contado eso te creía demente.

No confías por completo en ellos. Es porque apenas los conoces. Además, aun no te cabe en la cabeza que estés en el espacio.

Entre sollozos abrazas fuerte la almohada de Peter y de la cercanía crees que ésta desprende su olor, aunque no lo hayas abrazado antes, solo lo supones y piensas que de cierta manera te agrada la fragancia.

Tus párpados húmedos por las lágrimas se cierran poco a poco y caes en un profundo sueño.

En la penumbra, despiertas y éstas en casa. Pero al parecer no recuerdas nada de tu secuestro espacial. Te levantas como siempre y te alistas para la escuela, bajas las escaleras y escuchas la conversación de tus padres. De pronto sientes una alegría inmensa, como si te alegraras después de mucho tiempo de no verlos.

Sonríes y ellos también lo hacen, pero esa sonrisa se fue transformando poco a poco en una sádica, tus padres se convierten en horribles monstruos verdes que se acercan a ti con enormes manos que parecen garras, comienzas a gritar. Tú grito te lleva a otro lugar, al día que el fragmento del asteroide cayó en tus manos y todo cambió.

Es como si revivieras el momento. Entras a tu habitación escondiendo el fragmento en tus ropas y corres a avisarle a tu novio, ya que era una persona muy importante para ti y con quien disfrutabas compartirle cosas.

Pero ahí la historia se distorsiona. Tus padres y tu novio entran a la habitación y te piden amablemente el cristal. Tú, extrañada, niegas ligeramente con la cabeza. De pronto ellos son completos extraños para ti.

Se transforman en monstruos verdes y se abalanzan hacia ti.

Vuelves a gritar pero esta vez es un grito verdadero, te sientas de un brinco en la cama y escuchas otro grito, más bien, una blasfemia y un fuerte golpe.

Volteas al suelo y ves a Peter en el suelo, estás agitada y miras al rededor, te tranquilizas por estar en la nave y eso te extraña.

— ¿Qué sucede? —Pregunta Peter gateando hasta su cama, hacia ti, —. ¿Tuviste una pesadilla?

Asientes rápidamente.

Él se levanta, se sienta al borde de la cama y te toma de los hombros.

—Tranquila...

—Soñé que estaba en mi casa— comienzas a contar rápidamente, aún agitada, tratando de respirar, Peter asiente y te escucha, sin dejar de intentar calmarte. —, que estaba con mis padres, pero ellos se volvieron verdes y feos.

Peter comienza a analizar todo lo que dices.

—También estaba mi novio, digo, exnovio y trataron de quitarme el...— instintivamente subes tus manos a tu pecho y tocas el collar, te calmas al saber que sigue ahí.

— ¿Tus padres son Skrulls?— pregunta Peter y tú no entiendes, ladeas la cabeza.

— ¿Son qué?

Peter frunce el ceño y voltea los ojos, se le olvida que tú eres ajena a su mundo.

—Los Skrulls son una raza de extraterrestres verdes y feos que pueden copiar la esencia de cualquier persona, quizá ellos copiaron la de tus padres para llegar a ti, al fragmento.

Estas confundida y Peter lo sabe, también que estás muy afectada por ese sueño, tus manos tiemblan, ese sueño fue muy real para ti.

Sientes que unas manos tibias caen sobre las tuyas, miras y es Peter quien te toma para tranquilizarte. Y logra hacerlo. Te sientes segura con él.

— ¿Dónde estamos?— preguntas.

—Dijiste que te gustaban las estrellas, ¿no?

Asientes, aunque haces memoria y realmente nunca le dijiste a él u otro miembro del equipo una cosa así.

—Acompáñame.

Se levanta y te toma de la mano para guiarte, presiona un botón en un tablero junto al estéreo y una parte del muro comienza a moverse, dejando al descubierto una ventana con vista a las estrellas.

Te sorprendes ante tanta belleza. Siempre soñaste con verlas tan cerca hasta tocarlas y ahora estaban ahí. Puedes sentir que Peter te mira por el rabillo del ojo y esboza una sonrisa al ver tu cara de asombro. Estás muy cautivada, no necesitas un aparato para verlas como hacías en la tierra.

Las palabras que Peter te dijo hace unos momentos y en la sala de interrogantes de los Nova Corp aparecen salvajemente en tu mente.

Y entonces reaccionas.

— ¿Y tú cómo sabes que me gustan las estrellas?


Tal vez suba otro cap hoy xC