Disclaimer: los personajes y la historia no me pertenecen. Los personajes son de Rumiko Takahashi y la historia es de TouchofPixieDust, yo sólo traduzco.
Un Sueño
Estoy de pie delante de ella, mirándola a unos ojos que han estado muertos más de cincuenta años. Ojos que son fríos. Ojos preocupantemente similares a los míos.
Esta es la mujer de la que está enamorado. La mujer por la que lucha tanto. No puedo competir contra ella. No tengo su belleza. No tengo fuerza. No tengo su poder. Y no tengo el corazón del hombre al que ambas amamos.
Estoy de pie delante de ella, deseando haber sido yo a la que amase.
Alza su arco y coge una flecha, apuntando a mi pecho. No digo nada. No hay ruegos o lloros o maldiciones. Simplemente me quedo de pie. Esperando. Estoy demasiado cansada de ser demasiado buena. Puede que si me voy, ella pueda usar mi alma para ser más fuerte, puede que incluso para ser humana otra vez. Han pasado cosas extrañas. He sido encogida hasta el tamaño de un dedo en la cabaña del Hombre Melocotón, así que debería saberlo.
Un borrón rojo y plateado capta mi atención. Está aquí. No quería que viera esto. Me sorprendo por ser tan débil, tan… inadecuada.
Entonces lo entiendo. Lo amo. Cambié de idea. ¡No quiero dejarle! No me importa si ama a Kikyo, es suficiente con que pueda estar cerca de él. Me necesita, lo sepa o no.
¿Quién le preparará ramen si estoy muerta?
Abro la boca, pero antes de que pueda salir un sonido siento el abrasante dolor explotando en mi pecho. Duele. ¡Duele mucho!
Mi mundo se vuelve negro despacio… y me parece gracioso… la flecha de Kikyo me ha clavado a un árbol… justo como a Inuyasha.
La oscuridad empieza a arremolinarse.
Luego estoy ahí de pie. Otra vez. De pie en frente de ese estúpido árbol, mirándola a sus fríos ojos. Esperando a por esa estúpida flecha.
Es lo mismo. Una y otra vez. Cada noche tengo el mismo sueño. Y cada vez es como si estuviera ahí, sintiendo cada cosa otra vez. Cada duda. Cada pedazo de vergüenza. Cada segundo de dolor. Está en algún bucle en mi cabeza que seguro que me volverá loca. ¿Por qué no puedo soñar con conejitos y arco iris? Sólo una vez. Por favooooor.
Y cada noche me despierto con un sudor frío, con un preocupado medio demonio mirándome fijamente, mirándome con los mismos ojos con los que me desperté después de que ella me disparara en el pecho. Pero esta vez sin la lágrima que se niega a reconocer. Lo puedo sentir cerca, incluso ahora, pero mantengo mis ojos fuertemente cerrados. No estoy preparada para encararlo.
Es dulce que esté tan preocupado por mí. De verdad. Pero siempre desde que me despierto después de que ella me disparara no he estado fuera de su vista. La única excepción es cuando Sango y yo nos bañamos o tengo que visitar los arbustos por, eh, razones personales. E incluso entonces insiste en quedarse lo suficientemente cerca como para oírme. Hablando de vergüenza. La única forma que tengo para tener un poco de paz en ese momento es si hablo todo el tiempo. ¡TODO EL TIEMPO! Si dejo de hablar se asusta y empieza a llamarme a gritos. Una vez incluso pasó a través de los arbustos en el momento más inoportuno. Claro que se "sentó" aquella vez.
Sé que solía desear que me prestara más atención, pero no quería decir toda ESTA atención.
Ayer vi a algunas caza-almas de Kikyo. Y también Inuyasha. La expresión de su rostro me asustó de verdad. Siento algo de pena por Kikyo. Sé que suena raro sentir pena por la mujer que intentó matarte, pero lo hago.
Además, no estoy completamente segura de que intentara matarme. Por lo que solía oír, más que frecuentemente, Kikyo era una excelente arquera. Podría haberle dado fácilmente a mi corazón o a mi cerebro. Podría haberme disparado montones de flechas en vez de usar sólo una. ¿Por qué no me mató?
Una vez intenté preguntárselo a Inuyasha, pero aquella no fue una conversación que fuera bien. No hablará de ella. Y tampoco dejará que nadie más hable de ella. Si sale el tema y no lo puede detener, me recoge y me lleva a las copas de los árboles.
El sueño me ha agitado. Es demasiado real. Lo revivo todas las noches. Lo odio.
Finalmente abro mis ojos. Y ahí está él, mirándome fijamente con sus ojos dorados, luciendo preocupado como siempre. Le dirijo una sonrisa temblorosa. Eso ojos siempre derriten mi corazón. Es imposible estar enfadada con él.
—Te amo —me dice mientras me empuja dentro de un abrazo gentil, justo como ha hecho cada vez que me despertaba desde que fui disparada con esa horrible, y maravillosa, flecha.
Le devuelvo el abrazo, intentando protegerle de los miedos que veo en sus ojos. Él significa el mundo para mí y daría cualquier cosa por ver otra vez una de sus sonrisas. Si estoy enfadada con Kikyo por algo, es por arrebatarle esa sonrisa y por ponerle ese siempre presente miedo en sus ojos cada vez que me mira. Le aparto el pelo de los ojos y le dirijo una de mis mejores sonrisas.
—Yo también te amo.
Nos abrazamos el uno al otro, no queriendo soltarnos.
Ya he vuelto. Y en breves habrá un nuevo capítulo de Hundiéndome. ^_^
Gracias por los reviews.
