Capitulo 3: el despertar de la familia.
Bueno una vez más heme aquí con la continuación de peleas y como lo prometido es deuda pues este va dedicado a lupita. Snape a VampireDarkRogueWind y a mi lector/a anónimo/a mil gracias por sus reviews y también por la ayuda.
Disclainer: como ya saben invader zim no es de mi propiedad, solo uso los personajes sin fines de lucro.
PeleasLos jóvenes futuros padres comenzaron a preparar las cosas para la llegada de los nuevos integrantes de la familia; Zim se encargaba de la creación de los pak´s para los bebes y de las otras 2 incubadoras ya que solo contaba con una y tenía que tenerlas terminadas antes de que se cumplieran los 3 meses de gestación, mientras Dib seguía estudiando también tuvo que conseguir un trabajo de medio tiempo con su padre para poder sustentar sus alimentos, el Prof. membrana estaba feliz de que su hijo se interesara en la ciencia real y lo acepto gustoso; aunque a Dib solo le interesara el trabajo por el dinero.
Todos los días era lo mismo, al amanecer tenían que prepararse para ir a la preparatoria ya que solo les faltaba 5 meses para terminarla y comenzar la universidad, Dib tenía contemplado seguir la universidad para conseguir un buen trabajo para darle lo mejor a su nueva familia, ya que el no quería que les faltase nada, además de que deseaba un trabajo donde pudiera trabajar la mayor parte del día en casa y poder estar cerca de sus hijos y no dejarlos solos como su padre lo dejo a él y a su hermana, Zim por su parte no seguiría los estudios, ya tenía suficientes datos sobre la humanidad metidos en su pak; no le costaría trabajo conseguir un buen empleo, además de que Dib no quería que dejara solos a sus hijos aunque estos solo fueran unos embriones, el joven solo deseaba que cuidara bien a sus pequeños al irken no le quedo de otra y acepto sin rechistar cosa que dejo satisfecho al moreno.
Llegando casi los 3 meses las incubadoras ya estaban listas y preparadas para la llegada de los ocupantes, los pak´s descansaban en un contenedor esperando a sus nuevos dueños, la joven pareja esperaba ansiosos el poder ver a sus niños, que aunque ya sabían que eran tres el deseo de tenerlos a su lado era tan grande como el amor que se tenían ambos.
Faltaba solo una semana para el cambio de "residencia" de los bebes y a Dib se le hacía extraño no ver cambios en el cuerpo de su compañero, ni siquiera uno leve el chico esperaba ver un estomago abultado al igual que el de las mujeres embarazadas que alguna vez había visto, esto lo tenía con la incógnita en la mente hasta que se atrevió a preguntar.
-Zim el tiempo de gestación está por cumplirse ¿verdad?- la pregunta del joven membrana logro que el antes mencionado dejara lo que estaba haciendo en su laboratorio para responder a la pregunta formulada.
- si así es, la semana que entra tendré que dejar a los pequeños en las incubadoras.- esto ultimo lo dice tocándose el vientre y con una mirada triste.- ¿Por qué preguntas?- levanta la mirada para observar a su cuestionador.
-oh lo que pasa es que no vi que creciera tu estomago, bueno la verdad esperaba ver un estomago abultado mas no vi cambios en tu cuerpo ¿acaso será que solo es un bebe?- la duda se hizo presente en el joven a lo que su acompañante solo se acerco para abrazarlo.
-no te preocupes, ya veremos la semana entrante cuantos son nuestros niños.- una caricia limpia y dulce se transformo en un beso cargado de amor y ternura ambos jóvenes se miraron a los ojos, una sonrisa se dibujo en sus rostros; sabían que todo estaría bien, que aunque Zim extrañaría el tener a sus bebes en su abdomen y el que Dib hubiese deseado haber podido tocar un voluminoso vientre todo eso no importaba tanto; porque sabían que pronto podrían ver a sus pequeños y esa era una de las mayores felicidades que podrían tener además de tenerse mutuamente.
Como era de esperarse el tiempo pasa rápidamente cuando ansias algo con el corazón, pronto llego el día de cambiar a los pequeños a las incubadoras, el proceso fue cuidadoso para no lastimar a ninguno de los bebes; Dib ayudo a su pareja a sacar lentamente cada uno de sus hijos, Zim recostado en una cama puesta a la mitad del laboratorio para inmediatamente después de la extracción colocar a los bebes en sus nuevas "camas", preparado con las instrucciones que su pareja le había dado horas antes; Dib, el ahora casi padre extraía del cuerpo de su amado una pequeña bolita no más grande que sus dos manos juntas, de un color verdoso pero no tanto como el tono de Zim, inmediatamente fuera del cuerpo lo introducía en la incubadora para que siguiera su proceso de maduración pues aun le faltaba 9 meses para que estuvieran listos para adentrarse a la vida, el proceso fue repetido 2 veces más hasta que los 3 bebes estuvieron cada uno en su respectiva "habitación", Dib estaba feliz las palabras de Zim habían sido ciertas, ahora tendría su propia familia y lo mejor de todo es que era con el irken testarudo, necio y orgulloso que el tanto adoraba.
-gracias Zim, soy el hombre más afortunado del universo todo eso gracias a ti.- se acerco al aun recostado irken para juntar sus labios y disfrutar del sabor de su boca, las caricias se hicieron presentes inmediatamente, la pasión comenzaba a adentrase en el cuerpo del moreno, el deseo de volver a tenerlo solo para el intentaba apoderarse de su razón; sus manos se deslizaron por el dorso desnudo de Zim acariciando cada centímetro de su hermosa piel verde, gemidos ahogados salían de la boca del joven verde, la razón había perdido solo el placer estaba presente, el recorrido de sus labios estaban por llegar al miembro de Zim cuando unas manos verdes le detuvieron su camino.
-¿Qué sucede acaso no quieres continuar?- la razón estaba regresando de a poco a Dib.
-no es que no lo quiera, es solo que apenas acabas de sacar a los bebes de mi cuerpo y ya estas pensando en mas.- una sonrisa divertida se asomo en sus facciones, logrando así el sonrojo de su compañero.
-lo siento, me deje llevar por el momento, es que el verte así tendido ante mi merced hace que pierda la cordura y desee solo tenerte para mi.- un sonrojo se hizo presente en el rostro de Zim, un nudo en se formo en su garganta al haber escuchado las palabras de cariño de su Dib.
-sabes que siempre seré solo tuyo, no tienes porque perder los estribos; además, los bebes están presentes.- gira su rostro hacia las incubadoras.
-es cierto, de verdad lo lamento mucho.
-no lo lamentes, solo espera a que los pequeños no estén presentes y a que yo mejore.
-pensé que eras un irken "muy resistente".- el joven hizo énfasis en las últimas palabras.
-¡Y LO SOY, SOLO QUE TU NO SABES LO QUE ES TENER QUE DEJAR IR PARTE DE TU SER!- la molestia era evidente en Zim a pesar de saber que sus bebes estarían bien en las incubadoras le daba tristeza no poder tener a sus hijos en su vientre como las terrícolas a sus hijos, por su parte Dib sabía que había metido la pata y debía disculparse.
-discúlpame Zim, yo no pensé que eso te molestaría; de verdad lo siento te prometo no volver a hacer una broma de mal gusto como esa. ¿Me perdonas?- una cara de cachorrito no le había fallado en los últimos meses y esta vez no era la excepción, Zim solo se volteo a verlo y le sonrió; problema resuelto.
Los meses pasaron rápido, tan rápido que Dib ya había terminado la preparatoria, ahora ya tenía 4 meses en la universidad seguía trabajando con su padre y este aun estaba feliz de tenerlo en el laboratorio a su lado, Zim continuaba con los cuidados y arreglos para la llegada de los bebes ya solo quedaba menos de 1 mes para su "nacimiento" oficial, las tres habitaciones estaban listas amuebladas perfectamente para cada uno de los pequeños.
Como siempre pasa; cuando se acerca el momento más deseado por uno, los días pasan más lentos (¿o acaso es mentira?), así paso el mes de diciembre para nuestra feliz pareja, eterna era la palabra indicada para describir la espera que carcomía sus deseos de tener a sus hijos ya despiertos en sus brazos. El año ya estaba por cumplirse, ambos chicos esperaban sentados cada día frente a las incubadoras impacientes por ver que sus pequeños abriesen los ojos, sacarlos de sus "camas" para poder abrazarlos. Entro el mes de enero; exactamente el lunes 16 de enero, Zim y Dib se encontraban cada uno en sus labores el moreno en su trabajo, el irken con Gir y mini alce en la compra de víveres para el hogar, una alarma resonó en el laboratorio de la casa-base pero nadie la escuchaba, el liquido de las incubadoras comenzó a drenarse; al estar vacías tres pequeños abrían sus ojos a su nueva vida. Las incubadoras se abrieron dando libertad a los "recién nacidos" ni tardos ni perezosos salieron de su cautiverio buscando a sus padres al no encontrar a nadie comenzaron a llorar.
Al cabo de media hora ambos jóvenes llegaban a su hogar, al entrar en la casa-base una luz roja parpadeaba en la sala los dos chicos corrieron al laboratorio sabiendo lo que la luz significaba, al entrar en el laboratorio inmediatamente miraron los contenedores abiertos, vacios para ser exactos; una mirada aterrada en el rostro de Dib se hizo presente, un dolor al no ver a sus pequeños en sus "camas", las lagrimas amenazaban con salir de los ojos de Zim, miles de sentimientos se encontraban amontonados en los corazones de ambos, la ira de Dib se hizo presente y golpeo con fuerza uno de los contenedores que resguardaban a sus hijos; ahora vacios, el estruendo fue tan fuerte que los pequeños despertaron llorando donde se habían quedado dormidos después de tanto esperar a sus padres, al escuchar el sollozo de los bebes, Dib y Zim comenzaron a buscarlos no tardaron mucho en encontrarlos pues los bebes no dejaban de llorar
-ya, ya no llores todo está bien no pasa nada.- intentaba calmar a dos pequeños en sus brazos, la voz de Dib mostraba la felicidad de saber que sus hijos estaban bien.
-shhh, shhh estamos aquí no hay nada por que llorar.- Zim arrullaba a uno más, aunque sus ojos estaban empapados de lagrimas y pareciera que se consolaba a el mismo. Los tres bebes cesaron su llanto cayendo nuevamente en los brazos de Morfeo, Zim y Dib subieron a dejar a los pequeños en sus respectivas habitaciones para dejarlos descansar; pues por lo visto habían dormido en el piso del laboratorio merecían dormir en un lugar más cómodo, le pusieron una pijama y su respectivo pak a cada uno y los dejaron en sus camas.
-estoy feliz de que ya estén despiertos; aunque, después de haber esperado sentados frente a las incubadoras cada día no puedo creer que nacieron y nosotros no estuvimos presentes.- Dib no sabía si sentirse feliz por el despertar de sus hijos o estar triste por no presenciar el acontecimiento que había esperado por todo un año.
-no te preocupes Dib, lo importante es que están bien y que están con nosotros.- Zim aun se sentía rebosante de alegría al ver a sus pequeños sanos y salvos después del susto que se llevaron al llegar y pensar que no estaban.
-tienes razón, creo que eso es lo más importante ahora.- lentamente se acerco a Zim para besarlo cuando un sonido interrumpió el momento.
-disculpen, tengo hambre.- una pequeña de ojos dorados, hermosa piel esmeralda, cabello negro al hombro y unas pequeñas antenas rizadas se encontraba parada en la puerta de la cocina mirando sonrojada y con curiosidad a los chicos.
-¿ah? Esto… ahh… si… ven acércate para que comas un poco.-el rostro de su pequeña dibujo la más hermosa sonrisa que jamás había visto en su vida; aunque era simplemente divina el joven Dib no entendía ¿cómo era que su pequeña estuviera hablando?, Zim inmediatamente se dio cuenta de esto y explico el porqué del habla de su hija.
-de ante mano sabes que soy un irken ¿verdad?- Dib solo asintió con la cabeza.-bueno recuerda que hace un momento cuando le pusimos la pijama a nuestros hijos también les implante el pak.- otro asentimiento de cabeza.-una vez que nacemos se nos implanta un pak con los aprendizajes básicos, asi que no te sorprendas de que nuestros hijos sepan hablar, además su pak tiene la información básica de tu planeta y de mi planeta.- terminada la explicación de Zim ya no quedaba más que preguntar y solo se limito a observar a su hermosa hija comer una taza de leche con galletas, a los pocos minutos los pequeños restantes entraban a la cocina pidiendo lo mismo que su hermanita, uno de ellos de ojos brillantes color zafiro del mismo tono esmeralda, cabello corto color negro y pequeñas antenas rizadas como las de su hermana; el segundo idéntico a su hermano pero este tenía las antenas como su padre en forma de "L" invertida, los tres pequeños eran simplemente hermosos que aunque su piel fuese verde no importaba era simplemente preciosa.
-muy bien, ahora solo queda el darles un nombre a mis tres hermosos hijos.- hablo con el orgullo que siempre había caracterizado al irken y que mas podía decir si sus bebes eran simplemente unos verdaderos ángeles de gran belleza. Dib sonrió complacido al escuchar a Zim hablar con tanto orgullo de sus hijos, miro a los niños comiendo su merienda al fin su felicidad estaba completa.
-de acuerdo con quien comenzamos.- Zim observaba a sus hijos decidiendo a quien nombrar primero.
-¿Qué te parece si inicias con las damas?- Dib regala una caricia en el cabello de su pequeña y un sonrojo atraviesa el rostro de esta.
-sería lo mejor pero ¿te parece si yo nombro a los niños y tu a la nena?
-muy bien me parece justo ¿estás de acuerdo amor?- una sonrisa dirigida a la niña por parte de su padre, un asentimiento por parte de ella.
-entonces niños… ¡levante la mano quien quiere ir primero!- Dib casi se va de espaldas al escuchar dichas palabras, mas no le quedo de otra al ver a sus pequeños pelear por ser el primero, se notaba que eran hijos de Zim, terminada la disputa el ganador fue el pequeño de antenas rizadas.
-ok la batalla fue difícil y tú fuiste el vencedor.- Zim hablaba como si de la guerra se tratase mas Dib no quiso interrumpirlo, se le veía muy motivado y a su hijo sumamente ilusionado.- hijo mío el día de hoy yo que soy tu padre, tu creador te otorgo el nombre de…- ese era el irken que Dib había conocido aquel que le daba una y mil vueltas al asunto, pero esta vez no pensaba detenerlo sus hijos mostraban gran interés en su futuro nombre.-
-¡Neri! Hijo a partir de ahora llevaras con orgullo este nombre y nunca decepcionaras a tu sangre.- terminada la letanía el pequeño Neri se levanto de su lugar hizo un saludo militar, Zim respondió de igual manera, Neri regreso a su asiento a continuar su merienda.
-ahora es tu turno.- se dirigió al otro pequeño de antenas mas rectas e inicio la misma letanía, de igual manera el pequeño miraba ilusionado a su padre esperando ansioso el escuchar su nombre.
-hijo mío, el día de hoy yo que soy tu padre, tu creador te otorgo el nombre de…- la mirada del pequeño se veía iluminada por la ansiedad de escuchar su nombre por primera vez.
-¡Yue! A partir de ahora llevaras con orgullo este nombre y nunca decepcionaras a tu sangre.- el mismo saludo militar por parte de padre e hijo, la misma escena que con Neri para continuar la merienda.
-muy bien Dib tu turno.
-no me quejare de tu proceso de nombramiento estilo militar, ni tampoco diré nada por los nombres elegidos para nuestros hijos, pero ¿es necesario todo el discurso?
-¡claro que es necesario! A nosotros los irken se nos nombra bajo las normas y leyes del planeta irk.- Zim se exalto como si de una blasfemia se tratase.
-está bien, está bien entonces pequeña es tu turno ¿estás de acuerdo?-la pequeña solo asintió con timidez ante su padre.
-entonces aquí vamos.- un suspiro resignado salió del joven para comenzar la letanía.- hija mía el día de hoy yo que soy tu padre, te otorgo el nombre de…-la pequeña mostraba sumo interés en las palabras de su progenitor.
-¡Kim! Desde este momento llevaras con orgullo tu nombre, no me decepciones.- una caricia de parte del joven, un abrazo como respuesta de parte de su hija.
-nada mal, aunque te falto estilo y desenvolvimiento.- no muy convencido con el nombramiento pero satisfecho con el esfuerzo hecho por parte de Dib; Zim veía con ternura a su ahora familia.
-wiiiiii ya soy tío, les preparare wafles a mis sobrinos.- el pequeño robot entro sin más a la cocina para comenzar a cocinar.
La cena continúo sin novedades, los hermanitos regresaron a sus camas después de la cena al igual que sus padres prometiéndoles un recorrido por la casa-base el día siguiente Gir se fue con la pequeña Kim y mini alce se fue a la habitación de los gemelos, el día había terminado tranquilo y con mucha felicidad ¿Qué mas podían pedir?
Ok aquí termina el cap. 3 díganme si continuo o que se quede hasta aquí, gracias a quien ha estado leyendo mis pobres fic´s , nos leemos en la siguiente entrega n.n
Hirano23
