Si hay gente que pone todo lo que le pasa en Twitter sin tener ningun follower, yo tengo derecho a publicar historias que nadie ve. Y mas me vale publicarla rápido, antes de que pase algo que afecte la relación de estos dos y me arruine la historia o me de más ideas.
Por cierto, justo cuando escribía esto casi acababa de salir el episodio del bebé monstruo, y ahí estaba Patana muy dispuesta a cuidarlo. Digamos que porque no era suyo-suyo. Sí, eso.
Sufro mucho con los espacios, así que pondré puntos suspensivos.
31 minutos no me pertenece, ya quisiera yo. Entonces alguien me leería.
El catarro me duró como dos semanas. Pero fueron dos semanas muy buenas.
Huachimingo me llevó a mi casa, y Patana se quedó conmigo. Miró una sola vez a mis múltiples perros con asquito y anunció que mientras iba a hacerme una sopa calientita para que pudiera dormir.
"Dude, hay una intrusa en la casa" Dijo Duque cuando se asomó a la cocina
"Es una amiga. Trátala bien" repliqué en español y Patana me miró con curiosidad
"¿Qué dijiste?" preguntó y negué con la cabeza
"N-no, yo…"
"Espera, ¿hablas perrunés?"
"Soy un perro" ofrecí tímidamente. "Ellos hablan perrunés y comprenden el español, pero sólo Duque y Copi Copi lo hablan. Los demás sólo cuando cantan"
"Fascinante" dijo Patana, y reconocí en sus ojos el brillo de cuando un reportaje la obsesionaba, o cuando tenía un misterio qué resolver, o cuando algo le picaba la curiosidad. "¿qué están dydiciendo ahora?"
"Dude, te recuerdo que yo soy el macho alfa, y que las pajaritas me tocan a mí"
"Dice que hola" traduje
"Oye, ¿no es esa la pajarita verde que tienes al lado de la cama en una foto? Y que cada noche sueñas con ella, y hablas dormido, dices Oh Patana, yo sabía que tarde o temprano te darías cuenta de lo mucho que te amo… Sí, Patana, bésame con todo el fuego del mundo y calién…"
"¿Qué dicen?" preguntó Patana
"Que…. No se te olviden los zapallos en el caldo"
"Ah, sí" dijo ella y se asomó al refrigerador para buscarlos.
"Con razón quieres que te caliente, está de rechupete la niña" Dijo Duque.
"¿Y ahora qué dice?"
"Que…. les gusta cómo va quedando el caldo."
"Qué bueno, es que lo hice con cariño"
"Yo a ella sí le enseñaba el Doggy Style…"
"¿Qué dice tu perrito?"
"Ahora sí no le entendí nadita" mentí
Así fueron los días en los que estuve enfermo; no fui a trabajar, pero ella me visitaba todos los días con algo de comer. Sabía que su amabilidad no era más que conveniencia, le convenía tener quién le ayudara a cuidar al bebé mientras ella seguía con su vida. Pero me dejé llevar. Quería aprovechar su atención como fuera, interesada o no.
...
IV
El lunes que regresé al trabajo, no llevaba ni cinco pasos cuando me abrazó Policarpo
"Top top top top…"
"¿Qué te pasa, Policarpo?"
"Ay, me pasa cada vez que tengo que organizar una fiesta para dos amigos míos"
"¿Fiesta?"
"Claro, ¡El baby shower! Y como yo seré el padrino, yo mismo me encargaré de organizarla. ¿Te gustan las fiestas temáticas? Las de verduras están in."
"¡No! Mis padres adoptivos eran verduras."
"Bueno, ten tu fiesta fuera de moda entonces, me da igual. Pero yo me encargo de todo, ¡top top top!"
Tras él llegó Patana echando humo
"Mi tío Tulio no quiere que cubra la noticia del sopapo que se atoró en el desagüe, dice que es demasiado arriesgado para mí…" Dijo de mal humor "¿qué quería el tío Policarpo?"
"Organizarnos una fiesta de verduras"
"Hace rato el tío Bodoque me sugirió una fiesta en el hipódromo"
"¿Desde cuándo les importamos tanto?"
"No es que les importen" dijo Juanín llegando de otro lado "Creen que un baby shower es una fiesta donde se mojan muñecas con cubetas, mangueras y bombas de agua"
Un bebé de plástico salió de no sé dónde, dijo "Es veldá" y se fue
"¡Que ineptos!" dijo Patana "¿Qué no saben que un baby shower es para dar regalos a los futuros padres?"
"Ellos sólo quieren ver muñequitas mojadas" dijo Juanín y Patana le sonrió
"¿Y tú, Tío Juanín… qué quieres?" preguntó astutamente
"Pues que tengan una fiesta y una vida felices… Ser padres y padrinos no es cosa fácil"
"Oh, pero tú eres tan responsable, Juanín, que ser padrino para ti es poca cosa" dije, guiñándole el ojo a Patana, que me sonrió de vuelta.
"Eso creo" titubeó Juanín
"Necesitamos un padrino serio y responsable" empezó Patana
"Que nos preste su casa para hacer fiestas"
"Que sea un exótico animal de pelo blanco…."
"Como tú" terminé.
Juanín se sonrojó.
"¿Quieren que yo sea su padrino?"
"¡Gracias por ofrecerte, tío! Ahora, estas son las personas a las que debes invitar al baby shower" dijo Patana, sacando una lista larguísima
"Y mis perros" dije
Juanín repasó la lista, deteniéndose para preguntar:
"¡¿El presidente de la república?!"
"Me debe un favor, y quiero que mi bebé tenga cuna de caoba" dijo Patana.
...
Ese viernes fue la fiesta, y Juanín estaba histérico
"¡Patana, Mario Hugo! ¿Por qué llegaron tan tarde?"
"Tío Juanín, nos citaste a las 7" Empezó Patana, pero fue interrumpida
"¡Exacto, son las 7 con diez! Pronto estarán aquí los invitados y aún no sé qué servirles: Si ramitas saladas o canapés, Patana, ¿qué sirvo?"
"No sé, tío. Canapés."
"¡Pero tu tío Tulio solo come ramitas saladas!" dijo Juanín con horror
"Entonces ramitas saladas, tío, ¡da igual!"
"¡Claro que no da igual! ¿Cómo va a dar igual?" refunfuñó "Todavía que llegan tarde me dicen que da igual…"
"Ni siquiera llegamos tarde, Juanín, sólo un loco u otro Juanín llegaría a esta…" empecé, y sonó el timbre.
Juanín me sonrió con sorna y cuando estaba por abrir, alguien se le adelantó, abriendo la puerta de golpe y aplastándolo contra la pared.
Era Policarpo, liderando un grupo de verduras cargadas de moños y globos.
"Vamos, gente, a decorar, ¡top top!" dijo aplaudiendo y las verduras pusieron manos a la obra
"¿Pero qué…?" empezó Juanín levantándose y sobándose la cabeza
"Estamos convirtiendo este cuchitril en un lugar a la moda"
"Oye, estás hablando de mi casa… ¿Qué hace una palta con moño sobre la mesa?"
"Es un adorno, Juanín, ubícate. ¿Dónde dejaron los globos en forma de jitomate?"
Poco después llegaron Bodoque y Tulio
"Tío Tulio, llegaste" exclamó Patana y corrió a abrazarlo, pero él la detuvo en seco.
"Yo sólo vine por ramitas saladas" dijo Tulio fríamente, tomó todas las ramitas y un vaso de jugo y se fue a sentar al fondo de la sala. Bodoque se acercó a nosotros.
"Me siento dentro de una ensalada" comentó
"Gracias, Juan Carlos, ese es el punto" dijo Poli muy orgulloso
"¿Faltará mucho para que lleguen las muñequitas y las bombas de agua?"
"Sí." Dijo Patana "¿Nos trajiste un regalo, tío?"
"¿Regalo? Oh, claro, por supuesto que no olvidé que el dinero para su regalo lo acabo de gastar en una apuesta. Les traje…" escarbó sus bolsillos y sacó un puro ya petrificado "Esto"
Patana no estaba impresionada
"¿En serio, tío?"
"No lo desprecies, Patana, no es un puro ya petrificado, es…. Un chupete." Se lo metió a la boca y lo escupió de inmediato, tosiendo "¿ves?"
"A ver, ¿dónde están los invitados y sus regalos?" preguntó Patana en voz alta
"Eso depende, ¿dónde están las muñecas y las bombas de agua?" respondió el conejo rojo
Patana lo ignoró, y se concentró en su Tío
"Tío Tulio, ¿trajiste un regalito para tu…?"
"NO TE ATREVAS A DECIRLO"
"¿…Sobrino nieto?"
"Tengo una pistola cargada con agua helada, sobrina, considéralo un regalo si no mojo con ella a este pelafustán" me señaló y preferí mirar hacia otro lado.
"Eh…" empecé "Mira, llegaron Lino y Lana con un regalo" Patana volteó de inmediato. Ambos niños se me acercaron y depositaron en mis manos una cosa extraña de color rojo
"¡¿Qué es eso?!" pregunté con asquito
"Parece un animal atropellado" comentó Patana y solté el regalo de inmediato, limpiándome las manos en el pantalón
"Es un gorro" dijo Lino tristemente
"¡¿Según quién?!" exclamó Patana
"Mi mamá" dijo Lana con los ojos en blanco
"Yuck"
Unas horas más tarde, la casa de Juanín estaba a reventar
"¡Vinieron todos! El dinosauro Anacleto, Lolo, Freddy Turbina, El Presidente, Calcetín con Rombos Man…. Ahora todos saben que estoy esperando… Maravilloso" murmuró Patana muy poco convencida
"Por allá anda Percy, está enojado porque mientras él no encuentra a su padrino, nuestro hijo va a tener tres…" comenté para animarla un poco, pero en cambio me miró con desprecio
"¿Nuestro hijo, Mario Hugo? Mi hijo. El bebé es mío"
"Creí que estábamos guardando las apariencias" dije
"Así es. Para ellos somos una feliz y enamorada pareja, pero no te engañes: El bebé es sólo mío, y tú y yo no somos absolutamente nada. Sólo eres como… un niñero. ¿Estamos?"
"Huachitos" escuchamos detrás, y el desprecio de Patana se convirtió en una enorme sonrisa
"¡Rosario, qué bueno que viniste!"
"No me lo perdía por nada, huachita, ¡siempre supe que ustedes dos terminarían juntos!"
Juro que Patana luchaba por seguir sonriendo
"Claro, Rosario, pero lo que importa no es él" me señaló "Sino el bebé"
"Sí, pero ya que se juntaron para crearlo, deben juntarse para criarlo… ¿y la boda para cuándo?" preguntó y Patana se atragantó con el agua que estaba bebiendo
"¿Boda?" preguntó con la voz temblorosa de una risa extraña "¿Cuál boda? No seas anticuada, Rosario, no va a haber boda"
En el momento que acababa de decir eso se acabó la música. Los últimos fragmentos de Objeción Denegada hicieron eco por el salón, repitiendo un "Como idiota" cada vez más suave, mientras todos ahogaban un grito y nos miraban fijamente.
De todos, el único que reaccionó fue Tulio. Se levantó del sillón, depositó calmadamente el plato vacío y su vaso sobre la mesa, se sacudió y acomodó su flamante traje, caminó entre la gente en shock hasta llegar frente a Patana, y la miró con tanta tranquilidad que daba miedo.
"¿Cómo dices, sobrina?" preguntó de un modo tan tranquilo y reservado, tan antinatural para alguien como él, que sentí un escalofrío.
Eso desarmó la falsa seguridad de Patana.
"Tú… escuchaste, tío" dijo, aunque se veía muy nerviosa. Él no se inmutó, sólo levantó las cejas. "Pero tío…" empezó ella, temblando "¡No me pienso casar con el hombre que arruinó mi vida, sólo tengo diecinueve años!" gritó y salió corriendo.
Todos me miraron a mí. Quería salir corriendo como ella, pero sentía los pies anclados al piso. Quería defenderme, decirles que yo no tenía nada que ver con su ruina, pero no podía.
"Ehh... Miren, un ovni" gritó Huachimingo señalando por la ventana, y todos lo miraron feo "¡Hay un ovni afuera! ¡Lo vi! ¡Lo juro! ¡Les juro que es verdad!" insistió y todo mundo, lentamente, dejó de verme a mí y voltearon hacia la ventana. Aproveché para vocalizar un "Gracias" a Huachimingo, que asintió con la cabeza, y para buscar a Patana.
Patana estaba, de nuevo, encerrada en la habitación de Juanín totalmente a oscuras.
"Te gusta mucho este lugar, ¿debería ponerme celoso?" pregunté al entrar. No contestó, pero la escuché sollozar
"Dile a todo mundo que se vaya, y que se lleven sus mugrientos regalos con ellos" respondió
"Creí que querías la cuna de caoba…" empecé, sentándome a su lado en el suelo, después de acostumbrarme a la oscuridad.
Tras un silencio, volví a comenzar
"Pero todos están muy emocionados, y trajeron regalos fantásticos que le van a encantar a tu hijo, a lo mejor algunos como el gorro de Lino y Lana no son tan bonitos, pero su mamá lo tejió con amor… ¿Por qué no volvemos a la fiesta que nos organizaron con tanto cariño y te olvidas de la opinión de tu tío, Patana?"
"No es la opinión de mi tío, ¡Eso no tiene nada que ver! ¡Por dios, Mario Hugo, eres tan estúpido!"
Tomé aire, contando hasta diez mentalmente
"¿Entonces qué pasa?"
"Pasa que…" empezó, suspiró un par de veces y empezó a llorar de nuevo "¡No quiero! ¡No quiero tener un hijo, no quiero estar embarazada! ¡Apenas salga el huevo voy a aplastarlo con un martillo! ¡No quiero que la gente hable mal de mí, no quiero que dejen de admirarme y considerarme un modelo a seguir! ¿En qué estaba pensando? ¡Soy una tonta! No puedo con esto, no quiero un hijo, quiero terminar la universidad y graduarme con honores, quiero ver a mi mamá y mi tío mirándome llenos de orgullo, quiero ser la mejor periodista del mundo, o al menos de Chile, quiero ser libre e independiente, y enamorarme de alguien inteligente y noble, ¡No quiero pasar el resto de mi miserable vida atada a un fracasado como tú! Sin ofender"
"Sin ofender" repetí sarcásticamente, pero no me escuchó
"¿Tú crees que debería deshacerme del huevo?" Preguntó, y me imaginé cómo serían las cosas si todo salía bien.
Nos vi en un domingo, paseando por la plaza, el sol brillando en lo alto y el cielo despejado. La imaginé a mi lado, con su brazo alrededor de mis hombros y el mío sobre su cintura. Imaginé a una pequeña, hermosa y desconocida criaturita idéntica a Patana, con sus mismos ojos y su misma sonrisa, la vi suplicándome helado, me vi cargándola sobre mis hombros y haciéndola reír, comprándole un helado y consintiéndola. Vi a la pequeña niña en un vestido azul corriendo detrás de las palomas, y vi a su orgullosa madre con sus suaves plumas entrelazadas con mis dedos.
No podía dejar que un futuro tan brillante se me escapara de las manos. Pero lo que para mí era un futuro brillante, para Patana era miseria pura.
"Creo que deberías hacer lo que tú creas que es mejor para ti" dije "Pero no soportaría la idea de nunca ver a una criaturita con tus ojos"
Sentí que me miraba como si yo fuera un misterio por resolver, o una nota periodística que reportear, y eso me hizo sonrojar.
"Tal vez deberíamos bajar" fue todo lo que dijo después de un rato en silencio, se enjugó la cara y se levantó.
Abajo, la fiesta se había convertido en un caos. Alguien había abierto los regalos, y las envolturas revoloteaban como mariposas. Habían deshecho el gorro de Lino y Lana y ahora jugaban con el hilo a la papa caliente. En una esquina Poli había decorado su peluquín con los moños de los regalos y tomaba algo de color ámbar directamente de un biberón. Alguien se estaba besuqueando con el globo en forma de zapallo, y alguien más se besuqueaba con un zapallo de verdad. Encontré a Bodoque dormido en la cuna, abrazando una botella de champagne. La música seguía a todo volumen, y si los vecinos no se habían quejado, es porque todos estaban en la pequeña casa de Juanín.
Patana esquivaba borrachos, envolturas, vegetales y frituras, saltando entre ellos con sus delicados zapatitos de tacón, llegó al sillón, empujó de una manera muy poco femenina a un sujeto que dormía ahí, y se sentó tranquilamente en medio del caos. Lo único que delataba su pasada crisis era el pañuelo que tenía entre sus alas. La seguí y me senté a su lado.
"Escucha Patana", dije lo más alto que podía para hacerme oír entre la música y los borrachos "Sé que piensas que soy un auténtico idiota, y sé que tienes razón. Pero no te voy a dejar sola. No estás pasando por esto sola, porque yo estoy contigo, así decidas quedarte con el bebé o aplastarlo con un martillo. Yo cambiaré pañales o sostendré el martillo, según lo que decidas. Y si decides tenerlo, sólo por saber que es tuyo, y que vino de tus entrañas, ya con eso podría amarlo como si de verdad fuera mío. Lo prometo"
Patana se volvió para mirarme y me sonrojé de nuevo. Qué demonios, pensé, sólo soy un perro chihuahua sentimental, ¿qué más tenía para ofrecerle que mi lealtad?
"¿Qué dijiste, Mario Hugo? ¡No te escucho!"
