La Simi se ha apurado en hacer este capitulo...aprovechando quiero agradecer a quienes me hacen feliz al dejarme sus reviews ;B Gracias por las alertas y los favoritos
Personajes de S.M.
Capitulo 3
Reconociendo el terreno…
El martes había llegado más rápido de lo que Bella se esperaba. Y como habían decidido hace unas noches atrás, ella y su amiga Alice se encaminaron a la dirección indicada por el anuncio del periódico solicitando "recepcionista".
La famosa "casa de citas" se encontraba situada en una de las mejores zonas de la ciudad. Pero de alguna manera a Bella se le hizo muy lógico, debido a lo que había escuchado que "ganaban" las chicas. El lugar era como cualquier edificio de oficinas, al menos por fuera. Por dentro después de pasar una recepción, donde fueron detenidas unos minutos por dos "hombres-gorilas" que indagaron él para que estaban ahí; solo fue cuestión de que dijeran que iban por el "empleo" para que las condujeran por un pasillo, subieron unas escaleras, y llegaron a la parte de atrás, donde se encontraba la dueña.
La mujer, era bajita y delgada. Sus pálidas y bellas facciones estaban enmarcadas por un cabello color caramelo que caía en suaves ondas a los lados de su rostro. Cuando las vio llegar, sonrió abiertamente mostrando una calidez que no concordaba mucho con el lugar donde se encontraban. Bella tímidamente le devolvió la sonrisa, mientras Alice sonreía exuberantemente, y cuando se acercaron hasta quedar frente a la mujer, tuvo que detener a su amiga para que no se extralimitara y la abrazara, había ocasiones en que Alice era muy avasalladora.
Esme Platt, la dueña de la "Amor et vita", una de las más famosa casa de citas de la ciudad, resulto ser una persona muy agradable. Las saludo cordialmente, y les explico que ellas eran libres de asistir cuando quisieran, los días que quisiera, el tiempo que quisieran. Les manifiesto que ella no les exigía firmar ningún tipo de contrato a sus "chicas", pues la mayoría duraba muy poco, porque como ellas, eran jóvenes, que probablemente estudiaban algún curso o la escuela abierta.
Esme una mujer que probablemente este a finales de los treinta, les conto que los clientes que frecuentaban "Amor et vita", buscaban más que cualquier cosa la compañía femenina, pero claro al final todo involucraba sexo. Las ventajas es que ella se encargaba de conseguir todas las "herramientas" necesarias para este tipo de trabajo. Así que era una cosa menos de la que preocuparse, pensó Bella, porque sinceramente hubiera sido algo desagradable conseguir preservativos y lencería.
Porque si, de ahora en adelante Bella se encargaría de lucir "bien" en lencería…
Como si les leyera la mente, Esme amablemente les dio tiempo para hablar, a solas. Alice fue la primera en comentar…
-Bueno Bells, supongo que todo podía ser peor.- dijo la duende en voz baja, mientras sonreía abiertamente. Bella estaba comenzando a asustarse por el comportamiento de su amiga, Alice estaba comenzando a disfrutar demasiado.
-¿Qué opinas?- quiso saber Bella.
-Pues ella me cayó bien.- Alice se encogió de hombros.- pero supongo que tenemos que probar para saber si somos capaces.
Bella sabía que Alice tenía razón, había llegado la hora de la prueba de fuego. Mordiéndose el labio asintió con la cabeza y levanto la barbilla en un gesto un tanto altanero, pero de alguna manera era su pose de "batalla". Las dos chicas se encaminaron por el largo pasillo por donde se había ido Esme, para ir a buscarla. Al atravesar el pasillo, notaron que había un montón de puertas colocadas en los dos extremos, Bella intuyo que se trataba de habitaciones.
Encontraron a la diminuta mujer, en una oficina, sentada tras un enorme escritorio de caoba, y en el había una gran cantidad de papeles. Esme les regalo una sonrisa y se levanto.
-Veo que han decidido probar.- les guiño un ojo mientras hablaba.
-¿Cómo lo sabe?- Bella cuestiono su atinado pensamiento.
-Oh por favor niña, háblame de tu, y lo sé, porque están aquí, si realmente no estuvieran dispuestas a probar, se hubieran ido ya.- les dijo con tono amable.
-Si supongo.- concedió Alice para después sonreír un poco.
-Miren, quiero compartirles algo.- la mujer les tendió un papel que tenía toda la facha de ser un expediente. Bella entrecerró los ojos, Esme había dicho que no las hacia firmar, pero tal vez si las investigaba.
Solo que cuando estudio el papel, se dio cuenta que efectivamente era un expediente con información detallada, pero lo que más le sorprendió es que era de un guapo hombre que según por la foto parecería que ya estaba entrado en los cuarenta. En el documento, venia el nombre, la dirección, el tipo de sangre, una copia de un expediente médico que confirma que el hombre no tiene ninguna enfermedad, el lugar donde trabaja, cuánto gana, como le gustan las mujeres y que es lo que más busca. Bella no pudo evitar abrir los ojos por la sorpresa. ¿Acaso ese era uno de los clientes?
-Este es un archivo de información.- continuo Esme una vez que las chicas habían leído el documento.- cada "cliente" que viene a requerir nuestros servicios, es minuciosamente investigado por mí y mi personal, a mi me gusta cuidar de mi chicas.- la mujer sonrió.
-Eso es bueno saberlo.- dijo Bella asintiendo con la cabeza, además de ser una forma de control, no quería salir contagiada de nada, ni acabar con algún loco psicópata, o sadomasoquista, porque ¡vamos! Bella aun no llegaba a ese nivel.
-¿Están listas?- las apremio Esme. Las dos chicas solo asintieron sin decir ni una palabra.
Esme las condujo por un elevador, donde entraron a una sala de espera. En ella había varios hombres, de diferentes edades, todos bien vestidos, Bella juraría que hasta recién bañados. Todos los clientes se pusieron de pie en cuento vieron entrar a las tres mujeres en la sala. Todos saludaron muy cortésmente a Esme.
La mujer abrió una habitación enorme, que parecía ser otra sala de espera, solo que en ella, había quince jovencitas como de la edad de Bella y Alice, todas enfundadas en una fina lencería, y algunas aun terminando de arreglarse. Esme solo las presento con el grupo brevemente y las condujo a una especie de vestidores. Deslizo una puerta corrediza para mostrarles un enorme closet con todo tipo de ropa interior, lencería de encaje y hasta disfraces sexuales.
Bella escogió rápidamente un diminuto bikini color palo de rosa, que hacia juego con una camiseta interior, dando la impresión de ser un corsé, pero de tela transparente y suave. Era como estar desnuda pensó, pues sus pezones se transparentaban. No queriendo verse en el espejo salió del vestidor para encontrarse a su amiga Alice vistiendo un brasear morado junto con una tanga del mismo color.
Cuando estuvieron listas, Esme les pasó unas zapatillas de color plateado a las dos y se dirigieron a la habitación donde se encontraban las otras chicas. Bella tenía un maldito nudo en la garganta, y estaba comenzando a hiperventilar.
¿Realmente sería capaz de hacerlo? Se cuestiono mentalmente. Tangando grueso, suspiro y asintió con la cabeza para darse valor. "ahora o nunca" se dijo con convicción.
Entonces una vez en la habitación, Esme las hizo ponerse de pie a todas. Camino hacia la puerta y dejo pasar a los cuatro clientes que habían estado esperando…Bella solo cerró los ojos.
Los cuatro hombres entraron, admirando a las hermosas jovencitas paradas. Aro Volturi había tenido una discusión con su mujer hace una semana, y quería desesperadamente estar con alguien. A los cuarenta y uno, era un guapo hombre de piel blanca, lustroso cabello negro largo amarrado en una impecable cola de caballo. A él siempre le han gustado las rubias, son sus preferidas, tal vez porque su mujer es rubia, pero desde que vio a la "señorita" Esme entrar con ese par de chicas no pudo despegar la vista de la morena. Y bendito el cielo, ahí estaba parada con ese conjunto rosa claro y sus ojos cerrados. Aro apostaría su dinero a que es primeriza, aparte de que ya tenía años asistiendo al "Amor et vita" y era la primera vez que la veía.
Decidido, Aro se detuvo frente a la guapa morena, y aspiro profundamente, llenándose de un rico y dulce aroma, apostaba a que su sabor seria igual de delicioso que su olor.
Bella mantenía los ojos cerrados, hasta que sintió una inspiración profunda y un calor casi tangible frente a ella, por lo que tragando en nudo en su garganta, abrió los ojos lentamente.
¡Diablos! La chica es linda, pensó Aro, cuando la morena abrió sus ojos lentamente, de color chocolates, muy grandes y expresivos, logrando que se pusiera duro de solo observarla. Involuntariamente sonrió, porque la chica le recordaba a un pequeño cordero asustado. Complacido ensancho su sonrisa cuando ella le devolvió el gesto. Le tendió la mano a manera de saludo y ella imito su gesto, solo que el tomo su mano y le dio un delicado beso en el dorso.
-Aro Vulturi a tus pies.- no supo porque se presento con su nombre verdadero y tan formal, pero el hombre supuso que era para que la joven agarrara confianza.
-Mucho gusto.- Bella evito decir su nombre, y la verdad es que no había pensado en buscar un sobrenombre.
Bella entonces se dio cuenta que los demás clientes ya habían escogido a la joven que les gustaba, y comenzaban a dirigirse hacia donde estaban las habitaciones. Aro, la tomo de la cintura y la condujo por el mismo camino, ella sin decir nada se dejo guiar. Solo entonces pudo alcanzar a ver, como una muy sonriente y coqueta Alice se metía unos metros más adelante a otro cuarto. Bella negando con la cabeza ingreso al propio.
Todo estaba resultando muy diferente a lo que ella tenía pensado. Aro era un hombre guapo, agradable y educado, agradecía que él la hiciera sentir en confianza. Comenzó a contarle que su mujer, Janne había estado de viaje por semanas, y que cuando por fin regreso, lo primero que hizo fue irse al club con sus amigas. Y bueno, algo que tuvo que concederle fue su sinceridad, pues el hombre también estaba consciente de que el no ha hecho mucho por arreglar sus problemas. También le conto de su trabajo. Dueño de varias empresas exportadoras de diferentes productos, siempre ha estado sumergido en el trabajo, reuniones y juntas.
Hablaron durante mucho tiempo, el era un hombre muy inteligente y culto. Le conto de varios de sus viajes, como el de su visita a Paris, donde visito el museo Le Leuvre. El describía los paisajes tan detalladamente que Bella se encontró cerrando los ojos para imaginarse mejor, esa campiña italiana de la que él estaba hablando.
Hasta que Aro le acaricio el rostro, abriendo los ojos Bella vio que el hombre se le acercaba hasta que la beso. Decidida a dejarse llevar, Bella devolvió el beso, abriendo la boca. Aro comenzó a acariciarla, sus manos subían y bajaban por el costado de su cuerpo. En definitiva él era bueno en lo que hacía, pues bella se encontró disfrutando su toque. Haciéndola pensar en el tiempo que había pasado desde que se había acostado con alguien. Que realmente solo había sido su ex novio Mike Newton
Aro acaricio su pecho sobre la tela, disfrutando de la calidez y como se fruncía el delicado pezón. Le quito la parte de arriba de la lencería, pasándola sobre su cabeza para poder ver esos pezones sonrosados. Sin poder contenerse más, bajo la boca y se llevo el pezón a ella, lo succiono y lamio a su antojo haciendo que Bella se arqueara hacia él. Con una sonrisa en el rostro, le quito las braguitas para llevárselas a la nariz y aspirar fuerte. Ella tenía un olor delicioso, a juventud. Bella no pudo evitar sonrojarse cuando el aspiro fuertemente oliendo su excitación. Tirándose de espaldas a la cama, Aro se termino de quitar el pantalón arrastrando consigo su ropa interior. Su miembro erecto necesitaba atención, y lo que el quería era ver a esa morena saltando arriba de el.
Sin pensárselo dos veces, tomo un condón de la mesita de luz, se lo puso rápidamente y la coloco sobre sus caderas, Bella entendiendo lo que él quería, tomo su pene y no dirigió dentro de ella. El se envaino entero de una sola estocada, y con voz pastosa le pido que lo montara duro. Bella se tenso por un segundo, asintió y entonces cerró los ojos y comenzó un vaivén lento y tortuoso.
Poco a poco, ella comenzó a moverse más rápido, dándole lo que el pedía, y cuando Bella abrió los ojos vio en su rostro el placer que estaba sintiendo. Más segura de sí misma, empezó a moverse aun mas rápido, mientras el dejaba salir gemidos de placer. Sorprendida de estar disfrutando, Bella se mordió el labio inferior, mientras sentía como se tensaban sus paredes vaginales. Aro llevo una mano entre sus piernas para acariciar su clítoris al mismo tiempo que ella se deslizaba arriba y debajo de el. Sin poder aguantarlo más, bella llego al orgasmo, soltando un gritito de placer.
Entonces Aro rodo para colocarla debajo de el, mientras aceleraba sus embates. Segundos después ella lo sintió correrse.
Apartándose, el sonrió mientras le despejaba el cabello castaño de la cara. Le dio un último beso en los labios y prendió un cigarrillo. Continuaron hablando un rato más, hasta que él se ducho mientras ella recogía su ropa.
Antes de marcharse, Aro le dio una tarjeta con su número personal. El ya había pagado por su encuentro antes siquiera de entrar donde estaban las chicas, pero ella le gustaba de verdad, así que dándole mil dólares de mas, le pidió que le prometiera estar con el otro día.
Ya sola en la habitación, Bella se ducho y se vistió. Ahora solo faltaba encontrar a Alice…
Bella no sabía que pensaba su amiga, ni como le había ido, pero siendo cínica y sincera tenía que reconocer que… no había estado nada mal…
Una vez que encontró a Alice, regresaron a la oficina de Esme. La mujer sonrió al verlas entrar y las interrogo brevemente. Bella y Alice aceptaron el "trabajo" y decidieron que solo irían a "Amor et vita" los sábados y los domingos, para no descuidar la escuela.
Ese miércoles lo primero que hizo Bella con su dinero, fue pagar la mensualidad de la escuela que debía….
¡Al final de todo no había resultado tan mal!
Sean buenos con la Siimii y dejenle saber que les parece el capitulo
