Capítulo 3
Sofia The First no me pertenece.
Luego de que Sofia se retiró decidió sentarse bajo el árbol, el mismo donde por primera vez, se había enamorado de verdad y resultó ser de Axel. Ciertamente lo había conocido desde que tenía uso de razón, sus padres se conocían entre sí, además que sus historias eran parecidas, sus madres habían muerto, una primero que la otra, la diferencia era que su padre se casó otra vez pero el rey Garrick no.
Al principio se había interesado o más bien fascinado con Hugo, pues él era uno de los príncipes más populares de la escuela, debía admitirlo, el chico era bueno en casi todo lo que hacía, más que todo en los deportes y la sorpresa que se llevó al ver que tenía un talento nato para el baile sobre hielo.
Después de lo que le hizo a Sofia, durante la carrera de prueba para el equipo del derby, su fascinación por él había muerto, jamás podría seguir apoyando a alguien que casi lastima a su hermana, James, la escuela entera y ella, lo hubieran odiado de por vida de no ser por la misma Sofia, quien pidió que no lo molestaran y lo había perdonado con una gran facilidad.
Claro, su pequeña hermana tenía un corazón de oro que siempre perdonaba a todos, a veces se preguntaba cómo podía ser tan compasiva pero sin duda era un ejemplo a seguir.
Un año después, Hugo y Sofia se hicieron amigos luego de ganar la corona voladora, lo había visto allí junto a su padre en el balcón real, no le había prestado mucha atención pero todo cambio ese día que la salvo, que la sostuvo en sus brazos y podría jurar que su mirada, aunque parecía bromista, se veía preocupado por ella.
Días antes se había encontrado observándolo casi hipnotizada y le producía enojo verlo con la princesa Astrid, solo fue hasta ese entonces que descubrió que era porque estaba enamorada y no supo en qué momento ese amor se hizo más grande. Dejar de pensar en Hugo fue muy fácil pero con Axel era sumamente difícil y la respuesta era que a él lo tenía no sólo en su mente sino en su corazón.
La pobre no se había dado cuenta de que el mencionado continuaba oculto mirándola, se supone que la buscaba para hablarle de lo arrepentido que estaba por su acción pero al escuchar tamaña revelación, no sabía qué hacer.
¡Había descubierto que le gustaba a la princesa mayor de Enchancia!, ¿podría ir y actuar como si nada frente a ella?, quizás no pero se dijo que no podía seguir así, había quedado con ella y no podía echarse para atrás, como pudo, salió de su escondite y siguió su camino hacia dónde estaba la chica, aunque algo le decía que este árbol lo había visto antes.
"Prin...princesa Amber" - le llamo con vos trémula, sacando a la rubia de sus pensamientos y provocando que sus mejillas volvieran a teñirse de rojo y ni qué decir que las de él estaban igual.
"A...Axel" - murmuro de la misma forma, procedió a levantarse pero inmediatamente la detuvo.
"No, no...descuida..no tienes que pararte…de hecho, ¿podría sentarme a tu lado?" – le pidió bastante tímido.
La joven gritaba internamente de emoción, esto era casi un sueño, un hermoso sueño. Su adorado príncipe le estaba pidiendo sentarse junto a ella, debajo del árbol donde había comenzado su historia de amor, bueno, desde su punto de vista así era.
"Si" - le respondió tan tímida como él
Le agradeció y se sentó a su lado izquierdo, mirando hacia el paisaje, mientras que ella miraba hacia sus manos, entre las cuales tenía su clásico abanico.
"Entonces… ¿de que...querías hablar?" - preguntó después de unos minutos de silencio.
"Lo siento" - sorprendía se voltio a verlo, ¿se estará refiriendo a lo que le hizo a su hermano?
"¿Qué?" - era a Hugo o a su padre al cual tenía que darle disculpas no a ella.
"Si, lo siento, me comporté como un idiota, un estúpido sin conciencia y todos los malos adjetivos que quieras ponerme, no fui un buen hermano mayor ayer y por culpa de mi error perdí a mi hermanito para siempre" - podía ver la tristeza y pesar en su rostro y su voz sonaba quebrada, era claro su sufrimiento con todo esto.
"Es verdad pero en todo caso eso deberías decírselo a él no a mí" - le cuestionó tomado una actitud más seria y siendo algo fría, abriendo su abanico y colocándolo frente a su cara.
La miro, lo que decía era muy cierto, sin embargo, le molestaba y le dolía que ella le hablara así pero entendía que no podía esperar que lo tártara como si nada hubiera pasado.
"Tienes razón pero siento que debo disculparme también con ustedes, mis amigos, ¿qué clase de hermano soy que le he hecho la vida imposible a mi pequeño hermano?" - se cuestionó con frustración.
Verlo así le partía el alma, su corazón se hinchaba de solo escuchar sus lamentos, entonces lo supo, si, él cometió un error pero ella no era santo de su devoción, por lo que tampoco podía juzgarlo.
"¿Sabes?…yo, no fui una buena hermana mayor también" - confesó con dolor en su voz. El oji gris verdoso se volteó a verle sorprendido y confundido, no se creía que alguien como Amber no fuera una buena hermana mayor con James o Sofia, la rubia decidió continuar.
"Cuando mi padre se casó con Miranda, me molesto y más al saber que tendría otra hermana, que tenía que compartir a mi padre y mi hermano con otras personas. Cuando Sofia llegó al castillo, estaba celosa, pensaba que todos la querían más que a mí, convencí a James de que la humillara en el columpio mágico de la escuela, termino volando y cayendo en el estanque, fue mi cumpla que su primer día fuera el peor" – Axel solo la miraba, casi sin poder creer lo que decía - "al ver que James comenzaba a tratarla como una verdadera hermana me enoje aún más y utilice su miedo a no saber bailar en su baile de bienvenida en su contra, ese día tuvimos clase de baile con Popov, ella pensaba que podía aprender rápidamente pero de nuevo yo arruine sus ilusiones, estaba a punto de escoger unos zapatos pero yo le di unos que estaban hechizados, le mentí diciéndole que lo hacía para ayudarle y al momento de que empezó a bailar los zapatos se movieron sin que ella pudiera controlarlos, termino haciendo el ridículo, james y ella se enojaron mucho conmigo, al principio no me importó pero mientras me arreglaban para el baile, llego mi hermano y me dijo que con lo que había hecho la quería más que a mí, cuando traté de detenerlo, me caí y se rompió mi vestido" - recordó con una risa amarga - "llame a las mucamas para que me ayudaran pero luego las escuche en la habitación de Sofía diciéndole que era la princesa más bella del palacio y me sentí herida, así que solo me encerré en mi cuarto a llorar, un rato después, apareció ella, no la quería ver pero me dijo que había cometido un error y que necesitaba mi ayuda, le pidió a Cedric que le diera un hechizo de baile y en cambio termino durmiendo a todos, sabía que por mi culpa tuvo que recurrir a ello y le explique porque me comporté así, pensé que me odiaría pero me contó lo feliz que estaba de tenerme como su hermanastra, desde allí comencé a llamarla hermana, pudimos encontrar el hechizo para despertarlos, inclusive la defendí de Wormwood, usando una escoba, pero yo no podía entrar al baile pues tenía el vestido roto pero ella me dijo que no regresaría, no sin mí, me cosió el vestido y se lo agradecí, dándole una clase baile antes de volver, el conjuro funcionó y Sofia quedó espectacular bailando con papá y terminamos bailando los 6 juntos, como una gran familia"
"Vaya" - nunca hubiera pensado que Amber fuera sido capaz de hacerle esas cosas a Sofia, si siempre se mostraban tan unidas.
"Y a pesar de que comenzamos a convivir más, todavía me costaba compartir con ella, un Halloween sentí celos de sus habilidades para coser, había hecho un hermoso disfraz de cisne ella sola y yo no sabía nada de eso, así que hice trampa y le pedí a Cedric un hechizo para un magnífico disfraz mucho mejor que el suyo, al principio me gusto porque parecía mariposa y logre ganar pero me sentía mal porque ella me dijo que estaba orgullosa de mi y además me equivoque y me convertí en mitad mariposa, Cedric me dijo que lo único que me ayudaría a volver a la normalidad era un conjuro con el amuleto, en ese entonces, morado de Sofía, intente quitárselo sin que se diera cuenta pero me descubrió, le confesé lo que hice y de nuevo me sorprendió dándome su preciado amuleto solo para ayudarme, así que me negué, tuvimos problemas con Wormwood porque se robó el amuleto pero juntas lo vencimos y al final les dije la verdad a las hadas y me regresaron a mi forma normal" - estaba contándole todo lo malo que le había hecho a su hermanita, para que viera que lo comprendía y que no había sido el único en dañar sin querer a su familia - "tiempo después, me enoje porque papá pasaba más tiempo con mis hermanos que conmigo, encontré un pozo de los deseos y uno de mis deseos fue que papá fuera alérgico a Sofia pero la convertí en un gato morado, pues es alérgico a ellos, quise cambiarlo pero no supe decir bien lo que quería y solo le cambie el color a rosa, fue horrible ya que rex y Wormwood, comenzaron a perseguirle, no tuve más opción que decírselo a papá y gracias a él Sofía volvió a ser humana, de allí en adelante no volví a sentir envidia por ella, aunque siento que hubo algún otro momento pero no sé porque no recuerdo nada, supongo que solo lo olvide"
"Bueno, debo admitir que estoy sorprendido, supongo que nadie es perfecto" – pudo ver que de los ojos de la chica comenzaban salir lágrimas y casi por instinto colocó sus manos en sus mejillas y con sus pulgares se las quitó, al tiempo que le dedicaba una dulce sonrisa, supo que le confesaba todo esto para que se sintiera mejor - "gracias"
Se miraron y de nuevo sintió ese deseo de abrazarla y de unir sus labios con los de ella, se quedaron así por un buen rato, sin decir o hacer algo y sin ser conscientes de que Clover, Robin y Mia los veían desde lejos.
"¿Esa es Amber?" - preguntó la ave de color rojo, no se imaginó ver a la hermana de su amiga humana así.
"Y con un chico, es tan romántico, parece que están a punto de besarse" – concordó soñadora la pequeña ave azul.
"Esperen un minuto, ese chico, lo conozco, es Axel el hermano del príncipe Hugo" - recordó Clover pues Sofia le había mostrado un retrato de la familia real de Albuquerque - "Oh, mejor que Prlaine no lo sepa"
"¿Por qué lo dices?" - le preguntó Robin.
"Porque lo odia desde que lastimo a Amber y no le culpo, si Hugo se atreve a hacerle lo mismo a Sofia también lo haría" - comentó, ya se imaginaba al pavo real estallando de ira contra el chico.
Volviendo con Amber y Axel, ambos parecían sumergidos en un hechizo y es que no podían apartar la vista del otro, todo hubiera llegado al punto que ella quería de no ser por la molesta llegada de alguien indeseado.
"¡Suelta a la princesa Amber en este mismo instante!" - así es, había un príncipe en toda la academia que se creía el dueño de Amber
"¿Thomas?" - ambos se voltearon a verlos, Amber de manera confusa, mientras que Axel con molestia, evidentemente no le agradaba este tipo y parecía que el sentimiento era mutuo pues el joven lo miraba con odio puro.
El príncipe Thomas es el primer príncipe menor del reino de Borrea, uno de los dos hermanos del príncipe Roderick, sus primeros años de escuela los paso con tutores privados en su castillo y guiado por la mala crianza de su padre y egoísmo de su hermano se ha convertido en una copia de ellos, llego a la academia real cuando tenía 11 años y desde entonces Amber era su obsesión, por lo que la rubia hacia todo lo posible por escaparse de él, tenía el cabello rubio y ojos azul oscuro, piel rosada y de buen porte, conocía los sentimientos que esta tenía por Axel pero hasta ahora no le tomaba importancia pues pensaba que estaba de novio con Astrid y verlo en una situación tan melosa y de atmosfera romántica con "su princesa" no le gustaba nada.
"¿Quien te crees, como para tocar a mi chica?" - estaba marcando su territorio cuando en realidad la rubia no era nada suyo.
"Oh, bueno, que yo sepa, Amber no tiene novio, ¿verdad?" - cuestionó Axel, con fingido desconcierto.
"No, por supuesto que no y menos eres tu Thomas, ¿cuántas veces tengo que repetírtelo?" - respondió molesta y firme la oji pardo, a lo cual el peli castaño rojizo sonrío victorioso.
"Eso es solo cuestión de tiempo, mi querida princesa, tu hermosa piel no merece ser tocada por una bestia como esta" - refutó en frente de Axel, a lo cual la chica voltio los ojos irritada, siempre era lo mismo con este tipo.
"Disculpa, ¿cómo me llamaste?" - lo desafío el oji gris verdoso. Oh,oh, esto no pintaba bien.
"Por favor, todos en la escuela saben lo que hiciste, pobre Hugo, el hermano que tuvo que tocarle, lastima" - se burlo pero Axel se quedó en silencio, lamentablemente no podía refutar aquello - "sabes que tengo razón, por tu culpa, tu hermano es la comidilla de la escuela. Y yo que creía que no podía ser más patético"
Se rió pero no por mucho tiempo, ya que Axel le propino un buen puñetazo en el rostro, lastimándole la nariz y dejando a una Amber tan asombrada que se tapo la boca con ambas manos y sus ojos bien abiertos. Lo tomó por el cuello de la chaqueta, estaba bastante enojado.
"¡Escúchame bien, de mí puedes decir lo que te dé la gana pero de ninguna manera permito que ni tú ni nadie insulte a mi hermano!, ¡¿entendiste?!" - le espetó con furia, le hervía la sangre de ver lo creído que era con Amber pero más que nada odiaba que se burlara de Hugo y en su propia cara.
"¡Axel, cálmate por favor!" - le rogó la oji pardo pero este parecía no escuchar.
"¿Qué pasa?, ¿te duela la verdad?, tú hermanito y tú son unos tontos" - esto solo sirvió para que el enojo del príncipe mayor de Albuquerque creciera y de no haber sido porque los guardias los separaron una terrible pelea hubiera iniciado.
"¿Que sucede aquí?" - preguntó el rey Roland II, llegando junto con Miranda y Sofia. Al ver la hemorragia nasal que tenía Thomas le exigió una respuesta a su hija, sin embargo Axel como caballero que era acepto su culpa.
"Yo lo hice, su majestad pero en mi defensa, este tipo, se ensaña con su hija mayor y cree que es de su propiedad, además que insulto a mi hermano y eso no podía perdonárselo, lo lamento" - se disculpó, no quería armar espectáculos ni menos en casa ajena pero este principito se había equivocado si creía que no tomaría represalias por burlarse de su hermano.
"Papá, estoy de acuerdo con él, si, no debió haber reaccionado así pero yo tampoco perdono que insulten a Hugo" - concordó Sofia, le disgustaba mucho saber que alguien osaba burlarse de su peli negro.
"¿Eso es cierto Amber?" - preguntó Miranda con suma preocupación por su hija.
"Así es, Thomas llegó y insulto a Axel y también a Hugo" - respondió sin titubeos, aunque nadie se imagino que el mismo mencionado se apareciera junto con James, pues al escuchar el alboroto en el jardín decidieron salir a averiguar.
"¿Que sucede conmigo?" - preguntó al escuchar que lo nombraban y le asustaba que fuera por algo malo, rápidamente noto a Axel siendo retenido por un guardia del castillo y otro reteniendo a Thomas, quien tenía sangre saliendo por su nariz, ambos se miraban con odio, Roland con una cara de disgusto y todos lo demás lo observaban con atención.
"Woww, ¿qué pasó aquí?" - quiso saber el rubio tras percibir el tenso ambiente que figuraba en la escena.
"Hugo" - le nombró preocupada Sofia.
Solo entonces fue cuando Axel fue consciente de la presencia de su hermano, calmándose en el acto pero solo encontró una mirada sería y seca de su parte. Sofia decidió explicarle a Hugo lo sucedido, desde lo poco que sabía.
"Hugo, Thomas llegó y molesto a tu hermano y se burlo de ti, por lo que Axel enfurecido le dio un golpe" - Sofía tenía miedo de la reacción del oji verde oscuro, primero el bochorno armado por Axel en el auditorio y ahora esto.
El chico no dijo nada y solo observaba a su "ex hermano" con atención y este lo miraba con tristeza, era obvio que no quería hablarle ni tratarle.
Los reyes no entendían que pasaba, tenían que terminar con esta situación, de una vez por todas.
"¡Guardias!, lleven al príncipe Thomas para que lo atiendan y que se le envié un mensajero a su padre, díganle que debo hablar con él urgentemente" - dieron una reverencia y se fueron a cumplir las órdenes de su reí mientras se llevaban a un Thomas que le dedicaba una mirada furtiva al peli castaño rojizo y este le respondía casi igual para luego volver a observar con sumo pesar al peli negro.
Este sin decir nada decidió retirarse del lugar, los adolescentes sabían perfectamente porque lo hacía.
Axel lo pensó mucho y decidió salir detrás de él, esto le estaba volviendo loco, no podían seguir así por siempre.
"Y entonces, ¿nos dirán que sucede?" - exigió la reina, cruzada de brazos y con el ceño fruncido, al tiempo que Sofía abrazaba a su hermana, como muestra de apoyo, suponían que esto no podría ocultarse más y procedieron a contarles lo sucedido"
Mientras tanto, Axel alcanzó a su hermano.
"¡Hugo!" - le llamo y este se detuvo pero aún si mirarlo.
"¿Qué quieres?, no tenías porque golpear a Thomas, no necesito que me defiendas" – le espetó con rabia y dureza en su voz
"Lo hice porque eres mi hermano menor, es mi deber defenderte" - se excusó pero era claro que eso no valía mucho.
"¿Enserio?, ¡¿así como me defendiste ayer, revelándole a todos mis secretos y miedos, es esa tu idea de defenderme?!" - cuestiono, muy dolido y disgustado.
"Si, es cierto, me equivoque, ¡fui un total egoísta e inmaduro pero no podía quedarme de brazos cruzados, mientras escuchaba a un idiota hablar mal de ti en mi presencia!" - se explicó, le estaba hablando, enojado pero era un inicio, ¿no?
"Pues que yo sepa, tú ya lo hiciste" - palabras muy duras pero con fundamentos sólidos.
"Hugo, solo quiero que volvamos a ser los de antes, no puedes ignorarme el resto de tu vida" - pidió, ya estaba cansado de que lo mirara con una gran decepción y desprecio.
"A, ¿no?, pues obsérvame. Esperemos que no hayas causado que el rey Roland quiera darle quejas a papa, él no merece pasar mal rato por nosotros, adiós Axel" – así, el peli negro se fue a su habitación asignada para no tener que seguir hablando con una persona a la que consideraba inexistente.
Dejando a su hermano mayor con frustración y amargura pero hacia sí mismo y después de tanto años sus ojos se volvían a llenar de lágrimas, se odiaba a sí mismo por haber sido tan insensible e ignorante, solo había pensado en él y termino creando un desastre, cavando su tumba en el proceso, porque así estaba para Hugo, muerto.
Más tarde, esa noche, Roland habló con el padre de Thomas y le explico lo sucedido, afortunadamente solo se había roto un vaso de la nariz y no tendría que operársela, se disculpó con él y prometió que no volvería a pasar y lo convenció de darle una segunda oportunidad, que solo amaba a su hija y la respetaría, le creyó y ambos se fueron, al mismo tiempo que llegaba Bayliwcik.
"Majestad, la cena está lista" - informó el afable mayordomo con una pequeña reverencia
"Gracias Bayliwcik iré enseguida" - este salió y aprovechó el momento para magrearse las sienes, todo esto le estaba provocando un fuerte dolor de cabeza.
Sus hijos le contaron a su esposa y a él el show que se armo en el auditorio de la escuela protagonizado por Axel y el tema, revelar a todos, los secretos de su hermano menor, Hugo, de más está decir que quedaron realmente sorprendidos.
Cuando él era un joven de su edad también le gustaba jugarle alguna que otra broma inofensiva a su hermana pero lo que hizo Axel fue quebrantar la confianza de su hermano, sin embargo, según lo que Amber le contó, este le había confesado lo arrepentido que estaba.
Bien, eso mostraba que aún, este chico, tenía una conciencia, sin contar que se enteró, gracias a James de la sentencia que le impuso Hugo, es horrible que tú hermano menor te trate como si no existieras, si, al igual que su hijo, también pensó que el chico se estaba extralimitando, hasta Sofia y Amber se quedaron sin aliento al escucharlo pero en cierto modo lo comprendía, no era nada fácil perdonar algo así, menos cuando es tu propia sangre la que te traiciona.
Luego de tomar una medicina para el dolor se fue para el comedor real, al llegar se dio cuenta de que faltaban Sofia, Hugo, Axel y Amber.
"Miranda, James" - les nombró a modo de saludo, mientras se sentaba, como siempre, en el centro y le deba un beso a su esposa – "¿donde están Amber, Sofía, Hugo y Axel?"
"Bayliwcik nos contó que Amber y Axel dijeron que no tenían hambre y que Sofia le dijo que ella le avisaría a Hugo y luego viajarían a comer" - le explico preocupada por su hija mayor, ahora entendía la expresión sombría que mostraba desde el otro día.
"Todavía me parece increíble que Axel lastimase a su hermano así" - comentó mientras comenzaba a comer.
"Es verdad pero me preocupa más la estabilidad familiar en entre ellos, es triste que dos hermanos terminen separados, esperemos que Hugo pueda perdonar a su hermano mayor" - dijo la reina Miranda con tristeza.
"Ojalá que sí mamá, le dije Hugo, esta tarde, que espero no tenga que arrepentirse por ignorar a Axel" - comentó James, el recordar la expresión de dolor en el rostro del príncipe mayor de Albuquerque, le producía compasión por él, comprendía a Hugo pero si se ponía en los zapatos de Axel sabía que vivir con la culpa y la pena era muy difícil, de corazón esperaba que las cosas entre ellos se arreglen.
Mientras en el ala de las habitaciones de huéspedes, en la habitación de Hugo, este observaba la llegada de la noche desde la ventana, estaba triste y decepcionado, defraudado, así se sentía, ¿como era posible que su propia sangre lo apuñalara por la espalda?
A su memoria, llegaron aquellos momentos especiales que compartieron, juntos.
Cuando le enseñó todo lo que sabía sobre el Derby Volador, su deseo, en aquel entonces, era ser tan bueno como él pero le fue difícil y cuando estuvo a punto de rendirse Axel lo alentó a que jamás se rindiera, de hecho le preguntó cómo es que era tan bueno en todo lo que hacía y este le respondió "Nadie nace siendo un experto en algo hermanito, la práctica hace al maestro, da lo mejor de ti, ten confianza y lograras lo que sea" y eso fue lo que hizo, con el tiempo se había convertido en el primer mejor jinete de la escuela, claro, hasta que llegó Sofia y le bajó los humos pasándolo a tercer lugar.
En sus cumpleaños que vinieron después de que su mamá murió, su padre le organizaba grandes fiestas pero estas no valían mucho puesto a que esté siempre tenía algo importante que hacer por el reino y el sentir que la mayoría estaba allí solo por lo lujoso de la fiesta lo hacía sentir casi vacío pero su hermano, él nunca faltaba, ni se olvidaba de ninguno haciéndole saber que siempre estaba allí para él.
Cada aniversario de la muerte de su madre, su papá no quería escuchar una palabra de ello pero entre Albert y Axel lo llevaban a su tumba y le contaban sobre sus vidas, por más extraño que luciera era lo más parecido a charlar con su madre sobre su día a día, tantos episodios.
El tiempo pasaba y Axel comenzó a estar más pendiente de molestarlo y fastidiarle pero nunca le había prestado atención a ello y ahora estaban aquí, después de que cruzara la línea entre la molestia y la traición.
Se sentó en el borde de la cama, al tiempo que tocaron la puerta.
"¿Quién es?" - preguntó sin ánimo de ver a nadie.
"Soy yo Hugo, Sofía,…¿puedo entrar?" - preguntó la peli castaña desde el otro lado de la puerta con timidez.
El chico se sorprendió e inmediatamente enrojeció, ella quería verlo, si, ¡quería verlo!, Sofía era la única que lo podía hacer sentir mejor.
"He...s..si..pasa" - respondió casi tartamudeando.
La puerta se abrió y como era de esperarse quedó fascinado ante su belleza, su largos rizos castaños que le llegaban un poco después de la cintura, que no daría por sentirlos deslizarse por sus manos, su magnífica figura, su piel blanca como la nieve, esos ojos tan azules y cristalinos, coronados por aquellas espesas pestañas, sus labios rosados ligeramente pintados y sus mejillas con pequeños toques de rubor, no, ella no necesitaba de maquillaje para verse hermosa.
Ella era un ángel, su ángel, la amaba con todo su ser, su princesa adorada, ahora más que nunca deseaba besarla, sentirse protegido entre sus brazos y quedarse allí para siempre.
"Hola" - fue lo único que pronunció ella, estaba nerviosa, había ido a verlo porque estaba preocupada por él y además que se moría por confesarle que ya sabía que la amaba. Después de darle muchas vueltas al asunto por fin se decidió a decirle que correspondía a sus sentimientos, que lo amaba tanto como él a ella, ya no soportaba verlo así, su corazón se rompía al verlo sufrir.
"Hola" - tal parecía que ninguno sabía qué decir, por donde comenzar.
"Oye..." - dijeron los dos al mismo tiempo.
"Per...perdón, te interrumpí, tú primero" - le dijo tan rojo y nervioso como ella.
"Hugo, yo...he...quiero que sepas que entiendo cómo te sientes" - esperaba que no se disgustara pero tenía que saber que sus padres ya estaban enterados de lo ocurrido - "Tuvimos que explicarles todo a mis padres, lo siento pero descuida, no están molestos, más bien están preocupados por ustedes. James nos contó que has decidido aplicarle a Axel la ley del hielo"
De nuevo su rostro se tornó triste y frío, se levanto y volvió a posar su vista en la ventana - "no, descuida, en algún momento tenían que enterarse y si, para mí, él ya no existe"
"Sé que lo que hizo no estuvo bien pero Amber nos dijo que él de verdad esta sentido por todo, pienso que tal vez deberías hablar con él, escucharlo, no les hace bien estar así" - le decía mientras se acercaba a él.
"Sofia, agradezco tu intención pero mi decisión está tomada" - respondió con voz firme pero su dolor se denostaba.
De repente sintió la mano de ella tomar la suya, haciendo que se volteara sorprendido a verle y sin que él se lo esperase, colocó su mano libre en su pecho y alzó un poco sus pies para finalmente darle un beso. Al principio se había quedado estático pero luego cerró sus ojos y comenzó a corresponder y disfrutar la dulce sensación de los labios femeninos entrelazados con los suyos. Se soltaron para que así él pudiera colocar sus manos en su cintura y ella rodeará su cuello con sus brazos, con el fin de profundizar el beso, era como si su bocas encajaran perfectamente, podrían quedarse así por horas pero lamentablemente sus cuerpos les exigían oxígeno y tuvieron que separarse un poco.
"So...Sofia" -murmuro, casi sin poder creérselo. ¡Lo beso!, ¡lo beso!, la mujer que amaba lo había besado pero la pregunta era, ¿por qué?
"Sé que no es el mejor momento para decírtelo pero es que ya no puedo esperar más" - le dijo sin dejar de mirarlo, tratando de armarse de valor para confesarle todo - "Ayer, después de que saliste corriendo del auditorio, te seguí y sin querer escuche como le decías a Electra que…me amas"
El pobrecito tenía los ojos como platos y su cara parecía un tomate - "A...he...a..." – trato de articular alguna palabra pero no podía, los nervios no lo dejaban.
"En ese momento tenía miedo de te enojaras conmigo por haberte escuchado sin tu permiso pero no puedo pasar un día más sin poder confesarte que yo también te amo, te he amado desde que éramos niños" - Dios, esto sí que no se lo esperaba.
"¿De...de verdad?" - ella asintió sonriente pero aún algo tímida - "¡Sofia!, ¡Oh, Sofia!" – le dijo con gran emoción mientras la abrazaba con fuerza y besaba su frente con ternura.
"Entonces, ¿no estás molesto?" - le preguntó bastante contenta.
"¿Molesto?, ¿cómo voy estar molesto?, no niego que me hubiera gustado que lo supieras de otra forma pero eso ya no importa, lo importante es que ya lo sabemos, ¡mi amor!, ¡no sabes lo feliz que me haces!" - fue su respuesta para después robarle otro beso cargado de amor infinito, después de tantos males por fin una buena noticia, ambos se amaban, podía besarla cuánto quisiera y fue cuando cayó en cuenta de algo, ahora tenía que hacerle aquella pregunta tan esperada - "Sofia, ¿quieres ser...mi novia?"
"¡Por supuesto que sí Hugo!"- le respondió totalmente emocionada mientras volvía a besarlo con pasión y al terminar se acurrucó en su brazos - "Me duele verte triste mi príncipe, por favor, prométeme que al menos pensaras en darle una oportunidad a Axel"
"Sofia..." - iba a refutar pero ella lo interrumpió.
"Vamos, yo te la di a ti, ¿o no?" - le preguntó levemente divertida sabía que él no podía negarse a sus peticiones y además tenía razón.
"Ok, lo pensare" - le dijo después de un suspiro para luego volver a recibirla en sus brazos, ambos llenos de una enorme felicidad, ya era oficial, ella era su novia, sabía que su calor y amor eran lo que necesitaba para superar todo esto.
"Oh, verdad, se me olvidaba, le dije a Bayliwcik que te avisaría que la cena ya está lista" - recordó alegremente.
"Y… ¿Axel...está allí?" - preguntó dudoso.
"No, Amber y él dijeron que no iban a cenar" - le comentó con tristeza, intento convencer a su hermana pero esta le dijo que no tenía apetito.
Al escuchar que su hermano no quería comer se sintió un poco culpable y Sofia lo noto.
"Mi amor, te preocupa, ¿verdad? A mí también me preocupa mi hermana, tal vez debería de decírtelo" - le dijo, mientras acariciaba su mejilla.
"¿Decirme que?" - le preguntó curioso y algo confundido.
Sofia no quería traicionar la confianza de su hermana pero sabía que podía confiar en el amor de su vida - "Amber...está enamorada de Axel"
"¿Qué?" - preguntó asombrado y confundido, nunca se había lo hubiera imaginado.
"Si, mi hermana a estado enamorada de él desde los 13 años, incluso la salvo de caer de un árbol aquí en el castillo, una vez" - le contó recordando aquella ves que si no fuera por Axel, Amber hubiera acabado en el hospital.
"Ahora que lo dices, si, lo recuerdo, bueno, lo que pasa es que él me contó, yo no vine porque estaba en clases de piano, me dijo que en cuanto escucho sus gritos y la vio caer salió disparado a salvarla" - ella asintió, así había sido.
"Y ¿Sabes?, no se pero algo me dice que Axel, siente algo por ella" - él la miró sin comprender y ella se explicó - "Amber me contó que estuvieron apuntó de besarse"
"Bueno, vaya, he...lo que sí sé es que a veces me contaba que ella siempre le ayudaba cuando él más la necesitaba y una vez le pregunte en broma si era que estaba enamorado de ella, pues cada vez que la nombraba lo hacía muy sonriente, casi como…como yo cada vez que te pienso, cada vez que te escucho, cada vez que te veo. Gracias, gracias mi princesa, gracias por devolverme la sonrisa" - le agradecía mientras unía sus manos con las de ella - "y si, tratare de hablar con él y hacer las paces"
"Yo sé, sé que lo harás, te conozco y sé que no podrías odiar a tu hermano, nunca" – y así volvió a besarlo dulcemente.
"Ya entiendo a qué se refería James" - comentó riendo luego de separarse y ella lo miró sin comprender, así que decidió contarle - "Esta tarde le dije porque te amo y todo lo que representas para mí y le dije que no creía que tu sintieras lo mismo y creo haber escuchado que él decía "si supieras" yo le pregunte y como me respondió que no había dicho nada, me imaginé que tal vez había oído mal, pero ahora veo que estuvo a punto de revelarme tus sentimientos por mi" - le comentó riendo a carcajadas al ver los ojos de su amada casi saliéndose de sus órbitas y con la boca abierta.
"¡¿Cómo?!, ¡es que yo lo mato!, ¡James!" - estuvo a punto de salir a buscarlo pero él la detuvo aún sin parar de reír.
"No, no, está bien, está bien, tú ya me lo dijiste, no tienes porque matarlo, aunque…" - ella lo vio con una cara de regaño pero eso evitó que se siguiera riendo.
"Hugo" - le advirtió, ya sabía por dónde venía la cosa.
"Solo iba a decir que le dijeras que somos novios para ver su reacción" - era realmente divertido para él imaginarse a James casi desmayándose de la impresión.
Sofia volteo los ojos, su novio podía ser tan infantil como su hermano de vez en cuando.
"¿Sabes qué?, mejor todavía no les contemos nada, ¿ok?, mañana tal vez, primero, vamos a comer, ya, que me muero de hambre, vamos" - y así se tomaron de la mano.
"Contigo yo voy hasta el fin del mundo si me lo pides" - le confesó, convencido de que esta felicidad no se la podía quitar nada ni nadie. Su ángel estaba enamorada de él y ahora era su novia, le agradecía Dios por ponerla en su camino, sin ella nunca podría ser feliz.
Una última vez, antes de salir de la habitación volvieron a besarse y sin que se diera cuenta el amuleto rosa de la peli castaña brillo, como si aprobara su amor y al terminar, salieron para el comedor real.
Cuando ya todos estaban dormidos, Axel había sido atacado por él hambre, se había estado alimentando mal y el estomago le pedía alimento, su ánimo estaba por los suelos pero si no comía algo moriría. Así que pensó que al menos podría comer una fruta o algo pequeño y luego regresaría a dormir.
Fue hasta la cocina del palacio pero al entrar escucho un ruido y se puso en poción de ataque, suerte que había tomado lecciones de Karate, todo estaba oscuro y no podía ver casi nada, la única luz presente era la de luna que se filtraba por las ventanas.
Vio una figura moverse con cautela hacia él, así que hizo lo mismo y cuando estuvo a punto de noquearlo, la luz del astro nocturno le permitió ver el rostro y la figura de Amber, la cual tenía un cuchillo en sus manos y por lo que se veía casi se lo empuñaba a él, probablemente para defenderse al creer que había un intruso en el castillo que pudiera hacerle daño.
"¡Amber!" - preguntó recuperándose del susto - "¿qué haces aquí?"
"¡Podría preguntarte lo mismo!" - le refutó, pues casi le causa un infarto.
"Bueno yo..." - no sabía qué decir, le daba pena decir que tenía hambre, sin embargo, su estómago hablo por él al rugir pidiendo comida, mostrándose bastante avergonzado.
La rubia se rió un poco pero no le duró ya que el suyo hizo el mismo ruido y entonces fue el turno del peli castaño rojizo de reírse.
"Parece que los dos tenemos hambre" - los dos se rieron por el comentario y entonces reparo en lo que estaba detrás de la chica - "¿eso es...helado?"
"Ha, si...es que fue lo primero que vi y... ¿quieres un poco?" - le preguntó mostrándole el envase pequeño que decía helado de chocolate blanco con avellanas.
"Claro" - de esta forma la rubia busco algo en la pared un aparato que encendió todas las velas del lugar dejando a un Axel sorprendió.
"Es un invento de nuestra inventora Gwen, lo llama el encendedor de velas" - le contó mientras habría la alacena para buscar dos platos soperos y dos cucharas y otra para sacar el helado del envase y revisaba el refrigerador, en busca de fresas y crema batida.
"Ya veo" - comentó mientras le ayudaba con las cosas y las ponía en la mesa, decidieron no sentarse y comer parados.
"¿Crema batida y fresas?" - le preguntó después de colocar las porciones del postre helado en cada plato, él asintió y colocó en cada uno crema batida por encima y unos tres porciones de fresas en cada uno.
"Gracias" - y así pudieron disfrutar y calmar sus ansias. En un momento se volteó a verle y se dio cuenta de que tenía un poco de residió de helado por la comisura del labio -"espera"
Aún con la boca llena se volvió hacia él, sin entender a qué se refería.
"Tienes...un poco aquí, en el labio" - le informó, indicándole el lugar con él suyo pero la chica parecía no ubicar el lugar, así que acerco su pulgar para quitárselo.
Aquel gesto hizo que la chica sintiera un hormigueo recorrer su cuerpo y mariposas revoloteando se formaran en su estómago, poniéndola tan roja como lo estaban las fresas.
De nuevo, no pudo evitar perderse en su mirada, ella era como un hada. Cada vez que la veía, su mente no hacía más pedirle que la tomara y la besara. Recordó cómo le molesto que aquel petulante de Thomas la tratara como si fuera de su propiedad, no, ella solo tenía ojos para él. Fue ahí cuando la realidad lo golpeó, estaba enamorado de la rubia y lo que tenía eran celos, celos de que otro se le intentara quitar.
Sus cabellos rubios como el oro y su piel blanca y bien cuidada, su delicada figura, sus hermosos ojos pardo y esos labios que lo invitaban a probarlos. Poco a poco acerco su rostro al de ella y lo primero que hizo fue acariciar su nariz con la suya, disfrutar de su cálido aliento, al ver que la chica era débil ante su contacto una sonrisa traviesa se formó en su rostro y con avidez comenzó hacer un camino de pequeños besos desde su cuello, pasando por el lóbulo de su oreja derecha hasta la comisura de sus labios, donde hace unos minutos estaba con un poco de aquel postre delicioso, tan delicioso como ella.
Sin poder evitarlo un gemido escapó de los labios femeninos, haciéndola avergonzarse por completo y que él sonriera triunfante y juguetón, así que regresó a su cuello por más.
Sus piernas temblaban, prácticamente la estaba devorando y lo peor es que lo estaba disfrutando, le encantaba la sensación de sus labios recorriendo la piel expuesta de su clavícula y sus orejas. Sus pequeñas manos se agarraron fuertemente de la camisa de su piyama, para tratar de no caer, ya que sentía que pronto podía caer desmayada. El helado se derretía pero eso era lo de menos, en estos momentos ella sentía tanto calor como aquel postre de hielo tan dulce y de nuevo su boca liberaba aquellos sonidos que ella jamás hubiera pensado que podía hacerlos.
Pronto el helado y todo lo demás pasaron a segundo plano, solo estaban ellos dos, amándose sin que nadie los viera, el chico unió sus rostros y casi llego a besarla, si no fuera porque en ese momento entro Suset, una de las mucamas del castillo, se apareció por la puerta.
Se separaron al instante totalmente ruborizados.
"Princesa Amber, princesa Axel, ¿qué hacen aquí?" - les pregunto y luego noto el helado, la crema batida y las fresas junto con los platos y las cucharas - "¿qué paso?"
"Teníamos hambre" - hablo rápidamente la rubia y lo cual Axel asintió – "Pero ¿porque estás despierta a esta hora?"
"Estaba dormida pero se me ocurrió venir por un poco de agua, cuando escuche unos extraños ruidos que venían de este lugar, así que vine a revisar" - al oír eso la oji pardo pedía internamente que la tierra se la tragase, aquellos ruidos extraños habían venido de ella, por culpa de las caricias que Axel le estaba haciendo – "Pero si desean puedo hacerles algo de comer" - les sugirió e iba a buscar algo que cocinarles pero ella la freno.
"He...no, descuida, ya terminamos y arreglaremos todo" - aseguró, desde hace años aprendió a hacerse responsable de sus cosas como Sofia lo hace.
"Oh, no se preocupen, yo lo arreglaré, ustedes puedes regresar a dormir" - les dijo mientras comenzaba a guardar las cosas y poner los utensilios en el lavaplatos para lavarlos.
"¿Segura?" - le preguntó, no quería que la mucama sintiera que le estaba dando mucho que hacer.
"Si, majestades, hasta mañana, que descansen" - Ambos se lo agradecieron y le dieron las buenas noches, salieron y en el trayecto a la habitación de la joven no dijeron nada, ni siquiera podían verse a la cara.
Para los dos el momento había sido romántico y por no decir ardiente pero después de aquella interrupción, el par de enamorados no sabían cómo explicar sus actos.
La rubia enrojecía de solo imaginarse lo que hubiera pasado si Suset no los interrumpía pero al mismo tiempo lo maldecía, "porque siempre tiene que llegar alguien en el mejor momento", se quejó mentalmente, estuvo a punto de besarla por tercera vez en el día y por tercera vez llegaba alguien y los devolvía del cielo a la tierra.
En el cielo, así se había sentido él, al cumplir su deseo de besar el cuello perfecto de su amada princesa rubia, aquellos gemidos de placer que ella liberaba, lo volvían loco, loco de amor por ella. Sabía que ella gustaba de él y haría sabía que él también la quería, sin embargo, ¿cómo podría decírselo?, "oye te oí decirle a tu hermana que estas enamorada de mí y yo descubrí que estoy enamorado de ti", no, demasiado simple, por no decir que aunque se lo confesará, ella podría no creerle, es decir quedo como un traicionero frente a todos.
Solo después de recuperar la confianza de su hermano y la de todos, podría decirle, aunque esperaba que no le tomará mucho tiempo.
"Gracias por…. acompañarme hasta mi habitación,…nos vemos mañana" - y así entro a su la puerta que llevaba al recibidor antes de la que llevaba a su cuarto pero antes de seguir colocó su mano y su frente en esta con una expresión de tristeza, hace unos minutos habían vuelto a estar como lo hacían antes, ella sonriéndole y él disfrutando de verla así y con algo nuevo, nunca se imaginó lo que podían producir las caricias de su príncipe en su cuerpo pero debía despertar, si le creía que le dolía que su hermano menor lo odiara pero volver a creer en él era difícil.
Pero Amber no sabía que al mismo tiempo, Axel estaba de la misma forma en la misma puerta. Ambos corazones estaban dolidos y lo único que podría hacerlos sanar era el amor.
