¡Hola! Lamento no haber actualizado este en un tiempo, pero no se me ocurría como continuarla, aparte de que tuve que ponerme a trabajar por culpa de un regalo para el cual no me alcanzaba el dinero ahorrado. Desde aquí aviso, el 4 empiezan mis exámenes y desapareceré, por eso también este capítulo lo hice más largo, espero lo entiendan, disfrútenlo.

Estaba aburrida a morir. No podía creer que su madre la obligara a pasar por eso… aunque tampoco fue como si ella se negara, no cuando su querida melliza Yuzu, le rogo con sus ojos llenos de lágrimas que no quería estar sola. No era momento de arrepentirse, ya casi terminaba su pañuelo bordado.

Con una mirada orgullosa dirigió su vista hacia el pañuelo… ¿o sería mejor llamarlo retazo de tela mal cosido?

El K.K. de Kurosaki Karin estaba ahí, se notaba que eran las letras, delineadas de una forma grácil y elegante… "si lo ves de lejos y cerrando los ojos" pensó Karin. La realidad era… que tenía más habilidad en el futbol y en el manejo de la espada que en costura, "culpa de mi hermano" diría ella con su orgullo femenino, pero nadie la había forzado a entrenar con él; se notaba que decía K. K. pero las letras estaban algo chuecas y deformes.

Suspiro cansada, no pensaba repetirlo desde cero, que se quedara sí, no es como si fuera muy importante.

Miro a su hermana, ella estaba realmente feliz mientras movía sus dedos con agilidad, miro sus manos, jeje se notaba que no era lo suyo, se había picado con la aguja tantas veces que no las había contado, todo por apresurarse, eso le recordó…

-Yuzu

La chica de cabellos castaños dejo de coser y la miro- ¿Qué pasa Karin-chan?

-Ayer rete a un chico que dudo de mi fuerza- dijo con una mirada orgullosa

-Ohh pobre de él, no lo darás piedad ¿verdad?- le dijo mientras sonreía

-Exacto, y es esta tarde, necesito que me cubras

-¡Ah! No

Eso era raro, normalmente ella le miraba con ojos asustados, asentía y comenzaba a pensar un plan para que ella se escapara.

-¿Por qué Yuzu?

-Ya no está nii-chan para respaldarme cuando me dejen de creer, si te vas a meter en problemas… creo que sería divertido experimentarlos contigo

Eso la sorprendió, pero no la dejaría –no quiero que te metas en los mismo problemas que yo, así que no vas

-Iré, por favor Karin, ¡Nunca he salido sola!

Lo pensó, no quería que su hermana fuera, ella no sabía defenderse… rayos, no de nuevo, ¡todo menos los ojos llorosos!

-Está bien- después de todo, no la iba a dejar sola, la protegería –pero no te alejaras de mi

-¡Sí!

Dicho esto dejaron de coser y se dirigieron al cuarto de Karin muy untas mientras murmuraban –Vamos a ir a mi cuarto por yukatas normales

-¿Por qué?

-Si nos ven con esta ropa elegante, nos van a asaltar, nadie debe saber de dónde somos, sería peligroso

-Bueno… pero yo tengo mis yukatas

-Los tuyos son muy llamativos y no están ni un poco gastados, levantarían sospechas

-Ohh… que complicado debe ser allá afuera

-Ni creas, allá… es más sencillo que acá

Sonrió y siguió caminando.

Ya en su cuarto, sin mediar palabra, escogió para ella un yukata amarillo que no estaba muy sucio, lo suficiente para que no la vieran raro, ella uso uno gris y corto, le serviría para correr.

Cuando estuvieron vestidas, le señalo que hiciera silencio y abrió una ventana que daba al jardín trasero de la casa. Su pequeño balcón estaba lleno de plantas.

-Haz todo lo que yo haga

Y salto, pero antes de caer se sostuvo de la maleza, después, con un pequeño brinco, cayó limpiamente al suelo.

-Salta- susurro –no tengas miedo, yo te atrapo

Yuzu cerró los ojos, ella le había suplicado que la llevara, su orgullo Kurosaki le decía que no se echara atrás, confiaba en su hermana. Con ese pensamiento salto, y tal como dijo, la atrapo. Se sonrieron y continuaron su salida.

Corrieron hasta la pared del jardín, Karin trepo y ayudo a Yuzu a subir un muro, luego saltaron al otro lado cayendo sobre un arbusto, esquivaron guardias y repitieron el proceso.

Yuzu miro a su alrededor, desde la base de la colina donde estaban, el Rukongai se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Karin pensaba que le quedaba el nombre a la ciudad que rodeaba a la Soul Society, Rukongai, el valle de las almas errantes… todos ahí caminaban por su pequeño mundo buscando ser felices, distinto a como era adentro…

"nuestros cuerpos mueren, pero nuestras almas siempre viven entre lo que éramos"

Lindo ¿no?

Era el lema del país, desde hace miles de años, y gracias a eso, todos los nombres eran muy curiosos.

-Esto es maravilloso

Karin sonrió y tomo a su hermana de la mano –vamos, no queremos llegar tarde

Caminaron por las calles deteniéndose a cada rato porque Yuzu no paraba de admirar las cosas. Cuando al fin llegaron al campo y bajaron las escaleras, un grupo de chicos se reunió alrededor de las gemelas, eran las personas con las que se juntaba a jugar cada vez que se escapaba, le había comentado en las escaleras Karin a Yuzu.

Todos hablaron al mismo tiempo preguntándole porque no había ido en un tiempo, pero la pregunta que más le llego a la cabeza fue -¿Cómo hiciste que Hitsugaya jugara?

-¿eh?

-siempre nos rechaza cuando venimos, aun así nos mira desde la colina de allá- dijo señalando una colina que no había notado nunca.

-nunca lo he notado

-siempre se va una hora antes de que llegues

-curioso- comento Yuzu. Al instante todos repararon en ella, era la primera vez que les hablaba una chica tan bonita, pero antes de que se les ocurriera acosarla, Karin les dio un golpe a cada uno en la cabeza.

-cálmense, es mi hermana, me quiso acompañar.

-un gusto, soy Yuzu K- Karin le tapó la boca y susurro –no digas nuestro apellido

Después de una breve conversación, Karin camino hacia las escaleras, estaba llegando el pequeño peliblanco en un yukata azul pálido.

-Hola Toshiro

-Hola Kurosaki

-Llámame por mi nombre

-No

-Te lo pido como rival- Toshiro abrió los ojos sorprendidos, conque rival ¿eh? –si mis compañeros se enteran de mi apellido… creo que se incomodaran de mi presencia

-Lo dudo, saben que mi tía es teniente

-¿Tu tía es teniente?

-¿Apenas te enteras?- pregunto exaltado – ¿Cómo crees que puedo entrar en los escuadrones?

-Perdón perdón, no lo había pensado- que bueno que hayas venido chibi

¿Chibi?

Una vena se resaltó en la frente del peliblanco –Si te gano en este reto… no me volverás a llamar así, nunca

Karin sonrió –ohh condiciones, bueno- lo miro a los ojos –pero si gano, me reconocerás como más fuerte que tu

-Hecho

Estrecharon sus manos.

-Hecho

Caminaron hacia sus compañeros, que, al ver las caras serias de ambos, decidieron apartarse y subieron juntos a las gradas que estaban al lado de las escaleras.

-las reglas

-el primero en meter un gol, simple

-bueno

El balón estaba en medio, el viento soplo, se prepararon y gritaron al mismo tiempo –comienza

Ella ataco primero tratando de hacer una finta, el la esquivo fácilmente rodando el balón que recién había obtenido para después patearlo sobre la cabeza de la morena, ella salto y lo recupero con un cabezazo que le entrego el balón al pecho del peliblanco, el trato de eludirla pero no lo lograba. Así continúo durante media hora, ninguno avanzaba, ninguno retrocedía.

Ya estaban agotados, ambos sudaban. Se miraban a los ojos y lo admitían, "es un digno rival".

Ella se lanzó, sin fuerzas, genial, lo estaba conseguido, estaba avanzando de él, pero el, oh, no se iba a dejar. Saco fuerzas de quien sabe dónde y con una finta rápida se lo arrebato, lanzo una patada con lo que quedaba de sus fuerzas, Karin se volteó y tropezó a tiempo de ver como el balón entraba en la portería…

Silencio, de nuevo ese silencio que los reconfortaba.

Toshiro había ganado, era muy fuerte, era increíble la última jugada que realizo, digno de admiración… le habría dicho eso, pero era una orgullosa, tristemente también sabia reconocer la derrota.

-Tienes mis respetos

Toshiro sonrió y cayo de cara al suelo, el piso de tierra estaba frio, como lo adoraba… espera, ¿Tenía los respetos de una Kurosaki? ¿Se había vuelto loco?

-¿Qué dijiste?

-Lo reconozco, me has ganado Toshiro

-Es Hitsu- ya no lo llamaba pequeño… quizá se lo podía dejar pasar –bueno, gracias

Ambos quedaron sentados uno frente a otro

-Tu cara está sucia- señalo Karin

-Mmm… es lo natural- le respondió Toshiro –la tuya también está sucia, fue un buen juego

Ella saco de su yukata dos pañuelos, uno lo tomo, se limpió y lo guardo, pero el otro…

-Toma- le dijo tendiéndole el pañuelo que le había costado pesadillas coser.

El dudo. ¿Era correcto aceptar una prenda de "doncella"?

-¡Tómala antes de que me arrepienta!- le grito, lanzándosela a la cara.

El aturdido se quedó sentado. Ella, ruborizada se levantó, golpeo sus mejillas, miro a su hermana y la llamo para irse a su casa.

Se quitó el pañuelo de la cara y lo observo, tenía una costura… K. K… Kurosaki Karin ¿eh? Era la primera vez que veía esa clase de bordados, no eran como los de su abuela, ¿será un estilo nuevo?

Karin antes de alcanzar a su hermana en las escaleras de la cancha, se paró y le hablo al peliblanco que no había tomado la decisión de levantarse, todavía en shock.

-No te equivoques, no pienses que es una muestra de cariño- le grito – es una muestra de que eres el primero en derrotarme, tómalo con orgullo- se volteó y le dedico una sonrisa única –algún día lo recuperare, ¡el día en que te derrote me lo regresaras!

Se fue corriendo dejándolo admirar su figura bañada por el atardecer.

Se levantó, esa chica sí que era rara.

Miro el pañuelo ¿conque ella quería recuperarlo? No pensaba dejárselo fácil…

-nee, parece que Hitsugaya tiene novia~

Al peliblanco le saltaron las venas- ¡Se equivocan! ¡Quien saldría con una chica tan agresiva!

-tu

-¡Nunca! No soy masoquista

Todos los chicos se miraron entre si y se soltaron a reír –no puedes estar tan seguro

Nunca, jamás, ni en sus más locos sueños. SOLO MUERTO.

Ni en sus peores sueños saldría con esa niña tan loca, ni siquiera sabía si podía llamarla niña!

Mientras gritaba internamente y trataba de mantener su semblante frio, guardo el pañuelo inconscientemente dentro de su yukata.

No se si publique antes de año nuevo, asi que... ¡FELIZ AÑO NUEVO!