Ya caída la noche estábamos casi dormidos.

-Alec…-dijo mi hermana muy bajito. -hermano, tengo sed, quiero agua.

-no te preocupes pequeña, iré a ver si puedo salir. -dije un poco angustiado, ya que estábamos encerrados, y bueno… me levante de la cama y cuando llegue a la puerta intente abrirla, y cuando era lógico aun seguíamos encerrados busque un pequeño gancho que a veces Jane solía usar en su cabello, el cual le había regalado hace un año, lo tome y metí la punta por la cerradura y abrí.

-Wow -dije sorprendido y Jane me escucho.

-Abriste la puerta… ¿Alec?

-Si- dije mientras abría con mucho cuidado para que nuestros padres no escucharan mientras abría lentamente. Mire a Jane y le indique poniendo mi dedo en mis labios que guardara silencio.

-Shh... Iré por agua y por algo de comer, no salgas ¿entendido? -ella asintió y me miro preocupada, sabia que al igual que yo, nos asustaba la idea de que me descubrieran… de ser así no me gustaba imaginar lo que esta vez ellos harían, Salí y al parecer ellos discutían en la sala, mi misión era la cocina y no había problema a manos que ellos fueran a beber agua o a cenar, no me intereso su conversación…hasta ese momento había entrado a la cocina y tome pan y llene un vaso con agua y Salí pero me detuve al escuchar una frase que hizo que me detuviera hipsofacto.

-los entregaremos, no queda otra salida… vendrán por ellos en la mañana… ¿entregarnos? … ¿a quien?, ¿A dónde?, pensé y me detuve a escuchar mas.

- pero aun así, ellos siguen siendo nuestros hijos, no crees que nos estamos…

-NO; -dijo tajante el hombre que se suponía que era nuestro padre, .No te das cuenta, ellos no están bien hay algo en ellos que es malo, ¿No te das cuenta?, ellos son monstruos y mañana será decisivo.

-esta bien,-…- las lagrimas rodaron por mis mejillas, inevitablemente comencé a temblar, un odio insoportable invadió mis sentimientos… así que nos mataran… así que ya todo estaba terminado para mi y para mi hermana, hui de hay y subí las escaleras casi cayendo y entre a la habitación cerrando nuevamente la puerta.

-¿Alec?, hermano que tienes, -y dejando las cosas en la mesita donde solíamos dibujar y me tomo de la cara.

-Hermano que tienes, te descubrieron, ¿te hicieron algo?,… ¿Alec? -la tome de los hombros y luego la abrace con fuerza, sabia que esto era inevitable, y que ambos moriríamos, mi vida no me interesaba sin embargo en mis brazos estaba lo que si me importaba, y que tal si sufríamos para poder morir, ¿Qué nos harían?, ¿Qué nos depararía mañana?...

A la mañana siguiente nuestra madre fue a despertarnos, no habíamos podido dormir casi en toda la noche y no estábamos muy bien, no le había mencionado nada a Jane y ella no sabia lo que ahora se nos venia encima.

-levántense niños van a salir quiero que se vistan y se levanten, no tarden. -hablaba nuestra progenitora como si estuviera…. ¿triste?, no… solo era su culpa por entregar a sus propios hijos a su muerte…y entonces le llame.

-Mama, -ella se detuvo sin mirarnos, -dime hijo- ¿A dónde iremos? -ella no respondió y salió sin mirarnos.

-Alec… ¿tu escuchaste algo anoche, verdad?, ¿A dónde iremos?

-no lo se… -no pude mirarla, y ella me abrazo. -Pase lo que pase, hermanito yo nunca te dejare… yo siempre estaré para ti, y tu para mi, y nadie ni nada nos separara, siempre juntos, aun después de la muerte. -prometió. Esas palabras traspasaron mi corazón… "aun después de la muerte" sentí un nudo en la garganta.

-siempre hermana- prometí y enlace mis dedos con los suyos, cerrando nuestra promesa. -siempre juntos. Terminamos de vestirnos y bajamos las escaleras tomados de las manos, para nuestra sorpresa abajo nos esperaban el cura que ayer nos había sacado de la iglesia, y nuestros padres el nos miro con miedo y odio ambos mezclados en sus ojos color café.

-No, por favor, no dejes que nos lleve…mama... -Jane comenzó a aferrarse a mí, mirando con temor a aquel hombre…

-No Alec, -ella me abrazo aferrándose a mi y las lagrimas rodaron por sus mejillas...-mama…-miro a nuestra madre con una mirada que me rompió el corazón…

-papa...-solo lo miramos un segundo, su mirada era mas fría…

Ambos sabíamos que había llegado la hora… ellos se saldrían con la suya