Había transcurrido ya un año desde la aparición de Moroha en ese futuro extraño…
El pueblo en el que vivían estaba siendo arrasado por monstruos, y ellos al ser granjeros, leñadores, pescadores y cazadores, apenas podían mantener el ritmo contra estos, siendo que necesitaban a un aventurero que los salve, uno de los cazadores más rápido, fue enviado hacia Orario para mandar ayuda, pues no confiaban en los que se encontraban en campamentos fuera de las ciudades, pues no eran más que bandidos buscando extorsionarlos, pero aun así, no se esperaba que lograse llegar en aproximadamente tres horas y volver en otras tres tardando seis horas de ida y vuelta, ya que los monstruos llegaban por varias oleadas, que cada vez empeoraba, pero ellos tenían esperanzas en que podrían resistir. Moroha, que era consciente de los peligros que acechaban en el bosque, se había propuesto a seguir un entrenamiento para no perder habilidad, pues no permitiría que las personas del pueblo, que lo habían aceptado con los brazos abiertos, mueran… seamos sinceros, los monstruos no eran fuertes, él temía de que el Ancient Dragon volviese a aparecer, y no poder hacer algo para detenerlo. Su entrenamiento era de cuatros horas al día, durante las 18:00 (media tarde) y 22:00 (noche) porque en horarios de la mañana, él se despertaba a las 04:00 (madrugada) para ir a trabajar junto a su nuevo abuelo, hasta el mediodía, para luego pasar tiempo con su hermanito, ya sea jugar a que el pequeño era un aventurero poderoso y él un malvado villano que buscaba destruir el mundo, las infancias de ambos nunca fueron agradables, pues perdieron a sus padres a temprana edad, pero él se prometió que, durante lo que le restaba de niñez al peliblanco, haría lo posible para que sea feliz y esté seguro de los peligros exteriores.
Su entrenamiento ya estaba por terminar, y cuando se disponía a regresar, escuchó a un niño corriendo mientras jadeaba del cansancio, y él por instinto gritó –BE~LL!- comenzando a correr en la dirección de la que vino el sonido.
Bell se encontraba huyendo de tres monstruos en forma de perros de tamaño equivalentes a un gran danés, y al escuchar el grito de su hermano, respondió –NII-SA~~~N!- y al descuidarse, tropezó, permitiendo que los monstruos, que eran "Perros Infernales", se acerquen, y mientras cerró los ojos en el momento que estaban por abalanzársele encima.
Justo en ese momento, se escuchó un grito que decía –Ven, Saratiga~~!- y se les adelantó, haciendo completamente pedazos a los tres monstruos en menos de un parpadeo, y para cuando Bell abrió los ojos, vió a Moroha parado en frente de él, con su espada posada en su homrbo mientras le sonreía felizmente porque esté seguro.
Bell se abalanzó en un abrazó mientras lloraba diciendo entre sollozos –Los monstruos *snif* están atacando el *snif* pueblo.- sin dudarlo, el mayor correspondió el abrazo unos segundos antes de liberarlo.
Se paró dándose la vuelta y poniéndose de cuclillas, diciendo –Súbete, iremos rápido hacia allí!- el ojirojo asintió y se subió en la espalda de éste, que se puso en pie sin problemas, decidido a no perder más tiempo, recitó, para sorpresa de su hermanito –¡Decree's Weight!- y salió volando a su máxima velocidad, sujetando fuertemente a su acompañante para que no caiga, al llegar vió como los aldeanos eran rodeados por los monstruos, hasta que en un eco se escuchó el siguiente hechizo –Las cadenas del Infierno nunca liberan a los muertos. ¡Bind!- atrapando con cadenas a todas las bestias e inmovilizándolas, hasta que vieron como reflejos del nuevo nieto del anciano tan conocido y querido en la aldea apareció a los lados de las bestias, rodeado de un aura blanca, que ellos no conocían, acabó con todos de una estocada, usando su habilidad de Praana llamada "Jinsokutsu" para desplazarse fácilmente de uno a otro.
Al acabar, un joven de cabello blanco que los aldeanos sabían que era su hermano menor saltó y lo abrazó por la espalda haciendo que caiga de cara al suelo mientras un poco más y gritaba –ERES MUY FUERTE, MOROHA-NII.- y todos se acercaban a felicitarlo.
En el momento que logró pararse, puso orden y mandó a varios grupos para que busquen por heridos, haciendo que todos se reúnan en el centro del pueblo, hasta que escuchó una voz detrás de él que decía –Bien hecho, hijo, seguramente serás un gran héroe algún día.- escuchó a quien el comenzó a considerar como abuelo y antes de poder replicar en agradecimiento, añadió –Y las chicas te llegarán por montones.- haciendo que a todos los que escucharon, incluyendo a Moroha, les cayerá una gota de sudor por la nuca mientras sonreían.
Bueno, a todos a excepción de Bell, que tenía los ojos como estrella, diciendo –En serio?- Moroha tratando de negar, fue eclipsado por su abuelo que asintió muy serio provocando que reaccione de la manera que muchos ya esperaban –Entréname, por favor, Nii-sama!-
Cuatro horas después del ataque de los monstruos al pueblo agrícola…
Dándole crédito al cazador, por haber hecho el viaje aún más rápido de lo que se esperaba, habían llegado un grupo de tres chicas aventureras que pertenecían a la fuerza de policías que mantenía el orden en Orario, que eran miembros de la Familia Astrea [N/A: digo solo tres porque son las únicas nombradas, Alise Lovell (Humana de cabello rojo), Gojouno Kaguya (no se sabe sobre ella, así que supongamos que es una prum de cabello marrón) y Ryuu Lion] entre ellos se encontraba una humana de tez blanca y cabello escarlata atado en forma de cola de caballo con un estoque, una prum bastante pequeña de tez a penas llegando a morena con cabello medianamente corto y marrón con dos dagas pero, quien más le llamó la atención del grupo, fue una joven elfa, de tez pálida y cabello dorado y corto, con dos espadas cortas y una larga de madera, Moroha quedó embelesado por esa visión y atónito al ver las orejas de la chica, que indicaban que era de un elfo, que al ver a los aldeanos a salvo, se sorprendió, pues no pensaban que habría alguien capaz de repeler monstruos en ese pueblo, y al preguntar si lo conocían, los pobladores simplemente negaron diciendo que era un viajero, siendo que entre los pobladores habían decidido no contar sobre lo que vieron, por seguridad, pues aún hay dioses que podrían querer "reclutar", de mala manera, a su salvador si se esparce el rumor de que existe alguien así.
Desde que Haimura llegó, él no había preguntado demasiado sobre ese mundo, pues pensó que lo único que había cambiado era la geografía del planeta, mientras que las razas, sin contar a los dioses que descendieron, seguían variando entre Asiáticos, Europeos, Americanos, Africanos, no se esperaba que se hayan añadido los elfos, y sujetó a Bell, alejándolo de la vista de los demás, y le preguntó –Esa chica, sus orejas son extrañas…- dijo confundido.
Si hubiese alguien mirando, podría jurar que un signo de interrogación apareció sobre la cabeza de Bell mientras decía –Es que es una elfa.- dejando de piedra a Moroha.
Cuando recuperó la compostura, contestó algo sarcástico –Sólo falta que me digas que también hay enanos…- pero no se esperaba la siguiente respuesta.
El ojirojo asintió –A demás de elfos y enanos, también sé que hay Altos Elfos, Prum, Hombres Lobos, Amazonas, Cientropes, Hombres Tigre y algunos otros.- literalmente, parecía que el ojivioleta había visto a los ojos de la Gorgona, pues quedó inmóvil durante varios minutos, hasta que el peliblanco decidió irse mientras se encogía de hombros y decía –Iré a ver a Oji-san.-
Un grupo de niños y niñas en el que los mayores no superaban los siete años se acercó al inerte héroe, y le dijeron en unísono –Gracias por salvarnos, Onii-chan!- mientras hacían una reverencia.
Al escuchar las voces de los niños, volvió en sí, y sintió que alguien lo vigilaba, pero no tenía otra opción más que responderle a los niños, -De nada pequeños, no duden que yo siempre los protegeré de los peligros, aunque no puedan verme.- su sonrisa fue tan cálida que los pequeños asentían muy alegres y las pequeñas del grupo se sonrojaron mientras miraban apenadas al suelo…
Pero no eran las únicas, pues la elfa pelidorada de ojos azules que lo espiaba, comenzó a sentir calidez en sus mejillas y pecho, -(Qué es este sentimiento tan extraño?)- y en el momento que se estaban retirando los niños después de una breve charla vió que el joven susurró algo antes de quedar inconsciente.
Moroha se acercó y miró cada detalle de su rostro, una extraña fuerza hizo que acerque su mano y acaricie su oreja que, aun estando inconsciente, provocó que suelte un leve gemido mientras su rostro angelical se tornaba de un leve tono rosado y él nervioso, sudando a mares, susurró –Di-discúlpame por eso!- mientras hizo una reverencia, para luego cargarla como princesa llevándola hacia sus compañeras.
Ella inconsciente, comenzó a sentir una extraña calidez en su cuerpo, -(Qu-qué… suce-sucede?)- pudo pensar mientras abrió levemente los ojos y volvió a pasar a la inconsciencia, no sin antes ver un mechón blanco.
Los pobladores al ver a su Héroe con una joven dormida en sus brazos, comenzaron a mirarlo pícaramente mientras algunos silbaban burlándose haciendo que éste se sonrojara –No es lo que ustedes piensan!- contestó, y pudo jurar que los rostros de éstos decían "Si, claro".
Siguió caminando por unos minutos, hasta que de la nada fue rodeado por las compañeras de la elfa, que tenían una daga en su cuello, y estaba más que seguro que sentía algo puntiagudo tanto en su trasero, como algo filoso cerca de su miembro, mientras éste sudaba a mares escuchó –Qué le hiciste, maldito?-
Éste se encontraba inmóvil, pues sabía que si daba un leve movimiento perdía ya sea la cabeza, el miembro o la virginidad, y ninguna de estas opciones eran tentadoras y como podía, intentó balbucear algo, hasta que se percató de que la elfa se despertaba, y la pelirroja que tenía su cabello atado en una cola de caballo y en su mano un estoque apuntando al trasero del pelivioleta, preguntó –Estás bien, Lion?- mientras acercaba más su estoque provocando que el ojivioleta cierre sus ojos y apriete sus nalgas –Éste pervertido abusó de ti?-
La ojiazul, que se frotó los ojos, se sonrojó al ver la posición en la que estaba, pues estaba siendo cargada como princesa por nuestro héroe, que trataba de mostrarse tranquilo por fuera, pero se encontraba sentado en posición fetal con una cara blanca y lágrimas al estilo anime por dentro, hasta que fue bajada gentilmente a pesar de estar inmovilizado, y él respondió –La encontré inconsciente, y reconocí que vino con ustedes… entonces la cargué y decidí traerla.-
Era aproximadamente las 04:00 a.m. y los pobladores se encontraban durmiendo en futones que tiraron en el centro de la aldea, pues decidieron no separarse por el resto de la noche para estar seguros de que no sucedía otro ataque, y cerca de la fogata, se encontraba cierto pelivioleta atado de pies y brazos en un poste... sí, básicamente su primer interacción con los aventureros de Orario fue… "problemática", por decir algo no tan feo.
