3er. Capítulo "Bloodstained Hearth" - Darren Hayes

Han de decir que como jodo, pero estoy impaciente por recibir sus comentarios!

Please déjen review! :D


Bloodstained Heart

-Su vuelo se atrasó una hora, Señor y Señora Cullen. Estamos tratando de arreglar el problema con la aerolínea.

-No se moleste, no tenemos prisa - contestó Edward a la recepcionista.

Ella, al igual que todas, se embobaba con la cara de mi esposo. La verdad es que no lo entendía.

-Iré a comprar un poco de café, ¿quieres que te traiga algo? - le pregunté.

-No, iré a comprar cigarros. Nos vemos aquí en un rato más.

-De acuerdo - finalicé.

Iba de camino a la cafetería cuando escuché llorar a una niña. La busqué entre la multitud y mi sorpresa fue grande al ver que Edward se incó junto a ella para tranquilizarla. Una mujer preocupada se acercó a ellos, seguramente era la madre de la pequeña. Conversaron unos segundos, la niña le plantó un beso en la mejilla a Edward y las dos se alejaron de él.

Sentí una sensación de cariño y ternura.

Edward era un hombre de mundo, muy bien educado. ¿Porqué no me podía enamorar de él? ¿Porqué no sentía ningún tipo de atracción?

Mi mente viajó 10 años, me imaginaba una hermosa casa en primavera, dos niñas pequeñas corrían hacia Edward, que acababa de llegar del trabajo. Él las besaba y volteaba a verme sonriendo.

Ésa era la vida que yo soñaba, pero lamentablemente sentía que Edward no estaba o no debía estar conmigo. Él no formaba parte de mi sueño.

Una vez más regresé a mi realidad.

Decidí que no quería ser miserable, intentaría tener una vida de calidad junto a Edward, tal vez no me enamoraría de él pero, como él lo había dicho antes, ¿porqué no ser amigos?

Compré dos cafés y regresé a la sala de espera.

-Te compré un poco de café, te noto un poco cansado - titubeé

-Gracias, sí, si lo estoy. Hay mucho trabajo atrasado en el hospital y no quería estar estresado el día de hoy - me comentó dándole un sorbo al café.

Seguimos platicando por más de media hora sobre sus planes en Forks hasta que el altavoz anunció nuestro vuelo.

-¿Estás lista? - me dijo tomándo mi maleta.

-Sí, desde luego - sonreí.

El vuelo de Londres a Washington duró más de 12 horas, Edward durmió la mayor parte del vuelo, cosa que no me molestó porque así no tenía que fingir indiferencia por nuestro nuevo hogar.

Desde luego que estaba nerviosa, ésa noche sería nuestra noche de bodas y la verdad no sabía si Edward me pediría dar ese paso o sí yo estaría dispuesta a darlo.

Aterrizamos, y justo cuando fuimos a la zona de equipaje escuché a Edward hablar por celular una vez más.

-Seth nos está esperando afuera, aún nos quedan dos horas de viaje en automóvil antes de llegar a Forks.

-Bien - fue lo único que pude decir, el sueño me estaba venciendo, pero sabía que aún podía aguantar el viaje en carretera.