Domo mina-san! ^ ^

Muchísimas gracias por todos sus reviews : D

Lamento la tardanza, sin embargo tener novio requiere tiempo y dedicación tambien ^ / / / ^

Bien, ¡aquí el tercer capítulo! Donde aparecen nuevos personajes ^ ^

Inazuma Eleven GO! ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Level 5.


Capítulo III: ¿El nuevo violinista?

Kirino salía de su casa, con el estuche de su violín al hombro.

-¡Hasta luego, hermana!- exclamó el chico tras cerrar la puerta y caminar en dirección a la Academia.

El de pelo rosa observó como unos chicos se acercaron a él. Claramente era una pandilla, que buscaba aprovecharse de la gente a esas horas tempranas de la mañana.

-Mira qué guapa, ¿qué hace sola en la calle?- preguntó uno a viva voz. Kirino apretó los puños con fuerza.

-Es toda una monada.- dijo otro. Kirino sintió como uno lo agarraba del hombro. El de pelo rosa intento soltarse, mas no lo logró.

-Tranquila, no te va a doler…

-¡Pero a ti sí!- exclamó el violinista tras patear al chico en su zona baja y salir corriendo. "Como odio que molesten a las chicas tanto…" pensó Ranmaru mientras corría como alma que lleva el diablo.

De pronto, chocó con otra persona.

-¡Ah!- exclamó cayendo al suelo.- D-Disculpe…

-¿Kirino-kun?- preguntó la voz de una dulce chica que ya conocía. Kirino abrió los ojos y se puso de pie, para luego admirar la figura al frente suyo.

-¿Akane-chan?- preguntó.- ¿Qué haces aquí?

La chica sonrió y recogió un estuche alargado, donde traía un clarinete, que Kirino conocía a la perfección, desde el sonido que emitía, hasta el detallado decorado de plata con el que había sido fabricado.

-Bueno, resulta que el director ha decidido darme una oportunidad, y ha librado vacantes, por lo que me ha dejado seleccionada en la Academia.- relató la chica. Kirino sonrió.

-Vaya, no sabes lo feliz que me hace escuchar eso.- le comentó Ranmaru. Luego desvió la mirada algo preocupado.- De todas formas, este año las cosas están más estrictas. Ha llegado una profesora nueva… bueno, es un conjunto de muchas cosas.

-¿Hay nuevos chicos?- preguntó la de trenzas.

-Supuestamente dos. Uno no llegó ayer, pero se supone que era un violinista.- dijo Kirino.- El otro era un pianista, Shindou Takuto.

-¿Y era un buen pianista?

-Era fantástico, debes escucharlo tú misma.- dijo el de pelo rosa. Luego miró hacia el frente.- Y mira que oportuno es… ¡Shindou!

El de ojos carmesí miró al frente, reconociendo a Kirino. Una vez que estuvieron frente a frente, se percató de la chica que acompañaba al de pelo rosa.

-Déjenme presentarlos.- dijo Kirino. Akane se quedó maravillada viendo a Takuto, mientras que él tan solo intentaba ser agradable.- Akane-chan, él es Shindou Takuto, la persona de la que te hablé hace poco. Shindou, ella es Akane Yamana, una amiga de la infancia. Toca el clarinete, y a partir de hoy irá como compañera de clase nuestra.

-Un gusto, Akane-san.- extendió una mano Takuto, sin embargo, la chica no respondió, siguió viéndolo embobada.- ¿A-Akane…san?

-¿Akane-chan?- preguntó Kirino. El chico agitó una de sus manos frente a la chica.- ¡Akane! ¡Reacciona!

-Es guapísimo…- dijo la chica al fin sin despegar los ojos de Shindou, quien se sonrojo a más no poder, mientras que Kirino sentía una opresión en el pecho.

-G-Gracias por el cumplido, Akane-san.- dijo Shindou sonrojado e intentando recobrar la postura.- M-Me parece… una chica muy bella, de igual forma.

-Shindou-sama cree que soy linda…- dijo la chica. Kirino frunció el ceño.

-¿Sama?- preguntó el de pelo rosa.

-¡Vamos!- exclamó Kirino tomando de la mano a Shindou y arrastrándolo hacia la Academia.- ¡De lo contrario llegaremos tarde!

-H-Hai…- contestó el castaño inseguro. Akane siguió a ambos.


Kirino llegó al salón junto a Shindou y Akane. Por suerte, la profesora aún no había llegado. Los chicos se acercaron a Akane.

-¡Genial!- exclamó Hamano.- ¡Una chica nueva!

-Chicos, ella es Akane Yamana.- la presentó Kirino.

-Un gusto conocerlos.- saludó la chica. Todos sonrieron. De pronto, una chica de cabello naranja pasó por entremedio de todos.

-¡Al fin!- exclamó la chica. Akane la miró con curiosidad.- ¡Otra chica con la cual compartir!

-Midori…- todos observaron a la susodicha. Akane sonrió amistosamente.

-Un gusto conocerte, Midori-chan.- dijo la de trenzas con sencillez.

-¡Vamos!- exclamó Midori arrastrándola hasta su puesto.

-¡Sí!- exclamó Akane sonriendo. A todos les resbaló una gota de la cabeza.

-¿Cómo es tan optimista…?- preguntó la gran mayoría.

Hamano se acercó a Kirino.

-¿Qué tal la tarde de ayer?- preguntó con tono pícaro. Kirino se sonrojó.

-¿A qué te refieres?- preguntó el de pelo rosa.

-A que si pasó algo entre ustedes dos.- dijo el chico moviendo las cejas de arriba hacia abajo.

-¡No pasó nada!- exclamó Kirino sonrojado.- Que ustedes sean unos pervertidos no significa que yo vaya a cometer algo… algo tan…

-¿Algo como qué?- preguntó Minamisawa.

-N-N-No sé…- respondió nervioso el de pelo rosa. Minamisawa y Hamano se acercaron a él.

-Cosas como…- ambos le empezaron a susurrar todo tipo de obscenidades, haciendo que el chico se sonrojara cada vez más.- ¿Algo como eso?- rieron ambos.

-¡PERVERTIDOS!- reclamó Ranmaru.

-¿Estás bien, Kirino-kun?- preguntó Shindou. Kirino suspiró.

-C-Claro.- respondió el violinista.

-Ahora que tú estás cerca, podrá practicar todo lo que le hemos aconsejado con Minamisawa.- dijo Hamano. Kirino volvió a sonrojarse.- ¿No es así, Kirino-kun?

-¡AHHHH!- gritó avergonzado Ranmaru mientras que los otros dos estallaban en risa.

-Bien, chicos. Tomen asiento.- dijo la profesora entrando.- Bien, como ya han visto, tenemos una alumna nueva en la Academia. Para quienes no la conozcan, ella es Akane Yamana. Espero que le den la bienvenida como es merecido.

-¡Yo ya le he dado la bienvenida!- exclamó Midori orgullosa.

-La arrastró por el salón hasta su banco, esa no es una bienvenida muy grata que digamos.- dijo Hayami desde su puesto.

-Bien, chicos.- dijo la profesora tras sonreír.- Empecemos con la clase.


Una vez que terminó la clase, todos se dirigieron al comedor. La clase había sido mucho más divertida de lo que ellos pensaban.

Una vez que llegaron al comedor, el grupo se separó. Kurama y Minamisawa se sentaron juntos, mientras que Hayami y Hamano hacían lo mismo. Shindou se sentó junto a Kirino, como lo había hecho el día anterior.

-Shindou…- dijo Kirino captando la atención del pianista.- No te debes sentir obligado a sentarte solo conmigo. Si quieres, puedes sentarte con el resto. Por mí está bien…

-N-No, bueno…- Shindou miró su almuerzo algo nervioso.- Al resto no lo conozco tan bien como a ti. Prefiero estar contigo.

-Y-Ya veo.- Ranmaru se sonrojó un poco.

-¡Kirino-sempai, Shindou-sempai!- la voz de Tenma interrumpió la conversación de ambos. El chico de ojos grises se acercó a la mesa de los sempai, junto a Nishizono y otro extraño chico, de ojos verdes y pelo celeste.- ¡Queremos presentarles a alguien!

-¡Sí!- afirmó Shinsuke sonriendo.

-¡Él es el nuevo violinista del cual todos hablaban ayer!- exclamó Tenma poniendo al chico de ojos verdes al frente suyo.- ¡Su nombre es Kariya Masaki!

-Ya veo.- dijo Kirino. Le dirigió una sonrisa a Kariya.- Un gusto conocerte.

-Claro.- dijo el chico. Luego se acercó a Shindou y sonrió maliciosamente.

-¿Nos podemos sentar?- preguntó Tenma.

-Adelante.- dijo Kirino. Los de primaria se sentaron y se sirvieron el almuerzo que tanto ansiaban.

Kirino observó al nuevo chico. Kariya Masaki. De vez en cuando lo miraba de mala manera, como si hubiese hecho algo malo. Aparte de presumir el saber tocar violín… Era un engreído. Simplemente, no lograba tolerar a aquellas personas con esa actitud.

La hora del almuerzo terminó. Todos se levantaron de sus lugares y se dirigieron a sus salones correspondientes.

Unos chicos miraron a Shindou, riendo. Kirino se percató de ello. ¿De qué estarían riendo? Seguramente estarían molestando a Shindou, como habitualmente hacían desde el día anterior. Shindou cruzó el portón que daba con el pasillo.

-¡Ahora!- exclamó un chico. Unos chicos jalaron una cuerda, dejando caer un balde repleto de agua sobre el pianista.

Kirino miró perplejo la situación, mientras que el resto se dedicaba a reírse. Incluyendo a quienes eran sus compañeros de curso, y hasta ese momento amigos.

-¡Shindou!- exclamó Kirino preocupado mientras que se acercaba a él.- ¿Te encuentras bien?

-S-Sí…- respondió con la mirada baja.- N-No ha sido nada, no te preocupes…

-Vamos, debes ir a cambiarte.- dijo Kirino.

-¡No se moleste, sempai!- exclamó Kariya.- Yo lo llevaré a cambiarse. Usted no pierda su clase. Mejor explíquele a la maestra lo sucedido.

-Kariya…- dijo Kirino admirado. Quizás se había equivocado respecto a su compañero de Academia. Sonrió.- Bien, los dejo en tus manos. Gracias.

-No hay de qué.- dijo el de pelo celeste mientras que avanzaba junto a Takuto hacia el baño de hombres.

Kariya miraba como Shindou no decía ni una sola palabra. El de primaria solo sonreía maliciosamente. Todo iba de acuerdo a su plan. Luego, observó a una mujer de pelo rubio amarrado en una coleta. Tenía los ojos celestes y llevaba un vestido blanco puesto. Se acercó a observar a Shindou.

-Cielos, pobrecillo.- dijo la mujer preocupada. Luego vio a Kariya.- ¿Él está bien?

-Sí.- dijo Kariya.- No se preocupe, maestra. Tan solo le han jugado una bromita.

-¿Una broma?- preguntó la mujer alzando una ceja.- ¿De qué tipo?

-Le han mojado con un balde con agua.- explicó Kariya. La mujer puso una expresión de molestia.

-¿Qué? ¿Y quién ha sido el que ha hecho eso?- preguntó molesta. Kariya negó con la cabeza.

-No lo sé. ¿Quién sería capaz de hacer algo tan malvado?- preguntó el chico hipócritamente. "El maestro y el más inteligente. En pocas palabras, yo" pensó el de pelo celeste orgulloso.

-Uhm…- la mujer miró a todos lados, sin saber qué hacer.

-¡Cherryl!- lo llamó un maestro de cabello rojo y lentes negros.

-Hiroto…- dijo la mujer acercándose al maestro y contándole lo ocurrido.

-Entendido.- dijo el maestro. Luego, miró a Kariya y Shindou.- Ustedes dos, síganme.

-Sí.- respondió Kariya. Shindou solo avanzó en silencio.

El maestro fue a uno de los casilleros y sacó un uniforme, idéntico al de la Academia. Se lo extendió a Shindou.

-Este debería quedarte bien.- dijo el hombre.- Ve a cambiarte. Si sigues mojado podrías coger un resfriado.

El pianista lo miró y asintió con la cabeza, pero siguió sin emitir ni una sola palabra.

Kariya y él salieron de la oficina, entrando al baño luego. El de primaria sonrió, pues todo iba de acuerdo a su magnífico plan. Cerró la puerta del baño. Miró como Shindou entraba a cambiarse.

El de pelo celeste decidió entablar una conversación.

-Takuto-sempai, ¿quién cree que puede haberle jugado esa broma?- preguntó Kariya. No hubo respuesta.- B-Bueno, me imagino que debe haber sido alguien que lo conoce.

-¿Cómo quién?- preguntó Shindou saliendo del baño. Kariya se volteó, sonriendo.

-No lo sé… Am… ¿Kirino-sempai, quizás?- sugirió el muchacho. Shindou abrió los ojos de par en par, volteándose a ver a Kariya, claramente molesto.

-¿Qué?- preguntó el pianista.- ¡Eso es imposible!

-Nada es imposible.- contraatacó el de primaria.- Bueno, le explico mi teoría. Kirino-sempai ha sido el único en ir a su casa, ¿no es así? Es el único que ha sido lo suficientemente cercano a usted para poder… ¿cómo decirlo…?

-¿A qué quieres llegar?- preguntó Shindou yendo al grano.

"Vaya, esto será mucho más fácil de lo que pensé" se dijo el de pelo celeste para sus adentros.

-Bueno… ¿y si Kirino-sempai le estuviese envidiando?- preguntó Kariya. Shindou se sorprendió, pero luego negó con la cabeza.

-N-No… Él es un gran amigo.- dijo Shindou.- El jamás habría hecho algo como eso.

-¿Y si quizás lo envidia? Es decir… Usted tiene mucho talento en el piano, sí señor. Y además, tiene mucho dinero… ¿me equivoco?

-¿Cómo sabes tú eso?- preguntó el pianista algo asustado.

-¡I-Intuición!- exclamó el de primaria corrigiendo su gran error.- D-Digo, alguien como usted, tan elegante y educado… debe venir de una clase social muy alta. Pero, volviendo al tema… ¿Y si Kirino-sempai fue el que le jugó tal broma?

-Kirino…- el castaño bajó la mirada. "¿Y si es cierto…? ¿Y si ha sido él?" pensó el pianista preocupado.

-¿Está bien, sempai?- preguntó Kariya.

-La verdad es que… no lo sé.- dijo el chico.- Pero no había pensado en eso…

-¿En qué cosa?- ignoró Kariya.

-Tienes razón…- dijo Shindou.- Kirino ha sido el de la broma.

-Exacto.- dijo Kariya.- De hecho… incluso puede que le haga otra broma más, ¿quién sabe?- rió para sus adentros, todo iba de acuerdo al plan.

-Yo… te lo agradezco Kariya.- dijo Shindou extendiéndole una mano.- Jamás me habría dado cuenta solo.

Kariya enrojeció, avergonzado, y muy divertido al ver como el pianista caía en la trampa.

-Oh, no se preocupe, sempai. Es sólo lo que yo pienso, nada más.- dijo Kariya sonriendo. Shindou volteó.

-Bien, es hora de que regresemos a nuestros salones, de lo contrario, nos pondrán un castigo.- dijo Shindou saliendo del baño.- Hasta luego, Kariya. Y gracias por todo.

Takuto se retiró, dejando a Kariya muriéndose de la risa en el baño.

-¡Vaya, estas serán las mejores vacaciones de mi vida!- exclamó el de pelo celeste riendo.

¿Cómo Shindou podía ser tan ingenuo? Claro, la pregunta era: ¿cómo podía él, Kariya Masaki, ser tan convincente? Pues, la respuesta era simple. Había pasado toda una vida mintiendo, no necesitaba más.

-Vaya… Kirino Ranmaru…- dijo Kariya haciendo una mueca de disgusto.- ¿El mejor violinista de la escuela? ¡Bah! YO soy el mejor.

El chico sonrió y luego se retiró del baño.


-Bien, muchachos.- dijo la maestra sonriendo.- Espero que hayan avanzado respecto a los trabajos que les di. Espero con ansias ver los resultados.

-Permiso…- la puerta del salón se abrió.

-Adelante, Shindou-kun.- dijo la maestra.- Toma asiento.

Era Shindou, que al fin había llegado. Ranmaru soltó un suspiro de alivio. Ya se estaba empezando a preocupar.

¿A preocupar…?

Kirino agitó la cabeza de lado a lado. ¿En qué rayos pensaba? ¡Como si algo muy malo le fuese a pasar por ir al baño!

El de pelo rosa se regañó mentalmente. Tenía que ser mucho más distanciado con Shindou, de lo contrario, la escuela se llenaría de rumores… raros.

Una vez que el de pelo castaño tomó asiento, Kirino lo miró.

-¿Todo bien?- preguntó en voz baja el de pelo rosa. Shindou no le respondió. "No me habrá escuchado…" pensó Kirino.

-Bien, chicos, me gustaría que en los próximos treinta minutos conversaran entre ustedes. Quiero que sean un curso integro, por lo que deben ser tolerantes, y llevarse bien entre ustedes.- dijo la mujer.- Shindou-kun, ¿podrías salir un momento, por favor?

Takuto asintió con la cabeza. Se levantó en silencio y salió del salón. La maestra hizo lo mismo.

-Bien, Shindou-kun…- dijo la mujer.- ¿Qué te parece si vamos a dar un paseo por la secundaria?

-¿Qué…?- preguntó Shindou algo confundido.

-No te preocupes, tan sólo quería conversar contigo.- dijo Mio tras sonreír.- Verás… Me enteré de que hoy en el almuerzo unos chicos te jugaron una broma pesada.

-No es nada, maestra.- dijo Takuto rápidamente. Mio lo miró.

-Shindou-kun, no deberías aceptar que te molesten.- dijo la mujer preocupada. Takuto la miró.- Shindou-kun, si es que llego a saber quiénes fueron los culpables de la broma, te prometo que me encargaré de hablar con ellos.

-Maestra, no tiene por qué…- dijo el pianista.

Ambos habían llegado al patio de la Academia. Mio miró el cielo.

-Te sorprenderías si supieras la razón.- dijo la mujer. El chico la miró algo curioso.

-¿Cuál es?- preguntó el pianista.

-Bien…- dijo la mujer. Los dos se sentaron en un banquillo color blanco.- Cuando era más pequeña, muchos me molestaban.

-¿A usted, maestra?- preguntó el chico sorprendido. Mio rió.

-Puedo verme adulta, pero alguna vez fui niña, Shindou-kun.- dijo Mio sonriendo.- Me molestaban mucho.

-¿Y por qué?

-Por jugar fútbol.- dijo la chica riendo.

-¿Fútbol?- preguntó curioso Shindou. La maestra asintió con la cabeza.

-Sí…- dijo con aire de nostalgia, recordando todos aquellos momentos que había pasado con sus amigos.- Creían que era más ahombrada por jugar fútbol, sin embargo… no era así. A veces, la gente juzga sin saber la verdad, o como habría dicho un gran amigo mío… "nunca juzgues un libro por su portada".

-Ya veo…- dijo Shindou como si hubiese terminado de comprender algo. La maestra sonrió.

-Creo que te debe pasar lo mismo, ¿no?- preguntó la mujer. Shindou agachó la cabeza.

-A-Algo…- respondió.- Creen que los desprecio, porque mis padres viven en un gran lugar y ganan dinero.

-Y es ridículo.- dijo la mujer. Luego se levantó.- Shindou-kun, no debes dejar que nadie te moleste, ni te juegue una broma pesada. Yo… dejé que me molestaran. Sin embargo, una persona muy especial me dijo que no debía dejarme. Esa persona tenía mucha razón.

-Tenía usted muchos amigos, maestra.- dijo Shindou. Mio asintió con la cabeza.- Y creo… que todos tenían razón.

-Qué bueno que lo hayas comprendido, Shindou-kun.- sonrió la mujer.- Ahora… volvamos al salón. Si el director nos encuentra charlando aquí afuera, me despedirán.

-¿Y por qué ha salido como si nada?- preguntó Shindou preocupado.

-Este…- la chica miró a todos lados, tras sonreír nerviosamente.- No lo sé.

Al pianista le resbaló una gota de la cabeza. A veces la maestra podía ser igual de infantil que cualquier chico de su edad.

Una pregunta siguió rondando en la cabeza de Takuto, pero no tuvo valor de preguntársela a la mujer… hasta que llegaron al salón.

-Maestra…- dijo Shindou antes de que la mujer abriera la puerta.

-¿Sí?- preguntó.

-¿Quién es la persona de la cual me hablaba, aquella persona especial?- preguntó Shindou.

La mujer sonrió nostálgicamente.

-Era mi novio.- dijo con son de tristeza.

-¿E-Eso quiere decir… que usted y él son…?

-No, Shindou-kun.- negó la mujer.- Él… murió en un accidente de tránsito.

-Y-Yo, lo siento… no debí preguntar.

-No, está bien. No lo sabías.- sonrió la mujer.

Y ambos entraron al revoltoso salón.


Una vez que las clases acabaron, todos se dirigieron a la salida.

El habitual grupo de amigos salió de la Academia, charlando animadamente, a excepción de uno solo.

-Así que eres amiga de la infancia de Kirino.- dijo Hamano sonriendo.

-Sí.- contestó Akane sonriendo.

-Para ser amiga de Kirino, eres bastante tranquila y paciente.- dijo Kurama esperando la reacción de su amigo. Sin embargo, el de pelo rosa ni se inmutó. Miraba al suelo, preocupado.

-¿Ranmaru?- preguntó Minamisawa.- ¿Estás bien?

-S-Sí.- respondió el chico algo inseguro.

-¡Eh, Kirino!- exclamó Hamano animadamente.- Iremos a comer al restaurante hoy, ¿te apuntas?

-Lo siento, chicos.- dijo el de pelo rosa.- Mí hermana me pidió que estuviese en casa temprano. Creo que debía ir de compras… o algo así.

-Ya veo…- dijo Hamano. Luego, vieron a Akane.,- ¿Y qué hay de ti, Akane-chan?

-Bueno… si no les importa…- dijo la chica. Todos sonrieron.

-¡Bien!- exclamó el baterista sonriendo.- Bueno, ¡hasta la próxima Kirino!

-Buena suerte con eso.- dijo Minamisawa.

-¡Adiós!- se despidieron todos, dejando al violinista en la reja de la Academia.

El chico se iba dirigir a casa, sin embargo, se detuvo. No estaba de ánimo.

Shindou lo había ignorado durante todo el día. Pero… ¿por qué? ¿Qué había hecho mal?

¿A caso no eran amigos?

Entonces, el de pelo rosa observó como el mismísimo pianista salía de la Academia. Ambos cruzaron miradas confusas, sin embargo, Takuto se volteó y se fue rápidamente, tomando su propio camino, como si no le importara nada más.

-¡Shindou!- exclamó Kirino caminando al ritmo del otro.

-…- el chico no le respondió.

-¡Shindou!- exclamó Ranmaru. Al ver que su compañero no le hacía caso, no tuvo más opción que sujetarle de los hombros, obligándolo a ver su cara.- ¡Ya basta! ¿Por qué me has estado ignorando todo el día?

Takuto desvió la mirada.

-¡Shindou!- exclamó Kirino con desesperación.

-Suéltame.- ordenó el pianista. Kirino lo miró fijamente.

-No.

-¡Hazlo!

-¡Que no!- se negó el chico nuevamente.- No lo haré hasta que me digas por qué me estás ignorando. ¡Dímelo!

-Tú…- Shindou lo miró fijamente.- Tú fuiste.

-¿De qué estás hablando?- preguntó el violinista. Su compañero bajó la mirada.

-Tú hiciste lo del balde, ¿cierto?- preguntó Takuto. Kirino alzó una ceja.

-¿Qué…?- preguntó el de pelo rosa.

-T-Tú…- la voz del pianista se quebró.- T-Tú me odias igual que el resto de los chicos, ¿o-o no…?

Kirino observó como brotaban lágrimas del muchacho de ojos carmesí. Kirino le abrazó protectoramente. No sabía ni si quiera porque lo hacía, pero… era una necesidad. Simplemente no podía verlo llorar.

-¿Cómo se te ocurre semejante cosa?- preguntó Kirino.

-Kariya… lo supuso.- dijo el chico de pelo castaño. Kirino apretó los puños con ira.

¡Lo sabía! ¡Ese infeliz le había metido cosas en la cabeza a su Shindou!

Su…

¡¿SU!

El de pelo rosa adquirió un color rojo, como el de una grana, en el rostro.

-Esto debe terminar…- pensó en voz alta el de pelo rosa.

-O-Oh, lo siento…- dijo Shindou separando el abrazo.

-¡N-No! No me refería a eso… Solo… Solo estaba pensando en voz alta, no te preocupes.- dijo el chico de ojos turquesa. Luego, le extendió una mano a Shindou.- Bueno… lamento haberte hecho llorar.

-N-No ha sido tu culpa.- dijo Shindou limpiándose las lágrimas. Kirino se sonrojó levemente. Ya no podía evitarlo… ¡simplemente no resistía verlo llorar!

Y sin pensarlo, lo abrazó nuevamente.

-S-Shindou…- Kirino se puso algo nervioso.- ¿Te gustaría venir a casa?

-¿Seguro?- preguntó el pianista.- ¿T-Tu hermana… n-no se e-enfadará?

-¿Le tienes miedo a Hinata…?- preguntó el de pelo rosa mientras que una gota le resbalaba de la cabeza.

-N-No es eso. Solo que… no estoy seguro de que sea de buen gusto interrumpir en una casa sin autorización.

-¿Y quién dice que no tienes autorización?

-¿La tienes?

-¡Claro!- exclamó el de pelo rosa despreocupadamente.- Yo te la acabo de dar.

A Takuto le resbaló una gota de la cabeza. Ranmaru era tan despreocupado. Si él hubiese dado una respuesta como esa… seguramente sus padres, los amigos de sus padres, lo habrían quedado viendo raro. Su amigo era tan… tan…

-Diferente…- dejó escapar el de cabello castaño. Ranmaru se volteó.

-¿Dijiste algo?- preguntó Kirino.

-Oh, claro que no.- respondió él.

No pasó mucho, y llegaron como si nada a la casa de Ranmaru.

Kirino abrió la puerta y entró a la casa, seguido por Shindou, que aún parecía no estar seguro y bastante nervioso.

-¡He llegado, Hinata!- anunció el de pelo rosa. Se sintió como alguien pisaba los escalones con fuerza.

Takuto creyó haber estado loco. Una cabeza peluda se asomó por las escaleras, para luego bajar, moviendo la cola de un lado a otro.

-¡Gina!- exclamó Kirino sonriente. El perro lo rodeó y luego se sentó, agitando la lengua.

-¿E-Es tu perro?- preguntó Takuto entre nervioso y confundido.

-Bueno, el de mi hermana. Pero se podría decir que en parte el mío también.- dijo Kirino. Takuto suspiró, algo nervioso aún. Kirino se percató de ello.- ¿Te dan miedo?

-B-Bueno… u-un poco, a decir verdad.- admitió el pianista.

-¡Hermanito!- exclamó Hinata saliendo de la cocina.- Shindou-kun, ¡me alegra que hayas venido!

-Gracias, Hinata-san.- agradeció el chico formalmente, a lo que la muchacha rió.

-Vamos, que las formalidades no hacen falta. Al fin y al cabo, nuestra casa es la tuya.- le sonrió Hinata. Shindou sonrió de igual forma y asintió con la cabeza.

-Vamos, Shindou. Debemos dejar las cosas en mi cuarto.- dijo el de pelo rosa subiendo a escalera.

-Sí.- contestó el otro subiendo. Hinata los miraba desde abajo, con una sonrisa en el rostro. Definitivamente, había química en ellos.

Una vez que entraron al cuarto de Kirino, dejaron los bolsos sobre la cama de éste.

-Vaya, es una habitación muy bonita.- dijo Shindou encantado. Kirino se avergonzó.

-No se compara a la tuya.- contestó el de pelo rosa algo apenado.

Tan sólo había un escritorio, con una laptop y miles de libros encima. Un poco más allá la cama, y un gran mueble lleno de libros, junto con videojuegos.

-Te gustan los libros.- dijo Shindou. Kirino asintió con la cabeza, sentándose en la cama.

-Bueno… sí.- dijo Kirino tras agachar la cabeza.

-¿Sucede algo?- preguntó su amigo.

-Mamá era la que leía libros, y de vez en cuando, los leía en voz alta para que Hinata y yo fuésemos a dormir.- dijo el chico con cierta nostalgia.

Shindou observó atentamente los ojos de su amigo, los cuales ahora parecían más llorosos, como si hubiese recordado el momento preciso. El chico de cabello castaño se vio en una situación complicada, hasta que finalmente lo decidió.

Abrazó a Kirino, apoyando su cabeza en el hombro de este.

El violinista lo sintió. Un abrazo cálido, como nunca antes le habían dado. Sus mejillas se sonrojaron, pero ya no le dio tanta importancia.

¿Podría ser que se estuviese acostumbrando a los cálidos abrazos que Takuto le otorgaba?

Se sentía tan protegido… tan amado.

Sin embargo, no podía llorar. Era algo que se había prometido, y era que jamás lloraría en frente de alguien.

-¡Chicos, la comida está…!- Hinata había entrado a la habitación. Kirino sintió como el corazón le latía a mil por hora. ¿Por qué su hermana era tan entrometida en los momentos inadecuados?

Ranmaru apartó bruscamente a Shindou.

-S-Siento si interrumpí algo… ohm… ¿importante?- dijo a chica insegura. Shindou observó como Kirino se levantaba de la cama y lo veía, a sus ojos, con desprecio.

-No, no era nada importante.- dijo Kirino tras dirigirse a la puerta.

Shindou sintió una extraña opresión en el pecho. Sin embargo, lo dejó pasar y guardó silencio.

-Vamos, Takuto.- dijo Kirino fingiendo una sonrisa. Bajó las escaleras rápidamente, mientras que apretaba los puños con fuerza y movía la cabeza de lado a lado.

No podía confundirse. A él no le gustaba Takuto, ¡ni tampoco le gustaría! El no quería ser como Minamisawa… ¡no podía! ¿Qué diría el resto? ¿Su hermana…? ¿Su madre? ¿Sus amigos?

Su padre.

Los tres se sentaron en la mesa y empezaron a comer; Shindou con esa presión en el pecho todavía, y Kirino confundiéndose mentalmente.

A partir del día siguiente, nada sería lo mismo.


Bien, espero que les haya gustado chicos ^^

Tsurugi: ¿Quién rayos es Cherryl?

Cami-chan: Tu peor pesadilla si es que no aceptas el yaoi de este fic. ¡Por cierto, chicos! Hoy tenemos a un invitado especial.

Tenma y Shinsuke (hacen pasar al nvitado): ¡No puedo creerlo!

Tenma: Shinsuke, ¡él es...!

Shinsuke: ¡Es...!

Ambos: ¡ES MIDORIKAWA-SAN!

Chicas del publico (gritan)

Cami-chan: ¡MIDO-CHAN! TT - TT

Mido-chan: ¡CAMI-CHAN! TT - TT Me reemplazaste por un seme no asumido TT - TT

Cami-chan: Mido-chan, desde ahora quedas cordialmente invitado para castigar a Tsurugi ù . ú

Tsurugi: ¿QUÉ?

Todos: ¡Sí!

Tenma: Bien, ¡se acaba el tiempo!

Cami-chan: ¡Espero que les haya gustado!

Mido-chan: ¡Y no olviden dejar reviews! COMO EXTRAÑABA DECIR ESO TT -TT

Cami-chan: ¡Matta-ne! ^ ^ Tranquilo Mido-chan TT - TT