Disclaimer: harry potter no me pertenece. Esta historia pertenece a (xXDesertRoseXx)

Capitulo 3: Primeras Reuniones

Pero si alguien hubiera sabido donde buscar, y en el momento exacto, se habrían dado cuenta de una extraña marca negra apareciendo en su cadera, y luego, desapareciendo.

Desconocido para las personas en la oficina del director, los niños dormidos y la multitud celebrante, las ruedas del Destino comenzaban a moverse, señalando que el tiempo ya había llegado para que una muy vieja profecía se comenzara a desarrollar.

Había pasado casi un año desde aquella noche de Halloween. Era Julio ahora, y la familia Potter se preparaba para celebrar el cumpleaños de los gemelos esa misma tarde. Mucho había sucedido desde la caída del Señor Tenebroso; incluso en tan poco tiempo. Hasta el último de sus Mortífagos había sido encerrado en Azkaban, siendo ahora vigilados por los mismos Dementotes que habían ayudado a su ya caído líder hace unos meses atrás. Esos en el ejército oscuro que tenían el dinero suficiente, influencia en el Ministerio de Magia, y la prudencia de gritar los cuatro vientos su alianza con Voldemort, habían escapado de la prisión alegando que habían estado bajo el hechizo Imperio.

La comunidad Mágica de Inglaterra comenzaba a levantarse de nuevo. Para los Potter, eso significaba que podían salir de su escondite. Se habían mudado (luego de dos años y medio escondiéndose) a la casa de la familia de James; Una mansión situada no muy lejos de Hogwarts. Lily y James habían vuelto a sus trabajos en el Ministerio. James como Auror junto a Sirius, y Lily en la división de Encantamientos. Incluso Remus Lupin, el hombre lobo parte de la familia extendida de los Potter, había sido contratado en el Ministerio; Su conocimiento en Leyes Mágicas y su estatus como el padrino de Adrián Potter ofreciéndole un trabajo estable en la recién creada división de Hombres Lobo. El nuevo Ministro, Cornelius Fudge, había sido engatusado por un cierto Director para que no repitiera los mismo errores en el pasado (desterrar criaturas tales como los Hombres Lobo). Remus fue la única opción lógica para ese trabajo.

No es necesario decir que la caída de Voldemort y el fin de la guerra habían significado el principio de una ola de cambios para el Mundo Mágico. Y para un hombre de veintiún (21) años, el fin de la guerra significaba algo mucho más grande que el fin de sus días como espía. Pero él aún no lo sabía.

Severus Snape miraba su reflejo en el espejo de su cuarto del baño. Había sido un día extraño para él. Su último familiar vivo, su tío, el hermano de su madre, había muerto el día anterior y justo ahora había vuelto del funeral. No era la muerte por sí sola la cual lo tenía desorientado. Su tío había sido muy enfermizo cuando pequeño y al crecer, nunca mejoró. Según los curadores que cuidaban de él durante los últimos años de su vida, era un milagro que hubiera sobrevivido por tanto tiempo.

Tampoco era el hecho de que Severus lo extrañaría. Incluso si era su último familiar vivo. A Marcus Prince nunca le importó su sobrino y había permitido que viviera con su padre, incluso cuando sabía por lo que estaba pasando. Por lo que extrañarlo estaba fuera de las opciones. Era que la muerte de su tío había traído hacia él algo que él nunca había considerado en su vida. Su tío había muerto sin hijos y, por la Leyes Mágicas, él era el candidato para recibir la herencia. Y eso significaba que heredaría todo.

Severus siempre había vivido bajo el concepto de que su madre había sido expulsada de su familia por casarse con un muggle. Y era bastante obvio que nadie, jamás, lo había contactado mientras crecía.

Encontrar la fortuna de la familia en sus manos era algo que él no esperaba. Estuvo a punto de reír. Apunto de siendo la palabra clave.

Siempre había sido su mayor preocupación en Hogwarts cada vez que James Potter hacía alarde de su fortuna hacia Lily; que él nunca podría ofrecerle lo mismo. Le dolía, pero ella le había asegurado una y otra vez que eso no importaba. Y para ella, realmente no importaba; fue por su propia obra que su amistad se destruyó y él lo sabía. Pero él le pidió perdón. ¡Merlín! Claro que lo hizo. Pero ella no escuchó cada vez que él trataba de acercarse. Y luego empezó a salir con James Potter en su séptimo año… Y se casó.

Severus nunca había analizado la situación; para el tiempo en el que había logrado pensarlo lo suficiente para saber lo que haría en esos momentos, el ya tenía la Marca Tenebrosa en su brazo izquierdo y su vida dependía de un hombre loco maniaco. El hecho de que aquel hombre loco era el mago oscuro más poderoso de los últimos siglos no ayudaba su caso. Por lo que Severus siguió sus órdenes y le ofreció parte de la profecía que había escuchado, incapaz de hacer nada más que obedecer.

Luego Lily había quedado embarazada y el perdió todas sus ganas de vivir. Nada sonaba más terrible que ella siendo la madre de los hijos de James Potter. Cuando se dio cuenta lo que esa pieza de la Profecía que él le había presentado al Señor Tenebroso significaría para Lily, el simplemente quería morir de una forma lenta y dolorosa.

Sin ver ni un solo beneficio para él con tal movimiento, le ofreció su vida a Albus Dumbledore y jugó a ser espía por dos años. La noche en que Voldemort cayó, mientras todos estaban celebrando, él se encerró en su casa y dejó derramar las lágrimas que había tratado de retener por los últimos años.

No queriendo cruzarse con Lily ó su familia, había trabajado como un loco por su maestría en Pociones. Viajando alrededor del mundo, escapando de lo que más temía. No que eso haya ayudado. Al final, todo su trabajo había resultado en convertirse en el Maestro de Pociones más joven en 400 años y tuvo

Que volver a casa demasiado temprano. Un mes después de su regreso, Dumbledore se acercó a él y le ofreció una posición como el Profesor de Pociones luego de que Slughorn renunciara. No queriendo buscar un trabajo y considerando que tenía que vivir de algo, el aceptó.

Empezando el año siguiente, él sería un Profesor en el colegio donde había pasado sus mejores y peores momentos de su vida. Unos días después, su tío murió.

Y mientras contemplaba al extraño en el espejo, podía observar cada uno de sus problemas reflejados en su rostro. Era delgado, demasiado delgado para su altura.

Sus mejillas estaban hundidas y había círculos oscuros bajo sus grandes ojos. Minerva una vez mencionó que sus ojos lucían como túneles negros; vacíos y sin emoción. Los ojos de un hombre muerto. Tal vez ella tenía razón, consideró el hombre. La nariz prominente y los pómulos altos, la hendidura en la barbilla… Todas juntas deberían hacer que su rostro se viera hermoso. En su lugar, se veía como un hombre que había pasado años en Azkaban. Como un hombre con el doble de su edad.

Sus hombros se encogieron aún más y tuvo que luchar contra el impulso de romper el espejo en pedacitos con un hechizo. O el puño, en realidad, no importaba en ese momento.

Si no fuera por su orgullo, habría corrido a su casa y se hubiera escondido allí hasta que comenzara el colegio. Porque aún, en algún lado, muy en el fondo de esos ilegibles ojos, ¡quedaba parte de él! Y él debía de recuperar esa parte.

No sabía cómo ni porque, Pero Lily había convencido a su esposo de invitar a Severus al cumpleaños de los gemelos. Una tarde completa en la presencia de los Potter, Black y Lupin y la maravillosa Lily. ¿Rechazó la invitación? ¡Claro que no! Al parecer, esa pequeña parte que quedaba de él era un masoquista. El había aceptado, y ahora debía ir.

Con un suspiro, alejó su mirada del espejo y los atormentados ojos que él odiaba.

Arregló su ropa negra (el único color que utilizaba últimamente) y caminó hacia la chimenea lentamente sin preocuparse; estaba un poco tarde de todas formas.

Tomando un poco de polvos Flu, se preparó mentalmente y arrojó los polvos en la chimenea antes de caminar entre medio de las llamas.

"Mansión Potter." Dijo con voz muerta, cerrando sus ojos cuando el mundo le comenzó a dar vueltas a su alrededor. Cuando sintió que se Detenía, dio un paso hacia delante y cayó con gracia en el recibidor de la Mansión Potter.

La mansión estaba llena de personas; socios de la familia, los Weasleys, Profesores de Hogwarts , reporteros, etc. obviamente, para cubrir el evento.

Severus se sentía ahogado. Estuvo a punto de darse la vuelta, agarrar polvos flu, y correr por su vida, cuando una mano gentil lo agarró del hombro.

"¡Estoy tan feliz de que pudieras venir, Severus!" La excitada voz de Lily provenía detrás de él. Él tragó saliva y se dio la vuelta para encararla con una sonrisa tensa. Ella estaba tan hermosa como la recordaba; Su largo y rojo oscuro cabello brillaba y sus ojos verdes tintineaban con vida.

La sonrisa que ella portaba se convirtió en una expresión de preocupación al mirar su apariencia. Él sonrió satisfecho con su expresión y cerró sus ojos en exasperación; Lily no lo había visto desde la graduación (hace cuatro años). Él era mucho más alto que ella ahora (6 pies y 2 pulgadas), pero pesaba mucho menos de lo que pesaba en aquel tiempo. Abrió sus ojos de nuevo y sintió sus ojos contrayéndose dolorosamente cuando su sonrisa había vuelto con más fuerza.

"Es bueno verte también, Lily." Él murmuró, observando cómo sus ojos brillaban con felicidad mientras miraba detrás de él. El cuchillo que se había alojado en su estómago comenzó a girar con fervor. Miró sobre su hombro y encontró a James (El imbécil y presumido) saludándolos, mientras cargaba a un niño en frente de las cámaras. Una vez que la pequeña sesión se fotos acabó, James trotó hacia su

Esposa y su amigo de infancia. (Nota: El amigo de Lily, para los que están confundidos.)

"¡Adrián está cada vez más pesado!" Dijo felizmente, entregándole el sonriente bebé a Lily. Con su cabello negro y ojos avellana, el niño era una réplica exacta de padre. El cuchillo se movió con más fuerza. "¡Hola, quejicus!" James añadió en broma cuando sus ojos se posaron en Severus.

"¡James!" Lily amonestó ruborizándose de vergüenza.

"No importa, Lily." Severus le aseguró, tragándose el insulto que quería decir. "Les deseo un muy felíz cumpleaños a tus hijos, Potter." Ya está. Al menos nadie podría decir que no había tratado de ser amable. James se veía un poco desconcertado antes de confundir las intenciones del Maestro de Pociones por rendición. Él sonrió y abrazó a Lily con un brazo para tenerla cerca.

"Gracias, Snape." Dijo con aire de suficiencia. "Tengo todo lo que necesito justo aquí." Añadió sin razón alguna. ¡El idiota cree que esto es un juego! Severus pensó con furia, pero le negó a James el placer de verlo retorcerse. Lily, quien no entendió el doble sentido (debido a que estaba arrullando a su hijo), se volteó a su esposo con preocupación.

"¿Dónde está Harry?" Preguntó, mirando alrededor frenéticamente.

"Relájate, Lily." Contestó James con una sonrisa, acariciando suavemente la cicatriz de Adrián. "Lo he dejado con Remus; sabes lo mucho que odia las cámaras." Y era verdad. El niño no soportaba los rayos de luz y los gritos de "¡Mira aquí, Adrián!" "Si me lo permites, Lily," Severus dijo, incapaz de soportar la mirada que compartieron los dos Potter, "me gustaría dar una vuelta en los

Alrededor para hablar con algunos colegas de Hogwarts. Es raro encontrarlo fuera de la escuela."

"¿Trabajas en Hogwarts?" James preguntó sorprendido. "Estás viendo al nuevo Profesor de Pociones, Potter." Severus replicó con satisfacción. "Bueno. Si me disculpan." Dijo inclinando su cabeza a Lily antes de alejarse. Eso fue… Horrible, el joven profesor pensó mientras salía de la sala principal, ignorando por completo a sus colegas de Hogwarts que lo saludaban. Él solo quería encontrar un lugar silencioso para recuperar fuerzas.

Mientras caminaba alrededor del nivel 1, pudo ver a Sirius Black (quien le devolvió una mirada amenazadora) y su amigo el hombre lobo. Él abandonó la habitación rápidamente y se encontró en un comedor menos ocupado. Aún pensando que cuatro personas eran demasiadas para su gusto, siguió caminando hacia la primera habitación que encontró; Parecía ser un estudio. Severus entró y cerró la puerta detrás de él. Al fin, pensó, paz y…

"Hola." Una voz suave que provenía del suelo, al lado de su pierna izquierda, dijo. Sorprendido, miró hacia abajo, encontrándose los ojos de Lily devolviéndole la mirada. Eso no estaba bien…

Sacudió la cabeza y miró de nuevo. Realmente eran los ojos de Lily… O unos bastante parecidos. El par de ojos que el encontró eran más oscuros y más intensos en color, casi no naturales, en una pequeña y pálida cara. Estaba mirando al más pequeño de los Potter.

"Hola." Respondió. No eran tan idénticos, notó. El pequeño, satisfecho con la respuesta, volvió a mirar su libro llenos de imágenes coloridas que tenía abierto en el suelo frente a él. El pequeño de dos años –Harry, Severus se recordó a si mismo tenía el mismo cabello revuelto que su padre y hermano tenían. Pero su rostro tenía las facciones de su madre. Aparte de los ojos, el rostro de James era redondo. El rostro de Harry era, bueno, no exactamente angular, pero más ovalado.

Los ojos de Severus buscaban más diferencias en el rostro del niño como si su vida dependiese de ello. Los labios del niño eran más llenos (como su madre) y su nariz más pequeña que la de James. ¿Y eso a mí que me importa? Se preguntó a sí mismo, mientras su atención cambiaba al libro en el suelo.

Era un libro para niños de su edad; para que fueran capaces de reconocer los hechizos básicos. Consistía de nada más que imágenes en movimiento pero ayudaba a que los niños se familiarizaran con la magia desde una edad temprana.

Severus nunca había visto un niño observando uno voluntariamente. ¿Y desde cuando un Potter leía un libro fuera de la escuela que no fuera sobre Quidditch? El niño (quien había observado Severus seguía observándolo) miró al hombre.

"¿Hola?" Preguntó ésta vez, frunciendo el seño adorablemente. Espera, ¿¡Qué!? ¿Acabo de pensar que el hijo de James Potter es adorable? Mitad sorprendido y mitad confundido consigo mismo, Severus se sentó frente al niño y lo consideró con cautela. Harry parecía hacer lo mismo.

"Hola, Harry. Yo soy Severus." Replicó. ¿Qué estoy haciendo? El niño asintió y se señaló. "Arry." Dijo con suavidad, y esperó.

"¿Qué estás viendo, Harry?" Severus preguntó en una voz que él no reconocía como suya. ¿Desde cuándo hablo con suavidad? ¿Desde cuándo hablo con bebés?

"¡Magia!" El bebé exclamó con una sonrisa y ojos brillantes. Severus se encontró a si mismo… ¿sonriendo? Me estoy volviendo loco, pensó mientras el niño cambiaba la página del libro.

"Wojo." Dijo con orgullo, apuntado a una imagen del hechizo Desmaius. ¿Wojo? Severus pensó confundido. Y luego lo comprendió; Idioma Bebé. Severus miró el hechizo de nuevo. Wojo… Wojo significa… ¡Rojo! Satisfecho con su deducción, asintió con la cabeza.

"Eso se llama Desmaius." Le dijo a Harry. "Desmaius." Repitió, apuntando al hechizo. Los ojos del niño se agrandaron. "¿Dismaiu?" Harry pronunció y apuntó al hechizo. Severus rió por lo bajo y, ignorando su sorpresa de que aún podía producir tal sonido, asintió.

"Sí. Muy bien, Harry. Desmaius." Severus se tomó la libertad de cambiar la página. La brillante luz blanca del hechizo Lumos se encontraba allí. "Esto se llama Lumos. Se usa para ver en la oscuridad." Apuntó a la imagen de nuevo y repitió el nombre.

"¡Lumos!" Harry dijo con regocijo; soltando una risilla y causando que Severus sonriera también. "Correcto. Ahora éste…" Dijo pasando la página mientras que los ojos de Harry brillaban con felicidad. El hombre no sabía cuánto tiempo había estado en esa habitación junto a Harry. Pero en algún momento, olvidó que le hablaba al hijo de James y continuó enseñándole al pequeño, sintiéndose más ligero que en los últimos años.

Un tosido desde la puerta rompió su concentración y fue entonces que realizó que casi terminaban en libro. Se dio la vuelta y se encontró con un par de ojos centellantes. Aunque, cuando los ojos de Albus Dumbledore estaban preocupados, tintineantes era más apropiado. "Veo que ya he encontrado a las dos personas perdidas. A la misma vez." El Director rió por lo bajo, entrando al estudio. Severus se levantó para saludarlo y Harry simplemente los miraba con ojos grandes.

"Si… Quería caminar un poco y me encontré al pequeño Harry aquí…" El profesor se detuvo cuando sintió un jalón en su capa. Miró hacia abajo y encontró a Harry mirándolo con sus brazos abiertos en el signo universal de un niño para decir 'Levántame'. Los ojos de Severus se agrandaron y, ignorando la risa viniendo del Director, se enfocó en el anhelo que aparecía en los ojos de Harry, levantandolo del suelo.

El niño, que aún sostenía el libro en su mano, colocó su cabeza en el hombro de Severus y cerró sus ojos. Suspirando contento. Severus casi se ahogó con su propia respiración. "Creo que has encontrado un nuevo amigo, Severus." Ofreció el viejo hechicero, mientras acariciaba el cabello revuelto del niño.

"Yo…" Severus Snape se encontraba en una situación en la que él nunca había estado; incapaz de decir algo coherente. Harry era bastante liviano para su edad y tenía un olor que solo bebés podían tener. Y de la nada, Severus sintió una conexión con el niño; sentía que Harry era ahora, de alguna forma u otra, su responsabilidad. Que él debía de ser quien lo protegiera, lo amara, y lo ayudase a crecer para convertirse en hombre. De la nada, Severus se sintió como un padre.

"Bastante interesante. ¿Sabes? Los niños son muy buenos juzgando a las personas." Continuó el Director, caminando fuera del estudio. Dejando a Severus con ninguna otra opción que seguirlo. Luego de pasar el ahora vacío comedor, Severus comprendió que si continuaba, tendría que entrar a una habitación llena de personas –donde Lily esperaba junto a su esposo con el niño en sus brazos. Se detuvo, y Dumbledore siguió su ejemplo, preocupado al ver que tan inquieto se veía su profesor más joven.

"Toma, Albus. Sostenlo." Dijo, removiendo suavemente al niño durmiente de su hombro, tratando de ignorar el sentimiento de pérdida que –sin esperárlo lo

Había atacado. Harry despertó y lo miró con ojos grandes mientras lo colocaban en los brazos del Director. "Me tengo que ir. Envíale mis saludos a Lily." Dijo y dio un paso hacia la sala principal.

"¿Sev?" Una pequeña voz se escuchó y el maestro de Pociones se sorprendió que Harry aún recordara su nombre. "Adiós, Harry." Dijo, tratando de ignorar el tono de suplica con el que Harry lo había llamado. "Te veré pronto." Añadió, sin saber si el niño entendería. O si podría cumplir su promesa. Salió de la habitación y de la Mansión Potter en un torbellino de ropas negras y llamas verdes.

"Bastante interesante, joven Harry." Albus Dumbledore declaró, observando al pequeño que miraba el ahora vacío espacio, sosteniendo su libro con fuerza.

"Talvez puedas ayudarlo, pequeñín." Dijo, cambiando a Harry de posición para poder sostenerlo mejor en sus brazos. "O tal vez ya lo hiciste." Añadió, caminando a la habitación en donde se estaba a punto de traer un gran pastel de cumpleaños.