Capítulo 3: Conociéndote mejor.
Escuchaba que tocaban su puerta insistentemente, así que lentamente salió de su cama y se dirigió hasta su puerta. Vio el reloj que estaba en la sala de su pequeño departamento, eran las seis de la mañana y era domingo. Nadie, ni siquiera su padre, la despertaba a esa hora los domingos.
Al abrirla se encontró con unos ojos grises que la miraban insistentemente. Era Levi.
— Hola Levi ¿pasa algo?
—Me preguntaba cuando terminaríamos el trabajo. Es para mañana y no hemos avanzado nada.
— ¡Cierto! Lo había olvidado. ¿Te parece a las diez en tu departamento?
— De acuerdo
Sin decir más, se fue así como había llegado.
Al notar que tenía tiempo, se aseó con tranquilidad y salió a comprar algo para desayunar. Al regresar preparó su desayuno y notó que eran las nueve. Como tenía tiempo se sentó a terminar de leer un libro que hacía tiempo no leía, se lo habían regalado y nunca pudo terminar de leerlo. Se titulaba: "Historia de Titanes". Era muy interesante, mezclaba realidad y ficción.
Su reloj sonó indicando que eran las diez, así que guardó el libro y salió con su cuaderno de apuntes hasta el departamento de Levi.
Al llegar tocó suavemente la puerta y se encontró de nuevo con su vecino. Le hizo una seña y ella entró por primera vez al departamento de él. Era muy parecido al suyo, tenía los mismos muebles. Lo que le extrañó a ella era no ver ninguna foto, las paredes estaban impecables y no había señas de ningún cuadro familiar.
— Terminemos esto rápido —dijo Levi sentándose en su sillón.
Comenzaron a escribir su resumen con normalidad. Sin darse cuenta de la hora terminaron su reporte. Petra pudo ver la hora en su celular y notó que eran las dos de la tarde.
— Ya es tarde —dijo Petra al darse cuenta de la hora.
— Si, lo es —Levi ya estaba yendo a la cocina, ella lo siguió y al parecer estaba viendo si tenía algo para cocinar.
— Ya que tu fuiste a avisarme sobre el trabajo te invito a almorzar ¿te parece?
— ¿Cocinas? —preguntó Levi algo asombrado.
— Claro que si. Mi padre tenía un restaurante hace mucho y me enseñó a cocinar desde niña
— Entonces, acepto —dijo él sacando unas cuantas cosas que le serían útiles a Petra.
Luego de media hora la comida ya estaba lista. Ambos se sentaron en la mesa y probaron la comida.
— Está delicioso —Levi habló sin pensar al degustar la comida que ella había preparado, cosa que sorprendió a ambos.
— Gracias —Petra sintió que se había ruborizado ante el comentario del chico frente a ella.
Al acabar de comer él lavó los platos y ella observó su departamento de nuevo. En una esquina que no había visto vio una vidriera y dentro había un escudo mediano con un símbolo extraño, unas alas en una base verde. De pronto reconoció el escudo.
— Este es el símbolo de la Legión de Reconocimiento ¿verdad? —le preguntó a su vecino al notar que entraba a la sala.
— Si —respondió secamente.
— Tu llevas el nombre del heichou que derrotó a los titanes ¿te pusieron así por él?
— Mi madre solía contarme historias de él. Creo que si —dijo sin darle importancia.
— ¿Puedo preguntarte algo? Pero si quieres no me contestes —preguntó de nuevo ella.
Quería conocerlo más, por algo había soñado con él hace días. Sentía que debía saber sobre él. Tal vez si lo conocía de algún lugar, quien sabe.
— Supongo que sí —Levi también había tenido extraños sueños. No recordaba haber ido a campamentos de niño por los bosques que veía ni grandes castillos empolvados.
— ¿Qué pasó con tus padres?
Levi se quedó callado, sorprendido por la pregunta. No se la esperaba.
— Ellos murieron hace tiempo, mi padre primero.
— Lo siento. Mi madre también murió, cuando tenía doce —dijo ella sentándose de nuevo en el sillón.
Ambos se quedaron sin hablar por unos instantes. Se dieron cuenta que tenían la muerte de sus padres en común. No era precisamente lo que esperaban pero al menos era algo.
— Levi… ¿Te conozco de algún lado? —Petra fue directa al preguntar.
— Eso me preguntaba yo. ¿Nos conocemos? —Levi no se quedó atrás, él se lo había preguntado la primera vez que la vio.
Petra se quedó viendo el rostro del chico frente a ella. Esos ojos… sabía que los había visto antes. Sabía también que esa mirada que proyectaba a todos la había visto antes. Pero ¿Dónde?
— Cuéntame de ti —dijo él de repente.
— ¿Eh? —Petra se había distraído mirando a su compañero de tarea y no tuvo tiempo de analizar lo que le preguntaba.
— Si vamos a vernos a diario deberíamos conocernos ¿no crees?
Por primera vez, Levi había hablado abiertamente con ella. Sonrió al notar eso, cosa que provocó un pequeño escalofrío al mayor.
— De acuerdo. Ya sabes algunas cosas sobre mí. Antes de venir a Trost vivía con mi padre en Karanese, es un pequeño pueblo cerca a donde estaba antes la muralla Rose. No tengo hermanos. Tenía un restaurante pero a la muerte de mi madre lo cerró y se dedicó a su profesión original. El es ingeniero genético, trabaja para el gobierno ahora. Me mudé aquí porque recién conseguí una beca para estudiar en la Universidad de Trost.
— ¿Hace mucho conoces a Hanji? —preguntó él mientras servía café para ambos.
— Si, la conozco desde el preescolar. Solíamos andar juntas en todo momento junto a otra compañera nuestra de la preparatoria, Nanaba. Bueno, yo ya hablé. Te toca a ti, Levi —dijo ella sonriendo nuevamente.
— No hay mucho que contar. Tampoco tengo hermanos. Vivo aquí desde que nací. Mi padre murió cuando tenía cuatro y mi madre se las arregló para hacer que vaya a la universidad. Por suerte conseguí una beca antes de que muriera. Falleció hace dos años. Luego conocí a Erwin y él me presentó a tu amiga, Hanji. No salían cuando la conocí, pero luego de unos años comenzaron a frecuentarse luego de clases —dijo él mientras tomaba un sorbo de café.
Siguieron hablando mucho más tiempo, contándose anécdotas y riendo con ellas. Le pareció extraño hablar de su vida con alguien. Había sido reservado hasta con Erwin, pero con ella era fácil hablar. Parecía sacar un lado bueno de él.
— Vaya, parece que tenemos más cosas en común de lo que imaginé —dijo Petra.
— Si, parece que si —por primera vez Levi sentía que se quitaba un peso de encima al hablar con ella de algo que había callado desde hace dos años.
— ¡Mira la hora! Ya son las seis, creo que debo irme. Nos vemos mañana, Levi —dijo ella dirigiéndose a la puerta.
— Hasta mañana —dijo él mientras se despedía de la joven con la mano y cerraba la puerta.
Petra bajó hasta su departamento y fue directo hasta el sillón para recostarse en él.
Sin dudas, Levi iba a ser una de sus personas favoritas desde ahora.
En otro lado lejos de Trost, científicos trabajaban en un proyecto que "mejoraría a la humanidad" según habían dicho hace poco en una entrevista para pedir fondos al sector público.
— Doctor Ral, está listo —dijo un señor de edad a un hombre que apuntaba cosas en su cuaderno.
— Avísenle al doctor Jeager también, voy para allá.
Tomando un último sorbo de su café, su bebida favorita y el de su hija, se dirigió a la sala de experimentación. Montones de cables estaban tirados en el suelo en una habitación blanca. Había montones de científicos en ese lugar todos observando a un joven que tenía en sus manos una jeringa con un líquido extraño en su interior.
El señor Ral sabía que eso estaba mal, estaba terriblemente mal. Pero no quedaba de otra, había dado su palabra para terminar ese proyecto que a sabiendas del daño que podía causar, el rey había ordenado proceder.
— Todo listo, doctor Ral —dijo el jefe de la operación, el doctor Jeager.
— Si, señor. Ahora procederemos a poner el suero —dijo el padre de Petra acercándose al inocente animal con quien probarían el suero.
Al inyectárselo, comenzó a temblar. Sus patas parecían tambalearse y cayó al suelo, dejando estupefactos a los científicos que anotaban todo lo que pasaba. Al instante, el animal comenzó a crecer, alcanzando un tamaño considerable de cinco metros y destruyendo parte del techo del lugar.
El doctor Ral comenzó a correr siendo seguido del doctor Jeager, solo ellos lo hicieron. Los demás se quedaron asombrados por lo que habían logrado, pero pronto algo salió mal. El animal se comenzó a transformar en algo extraño, parecía que su piel se salía dejando salir la carne viva rojiza. Lo vieron correr escapando de los demás hasta perderse en las montañas.
— Se lo dije, doctor Jeager —dijo el señor Ral a su compañero de trabajo.
— Ambos sabíamos que ocurriría algo así. No hay forma de revertirlo, el virus se propagará una vez que encuentre algún humano. ¡Para qué nos ordenó esto el presidente! —dijo lamentándose el jefe de todo ese lío.
— No se culpe, doctor Jeager. Solo seguía órdenes. Ahora no habrá lugar seguro para la humanidad. Debemos irnos, señor.
El hombre frente a él asintió. Ambos eran los responsables de algo sumamente peligroso.
Los titanes iban a regresar y nada lo podía evitar.
Continuará…
¡Hola a todo FF! Pasaba a dejar un nuevo capítulo de este fic. Quisiera decirles que a pesar de haber puesto a un pobre animalito en mi historia como conejillo de indias estoy en contra de eso. Los animales son seres como nosotros, merecen nuestro respeto y cuidado.
En fin, si le sigue gustando déjenme un review, solo les toma unos minutos y me alegrarán el día como no tienen idea. Si tienen alguna sugerencia los invito a que también me la transmitan por un review.
Ahora paso a agradecer los comentarios anteriores...
Fiorella1223: Gracias por tu review y por decir que te gusta mi historia. Créeme, lo valoro mucho :D
AlexxRomannce: Supongo que le debo una disculpa a tu hermana jeje. A mi también me dolieron muchas muertes, aunque la de Petra fue la que más me dolió. Gracias por comentar y espero que te siga gustando el fic :D
¡Tengan un lindo día!
