Capítulo 3: Secretos y amor

Las semanas fueron pasando y Dianna hacia cualquier cosa para poder acudir a aquella cita no programada oficialmente con la morena. No podía evitarlo, necesitaba hablar con ella cada día, sentir su presencia y su esencia para poder seguir con su día normalmente. La necesitaba, era un hecho, había llegado a tener una dependencia de Lea que no era normal en ella ya que era bastante auto suficiente e independiente, pero cada cosa que le pasaba, cada pensamiento que pasaba por su cabeza automáticamente venia seguido de la necesidad de contárselo a la morena.

Aquel día como otro cualquiera desde hacía semanas, Dianna se encontraba apoyada en aquel árbol con el café en la mano y observando a Lea terminar la última canción. La miró sonriendo ampliamente orgullosa del talento que profesaba la morena y esperando a que la chica se acercase a ella como siempre. Pero esta vez fue diferente, Lea se quedó hablando mas de lo normal con Mark, el chico de la guitarra, sin dejar de mirarla de reojo. Dianna frunció levemente el ceño hasta que la morena le hizo señales para que se acercase y así lo hizo, lentamente con algo de miedo por lo que iba a ocurrir a continuación.

-Di -dijo amigablemente Lea cuando la rubia estuvo frente a ellos mientras cogía el café de sus manos- este pesado quiere conocerte -dijo de mala gana lanzándole una mirada furiosa al chico para después beber el café lentamente.

-Soy Mark -dijo sonriendo ampliamente ignorando a la morena mientras le tendía la mano.

-Dianna -respondió la rubia algo confundida todavía y estrechando la mano del chico.

-¿Eres actriz verdad? -preguntó el chico entusiasmado.

-¡Mark! -le recriminó Lea.

-No pasa nada -la tranquilizó Dianna y después miró al chico- Si o por lo menos eso intento -le respondió con una cálida sonrisa.

-Ya Lea, deja de acapararla toda para ti, yo también quiero conocerla -dijo Mark frunciendo levemente el ceño mirando a su amiga.

-¡No la acaparo! -se defendió- Es solo que... -las palabras no le salían y maldijo por lo bajo para después cruzarse de brazos indignada lanzándole una mirada airada a su amigo.

Dianna la miró divertida por la nueva faceta que acaba de conocer de la morena. Nunca la había visto con esa actitud tan aniñada e infantil y la verdad es que para la rubia, esa actitud le parecía totalmente adorable.

-Se le pasara enseguida, no te preocupes -dijo Mark quitándole importancia a la morena- Es dramática por naturaleza.

-No lo sabia -dijo Dianna riéndose suavemente- pero es bueno saber mas cosas de ella -dijo mirando de reojo a Lea la cual se mordió el labio y desvió la mirada.

-Ya la iras conociendo y veras que es muy divertido molestarla solo por ver sus expresiones -bromeó el chico.

Lea le golpeó en el hombro para que se callase provocando la risa de los otros dos.

-¿Te dedicas profesionalmente a esto? -dijo Dianna señalando la guitarra después de unos segundos de silencio entre risas.

-Quiero dedicarme a esto de manera profesional -le explicó el chico- por eso toco en la calle, estoy ahorrando para poder grabar una maqueta ya que mi trabajo de camarero no me permite hacerlo.

Dianna asintió de manera comprensiva.

-Bueno ya esta bien -dijo Lea cogiendo a Dianna del brazo dispuesta a alejarse de allí- Nos vemos mañana -le dijo a Mark dándose la vuelta con la rubia.

-Espera -le llamó el chico haciendo que se volviese a girar para mirarla mientras que Dianna los miraba confundida dejándose llevar por la morena- ¿Vas a venir a mi casa esta noche? -preguntó con una sonrisa coqueta en su rostro.

-No Mark -dijo Lea después de lanzar un suspiro cansado a la vez que Dianna se tensaba ante aquella situación- Ya te dije que no creía que volviese a tu casa -dijo calmadamente la morena, como si ya se lo hubiese repetido un millón de veces.

-Pensé que podrías cambiar de opinión, ya sabes -movió las cejas levemente con la misma sonrisa en su rostro.

-No, no he cambiado de opinión -afirmó la morena volviendo a darse la vuelta para irse con Dianna.

-¡Me tienes abandonado últimamente! -le recriminó el chico aunque se notaba que estaba sonriendo mientras las chicas se alejaban de allí.

-¡Supéralo! -le gritó sin ni siquiera mirarlo haciendo un gesto con la mano para que la dejase tranquila.

Las chicas caminaron por el parque en silencio aun con Lea agarrando el brazo de la rubia, la cual se mantenía en silencio intentando procesar todo lo que había ocurrido e intentando llegar a alguna conclusión sobre aquello, pero no le gustaba llegar a conclusiones por su cuenta, necesitaba que la morena le explicase lo que acababa de ocurrir.

-¿Te acuestas con Mark? -preguntó de repente Dianna haciendo que Lea se detuviese de repente y la mirase algo sorprendida.

-Ya no -afirmó desviando la mirada y comenzando a caminar de nuevo.

-Pensé que erais solo amigos... -se aventuró a decir.

-Y lo somos -Lea lanzó un largo suspiró- Nos hemos acostado unas cuantas veces simplemente porque nos apetecía, no hubo nada mas aparte de lo sexual y él lo entiende pero me he auto impuesto la regla de no acostarme demasiadas veces con la misma persona en esas circunstancias, porque no quiero que la otra persona empiece a tener sentimientos hacia mi -miró hacia el lago con una expresión triste en su rostro- no quiero ningún tipo de relación con nadie -sentenció.

-¿Nunca o en estos momentos? -preguntó Dianna mirándola con la boca abierta por la confesión de la otra.

-Nunca -dijo Lea con determinación en su voz.

-Eso es... -Dianna miró al suelo intentando encontrar la palabra adecuada- muy triste -dijo finalmente haciendo que la otra la mirase con tristeza.

-No soy una persona para relaciones, Dianna.

-A lo mejor no has encontrado a la persona adecuada -dijo algo esperanzada.

-Tampoco quiero encontrarla -afirmó evitando la mirada de la rubia.

Dianna la observó durante unos minutos hasta que se armó de valor para hablar.

-No se que te haya pasado para que pienses así sobre el amor, pero algún día te encontraras con la persona que cambie todo eso y no podrás hacer nada para evitarlo.

Lea se encogió de hombros y soltó el brazo de la rubia.

-Se como hacer para que la gente se aleje de mi, por eso no hay problema.

-¿Porque no te permites ser feliz? -dijo Dianna alterándose levemente por la actitud de la otra.

-No es eso, pero aun así, tengo mis motivos y por favor te pido que no insistas -le dijo con tono suplicante.

Dianna la miró intentando averiguar que es lo que le pasaba pero rápidamente se dio por vencida lanzando un suspiró y asintiendo con la cabeza derrotada.

-Esta bien.

-Gracias -dijo con sinceridad Lea terminando el café y depositándolo en una de las papeleras del lugar.

Se mantuvieron calladas durante unos minutos mientras que Dianna la miraba cada poco de reojo intentando encontrar algún tema de conversación para que la tensión que había aparecido de repente entre ellas desapareciera.

-¿Porque cantas si no es por el dinero? -preguntó Dianna haciendo que Lea la mirase de nuevo.

-Porque amo cantar -explicó la morena- necesito en mi vida esa sensación cuando lo hago y cuando alguien me escucha y puedo ver la felicidad en su rostro. Es algo que no he conseguido sustituir con ninguna otra cosa, por mucho que lo he intentado.

Dianna meditó aquellas palabras antes de volver a hablar.

-Me encanta tu voz -dijo finalmente mirándola a los ojos con total sinceridad.

-Gracias -respondió la morena levemente sonrojada y desviando la mirada con vergüenza.

Después de unos segundos de silenció Lea volvió a hablar.

-¿Has hablado con tu agente sobre esa película que querías hacer?

-Si, se lo he comentado y le he pasado el guión, me dijo que lo mirará y me dará su opinión pero que aun así cree que es muy pronto en mi carrera para que haga algo como esto -dijo tristemente Dianna.

-No estoy de acuerdo, arriesgar no siempre es malo. La mayoría de los actores famosos actuales lo han hecho y con ello han conseguido que creciese su fama y hasta algún Oscar por el camino.

-No se, me han entrado dudas -susurró la rubia mirando al suelo.

Lea hizo que se detuviese para que le prestase atención.

-¿A que tienes miedo? -preguntó delicadamente.

-A caer en el olvido, a que me encasillen -murmuró después de un breve silencio- He luchado mucho durante años para hacerme un nombre en la industria y no quiero estropearlo por un impulso.

-Los impulsos mueven el mundo, ¿no lo sabias? -preguntó con una sonrisa- Si tanto miedo tienes, ¿porque no haces las dos?

-¿Las dos? -preguntó confusa.

-Si, haz la independiente y la comedia romántica, si una falla, siempre queda la otra -dijo como si fuese lo mas simple de este mundo.

-Podría ser una solución -dijo la rubia después de meditar unos segundos.

-La vida no es tan complicada como creemos, nosotras la hacemos complicada -dijo sabiamente la morena haciendo reír suavemente a la otra.

Justo en ese momento el teléfono de Dianna comenzó a sonar y disculpándose rápidamente con la morena, respondió.

-Hola mama -dijo emocionada después de mirar quien era el que la llamaba- Si, todo bien, un poco ocupada nada mas... Claro mama... -Dianna miró a Lea que seguía a su lado mirándola sonriendo ampliamente atenta a cada gesto de la rubia- No voy a decirlo... -dijo en apenas un susurró para que no la escuchase la morena, cosa que no funciono- ¡Vale vale! -dijo dándose por vencida- Tu little lamb te echa mucho de menos -al decirlo se puso totalmente roja mientras que Lea se reía suavemente intentando inútilmente ocultarlo y recibiendo una mirada reprobatoria de la otra- Todavía no se cuando podre ir pero te prometo que pronto... Si, ya se que eso lo digo siempre -giró los ojos- sabes que me encantaría ir mama, pero a veces me es imposible. ¿Porque no veis tu y Jason?... Está bien, ya hablaremos con mas detenimiento entonces... Te quiero, bye -colgó y miró a la morena que se encontraba a su lado.

Dianna se mordió el labio a ver la mirada que estaba recibiendo por parte de Lea, la cual era de una ternura increíble.

-Que le voy a hacer -se encogió de hombros- quiero mucho a mi madre -le explicó.

-Ya me he dado cuenta -respondió sin dejar de mirarla de esa manera.

-¡Ya deja de mirarme así que me pongo nerviosa!

-Perdón, perdón -dijo Lea riéndose suavemente.

-¿No echas de menos a tus padres? -preguntó Dianna después de unos minutos de silencio en el que ninguna de las dos sabia de que hablar.

-A veces... -dijo con tono apagado la morena- ¿Quien es Jason? -preguntó queriendo cambiar de tema.

-Mi hermano pequeño -respondió sonriendo totalmente orgullosa.

-¿Y es tan guapo como tú o es que tú conseguiste los mejores genes? -preguntó Lea sonriendo de manera coqueta.

-Pues... -comenzó a decir Dianna nerviosa y sonrojada por el comentario de la otra- Yo siempre he pensado que él es el guapo de la familia.

-Oh dios, creo que eso no es posible -exclamó Lea dramatizando- Si es así quiero que me lo presentes, debe de ser el hombre mas guapo del planeta para conseguir superarte.

-¡No! -dijo rápidamente la rubia totalmente roja- No voy a presentártelo -se cruzó de brazos fingiendo estar indignada.

-¿Porque no? ¡Seriamos familia! -bromeó.

-Porque tu atención estará completamente centrada en él y no quiero -puso morritos desviando la mirada.

Lea comenzó a reírse ante la actitud de la otra y se acercó a ella abrazándola cálidamente.

-Te aseguro que es muy difícil que alguien desvíe mi atención de ti -le susurró al oído mientras la abrazaba.

La piel de Dianna se erizó sin saber muy bien porque y cerró los ojos suspirando pesadamente. No podía evitar sentirse cómoda con las muestras de afecto de la morena y no solo eso, si no que cada minuto que pasaba a su lado deseaba con todas sus fuerzas que esos momentos llegasen rápidamente para de esa manera poder alargarlos lo mas posible.

-Así que... -comenzó a decir Lea separándose de ella con una sonrisa traviesa en su rostro- ¿little lamb? -preguntó divertida.

-Si... -respondió totalmente roja de nuevo- Mi madre se llama Mary entonces... -se mordió el labio nerviosa- ya sabes, yo soy su corderito.

-Es adorable -exclamó entusiasmada- Yo también quiero llamarte de alguna manera especial -afirmó poniendo cara pensativa.

-¿Y como me vas a llamar? -preguntó curiosa.

-Aun no lo se, pero pronto lo descubriré -dijo con una sonrisa en su rostro.

Dianna no pudo evitar reírse por las ocurrencias de la otra y después de unos segundos la miró detenidamente.

-Tú puedes llamarme como quieras -afirmó.


Para los que creen lo que le pasa a Lea o le que va a ocurrir en la historia solo voy a decir una cosa. A lo mejor os sorprendeis.

He de decir que me a echo mucha gracia un comentario en el que me piden que las dos terminen juntas en la tierra y si es en el cielo que esten juntas tambien y si es en la tierra que esten enteras, que nos les quite una pierna o un brazo por el camino. Evidentemente no voy a desvelar el final, pero con lo de la pierna y el brazo me has dado muchas ideas macabras xD

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SaraChana1