Siento mucho tardar! En realidad hace días que tenía éste cap escrito, pero tuve una semana liada… Bueno, aunque no estoy aquí para contaros mi vida, jaja~

En fín… quería agradecer a todos los lectores, a quienes tienen este fic en alerta y, por supuesto, a quienes le dieron a favoritos. Espero no decepcionaros con la historia, jaja… En especial muchas gracias a Ankoku No Ojou-sama por sus dos reviews! Me encantaron tanto leerlos como responderlos, y me dieron una buena idea para los cielos arcobaleno! *-*… pero eso se verá más adelante~ (me estoy empezando a preguntar si debería dar las respuestas a los reviews por aquí por si hay gente con dudas en común…. Pero por ahora no lo haré)

Sin más, (que creo que ya os he metido mucho rollo) espero que disfrutéis de este cap!

MIDNIGHT

Capítulo 2

Yamamoto´s Pov….

Despertaba una nueva mañana, temprano, muy temprano.

Debía ir a una práctica hoy nuevamente. ¿Por qué? Ya no me hacía felíz jugar. No me hacía sentir vivo.

"Sonríe"

Recuerdo esas palabras, como si me las hubiese dicho ayer; grabadas en mi mente, en mi alma…

"Aunque duela, sonríe"

Y así, frente al espejo, esbozo una brillante sonrisa, despreocupada y alegre, mas no genuina. Sin embargo convincente, me dije. Satisfecho con ella, bajé las escaleras a paso acelerado, encontrándome en la cocina con mi padre. -¡Hey papá, buenos días!- y le regalé una de mis encantadoras y falsas sonrisas. Recibí otra igualmente falsa, pero peor fingida, pensé; cansancio y resignación inundaban sus ojos, en un pasado de un color chocolates cálidos, hoy en día marrones oscuros apagados, siendo una burda imitación de lo que un día fueron. Me pregunto si los míos se verán igual… Mentalmente negué. Mi fachada, cuidadosamente elaborada, era perfecta.

Ambos sabíamos, sin embargo, la verdad tras nuestras máscaras, mas ninguno hacíamos comentario alguno al respecto, acostumbrados ya a la asfixiante situación, pero impulsados a continuar por el último deseo de quien más queríamos.

-Buenos días, Takeshi.- Amplió más su sonrisa. No tiene dotes de autor, decidí sombría y lúgubremente, aun con gesto alegre, cual infante inocente.

"Aunque te sientas mal, sonríe"

Fue una breve conversación durante el desayuno, y no tardé en marcharme a entrenar. Ah… desearía que el camino fuese más largo… eterno, y no llegar nunca. Los odio, a todo, a todos… Tal vez debería simplemente matarlos a todos, después de todo el mundo no perdería mucho, sólo irritantes personas que, si bien son hipócritas, no hacen nada por ocultarlo. Es decir, tales palabras vacías y gestos absurdos…

"No los quiero cerca", es todo lo que podía pensar cuando les vi, forzado a acercarme. Y, de nuevo, me pregunto ¿Por qué sigo con esto?

"Aunque lo odies, sonríe"

Ah, cierto. Es nuestra promesa, así que lo soportaré. Sólo un poco más y tal vez lo consiga.

Pero ¿merece la pena? Al fín y al cabo ya no me queda nada; mi mundo está vacío, sin color… sin sentimientos alegres, sin esperanzas…. Me pregunto también por qué es siquiera que sigo viviendo, por qué siguen viviendo. No es justo, ¿no? Si ella no pudo seguir viviendo, ¿por qué los demás sí?

Sin embargo, supongo que no puedo simplemente ir por ahí matándolos… ¿no?

"Aunque estés al borde de las lágrimas, sonríe"

Pero ya estoy cansado. Sin embargo, te lo prometo, sonreiré hasta el último momento.

Excusa, excusa… necesito una excusa…

Y estaba tan distraído con mis pensamientos que acabé cayendo, mi brazo derecho bajo mi torso, doblado en una postura extraña. A pesar del dolor, casi sonreí con triunfo. Bingo.

Un poco de victimismo y un cabestrillo fueron más que suficiente. Así, para la hora del recreo, me deshice de aquellos que, con sobreactuada simpatía, me preguntaban sobre el tan –para mí- afortunado accidente. Ésta vez lo lograría. Definitivamente hoy moriría.

Con esto en mente, apresuré mi paso aún más a la azotea, con cuidado de no ser seguido. Rápido, más rápido. Y por fin subí las escaleras y abrí las puertas a mi propio final. Fue enorme mi sorpresa, sin embargo, cuando ví allí, contra la reja, a dos personas, separadas a cierta distancia, uno de pie, fumando; el otro, sentado, comiendo. Pero ambos con aire ausente y una serenidad que envidiaba profundamente.

Gokudera Hayato y Sawada Tsunayoshi, recordé repentinamente, aún en mi estupor. Ambos bastante opuestos, ambos en mi clase, y, ahora que lo pienso, ambos suelen desaparecer entre horas desde el día que el ojiverde se trasladó allí. Supongo que aquí es donde estaban…

-¿Qué coño haces aquí?- Espetó de mala manera el peliplateado. Destacaba entre otras cosas por su mal talante, así que realmente no me sorprendió. De todas formas, esbocé una de mis sonrisas, en realidad molesto porque, aunque inconscientemente, arruinaron mis planes.

-Oh, jaja, lo siento. Yo sólo-

-Molesta.- La voz del castaño me cortó el inicio de mi improvisada historia. Sólo pude darle una expresión confusa y tonta, aun conteniendo las ganas de bufar y replicarle. Supongo que tomó eso como una invitación a explicarse.- Me molesta esa sonrisa tuya. Si no quieres sonreír, simplemente no lo hagas.

Ahora, eso sí ha sido una sorpresa. Como si hubiera sido una señal, mis labios cayeron lentamente hasta formar un gesto serio, y sentí un gran peso quitarse de mis hombros. "Lo siento" es, sin embargo, lo único que podía pensar… Suspirando, me senté descuidadamente a su lado, al opuesto en el que estaba Gokudera.

-Ahora ¿dirás por qué vinistes aquí?- sorpresivamente suave, fue la pregunta del muchacho fumador, que me miraba con una seriedad inusitada, con un deje de ira y resignación, casi como si ya supiese la respuesta. Por un momento, bajo esa penetrante mirada, vacilé.

Por algún motivo, por una vez, no pude mentir más. -… Quería morir.

-¿Tu brazo?- dijo con una voz incrédula y cercana a la indiferencia el chico a mi lado. Supongo que había oído los rumores.

Niego con mirada monótona, con un deje de desesperanza por una vez permitido en mi rostro. –Simplemente… estaba cansado.- Cansado de todo. Cansado de todos. Y vine aquí para acabarlo, ellos lo sabían.

Tsuna asintió, pareciendo en cierta forma que, aun con tan vaga explicación, comprendía todo más que ningún otro que pudiese haber escuchado estas palabras. Gokudera, sin embargo, suspiró casi con resentimiento. –Eres un completo idiota.- No podía negarlo, pero su afirmación era un poco molesta. -… No tienes ni idea… de la cantidad de gente que lo ha perdido absolutamente todo, y aun así protege su vida para continuar un día más.- Vaya, esto daba qué pensar…

Les miré a ambos, analizando la conversación cuidadosamente…

Tal vez no estaba tan sólo como pensaba.

-Además- añadió el pequeño castaño –siempre es mejor matar a que te maten.- La gravedad de su voz me hizo tomar seriamente ésta afirmación; incluso el peliplata asintió con gesto grave. Sin embargo, por una vez desde hacía años, no pude evitar que una enorme y auténtica sonrisa, radiante, se extendiese por mi rostro. Y entonces recordé… sus últimas palabras… su último deseo…

"Porque, si lo haces, tal vez tu sonrisa sea algún día de verdad"

He cumplido nuestra promesa, mamá…

En respuesta, les asentí a ambos, realmente animado, realmente felíz.- Cierto.- Y mi nueva promesa será que siempre estaré junto a ellos.

…. ¿Continuará?...

Quería aclarar que la cursiva es lo que le dijo la madre de Yamamoto antes de morir, pero no por alguna especie de broma sádica o que fuese horrible ni nada por el estilo; ella era consciente de lo duro que sería para su familia el seguir adelante, así que quiso que sonrieran y fuesen felices, no que se amargasen la vida… Supongo que todo depende de la interpretación…

De todas formas trataré de aclarar cualquier duda que surja o podáis tener. Lo estoy haciendo todo de forma que no haya cabos sueltos (o al menos no muchos, jaja~)

Respecto a éste cap, se me ocurrió lo de en cursiva, pensando que podía encajar en mi Yamamoto: uno sádico, depresivo, suicida, roto, pero que se contenía y sonreía a pesar de todo.

Espero que os haya gustado!