Let it slide,
Let your troubles fall behind you
Let it shine
Until you feel it all around you
And i don't mind
If it's me you need to turn to
We'll get by,
It's the heart that really matters in the end
Little Wonders – Rob Thomas
Epílogo.
- ¿Dónde están Ryan y Esposito?—le preguntó Castle algo apenado. Kate intentó no reírse de él.
- Están atareados con un caso, ¿por qué tanta prisa por verlos?
- Bueno, pensaba que al ser mi regreso a la comisaría tras estos dos meses de rehabilitación me tendrían preparado algo.
- Esto no es una guardería, Castle. Venga, vamos, Gates me dijo que te reunieras con ella en cuanto llegaras.—Le dijo empujándolo hacia la oficina de Gates, el se mostraba todavía muy reticente hacia esa idea.
- ¿Estás segura de que no se ha echado atrás?
- ¿A qué te refieres?
- Ya sabes, a lo nuestro, a dejarnos seguir siendo compañeros.—Ella sonrió, no podía evitarlo cada vez que Castle ponía esa cara adorable de preocupación.
- No lo creo. Vamos, entra sin miedo.
- Tiene las persianas cerradas, no sé Kate, no lo veo claro.
- ¿Quieres dejar de hacer el tonto y entrar?—Ella misma tuvo que llamar a la puerta de Gates.—Ahora ya no tienes excusa, tienes que pasar.
- Bueno, por si acaso no salgo vivo de ahí dentro.—Se acercó hacia ella y la besó, Kate pegó un gritito de sorpresa, pero luego pasó a corresponderle. Llevaban casi un año juntos y seguían temblándole las piernas como el primer día.
Las cosas empezaron a ponerse demasiado atrevidas cuando Castle invadió su boca y sus lenguas se encontraron, Kate no pudo evitar soltar un pequeño gemido de placer. Pero justo en ese momento Castle se apartó de ella, sonriéndole abiertamente.
- Esta te la pienso devolver—Le dijo con la respiración algo entrecortada.
- Lo sé.—Castle le guiñó un ojo y acto seguido pasó al despacho de Gates.
- ¡SORPRESA!
Allí estaban Ryan, Esposito, Gates, Lanie, Karpowski y algunos detectives más de la 12th. La cara de Castle se iluminó desde la sorpresa a la felicidad plena. Kate sonrió para sí misma, Castle seguía siendo un niño pequeño al que era muy fácil hacer feliz.
Poco a poco se iban arremolinando alrededor de Castle dándole la bienvenida, mientras el les obsequiaba con la historia del secuestro de Kate algo edulcorada y para nada como había sucedido en la realidad. A Kate le gustaba más esta historia, en ella no acababa temiendo por la vida de Castle sino que aquí todo era más light y sucedía como si los meses que había pasado recuperándose fueran por meros golpes superficiales, cuando todos los que estaban allí sabían que había estado a punto de morir desangrado.
Kate borró ese último pensamiento de la cabeza, no quería pensar en eso ahora. Dibujó una sonrisa en su rostro he intentó unirse a la conversación que tenían en ese momento.
- Esto Capitán—Oyó que le decía Castle a Gates.—Que sepa lo mío con Beckett significa que puedo meterle mano cuando nadie mire ¿verdad?
En ese momento quería pegarle un puñetazo a Castle, ¿qué estaba haciendo? ¿Quería que Gates le mandara a casa para siempre?
- ¿Cómo dice?—Le preguntó Gates con cara de pocos amigos. ¡Maldito Castle!
- ¡Era una broma! Mantendré mis manos quietas todo lo que pueda.
- Eso espero, no puedo tolerar tener a un par de adolescentes con las hormonas alteradas en mi comisaría.
- ¡Por supuesto que no, Capitán! Castle intentaba hacerse el gracioso, seremos muy profesionales, no se preocupe.—Intentó poner fin a esa conversación antes de que Castle la cagara todavía más.
- Bueno, creo que ya está bien de bienvenidas, los crímenes no van a resolverse solos. Todo el mundo de vuelta al trabajo.
Castle le echó una mirada que decía claramente "no podía durar para siempre", Kate se encogió de hombros en respuesta y juntos fueron a su mesa, Castle enseguida se sentó en su silla mientras ella miraba a la pizarra de asesinato de esa semana. No tenía que volver la vista para saber que él la estaba observando, siempre le había parecido raro, pero lo cierto es que había echado de menos también esa parte de él.
- ¿Tienes alguna teoría, Castle?—Se giró hacia él y, por supuesto, le pilló mirándola con una mirada que la hizo enrojecer. ¿Cómo podía turbarla tanto a estas alturas? Debería estar acostumbrada ya.
- Es un caso fácil, lo hizo el mayordomo.—Le soltó cargado de toda la razón del mundo.
-Ryan y Espo iban a interrogarle ahora, aunque no creo que saquemos nada. El asesinato se produjo a las 8:30 a.m. A esas horas tiene que servir el desayuno a la familia, no puede estar en dos sitios a la vez.
- Ummm, no sé Kate, puede que tuviera un compinche o algo así.
Ella entrecerró los ojos hacia él, Castle tenía debilidad por los mayordomos.
- Puedes ir a ver el interrogatorio si quieres.
- ¿En serio?—Le preguntó como si alguna vez le pidiera permiso para algo. Kate se echó a reír.
- ¡Pues claro que puedes! Yo mientras tanto comprobaré la coartada de la exmujer, nos vemos luego.—Y por un instante tuvo el impulso de darle un corto beso de despedida. Se había acostumbrado a despedirse de él cada vez que dejaba el loft para ir al trabajo o incluso para cuando iba a comprar algo de comida. Pero finalmente no lo hizo. Miró a Castle y vio que el también estaba luchando contra el mismo impulso.
Ambos se rieron al mismo tiempo.
- Es bueno tenerte de vuelta por aquí, Castle.—Le dijo intentando ponerse seria durante un momento. No lo consiguió.
- Lo mismo digo, Beckett.
En ese momento sus pensamientos cambiaron, deseaba volver a casa, encerrar a Castle en su habitación y no salir de allí en un par de días, quizás así dejaría de sentirse atraída por él a cada instante.
Gracias a Dios, Castle se levantó y fue hacia la sala de interrogatorios, dejándola allí intentando calmar los latidos de su corazón, ¿qué estaba pasando con ella?
Suspiró, se sentó en su escritorio y por un instante se dejó llevar por un recuerdo.
- Por fin solos.—Kate se acercó hacia él y lo besó como llevaba días queriendo hacerlo.
- Ummm, echaba de menos esto.—le dijo Castle con una sonrisa traviesa.
- Castle, hay algo que llevo tiempo queriendo decirte.
- Lo sé, no necesito que me lo digas. Siempre lo he sabido
- Pero yo sí lo necesito.—El asintió—Pensé en decírtelo aquella noche, cuando tuvimos el accidente y cuando el Triple Asesino…
- Puedes saltarte esa parte.
- No, quiero que sepas todo. Cuando el Triple Asesino me secuestró, pensé que iba a morir y que jamás podría decirte lo mucho que te amaba. Si algo me ha enseñado esta experiencia es que no puedo seguir ocultándome más, no quiero morir teniendo una cuenta pendiente, sobre todo si esa cuenta pendiente es contigo. Te quiero Rick, desde hace tanto tiempo que ya no lo recuerdo.
- Yo también te quiero Kate y ya que estamos contándonos todo como si mañana se acabase el mundo…hay una cosita que no te he contado.—Le miraba como si no hubiera roto un plato en su vida.
- ¿De qué se trata?
- ¿Recuerdas la figurita esa blanca con forma de elefante que tenías en la estantería?—Ella asintió, empezando a olerse por donde iban los tiros.—Bueno, pues, no se cayó por el viento, digamos que le di sin querer cuando cogía uno de los libros que había detrás.—Se hizo hacia atrás como si esperara que Kate le atizara con algo. Hizo un esfuerzo imposible para no reírse de él.
- Te dije que quitaras las cosas si querías coger un libro.
- Lo sé y lo siento.
Kate no pudo contenerse más tiempo y se acercó hacia él para volverlo a besar.
- ¿Y esto a qué viene?
- Porque te quiero, Richard Castle. A eso viene.
El no preguntó más y ella tampoco estaba para más charlas. Kate se había propuesto disfrutar de la vida día a día y pensaba llevarlo a cabo.
Kate se levantó de la silla de un salto, se dirigió a la sala de interrogatorios donde vio como Castle jugaba con un par de lápices mientras al otro lado del espejo Ryan y Esposito interrogaban al sospechoso.
- Castle, ¿qué haces?
En cuanto la vio, se le cayeron los lápices con los que había estado jugando y se hizo el tonto.
- Ummm, nada, aquí viendo a los chicos, ya sabes.
- ¿Aburrido?
- Está bien, me has pillado. El mayordomo es un muermo y lo he descartado como sospechoso al segundo de entrar aquí, pero no quería volver y darte la razón.
- Venga, vamos.—Le cogió de la mano y él la miró sorprendido.
- ¿A dónde me llevas?
- 10 minutos, Castle. Eso es todo lo que tenemos hasta que empiecen a echarnos de menos. ¿Te ves capaz?
El la entendió al ver su mirada y enseguida sus ojos se tornaron de un azul peligroso.
- Es suficiente.
Al parecer Gates tenía razón, eran un par de adolescentes con las hormonas alteradas. Pensó Kate para sí, pero lo cierto es que no le podía importar menos aquella afirmación. Sobre todo cuando tenía las manos de Castle tocando puntos demasiado sensibles como para tener pensamiento alguno.
Dios, cómo le había echado de menos.
Fin.
N/A. Aquí termino esta historia que siempre estuvo pensada para tener 3 capítulos Muchas gracias a todos los que me habéis dejado reviews y habéis seguido este fic.
Tengo por ahí una idea para un fic largo, pero quiero tener antes un par de capítulos listos porque todavía no me convence la idea.
XX.
