Esta historia y los personajes en ella son de mi propiedad, son bienvenidos a leer si así lo desean


¨Quien niega su propia naturaleza, Se niega a si mismo¨


¨Alquimista¨

Andrik James Turner , no era un chico normal...

desde el día en que llegó al orfanato católico St. Mary en Madisonville, notaron que algo no andaba bien, pues a diferencia de los otros niños, Andrik podía hacer cosas que ponía nerviosos a la mayoría, y que el padre Thomas, había calificado como signos de ¨posesión satánica¨, razón por la cual, Andrik podía contar hasta 67 intentos de exorcismo, sin ningún éxito aparente cabe mencionar, ya que sin importar cuanto se esforzaran el padre Thomas, y la directora del orfanato, la horrible señorita Morningside, Andrik seguía convirtiendo el asqueroso potaje que la cocinera pretendía hacer pasar por desayuno, en deliciosa avena caliente, y la miserable cena que consistía tan solo en un mendrugo de pan y un vaso con agua, en rico pastel y chocolate deshecho, y esos pequeños prodigios mantenían a todos al borde de la histeria...

por ese motivo, cada vez que algún matrimonio llegaba al orfanato, buscando adoptar a un pequeño como su hijo, todos tenían oportunidad menos Andrik, que era encerrado en el ático para impedir que asustara a las parejas que deseaban adoptar, quitando al resto la posibilidad de hallar una nueva familia...

aún así, Andrik solía ser optimista respecto a su propia situación en ese sitio tan espantoso, pues aún cuando el padre Thomas y la señorita Morningside, trataban deliberadamente de impedir por todos los medios que alguien lo conociera y decidiera adoptarlo, a la vez que se dedicaban a poner a todos los chicos del orfanato en su contra, alegando que estaba poseído por el demonio, provocando que nadie quisiera jugar con él, y menos aún aceptaran ser sus amigos, el pequeño mantenía viva la esperanza de que un día, las cosas mejorarían, de que alguien vendría y se lo llevaría lejos de St. Mary, que era cualquier cosa para él, menos un hogar...

sin embargo los años pasaron, y nunca nadie llegó, y Andrik tuvo que conformarse con el único recuerdo de su madre que logró recuperar, un viejo libro con garabatos que años atrás, el padre Thomas y la señorita Morningside habían intentado destruir, pero desistieron al ver que el fuego no conseguía reducirlo a cenizas, y el agua bendita no le hacía ningún daño, al final se contentaron con enterrarlo en el patio, sin percatarse de que Andrik los espiaba desde la ventana, y horas más tarde, curioso por saber que se traían entre manos el sacerdote y la directora, cuando todos estaban dormidos, salió para desenterrarlo, y al darse cuenta de quien había sido su propietaria, decidió conservarlo, oculto bajo el colchón de su cama, tan solo para poder leer el nombre bajo la cubierta cada vez que se sentía solo, Amelia Jane Turner, pero al cumplir catorce años, y después de mucho esperar se marchitó su esperanza de pertenecer a una familia y finalmente escapó...

vivir en la calle fue toda una experiencia, ya que por mucho tiempo se vio obligado a soportar el hambre y el frío, la soledad y el egoísmo de aquellos en mejores circunstancias que las suyas, hasta que el señor Lewis, un excéntrico anciano dueño de una casa de antigüedades, lo encontró un día vagando por el parque por el que solía pasear todas las mañanas, y se compadeció al verlo buscando comida en un basurero, así que lo llevó con él hasta su casa y luego de alimentarlo bien y darle ropa limpia, decidió hacerse cargo del muchacho, solicitando la ayuda de un amigo suyo que trabajaba en el gobierno, para conseguirle documentos legales, enseñándole todo acerca del negocio de antigüedades, y finalmente, nombrándolo como su único heredero cuando falleció...

después de haber vivido con Jonathan Lewis, que para Andrik había sido lo más cercano a un padre, y la única familia que lo había aceptado y amado tal cual era, con todo y sus ¨rarezas¨como el anciano anticuario solía referirse a su pequeño don, la soledad y la tristeza regresaron a ser parte de la vida de Andrik, pues extrañaba la compañía, las bromas, y los consejos de su tutor, a quien echaba de menos constantemente desde que murió, ya que sin importar lo maduro y autosuficiente que era ahora, a sus treinta años, sentía que aún necesitaba la guía y el cariño del viejo señor Lewis...

aún así, Andrik se levantaba cada mañana, se lavaba, se vestía, desayunaba, daba un pequeño paseo por el parque, y regresaba a la casa de antigüedades para comenzar el día, evaluando y catalogando objetos antiguos y muy valiosos, atendiendo a clientes que acudían a él con frecuencia, pues era muy bueno localizando piezas raras, generalmente buscadas por coleccionistas, y al final se retiraba para acudir al único sitio que lo hacía sentir verdaderamente útil, y que de alguna manera ayudaba a otros chicos al igual que el señor Lewis lo había ayudado a él...

aquella tarde cerró temprano, y caminó durante varias manzanas hasta que finalmente se detuvo frente a lo que parecía un viejo almacén, sus paredes estaban sucias, llenas de graffitis y marcas de vandalismo, ofreciendo a simple vista un aspecto bastante destartalado, Andrik sujetó con fuerza las cuatro bolsas llenas de ropa, comida y medicinas hasta el tope, y entró al edificio dirigiéndose hasta un pequeño mostrador, donde una chica servía platos con comida a unos chicos que parecían no haber probado un solo bocado en varios días...

- Hola Meredith...

- ¡Andrik!, ¡que bueno que llegaste!, y trajiste provisiones, es un alivio porque ya casi se nos han terminado los medicamentos y el material de curación...

- Descuida, traje bastante de todo, ¿necesitas que te ayude con algo?...

- Bueno...Sam llegó desde hace un par de horas, su rodilla derecha está muy lastimada, parece que de nuevo estuvo peleando es ese callejón, pero es muy terca y no deja que nadie se acerque para revisar y curar su herida, ¿crees que puedas ayudarla?...

- Yo me encargo, no sería la primera vez que la convenzo para que me permita ayudarla...

- Gracias cariño, eres un sol...

Andrik pasó toda la tarde ayudando a todos los chicos que acudían a aquel centro de apoyo y al volver a casa, decidió que no estaba demasiado lejos para un paseo nocturno por el parque, por lo cual se desvió de su camino habitual y fue a perderse por entre los árboles, cuyas ramas mecidas por el viento, daban un aspecto tenebroso a todo el lugar...

mientras andaba, escuchó unos ruidos como de pasos sobre la gravilla siguiéndolo, se había girado varias veces para comprobar de quien se trataba, pero cada vez que lo hacía, volvía a encontrarse con el mismo camino vacío, y el sonido del viento silbando entre las ramas de los árboles, de inmediato apresuró su paso, y tan pronto como llegó a casa, cerró la puerta y subió a su habitación, se aproximó con cuidado a la ventana y al hacerlo vió a un hombre corpulento y palido, vestido con ropas negras y una gabardina que ondeaba a su espalda agitada por el viento, aquel hombre misterioso le sonrió y un segundo después desapareció, Andrik se retiró de la ventana y comenzó a quitarse la ropa para meterse a la cama, y al terminar apagó la luz justo en el instante en que el viento llevaba un escalofriante susurro hasta sus oídos... Andrik...

En Mont Blanc

El gran salón había quedado en silencio tras escuchar las palabras de Victoria, la gran mayoría de los ahí presentes tenía cuentas pendientes que ajustar con Gabriel, pero ninguno había sido capaz de enfrentarse a él sin ayuda, por esa razón, la idea de que existiera una manera de destruirlo, los había dejado a todos sin habla...

de inmediato, Dominic y Didíka, la ayudaron a levantarse del suelo, llevándola hasta el lugar que ocupaba en medio de ellos, en el lujoso sofá en el que se hallaban sentados conversando con los demás, antes de que todo aquello sucediera, y al hacerlo, Victoria volvió a tomar aquel sobre entre sus manos, mirando fijamente su nombre escrito en la superficie, y luego de algunos minutos, finalmente se decidió a abrirlo, sustrayendo de su interior una hoja de pergamino que desdobló lentamente y comenzó a leer en voz alta...

(1)Mon trésor

si estás leyendo esta carta, significa que mis oraciones fueron escuchadas, y has conseguido escapar con vida de las garras de ese malnacido...no debí insistir para que salieras aquella noche, y por ello te pido perdón, confiaba demasiado en que ese maldito asesino nos había perdido el rastro, y deseaba tanto verte casada y feliz al lado de tu esposo y tus hijos, tenía miedo de morir y dejarte sola, de abandonarte en Mont Blanc con un montón de responsabilidades, sin nadie a tu lado que te cuidara y te consolara cuando yo ya no estuviera más aquí, que me empeñé en convencerte de asistir a ese estúpido baile, y mira como acabó...

aún así , después de que ese maldito bastardo se atrevió a enviarme aquel mensaje donde se vanagloriaba de por fin haberte puesto las manos encima, decidí utilizar las pocas fuerzas que me quedaban para buscar algo lo bastante fuerte como para enviarlo de vuelta al infierno de donde salió, para lo cual escribí varias cartas a viejos amigos míos, que de inmediato se dieron a la tarea de investigar al respecto y esto fue lo que descubrieron...

En 1530 en Odessa , existió un sanguinario vampiro llamado Dracian, que acostumbraba cazar victimas humanas más por diversión, que por una verdadera necesidad de sangre, al darse cuenta de la peligrosa amenaza que Dracian representaba para su aldea, un joven alquimista llamado Leonidas recurrió a sus propias artes y utilizó la magia y sus conocimientos para encontrar la manera de someterlo, durante un año entero trabajó en la poderosa formula que fue la clave para destruir a Dracian, hasta que se topó con un pequeño inconveniente, pues el ingrediente final del que requería aquella poción, eran doce gotas de la sangre de un licántropo, por lo cual se vió obligado a solicitar la ayuda de uno de esos seres, al cual tardó bastante en encontrar...

tan pronto como la poción estuvo lista, Leonidas fue en busca de Dracian y lo provocó, pero cuando el vampiro trató de beber su sangre, Leonidas sustrajo de entre sus ropas una daga cuya hoja estaba empapada con la poción que el mismo había creado, y lo apuñaló, causando que de inmediato este ardiera en llamas y se convirtiera en cenizas...

sin embargo la terrible pesadilla a la que Leonidas se había enfrentado no terminaba allí, pues varios años atrás, Dracian había mordido a otros, entre ellos un peligroso asesino llamado Gabriel, cuya sed de sangre y de poder eran aún más grandes que los de su creador, y nadie conocía su paradero...

en mi viejo grimorio, encontrarás las instrucciones para elaborar dicha poción, y también un hechizo para dar con el descendiente de Leonidas, ya que si mis temores son ciertos, y ese maldito te convirtió en un vampiro, necesitarás de otra poción que yo misma he creado para ti como medida de protección, pues al ser un vampiro, la poción de Leonidas podría destruirte a ti también si llegara a tocarte, por lo cual necesitas de la protección de la sangre de su heredero, al cual deberás encontrar y convencerlo para que te ayude...

para terminar, solo me queda desearte que aún en medio de todo lo malo que le ha ocurrido a nuestra familia, encuentres la felicidad, tan pronto como destruyas a ese desgraciado, y sepas lo orgullosa que siempre estuve de ti (2) ma petit, (3) je t´aime, jamás lo olvides, y lleva siempre contigo mi recuerdo y el de tu padre, que desde el cielo estaremos cuidándote y deseándote lo mejor.

por siempre: Jaqueline Bouliard.

al terminar de leer la carta de su madre, la dobló y la guardó de nuevo en el sobre, mientras trataba de asimilar en su mente aquella nueva información, pues aún cuando desde pequeña fue consciente de la existencia de los alquimistas y licántropos, no tenía ni la menor idea de como hacer para convencerlos de prestarle su valiosa ayuda...

- ¿Que es un alquimista?...

preguntó Didíka, un tanto curiosa por saber a que se había referido Jaqueline en aquella carta, y quizá cansada del silencio sepulcral que se había adueñado de la habitación tan pronto como Victoria había terminado de leer, pues ninguno de los presentes había pronunciado ni media palabra desde entonces, hasta que Victoria contestó a su pregunta, dando a su amiga la siguiente explicación...

-Un alquimista se nutre del conocimiento, eso significa que es un erudito, un estudioso; pero también se nutre de lo físico, es un herrero, un artesano y un orfebre; es un creador, un artista y un bohemio, y por supuesto un hechicero, es un ansioso coleccionista, minucioso y perfeccionista...

reconoce el talento en cuanto lo ve, y sabe aprender de ello, está muy por encima de las banalidades de la vida, aún cuando suele ser muy receloso con todo aquello que le pertenece, suele ser entendido en arte, en armas, en historia y en materiales...

es posesivo, se apega mucho a las cosas, y colecciona cualquier detalle que en algún punto tenga que ver con su vida o con sus gustos, es observador, cauto y tranquilo, y eso le enseña a valorar detalles que otros pasan por alto, detalles importantes...

son creativos, sensibles, altivos, tienen talento, y por lo general actúan de forma independiente, es decir, que se mantienen neutrales, por eso creo que no será nada sencillo convencerlo de que nos ayude...

-Ya veo, y eso de las gotas de la sangre de un licántropo, ¿como vamos a conseguirlo?...

preguntó Klaus, el más joven de todos ellos...

- Creo que yo tengo una ligera idea de donde podríamos buscar a uno...

anunció Vladimir, sonriendo a Mirabela de forma traviesa...

- Cierto, tú déjanos esto a nosotros Vic, ustedes encárguense de dar con el heredero de Leonidas...

y dicho esto, ambos vampiros salieron de Mont Blanc como una exhalación, mientras Victoria miraba a los demás con la duda grabada en sus hermosos ojos...

- Cariño solo hazlo, ¿que más puedes perder?...

preguntó Didíka con una sonrisa indulgente...

- A ustedes, y te aseguro que no podría soportarlo...

le confesó Victoria bajando la mirada al suelo, a lo que Didíka puso su dedo índice bajo el mentón de su amiga buscando mirarla directamente a los ojos, antes de asegurarle...

-Por nosotros no debes preocuparte, nos hemos cuidado unos a otros desde siempre y te aseguro que nada de eso cambiará jamás, ahora recita ese hechizo y no perdamos más tiempo...

al escuchar eso, Victoria sonrió, tomó el grimorio de su madre entre sus manos, mirando aquel hechizo escrito por su puño y letra, luego lo dejó sobre la mesa del café, se levantó del sofá para ir hasta una vieja cómoda abriendo uno de sus cajones, del cual sacó una extraña daga, se hizo un corte horizontal en la palma de su mano izquierda y conjuró en voz alta:

Sangre por Sangre, Perdida en el Tiempo

Sangre por Sangre, Que Siente lo que Siento

Destruye la Distancia, Mientras Esto Dura

Sálvalo de Aquel y De Su Alma Oscura

Llévame Hasta Él, Toma Lo Que Ofrezco

Dime Donde Está, y Acaba Con Esto...

al instante, la sangre que Victoria había derramado sobre el libro de hechizos de su madre, comenzó a trazar una serie de lineas hasta formar una especie de mapa, y bajo este el nombre de una persona y una dirección:

Andrik James Turner

315 Highway 21, Madisonville, Louisiana.

-Bien pues parece que Didi y yo iremos a buscar a tu alquimista, mientras tanto busca el resto de los ingredientes para elaborar esa poción, ¿de acuerdo preciosa?...

sugirió Dominic, sonriendo para animar a Victoria quien los veía angustiada como si aquella fuera la última vez que estarían juntos...

- Tan solo tengan mucho cuidado, ¿de acuerdo?...

-De acuerdo...

le contestaron los dos, y de inmediato salieron, en busca de aquel misterioso alquimista...

(1) Mi Tesoro

(2) Mi Pequeña

(3) Yo Te Amo