CAPITULO 3

Sanae caminaba rumbo a la casa de Tsubasa, estaba muy emocionada pues era de las pocas veces que el chico la había invitado a su casa, la primera vez que fue a su casa lo acababa de conocer, después de que este enfrentara a Wakabayashi y anotarle un gol.-Fue un momento inolvidable-pensó la castaña. Sin darse cuanta llego a la casa de los Ozora , estaba muy nerviosa e indecisa, pero se armó de valor y toco el timbre.

Segundos más tarde la madre de Tsubasa abrió la puerta y le dedico una sonrisa a la joven, quien le devolvió el gesto de la misma manera, indicándole así mismo que entrara a la casa.

-Sanae! Que gusto que hayas aceptado la invitación!-exclamo Natsuko – te estoy muy agradecida por haber apoyado a Tsubasa en esos momentos tan difíciles para el-sonrió la madre de Tsubasa.

-En realidad no hice gran cosa además Tsubasa-kun es mi amigo y le aprecio de verdad así que lo hice con mucho gusto-le respondió la chica un poco avergonzada.¿-Por cierto donde esta Tsubasa-kun?-pregunto la chica levemente sonrojada.

-Enseguida baja no te preocupes, mientras baja , te apetece tomar una taza de té-exclamo la mama de Tsubasa

-Claro que si mi madre me ha comentado muchas veces que usted hace un te realmente delicioso-dijo la chica.

-Tu madre siempre tan amable .. bueno enseguida traigo él te espera a Tsubasa ya está por bajar-dijo la madre del chico quien fue a la cocina-

Minutos más tarde Tsubasa por fin había bajado de la habitación con su ya conocida sonrisa que derretía el corazón de la porrista del nankatsu , Sane lo miraba anonada su corazón daba vuelcos muy grandes y latía tan rápido que la chica temía que se le fuese salir.

-Siento la tardanza Sanae-chan , pero me alegra que hayas venido, estoy muy feliz-exclamo Tsubasa esbozando una suave sonrisa.

-Gracias por invitarme Tsubasa-kun-dijo Sanae tratando de disimular su sonrojo

Minutos más tarde Natsuko llego con el té y los tres se sentaron en la sala a degustar del mismo. Sanae estaba completamente nerviosa, Natsuko noto la actitud de la joven y solo sonrio parecía que el hecho de estar en la misma habitación con su hijo le causaba un gran nerviosismo por lo que trato de amenizar la plática

-Dime Sanae como está tu madre, hace tiempo que no le he visto?

-Está muy bien… trabajando duramente en la heladería, con un genio de los mil demonios-dijo la chica sonriendo.

-Es verdad que tú conoces a la madre de Sanae-chan, mama-le dijo Tsubasa uniéndose a la conversación

-Así es Sonomi y yo nos conocimos en la secundaria cuando ambas vivíamos en Tokio, ambas fuimos juntas a la preparatoria y desde ese entonces nos hicimos mejores amigas-dijo Natsuko sonriendo.

-mi madre me conto muchas cosas de ustedes cuando estudiaban juntas-dijo Sanae dándole un sorbo a su taza de té.-Aunque hay cosas que no me ha querido contar-dijo la chica-suspirando y dejando la taza de té sobre la mesa.

-Qué cosas?-exclamo Tsubasa curioso

-Pues nunca habla de su familia de sus padres, solo sé que mi abuela murió cuando ella tenía 10 años, pero jamás ha mencionado nada de mi abuelo realmente nunca lo he conocido y yo esperaba que tal vez usted Sra. Ozora pudiera contarme algo de el-dijo la chica mirando a la madre de Tsubasa.

-Pues yo realmente no lo trate mucho, se que es un empresario exitoso en Japon, Pero Sonomi nunca hablaba de el, era muy reservada en ese tema, realmente lo lamento mucho pero yo no soy la persona indicada, porque no lo hablas con tu mama-dijo Natsuko, pero bueno quitemos esas caras y vamos a comer ya está lista la comida, Tsubasa por la mesa por favor.

-Sanae-chan… no te pongas triste ya verás que si hablas con tu mama pronto sabrás de tu abuelo-dijo el chico animando a la joven, mientras Tsubasa se ponía de pie para alistar la mesa, Sanae estaba muy pensativa-Por qué me da la impresión de que la Sra. Ozora sabe más de lo dice, algo raro paso entre mi madre y mi abuelo… lo voy averiguar -penso la chica.

La tarde transcurrió tranquila los tres comían animadamente, por su parte Sanae ya no quiso darle más vueltas al asunto de su madre se había propuesto averiguar por sus propios medios la razón, decidió disfrutar de esa comida tan rica y en tan buena compañía como la de Tsubasa y su madre. Terminaron de comer y Sanae se ofreció a ayudar a la Sra. Ozora a lavar los platos, pero ella le dijo que no era necesario y mando a Sanae a la habitación de Tsubasa para que pudieran platicar más a gusto, pues Natsuko intuía que Sanae sentía algo más que amistad por su hijo y quiso darle un pqueño empujoncito para que pasara más tiempo con el chico futbolista- Sera una buena oportunidad para que estén solos-pensó Natsuko sonriendo.

En la habitación de Tsubasa el joven le mostraba animadamente los poster de futbol que tenía pegados en la pared, mientras le hacía un tour por su cuarto Tsubasa muy orgulloso de sus trofeos y medallas que había ganado en distintos torneos.

-Vaya que si eres todo un deportista-dijo Sanae sentándose en la silla del escritorio

-Bueno se hace lo que se puede-dijo Tsubasa-por cierto Sanae- puedo preguntare una cosa-dijo el chico sentándose sobre su cama-

-Y que quieres preguntarme Tsubasa-kun -respondió la chica mirándolo

-Pues ¿ porque? tienes tanto interés en saber sobre tu abuelo-dijo el chico llevándose una mano sobre su cabello-sé que no es de mi incumbencia, pero solo me dio curiosidad.

-La verdad es que nunca he conocido a mis abuelos, los padres de mi papa murieron hace ya bastante tiempo, mi abuela.. la madre de mi mama murió cuando ella era pequeña y pues como tengo entendido que el único que vive es mi abuelo y pues yo solo quiero conocerlo, por alguna razón nunca lo he visto, no sé cómo es y quiero saber por qué mama y el no han tenido contacto-dijo la chica mirando el techo.

-Yo te voy ayudar-dijo Tsubasa parándose frente la chica sonriéndole dulcemente

-Gracias Tsubasa-kun- sin pensarlo Sanae abrazo con fuerza al chico, quien quedo un poco confundido por la actitud de la chica pero lejos de causarle enojo, fue todo lo contrario, le encantaba estar así abrazado a la chica por una extraña razón Sanae le hacía sentir un cosquilleo en el estómago cada vez que la tenía asi de cerca y eso era algo que el chico futbolista no podía explicarse- Me alegra que seas mi amigo-susurro la castaña, quien recordó que tenía algo pendiente que entregarle a Tsubasa.

-Y a veras que algo se nos ocurrirá para averiguarlo-dijo el chico deshaciendo el abrazo ya recobrando la cordura pues la cercanía de Sanae lo ponía nervioso.

-Por cierto Tsubasa-kun te traje un obsequio –asintió la chica sacando una cajita de su bolsa-espero te guste no soy muy buena haciendo este tipo de cosas pero… pues lo intente-dijo Sanae dándole la cajita, su rostro enrojeció de nuevo.

Tsubasa también se había puesto colorado abrió la cajita y sus ojos se iluminaron con gran asombro al ver el regalo de Sanae… era una hermosa pulsera tejida a mano bordado las iniciales O.T-gracias Sanae-chan está muy linda la voy a cuidar con mucho cariño-dijo el chico poniéndose la pulsera y guiñándole un ojo a la chica.

-Me alegra que te haya gustado Tsubasa-kun -sonrió la chica.

Ya era de Noche y Tsubasa se ofreció a llevar a la chica a su casa, como buen caballero, no sin antes agradecerle a la Sra. Natsuko por la comida, quien a su vez le pidió a Sanae que la visitara cuando ella quisiera.

-No tenías por qué acompañarme Tsubasa-kun-dijo la chica nerviosa

-Lo hago con gusto, además si algo malo te pasara yo no me lo perdonaría-dijo Tsubasa ligeramente colorado-demonios!-que me pasa pensó el joven.

Sanae noto como Tsubasa tenía una pelea mental consigo mismo y solo pudo sonreír divertida. Al fin llegaron a casa de Sanae, y esta agradecida se acercó al chico y en un impulso le dio un beso en la mejilla-Gracias por este día-dijo la chica al oído del joven antes de entrar a la casa. Dejando a un Tsubasa colorado como el tomate, se llevó la mano a la mejilla y se dio la vuelta sonriendo dulcemente- que es lo que te pasa Tsubasa… porque te pones tan nervioso cuando ella está cerca de ti… porque me apena cuando ella….- Bueno es hora de ir a casa es tarde-dijo el chico para sí mismo., pero era verdad desde aquella tarde lluviosa cuando lloraba por la partida de Roberto y Sanae estuvo junto a el algo había cambiado en Tsubasa que le hacía sentir feliz cuando Sanae estaba junto al joven futbolista y no sabía que era lo que le sucedía.

FIN DEL CAPITULO.