UNA CURA ALTERNATIVA.
Sakura apenas y había podido conciliar el sueño durante la noche, su imaginación la atormentó y como consecuencia estaba cansada e iba tarde al hospital. Durante sus largas horas de insomnio había decidido apartarse lo más posible de los líos amorosos, se mantendría alejada de todo aquello que la mantuviera despierta cuando debería estar dormida.
Estaba consiente del límite que había cruzado con su sensei y solo esperaba que él también tratara de olvidarse de la noche anterior, tal como ella lo estaba intentando. Ese prohibido beso era algo que no se repetiría pero no se negaría el derecho de recordarlo de vez en cuando. En cuanto a Sasuke, lo más sensato era intentar establecer una buena relación con él, parecía que ya no estaba dentro de sus planes huir de nuevo, y si volvían a ser compañeros de equipo lo más conveniente era que se llevaran bien. Estaba bastante segura que no quería volver a compartir un beso con su compañero, aún no estaba lista para profundizar de ese modo con él, no después de todo el tiempo, pero quizás más adelante sus viejos sentimientos podrían volver.
Con esa nueva mentalidad salió deprisa para dirigirse al hospital. Cuando llegó vio la gran lista de pacientes que la esperaba y decidió empezar inmediatamente, y como una prueba a sus decisiones, el primer paciente sería su compañero, Sasuke. La ninja respiró hondo y se dirigió a la habitación, la cual aún seguía custodiada por ANBU.
Entró y para más sorpresas se encontró con que sus dos compañeros y su sensei estaban ya ahí, apenas había entrado cuando Naruto ya la interrogaba por su tardanza.
-Lo lamento Naruto, se me ha hecho tarde- trató de justificarse concentrándose en lo que debía de hacer y no en sus sensei que la seguía con la mirada. – ¿Cómo te sientes hoy Sasuke-kun?- la ninja se acercó al ninja que ya esperaba sentado al borde de la cama.
-No entiendo por qué sigo aquí- le reprochó pero su tono no era grosero y eso la sorprendió, incuso le ofreció una sonrisa a la chica, que confundida solo pudo devolverle el gesto.
-Ten paciencia, pronto podrás salir- le revisó ambos ojos que mostraron el Sharingan, la ninja no se intimidó y continuó observándolos de cerca, mostraban el mismo avance que Kakashi, sin duda los había utilizado frecuentemente. Sasuke al observar la reacción tan serena de su compañera le ofreció de nuevo una sonrisa cómplice.
-Hablaré con Tsunade-sama para informarle de tu buen estado- le afirmó alejándose de él, totalmente ajena a los pensamientos de su compañero.
-Gracias Sakura- no era la única sorprendida del cortés comportamiento de Sasuke, pues tanto como Naruto como su sensei tenía una mirada de confusión por lo que veían y escuchaban. -¿Vendrás más tarde?- le preguntó como si estuvieran solos.
-Seguro, aún debo revisarte más tarde- le explicó con una suave sonrisa.
-¿Entrenaremos hoy Sakura-chan?- Naruto aún seguía confundido pero por fin logró hablar.
-Lo lamento, pero tengo turno completo- se disculpó lamentando rechazarlo, su compañero pareció también desilusionado- Pero si tienes tiempo podríamos comer juntos- una gran sonrisa apareció en Naruto.
-Vendré a tu hora de comida Sakura-chan- le aseguró feliz.
-¿Cómo se ha sentido sensei?- le preguntó, aunque le hubiera gustado ignorarlo sabía que no podría hacerlo durante mucho tiempo, así que cuanto más rápido despareciera esa evidente tensión entre ambos, mejor. Kakashi también estaba sorprendido de lo dulce que sonaba la voz de su alumna, como si hubiera podido olvidar lo que la noche anterior había pasado.
-Estoy mejor Sakura- intentó responder con la misma tranquilidad de ella y pareció lograrlo.
-Parece que no me necesitan por ahora- la ninja se acercó a la puerta para marcharse- Trata de descansar Sasuke-kun, Naruto te veré para comer, Kakashi sensei-
-Te esperaré Sakura- el tono tan amable de Sasuke la seguía confundiendo, así que una de sus típicas sonrisas salió de ahí. Tener a todo su equipo reunido no había sido tan malo como imaginaba, claro que no contaba los largos silencios incómodos que frecuentemente se formaban.
…
La tarde había pasado rápidamente, a penas y había tenido un respiro del ajetreado ritmo del hospital, no estaba consiente de la hora hasta que Naruto apareció buscándola.
-Es hora de comer Sakura-chan- le informó sosteniendo una pequeñas cajas de comida.
-Gracias por venir Naruto- lo llevó hasta el patio del hospital y se sentaron en una pequeña banca a comer tranquilamente. Compartían algunas historias viejas y reían con eso. La ninja observó el cielo, estaba realmente amenazante, no tardaría en caer una tormenta.
-No creo que debas volver a entrenar, no por el resto de la tarde- le aconsejó justo cuando un relámpago iluminaba el cielo.
-Tranquila Sakura-chan, no pensaba hacerlo- aseguró observando el cielo también. La ninja notaba como su compañero parecía querer decirle algo, pero tan pronto como su boca se abría se cerraba, hasta que por fin pareció encontrar las palabras. -Sasuke ha sido muy amable contigo- hablaba con un tono precavido.
-Con todos- lo contradijo, aunque no estaba muy segura, realmente había sido muy atento.
-Solo contigo lo demuestra-
-Soy una buena enfermera- no quería seguir hablando del tema pues le hacía recordar ese beso.
-Aún no me acostumbro a que esté de vuelta, no me malentiendas…-
-Te comprendo, me siento de la misma forma- lo tranquilizó Sakura, le alegraba saber que no era la única que experimentaba sentimientos tan confusos, sin embargo le sorprendió que Naruto también se sintiera de la misma forma, pues siempre parecía tan seguro de todo.
-¿Crees que quiera quedarse?-
-No lo sé. Pero quisiera que no olvidaras que tú has cumplido tu promesa, pase lo que pase- tomó la mano de su compañero –Es momento de que pienses en ti, ya no hay nadie a quien traer de regreso-
Su compañero asintió escuchando cada palabra. Se sonrieron mutuamente y un pacto silencioso quedó sellado, a partir de ese momento, y pasara lo que pasara, lo más importante sería esforzarse por ellos mismos, por protegerse mutuamente. Solo eso, sin promesas forzadas.
-Será mejor que regrese, tengo una larga lista de pacientes que esperan por mí- la chica se levantó –Gracias por la comida y por la compañía Naruto-
-No ha sido nada- se despidieron y marcharon por caminos distintos.
La ninja entró de nuevo al hospital justo cuando las primera gotas de lluvia caían, seguramente su compañero no llegaría seco a su destino.
Llevaba varias horas trabajando sin descanso. La lluvia no hacía más que fortalecerse, el viento azotaba contra las ventanas y mecía los árboles con tanta fuerza que lograban doblegarlos, el cielo se iluminaba con frecuencia a causa de los relámpagos y el eco de la lluvia era desplazado por los fuertes truenos que la asustaban involuntariamente. Cualquiera que llegaba al hospital, paciente o visitante, entraba empapado hasta los huesos. El ritmo semi-acelerado del hospital no bajó, y durante las siguientes horas solo podía concentrarse en su trabajo y sus pacientes.
Por fortuna cuando miró al último un suspiro de alivio se hizo presente. Solo tenía que asegurarse que Sasuke estuviera bien y, entonces podría regresar a casa. Quería darse un baño y descansar, y tan pronto como inspeccionara a su compañero podría hacerlo. Así que ligeramente motivada se dio prisa y se dirigió a su habitación.
Incluso antes de que llegara al cuarto oía un gran alboroto, así que extrañada aceleró el paso y cuando abrió la puerta se encontró con varios de lo equipos por toda la habitación.
-Frentona- Ino revisaba a Sasuke, sus habilidades médicas no eran muchas pero sospechaba que solo quería estar cerca de él. No le molestaba, ahora era hasta gracioso.
-¿Qué hacen todos ustedes aquí?- como médico que era no le gustaba que atosigasen a sus pacientes.
-Yo los he invitado Sakura-chan- Naruto parecía muy orgulloso de su pequeña reunión.
-¿Estas bien Sasuke-kun?- mientras no le molestase a él no habría ningún problema.
-Preferiría que furas tú quien me revisara- si Ino se ofendió no le demostró, se alejó de él con una sonrisa y se acercó a Sai e intentó hablarle. La ninja revisaba a Sasuke mientras observaba todo lo que pasaba a su alrededor, casi todos estaban allí, Shikamaru, Chouji, Kiba, Hinata, Lee, Sai y Ten-ten, todos compartían y hablaban animadamente, aunque no charlaban directamente con Sasuke trataban de aparentar que todo estaba bien.
La ninja se sintió feliz por un momento, como si su compañero jamás se hubiese ido, era como si celebraran su recuperación.
-No podrías estar más sano- le informó, aunque ambos ya sabían eso. Tsunade aún no estaba segura de que él abandonara el hospital, si lo hacía debía mandarlo a una celda y no estaba muy conforme con esa idea.
-Me alegra que hayas venido- le aseguró tomando su mano, la ninja sonrió pero con mucha delicadeza quitó su mano. No encontraba nada que decirle pero afortunadamente no tuvo que hacerlo, la puerta se abrió, Sakura pensó que quizá era otro compañero pero no fue así, era una enfermera que se acercó a ella tímidamente, estaba sonrojada y parecía avergonzada, claramente era debido a Sasuke, seguramente estaba enamorada o le gustaba, ella apostaría por eso.
-Sakura-san, ha llegado un nuevo paciente- la ninja intentó no aparentar lo desgraciada que se sentía, estuvo tan cerca de irse a casa.
-En seguida voy- suspiró llenándose de paciencia.
-¿Volverás cuando termines?- Sasuke de nuevo sostuvo su mano y la enfermera sólo desvió la vista.
-Si no me toma mucho tiempo- realmente no le apetecía verlo de nuevo pero no sería tan descortés para decírselo soltó por segunda vez su mano.
-El paciente esta en la habitación 138- le comentó la enfermera antes de que la ninja se marchara, era peculiar que no estuviera abajo, en el consultorio pero tampoco era tan relevante como para importarle. Así pues buscó la habitación 138, estaba bastante alejada del resto de la salas. Mientras caminaba los pasillos estaban totalmente silenciosos hasta que un trueno retumbó, la ninja no pudo evitar estremecerse, a quién se le ocurría mandar a un paciente tan lejos de todos en una noche tan de perros. Subió y bajó pisos antes de poder dar con aquella misteriosa habitación y entró, levantó la vista pensando que sería algún pequeño con un resfriado, o con una rodilla raspada, pero no.
-Lamento molestarte Sakura-
-Por el contrario, me alegra que haya venido sensei- la ninja intentó mantenerse lo más serena posible, no quería que notara cuanto le afectaba.
-Sólo es un pequeño dolor de cabeza, pero tu siempre sabes como hacerlo desaparecer- la ninja trago nerviosa y se acercó a él.
Kakashi estaba sentado al borde de la cama, así que la ninja se colocó entre sus piernas. Respiró hondo y como siempre revisó el ojo que la máscara no cubría, no había nada extraño y eso la tranquilizó. Observó a su sensei pidiéndole permiso para levantar su banda, él asintió tranquilo.
La ninja estudió minuciosamente el Sharingan, sin embargo no conocía del todo ese ojo, así que aunque tuviera algún problema no estaba segura de poder notarlo. Hizo una nota mental prometiendo averiguar más, después de todo, su sensei y su compañero compartían ese rasgo, y quizás en un futuro podría ayudarlos.
-Cierre los ojos sensei- el ninja la obedeció sin protestar y Sakura aplicó el chakra. Ninguno de los dos dijo nada por lo que el ambiente estaba ligeramente tenso.
-Gracias Sakura- la médico intentó sonreír y apartó las manos una vez que terminó. Se dio la vuelta para anotar algunas inquietudes que después mostraría a la Hokage. –Vaya tormenta- Sakura dio un respingo, no esperaba el aliento de él sobre su oído. Claramente estaba muy cerca, su cuerpo se estremecía pero de ninguna forma se sentía intimidada.
-Parece que lloverá un rato más- siguió el rumbo natural de la conversación.
-No deberías salir, no con este diluvio- llegados a ese punto la ninja estaba bastante segura de que él la seducía, su tono de voz ronco y contra su oído, incluso sentía que su espalda casi rosaba con el pecho de su sensei. Se giró para hacerle frente y se topó, como había imaginado, con el firme semblante de él.
-Debería aprender a controlar sus deseos, sensei- eran las mismas palabras que él había usado, así que no pudieron evitar sonreír.
Kakashi se moría por besarla, había ido al hospital con el único propósito de verla, de intentar besarla de nuevo y seducirla hasta conseguirlo, pero ahora se encontraba con que era él quien era seducido. Sólo le quedaba un recurso, ante la mirada segura de ella, bajó su máscara, notó como las pupilas de su alumna se dilataron, claramente ambos deseaban lo mismo. Ni siquiera intentó ocular sus ganas de besarla y la ninja tampoco lo hizo, se besaron sin reservas, sus lenguas se tocaban y acariciaban todo cuando sentían.
El único contacto era por medio de sus labios. Pasaron varios minutos así hasta que Kakashi tomó una de las manos de la chica, terminó el beso y retrocedió hasta volver a sentarse en la cama, la atrajo y quedó entre sus piernas. No sabía muy bien como invitarla a tocarlo, pero no tuvo que hacerlo, la ninja acarició suavemente su rostro, tomó su mano izquierda y quitó el guante que cubría la palma de la mano e hizo lo mismo el otro guante, ahora ambas manos de Kakashi estaban descubiertas. Pero Sakura no se detuvo ahí, con lentitud también lo despojó de las vendas que cubrían parte de sus brazos, se tomaba su tiempo enrollando cada venda tranquilamente.
Cuando terminó Kakashi tenía ambos brazos descubiertos, no estaba acostumbrado pero no le molestaba. Para su sorpresa Sakura se arrodilló y quitó las típicas sandalias ninja, las acomodó a un lado, y, como hiciera con sus brazos, también quitó las vendas, apoyaba uno de sus pies en su rodilla y quitaba cada venda, una vez hubo terminado le dedicó una sonrisa y él le correspondió. Y aunque Kakashi no sabía el propósito de aquello tampoco protestó, no le molestaba ser atendido por ella.
La ninja volvió a ponerse de pie y se concentró de nuevo en su rostro, bajó hasta el cuello su máscara, enredó sus manos en aquel cabello gris. Kakashi estaba extasiado y sumamente ansioso por besarla, cerró los ojos disfrutando el contacto pero cuando sintió que le quitaba la banda no pudo evitar tensarse. Le tomó unos segundos acostumbrarse, y cuando lo hizo, abrió el ojo que no poseía el Sharingan. Sakura le miraba tranquila, con una serenidad que lo inquietaba, como si de repente descubriera que ella era demasiado para él, en ese momento supo que efectivamente lo era. La Kunoichi terminó su tarea quitando su camisa, la sacó por encima, aunque tenía otra debajo no recordaba sentirse de esa forma, tan liberado. La ninja lo besó tan íntimamente que lo estremeció, él se aferró a la nuca de su alumna, y ahora, con las manos totalmente desnudad era capaz de sentir mejor las reacciones de la mujer que tenía entre sus brazos, sentía como se erizaba su piel bajo su toque. Colocó una de sus manos en su cintura y subió ligeramente la tela, podía recorrer aquella tersa piel y comprendió las grandes ventajas que traía deshacerse de todas sus vendas.
Sakura no permitió que las dudas y los temores que pasaban por su mente, la detuvieran, y no tuvo que esforzarse mucho pues el placer que estaba sintiendo pronto borró cualquier objeción que su mente estaba sintiendo.
Las manos de su sensei se aferraban a su nuca y la acercaban tanto como era posible contra su boca. De pronto él se puso de pie, había una gran diferencia de altura entre ambos, pasó las manos por su pelo y, tomando su ejemplo, le quitó la banda, la colocó a una lado y peinó su cabello, más bien despeinándolo. Quitó la blusa de la chica, tenía una de manga corta debajo por lo que no se sintió expuesta. Lo siguiente que sintió fue los dedos de él sobre su falda, se engancharon sobre el borde y la bajaron sin duda, aún con el short no pudo evitar tensarse. Observó como bajó tan cerca de ella que la punta de su nariz la tocaba con frecuencia, tomó su pie y quitó la sandalia ninja e hizo lo mismo con el otro pie. Sakura dio un respingo al notar lo frío que estaba el suelo.
Kakashi lo notó y sonrió decidido a arreglar aquella situación, se puso de pie y colocó sus manos más debajo de la cintura de la chica acariciándola bajo la tela del short hasta que terminó por cargarla entre sus brazos, se sorprendió de la ligera que era, tanto que con un solo brazo pudo mantenerla lejos del suelo. Volvió a besarla acercándola contra sus labios. Era sumamente placentero, sentirla tan cerca y tan a merced de él, pero algo en su mente lo inquietó, ¿de verdad estaba pensando en él?, era la misma pregunta de la noche anterior, deseaba creer que respondía ante sus caricias pero que no olvidaba quien la tenía entre sus brazos, no soportaría escucharla gemir el nombre de su compañero mientras él la tocaba.
-Sakura- se alejó de ella viéndola directo a los ojos. La ninja también lo veía pero mordía ligeramente sus labios saboreando el dulce beso que había compartido.- ¿Realmente estas pensando en mí?- había sido la forma más sutil que había encontrado de preguntar, esperaba que ella se molestara o se alejara pero solo sonrió tranquilamente y volvió a besarlo.
-No podría pensar en nadie más Kakashi sensei- le aseguró terminado el beso, su voz sonaba tan segura que logró tranquilizarlo.
-¿De verdad quieres esto?- normalmente cuando llegaba tan lejos con una mujer sabía exactamente a donde llevaría todo, pero nunca había tenido la posibilidad de estar con una mujer así, que lo encendiera tanto, por lo que no sabía exactamente como actuar ni qué esperar.
-Sí- fue una corta palabra, pero fue todo lo que necesitó él, la besó de nuevo y dejó a un lado las dudas.
Aún la tenía entre sus brazos, pero cuidadosamente la bajó, se inclinó para poder darle un corto beso, subió su blusa y la sacó por encima. Notó con su alumna estaba ligeramente sonrojada por lo que besó su frente y logró tranquilizarla un poco. Debido a que era más alto que ella podía obtener una vista muy placentera de su pecho, de cómo subía y baja. Se inclinó hasta el hueco entre su cuello y hombro e inhaló fuertemente, se quedó ahí unos segundos para que ella se acostumbrara a sentirlo tan cerca y después se giró para estar en su espalda. Sus manos llegaron a su vientre desnudo y la ninja rió suavemente, era claro que tenía cosquillas, repitió la acción un par de veces y ambos lograron relajarse. Siguió subiendo hasta que sus manos llegaron al pecho de la ninja, los aprisionó contra sus manos y masajeó con decisión. Escuchó como la respiración de su alumna se aceleró, mordía sus labios pero aún así suaves gemidos salían, su cuerpo de arqueaba contra su espalda ocasionando un toque erótico que lo dejaba sin aliento. Siguió en el pecho de la joven, aún sobre la tela del sostén, pero quería más, introdujo sus manos dentro y cuando sintió el pecho desnudo sobre la palma de la mano fue él quien no pudo controlar los gemidos, los apretó con un poco más de fuerza y besó su cuello saboreando cada sensación que recorría su piel. Retiró las manos y escuchó como la ninja protestó y le extasió saber cuanto estaba disfrutando, sus manos llegaron a sus hombros y bajó los tirantes del sostén, besando sus hombros desnudos, siguió con su trabajo hasta que encontró el broche y lo liberó, recorrió con la punta del dedo desde su nuca hasta el fin de la espalda ocasionando que la piel de su amante se erizara por completo. Sus manos llegaron a su vientre de nuevo y realizó pequeños círculos alrededor de su ombligo, y, tras unos segundos volvió a subir hasta el pecho de la chica, el cual ahora estaba totalmente desnudo. Sakura se arqueó de nuevo y ladeó el cuello disfrutando, así que Kakashi pudo ver el cuerpo semidesnudo de ella, era una visión que lo prendía y no pudo evitar presionarla contra él.
Quitó su propia camisa y por fin pudo sentir contra su pecho desnudo la espalda suave de ella. Bajó hasta sus pequeño shorts y los bajó, no había sido su intención bajar sus bragas también pero no había podio evitarlo, así que ahora estaba completamente desnuda bajo sus manos, tuvo que respirar fuertemente para conservar la calma y no fundirse en ella en ese instante. La recorrió, tocando suavemente entre sus piernas. No sólo lo hacía para brindarle placer, sino porque él realmente disfrutada tocándola, lo excitaba sentirla y acariciarla, era un placer compartido.
Estaba segura de que ella estaba lista para recibirlo pero decidió asegurarse, introdujo un dedo en ella y notó lo húmeda que estaba, sintió como el cuerpo de ella se tensaba pero escuchó como gemía ante aquella acción, decidió complacerla y repitió la acción un par de veces más. Sólo podía imaginar que era su miembro el que entraba y aquella fantasía lo incitó a tomar cartas en el asunto.
Bajó sus pantaloncillos y apretó la mandíbula cuando quedó completamente desnudo, había una gran presión entre su entrepierna y la única solución era su alumna.
Se colocó frete a ella y se besaron largos minutos, sus manos exploraban el cuerpo del otro y la intensidad subía peligrosamente, él ninja la tomó de la mano y la guió hasta la cama. Con mucho cuidado y respeto la acomodó boca abajo, estaba seguro que ambos disfrutarían más, así como estaba seguro que más tarde agradecería haber mantenido cierta distancia con ella, ver su rostro en un acto tan íntimo era algo que siempre evitaba hacer, implicaba establecer un lazo que ninguno de los dos quería.
Se colocó sobre ella y levantó su cadera suavemente, se tomó unos segundo para contemplarla y después entró en ella, un quejido de dolor salió de la joven y tuvo que controlarse para no moverse ni un centímetro. Después de unos segundo comenzó a moverse y de apoco los quejidos de ella se convirtieron en gemidos que lo incitaban a continuar con más fuerza y más ritmo. Hundió su cabeza entre su cuello y apartó el cabello de la chica a un lado, quedando a la vista su rostro, algo que había querido evitar, y lo supo en cuanto lo vio, había sido un gran error pues el rostro de su joven alumna se veía hermoso, su piel parecía brillar en la oscuridad, sus ojos estaban cerrados y su boca abierta ligeramente, pequeñas perlas de sudor aparecieron en su cuello que lejos de parecerle desagradable lo invitaban a beberlas, como si contuvieran la fragancia más exquisita, estaba seguro de que esa imagen no se borraría de su mente, se quedaría grabada y le aterró. Sin embargo siguió el impulso que lo había llevado a verle el rostro y tomó su mano, la entrelazó en la suya y besó su hombro. Seguía moviéndose dentro de ella pero sabía que algo había cambiado, su ritmo era el mismo, la fuerza que aplicaba pero una parte de él se estaba entregando completamente a ella.
Una descarga de placer lo invadió y le permitió disfrutar aún más de cada contacto entre ambos, de la fricción de sus cuerpos, del choque y las respiraciones agitadas acompañadas de gemidos sin restricción.
El ritmo que Kakashi había imprimido les permitió disfrutar hasta que la sintió llegar al orgasmo, y, después de unas embestidas más con un ritmo más fuerte él también cayó exhausto sobre ella.
Sakura, estaba recostada boca abajo tratando de recobrar el aliento, su cuerpo entero estaba exhausto y apenas podía pensar claramente. Sintió como su sensei terminó descansando sobre ella, era una chica fuerte, así que no le molestaba su peso, por el contrario, se sentía protegida. Estaba segura de que él no estaba enamorado de ella pero cuando tomó su mano y se aferró a ella algo cambió, incluso ahora, estando sobre ella, parecía protegerla, respetar su cuerpo y el acto tan intimo que acababan de compartir. Esa sensación le permitió sonreír.
Estuvieron varios segundos así hasta que sintió cómo él rodaba a su lado izquierdo, abrió los ojos y notó que la veía ligeramente preocupado, se acomodó de lado para poder verlo y tomó una de sus manos, la llevó hasta su boca y la besó, notó entonces como su sensei se relajó y le devolvió la sonrisa. Acarició el pecho desnudo de él, hacía pequeños círculos y como si fuese la primera vez que se daba cuenta de ello, notó que estaba completamente desnudo, sin vendas, sin su banda, sin máscara, solo él, así que cerró los ojos con fuerza y sintió sus rostro enrojecer.
Trataba de controlarse pero esa imagen no hacía más que sonrojarla, se hubiera quedado así toda la noche pero sintió un suave toque en sus labios, aunque los mantenía tensos después de unos segundos se relajó, siguió el ritmo del beso y cuando terminó abrió los ojos.
-¿Todo está bien?- preguntó Kakashi. Sakura asintió satisfecha saboreando el beso. Le encantaba la sensación de besarse.
El ninja acarició suavemente el labio de la chica, con su pulgar mientras sostenía su barbilla, los separó ligeramente y cuando terminó llevó su pulgar a su boca y lo lambió. Sakura abrió los ojos y suspiró fascinada con él.
Realmente no se había puesto a pensar con quien estaba, era su sensei, un hombre que le llevaba más de una década de años, la figura de autoridad en su equipo y uno de los ninjas más fuertes que tenía la Hoja, era todo eso y ahora se encontraba desnudo junto a ella. Su vanidad no pudo evitar sentirse alagada por tener a un hombre como él recostado en la misma cama, quería pensar que era un objetivo difícil de alcanzar y que ella era lo suficientemente bonita como para haberlo tentado. Pero también le aterraba, no era tan tonta como para pensar que después de eso ambos tendrían un final feliz, no era tan simple, ni tan siquiera estaban enamorados uno del otro y quizás eso era lo que más complicaba las cosas, él podría pedirle que se olvidara de todo lo que acababa de suceder y ella no tendría por qué negarse.
Estaba tratando de concentrarse cuando notó que su sensei se puso de pie, su estómago se encogió pues pensó que se vestiría y se marcharía, pero él tomó una cobija de un montón y se acercó de nuevo a la cama con intenciones de cubrirlos.
-No tengo frío- aseguró, su cuerpo aún tenía la temperatura elevada.
-Lo sé, pero durante la noche tendrás- aseguró él tranquilamente y con una sonrisa de lo más sexy. ¿Realmente pensaba quedarse con ella toda la noche, en una habitación del hospital?, cuando volvió a tumbarse sobre ella y la cubrió con la manta supo que estaba hablando en serio, y le emocionó la idea, jamás había compartido la cama con un hombre y el hecho de que fuera su sensei, lo prohibido de la situación, la emocionaba.
-¿Aún le duele la cabeza, sensei?- preguntó cuando recordó que estaban en el hospital.
-No, para nada- no siquiera le había dolido en un principio, sólo había sido un pretexto que sabía funcionaría. –Eres el mejor antídoto que pueda haber- la alagó como un tonto, no podía reconocer sus propias palabras, pero cuando ella sonrió agradecida se alegró de haberlo dicho.
-Aún sigo creyendo que debes venir al hospital-
-Estoy en el hospital- dijo con un tono provocativo intentando distraerla.
-Sabes a lo que me refiero-
-Sí, lo sé. Pero no he tenido más problemas, te aseguro que vendré a una revisión si lo considero oportuno- la serenidad de él hizo posible calmar a la ninja, la cual suspiró tranquilamente. Le agradaba que la confianza y el buen ambiente entre ambos no se hubiese dañado, por el contrario, Sakura sentía que había surgido una nueva intimidad. -¿Sakura?-
-Si, dime- la ninja comenzaba a dormirse pero se las arreglaba responderle.
-Esto quiere decir que entre tú y Sasuke…-
-Claro que no hay nada- le aseguró con un pinchazo en el pecho, recordó ese beso y considero la idea de confesarlo pero no lo creyó tan importante, no había significado nada, además, lo más probable es que nunca se enterase, ¿cómo podría hacerlo?
-Él parecía tan interesado en ti-
-Sólo ha sido porque lo he ayudado en su recuperación- intentaba calmar esas sospechas pues ni ella misma sabía muy bien a dónde quería llegar su compañero con su actitud tan atenta.
-Tienes razón- cedió por fin él. La ninja segura de que podrían olvidarse del tema se abandonó en el sueño.
Kakashi aún se mantenía despierto, había grandes dudas en su mente que lo atormentaban. La más grande de ella, era cómo hacerle frente a lo que había pasado entre ambos. No había sido una noche cualquiera, de borrachera o un error porque estaba seguro de querer repetirla, y eso era una novedad. Pero no era tan simple, viéndola entre sus brazos, dormida y tranquila, parecía que sí, sin embargo no le era fácil olvidar quién era ella, su joven alumna, su compañera de misión y una ninja de la Hoja, ¿cómo podrían compartir misiones ahora, resistiría vela en peligro? Y si las cosas no resultaban todo se complicaría demasiado.
Sintió cómo Sakura, que descansaba sobre su pecho, se giró y le dio la espalda, era el momento para dejarla. Levantarse, vestirse y salir de ahí, sería la señal más clara que podría enviarle, estaba seguro que su alumna comprendería y entonces todo sería como antes, ella era orgullosa y no mencionaría nada, sin reclamos y sin explicaciones. Era la solución más fácil, se levantó y se quedó ahí viéndola, la lluvia había minorado y ahora sonaba un ligero tintineo, no había más relámpagos o truenos y el ambiente estaba ligeramente frío, tomó su camisa y la apretó con fuerza antes de soltarla. Volvió sobres sus paso y se acostó de nuevo junto a la chica, la abrazó por la espalda y tomó de su calor.
Sabía que más tarde se arrepentiría, había tenido una salida justo en frente de él y había regresado.
…
Sakura despertaba entre relámpago y truenos, la tormenta había vuelto tan o más fuerte como en las horas pasadas. Sabía dónde y con quién estaba, no podría olvidarlo ni un segundo, tenía la mano de su sensei sobre su cintura desnuda, era una cálida sensación. Quería seguir descansando pero estaba segura que el día ya había empezado y, aunque no trabajaría por la mañana, no quería ser sorprendida por alguna enfermera o paciente, así que lo más sensato era levantarse. Intentó ponerse de pie pero su sensei lo impidió.
-Alguien podría entrar- le recordó consiente de lo secreta que era y sería su relación. Él pareció estar de acuerdo porque la soltó y también se levantó.
-¿Has dormido bien?- le preguntó ayudándola a vestirse.
-De maravilla- Sakura se sentía rara recibiendo ayuda con su ropa pero en el fondo también estaba conmovida por esa acción tan dulce.
Una vez que estuvo vestida se recostándose nuevo en la cama tratando de aunar fuerzas. Recibió un ligero beso cuando Kakashi terminó de vestirse y antes de que subiera su máscara.
-¿Trabajarás hoy?-
-Sólo por la tarde, primero ha de ir a mi casa- le informó cuando ambos salían del cuarto con tanta naturalidad como les era posible, aunque Sakura aún seguía ligeramente sonrojada.
-Te acompañaré- se ofreció. Cuando estuvieron el puerta notaron el gran diluvio que caía allá afuera, sin duda llegarían empapados pero no tenía otra opción. -¿Lista?- ella asintió com una sonrisa traviesa.
-Lista- aseguró corriendo bajó la lluvia.
….
Sakura había vuelto al hospital, la lluvia había mantenido su intensidad y no parecía calmarse pronto. Estaba ateniendo a sus pacientes con gran calma y, a pesar del clima, con una gran alegría, claro que la ninja estaba consciente del origen de aquella actitud, pero no podía evitarlo.
Llegó el momento de revisar a Sasuke y entró a la habitación con seguridad y un poco de desinterés.
Como de costumbre Naruto estaba allí y también su sensei que veía por la ventana, había sido una sorpresa no encontrar ANBU custodiando la puerta, pero la ninja estaba segura de que no estaban lejos. Kakashi se giró para verla y le ofreció una sonrisa que ella correspondió, desde que la había dejado en la puerta de su casa unas horas atrás, no había vuelto a verlo.
-Hola Naruto- saludó a su compañero que siempre parecía feliz.
-Sakura-chan- parecía un poco triste.
-Tranquilo, estoy segura de quela lluvia se calmará pronto y podrás volver a entrenar-
-¿De veras?-
-De veras- le aseguró tratando de levantarle el ánimo, y pareció funcionar.
-¿Cómo te sientes Sasuke-kun?- se acercó a él, sabía que no hacía falta revisarlo, estaba más que sano.
-No volviste ayer- le reclamó con cierta tristeza y la ninja no pudo evitar sentirse culpable.
-Lo lamento, un paciente me necesitaba- no era del todo verdad pero fue la mejor excusa en la que pudo pensar.
-Pensé que estarías molesta- la soltura con la que hablaba su compañero la sorprendió, como si estuviesen solos, Naruto y su sensei no podía evitar escucharlo todo.
-¿Por qué lo estaría?- no se le ocurría ninguna razón lógica, pero pronto deseó haber estado realmente sola con él.
-Porque te besé- Sakura sintió como todas las miradas se posaban en ella y una en especial le inquietaba más.
-Olvídalo- le pidió ignorando el caos en su mente, la ansiedad de explicarle a su sensei lo que había pesado, decirle que no había tenido importancia y que no tenía razones para preocuparse, pero cuando Kakashi despareció sin aviso supo cuanto se complicaría todo. No podía culpar a Sasuke, ella había tenido la oportunidad de rechazar aquel beso pero no lo había hecho, quería poner a prueba sus sentimientos.
-Los dejaré solos- Naruto comenzaba a salir.
-No es necesario. Yo he terminado. Además he de informarle a Tsunade-sama sobre la situación de Sasuke-kun, así que será mejor que tú te quedes- actuaba y hablaba automáticamente, no quería detenerse a pesar.
Salió de la habitación y camino por los pasillos que parecían más largos de lo habitual, una mano la tomó del brazo y la introdujo a un cuarto de limpieza, el cual era diminuto.
-Me dijiste que no había nada entre tú y Sasuke- su mirada era dura y se sintió cohibida.
-Y no lo hay- le aseguró tratando de hacer frente a su mirada.
-¡Se besaron!- le espetó y aquella acusación la molestó, su tono, la forma en la que la veía, así que se negó a contestar, no serviría de nada- ¡¿Fue antes o después de besarme a mí?!- la sostuvo con fuerza de los brazos pero ella se zafó.
-¿Eso importa?- su tono era sereno, casi un susurro.
-Sí, quiero saber si después de besarlo a él tuviste el descaro de besarme a mí, o si decidiste comparar mis labios con los de él- a pesar de que era una habitación diminuta ella dio una paso hacia atrás, como si hubiese recibido una bofetada. Eso habían sido sus palabras.
-¡Solo fue un beso!- llegados a ese punto Sakura estaba más que molesta – Tú también has besado antes, has tocado a más mujeres, has dormido muchas veces entre el cuerpo de otra y no me vez reprochándote, tú también tienes pasado, ¿así que por qué el mío es el único que importa?, me recriminas mi pasado, algo de lo que no puedo defenderme y es injusto. No puedo cambiar y lo más importante es que no tienes derecho. ¡Me entregué a ti, pero no soy tuya! Y tú tampoco eres mío, así que no me trates como si lo fuera. Tengo tanto derecho a equivocarme como cualquiera – a pesar de que él intentó detenerla lo alejó y salió de aquel cuarto con decisión.
Se alejó tan rápido como pudo de allí, no quería verle, estaba herida, se sentía juzgada y aborrecía esa sensación. Habían pasado solo una noche juntos y tontamente quería creer que podría olvidarla, pero aún en esa situación, cerraba los ojos y era como las manos de él aún estuvieran sobre su cuerpo. Se abrazó a sí misma, deseando recuperar lo que le había entregado a su sensei.
Sus palabras habían sido más de lo que pensó que podía soportar pero aún se encontraba de pie, confundida pero de pie. Se dio a sí misma el valor suficiente para mantenerse firme. Los siguientes días no serían fáciles pero debía afrontarlos. Debía ver a su sensei a la cara, y hasta que pudiera superarlo, pretender que no había pasado nada.
Sabía perfectamente sus errores, los recordaba y con muchos de ellos se arrepentía pero no podía cambiarlos y no necesitaba a alguien que los recalcara más de lo que su culpa ya lo hacía.
Dio un paso, luego otro y se dirigió hasta la oficina de la Hokage, tenía que hablarle sobre Sasuke.
