El reloj marcaba las 4:06 cuando el piloto anunció que aterrizaje. Se sobo las sientes, para tratar de alejar el dolor de cabeza. Se estiró en su lugar para quitarse el cansancio. Miró a su alrededor y el avión empezaba a despertarse. Guardo sus documentos y esperó a que el avión se detuviera por completo.

Fue casi de los últimos en bajar. Afuera el viento soplaba fuerte, por lo que tuvo que abrochar su chamarra. Sin perder el tiempo fue hasta el aeropuerto para resguardarse del frío. De nueva cuenta, tuvieron que pasar por protocolos de seguridad.

—Barton—Le llamó Coulson al pasar por el detector de metal.

Clint se hizo a un lado, justo dónde Phil estaba parado.

—A partir de este momento son ustedes dos. Nosotros estaremos vigilando de cerca, no olvides que Bruce es parte de su equipo—Le informó.

Clint solo asintió con la cabeza, apenas empezaba el día.


La suite era grande, lo suficiente para que todos los aparatos cupieran. La mitad del cuarto estaba lleno de computadoras, televisiones, armas y no podían faltar sus flechas.

De igual manera, la recámara tenía un par de sillones, un escritorio, un minibar y una pantalla de 20 pulgadas. La suite tenía una sola cama, de tamaño King Size, pero eso no era de importancia en este momento.

Escuchó el agua correr en la ducha. Dejó la maleta sobre el sillón y la mochila en el escritorio. Sin perder el tiempo, empezó a sacar la ropa de la maleta. Escogió algo sencillo para el primer día. Un suéter de manga larga, unos jeans, una chamarra negra al igual que un gorro. De acuerdo con el estado del tiempo, se esperaba una moderada tormenta de nieve.

La puerta del baño se abrió. Tomó su ropa y fue hasta el baño sin voltear a ver a ningún lado.


—¿Planeas salir así? —Preguntó Natasha viéndole fijamente.

—Si, ¿algún problema? —Dijo indistinto.

—Estamos en Rusia, necesitas al menos otra chamarra—

Clint se lo pensó unos segundos. Ella era rusa, conocía a la perfección su país, a decir verdad, por eso ella era su compañera de misión. Se regresó rápidamente al armario por otra chamarra y un par de guantes.

Caminaron el largo pasillo hasta el ascensor. La tensión se podía respirar, sus respiraciones se escuhaban.

Probando comunicación—El auricular de derecho les habló.

—¿Me harás pasar por el protocolo, Bruce?

Son las reglas Natasha

—Natasha Romanoff, 14693872—

—Clint Barton, 14968327—

Un gusto tenerte de vuelta, Barton

—¿Cuáles son los planes? —Interrumpió la pelirroja.

Yo les guiaré de vez en cuando, los acercaré al objetivo, Ivan Petrovich

—¿Qué pasará después? —Preguntó interesado Barton.

Ya lo veremos

Las puertas del elevador se abrieron. Natasha entró primero y Clint detrás de ella. Eran 38 pisos que bajar, así que tenían tiempo de explicar las instrucciones.

En la entrada del hotel encontrarán un auto modelo sedan color negro

—Las llaves las tengo yo—Le informó Natasha a Clint.

Al prenderlo, el auto tiene la dirección predeterminada en el GPS, hagan lo que les diga

—¿No deberías de estar con Stark haciendo algo en un laboratorio? —Preguntó Barton.

Debería, pero me pusieron de niñera


Tal como Bruce les dijo, a la salida de encontraba un auto negro. Subieron a él y Clint se encargó de manejar. Siguieron las instrucciones del GPS y al poco tiempo se encontraban en el centro de Moscú. Detuvieron en la dirección que el GPS les dijo, frente a ellos una gran torre hecha de cristal con más de 20 pisos se erguía.

—Este edificio es dónde "trabaja" Ivan—Anunció Natasha.

—No sólo trabaja aquí, sino que la torre es de él—Le recodo Clint.

Ahora tiene que esperar a que salga y seguirlo

—Genial, ahora tu nos pusiste de niñeros—Dijo bromeando la pelirroja.


Bajaron del auto y anduvieron por los alrededores. Justo a 2 cuadras había un parque, en el cuál se sentaron en una banca a leer el periódico para estar al tanto. El reloj marcaba las 10:42 cuando los primeros copos de nieve cayeron del cielo, por lo cual decidieron ir por un café.

Lamento interrumpir su cafecito, tenemos movimiento

Dejaron el café a medias y salieron del lugar para regresar de regreso a la torre. Subieron al auto y esperaron. Tal como Bruce les dijo, había mucho movimiento. Un convoy de 4 camionetas negras se estacionaron en segundo fila fuera de la torre. Varios hombres salieron de la torre con maletas en las manos.

Nuestro hombre es el que usa lentes oscuros

Aquel hombre vestía una chamarra negra de cuero. Llevaba botas negras y una bufanda. Su cabello era rubio al igual que su piel. El susodicho se subió en la tercer camioneta.

Sigan al objetivo, a discreción

Las camionetas se movieron y Clint esperó a colocarse detrás de la última. Pasaron un semáforo y al siguiente cada camioneta tomó un rumbo diferente.

No pierdan de vista al objetivo


El lugar a donde llegaron era una abandonada fábrica, se encontraba a las afueras de la ciudad, guardaron la dirección en el GPS.

Natasha sacó varias fotos del lugar, para poder inspeccionar más a fondo el lugar y las posibles salidas de emergencias. Regresaron de nueva cuenta al hotel, ya habían acabado con el trabajo de ése día. A partir de mañana entraban en la escena.

Clint interpretaría a uno de los grandes capos de Estados Unidos. Natasha se filtraría en las oficinas, haciendo pasar como la nueva asistenta de Ivan. Ella le informaría a Clint sobre todos los movimientos de transacciones que se hicieran y sobre las juntas que se tuvieran. La misión tenía como plazo 3 semanas, tomando en cuenta los imprevistos.


Revisaron por última vez el plan del día siguiente. El cuarto estaba en total silencio, cada uno concentrado en lo que tenían que hacer.

—¿Qué fue lo que pasó con Baner? — Su voz rompió el silencio.

—¿Perdón? —Pregunto Natasha sin entender.

—Algo tuvo que pasar, nadie pone a Baner de niñera—

Natasha le miró y levantó una ceja. Después soltó una carcajada.

—Tuvo un incidente, hace 2 semanas, es por seguridad—

—¿Antes de ése, tuvo otro? —

—No, es el primero desde hace 3 años—Le informó Natasha.

Volvieron a guardar silencio, era difícil mantener una conversación cuando compartían tanto pasado.

—¿Y a ti, que fue lo que te paso? —

Esa pregunta había sonado como reclamo. La pregunta le tomó desprevenido, Natasha le miraba a los ojos.

—No te atrevas a decir que no fue nada—El enojo en su voz era evidente—Te fuiste, sin decir nada, así que algo tuvo que pasar—

Los ojos de Natasha ardían en odio, los podía ver. Conocía esa mirada, la mirada que le lanzaba cuando olvidaba algo de la tienda, cuando perdía las llaves o cuando llegaba tarde del entrenamiento. En su frente se dibujaba una línea, señal de que fruncía las cejas.

—Fue hace ya mucho tiempo, deberías de olvidarlo—

—¿¡Olvidarlo, así de sencillo?! — Dijo subiendo el tono de voz—¿Acaso fui tan fácil de olvidar? —


Hola! Lo siento llegar tarde, se suponía que éste era el cap del fin de semana, pero no pude subirlo. De una vez les comento que actualizaré los fines de semana, no sé si todos pero eso serán los días de capítulo. De nueva cuenta, muchisimas gracias a quienes leen y siguen la historia, espero les siga gustando. No olviden dejar sus comentarios y nos vemos en la proxima. Gracias