Sugerencia: Léanlo mientras escuchan "Together again" de Evanescence, ¡no le hagan caso a la letra! Sólo a esa tonada oscura de la canción xDDD

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Octava Espada:

Locura

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"La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca"

Heinrich Heine

Scott y Arthur se parecían más de lo que creían

Dejando a un lado el lazo de sangre, sus formas de ser y ver el mundo no eran del todo diferentes: siempre a la defensiva, explosivos, contradictorios, nada honestos y llevando más allá del límite aquel orgullo que perjudicaba en vez de ayudar

En lo que coincidían mejor era que, cuando la realidad pesaba demasiado sobre su existencia, optaban por encerrarse en su mente y dejar que el cuerpo se guiara por las incontrolables emociones. Tanto buenas como malas

Por eso, cuando Glen pasaba tiempo con cada uno, llegaron a forjar la estúpida idea de que tenían una relación especial más allá de la hermandad

Por eso se torturaban en silencio, frustrándose, pensando en la mejor manera de declararse antes que el otro y conseguir aquél corazón que siempre los amó sin importar sus defectos

El mismo motivo los hizo perder la razón cuando su hermano expreso el deseo de casarse con su problemática compañera Julchen y residir en el extranjero

Cayeron en desesperación, en dolor, en un odio enfermizo, en una locura desenfrenada al contemplar la posibilidad de que los abandonara por otra persona… de que borrara sus pisadas como si jamás hubiera estado ahí, como si nunca se hubiera dado cuenta del amor que le profesaban…

Como si no significaran nada para él

Scott y Arthur se parecían más de lo que creían… pero fueron conscientes hasta que salieron de su burbuja mental y apreciaron lo que habían hecho juntos: magullar brutalmente el cuerpo Glen, con la bella sangre salpicando su hermosa piel en cortes que iba y venían, con los fuertes brazos que alguna vez los envolvieron lejos de su tronco, con las piernas que corrieron con ellos por los campos lejos de la pelvis, con aquel hermoso cuello que despertaba su lujuria lleno de tajaduras… con aquellos ojos que tanto amaban fuera de órbitas y mostrándoles absoluta sumisión de una muerte sorpresiva

Ahora no sólo coincidían en su amor por el ojioliva y en la manera en que lograron que se quedara con ellos, sino también en las medicinas, terapias y camisas de fuerza que usaban en aquél psiquiátrico, en el pabellón de pacientes peligrosos… ¡incluso en las nulas visitas de Bryan y Ryan! Ja~

¿No era gracioso? ¡Pensar que antes se proclamaban diferentes! Qué irónico, ¿cierto?

O eso le preguntaban a Glen, que los visitaba cada noche, justo después de la corriente eléctrica que los médicos pasaban por sus cerebros