Capítulo tres

Thaly se quedó a esperar a que Lily saliera del castigo, sentada en una de las esquinas de las mazmorras, cerca de la clase de Pociones. Sacó el libro de Encantamientos y se puso a leer acerca del tema para hacer la redacción que Flitwick les había puesto para el día siguiente. No se percató, para nada, de que estaba siento observada por cierto chico moreno hasta que él estuvo a su lado.

-¿Qué es más interesante: un libro o Sirius Black?- preguntó este bromista. La chica levantó la mirada, con una expresión de agrado.

-Depende del libro- bromeó mientras se levantaba. Sirius le hizo un pucherito- Aunque creo que costaría encontrar un libro que me entretuviera más que tú- siguió ella.

-Pensaba- añadió él, en tono quejica- ¿Y que hace aquí en una esquina una chica tan guapa como tú?- pidió, apoyándose en la pared, cerca de ella.

-Trabajar- contestó ella, dándole doble sentido a la frase.

-¿A cuanto la hora?- siguió él.

-No, Black, a ti ni te llega para acercarte un poco más- siguió bromeando. Sirius soltó una carcajada.

-Fuera bromas- dijo algo más serio- ¿A mi me lo harías gratis?- se ganó un coscorrón- vale vale, ahora si ¿Qué haces aquí?

-Esperar a Lily- contestó ella, volviéndose a sentar al suelo- ¿Tú debes esperar a James, no?

-Obviamente- se sentó a su lado. Sirius observó con atención a Thaly y a la manera en que llevaba puesto el uniforme: al chico le parecía que su falta era como mínimo diez centímetros más corta que la de la mayoría de chicas (aunque no era la más corta que había visto), en los pies llevaba unos zapatos de tacón negros y la camiseta desabrochada… hasta demasiado abajo para ser legal, pensó él.

-¿Ya te cansaste de mirarme el escote o se te han secado los ojos?- pidió ella un poco en broma un poco cortante pasado un rato. Sirius volvió a la realidad un poco avergonzado de haber sido tan… basto.

-Perdón- dijo él, a todo. Thaly siguió con su libro unos segundos, para luego darse cuenta que aún lo observaba y lo dejó de nuevo- ¿Qué?- pidió él, ante la mirada reprochadora de la chica. De normal tonteaban, pero cuando ella no quería era casi imposible.

-¿Qué quieres?- pidió ella. A Sirius se le pasaron por la cabeza un montón de cosas que quería y ninguna era decente, por lo que no dijo nada- Lástima- comentó ella, mirándolo significativamente.

-Bueno, esto puede cambiar…- dijo él, con aire pícaro acercándose a ella. Thaly pareció acercarse, pero en el último momento se levantó, dejándolo a él haciendo morritos desde el suelo.

-Sirius 0, Thaly 2- dijo, yendo hacia la pelirroja que acababa de salir del aula seguida de James, que lo miraba arqueando una ceja.

Era la segunda vez que la rubia lo dejaba haciendo morritos en dos días ¡Eso no podía ser! Pensó un poco molesto mirando como se alejaba acompañada de su amiga por el pasillo.

Pero, pese a todo, no le sorprendía. Hacía años que conocía a Thaly, desde antes de ir a Hogwarts. Es lo que tiene pertenecer a una de las familias más poderosas del mundo mágico, aunque ahora fuera un renegado. Y Thaly siempre había sido así. Conseguía lo que quería, hacía pensar que iba a por una cosa y jamás era eso, era muy calculadora, pese a ese aspecto de niña buena que tenía… era una Slytherin en toda la regla.

Desde hacía un par de años a la rubia se le había metido en la cabeza provocar a Sirius, primero a él le parecía divertido, hasta que vio que ella solo jugaba con él, entonces decidió entrar también en el juego, y ahí estaban: la cosa consistía en hacer que el otro creyera que esta vez iba en serio y Thaly lo conseguía muy bien, pero Sirius ya tenía un plan para ese año. Ese año no solo le haría creer que quería algo, sino que lo conseguiría. Sonrió para sus adentros cuando vio desaparecer la figura de la chica por la esquina.

Alicia iba acompañada de su compañera de casa y amiga, Danielle Standford. Danielle era una chica de pelo largo hasta media espalda y de color castaño claro, tenía unos expresivos ojos del mismo color y, en opinión de Alicia, era la chica mas alocada que conocía, aunque también era muy simpática. Las dos se dirigían hacia clase de Encantamientos, donde les tocaba esa asignatura conjuntamente con los de Gryffindor, por lo que vería a Lily. Y, por desgracia, a él. Ignorando la animada charla que le ofrecía Danielle, se sumió en sus pensamientos.

No quería contar los meses, porque instintivamente contaba días y entonces le parecía un numero monstruosamente grande de tiempo desperdiciado, y si algo no le gustaba era desperdiciar el tiempo. Hacía mucho tiempo, ella había estado con Remus, lo había amado con todo el corazón y él…

Una oleada de rabia invadió su mente y tubo que reprimirse para no coger un jarrón que estaba expuesto a su lado en el pasillo y arrojárselo al primer tío que viera.

Llegaron al aula de Encantamientos y allí se encontraron ni más ni menos que con Remus. Y no había nadie más en el aula. Danielle salió a saludarlo, pues se llevaban bien. Alicia suspiró y se sentó en la otra punta del aula, intentando ignorarlo. Pero él no parecía dispuesto a permitírselo, porque en breve se acercó a ella.

-Buenos días- saludó, amablemente. Alicia lo ignoró por completo y sacó un libro, para hacer ver que estaba ocupada y esperando que se largara. Pero tampoco- ¿Puedes parar de hacer esto, por favor?- pidió, también amablemente.

Eso hizo que la rabia acumulada de Alicia saliera a flote, por lo que se levantó de su silla y lo fulminó con la mirada.

-¿Perdón?- pidió sarcástica- Me parece que te mereces esto y más- añadió con odio en la voz. Remus suspiró resignado y se volvió hacia su sitio, desde donde Danielle los observaba a los dos con expresión de tristeza.

Alicia se sentó con la respiración acelerada ¿Cómo se atrevía a hablarle? ¡¿Cómo se atrevía a hablarle después de todo lo que le hizo?! Un montón de imágenes, como si fuera una película, pasaron involuntariamente por su mente, recordando el dolor que había enterrado en lo más profundo de su corazón…

Se acordaba perfectamente de cómo ella y Remus empezaron a salir, fue tras la fiesta de Halloween de sexto curso. Algunos de los alumnos, entre ellos Alicia, se quedaron hasta la salida del sol en el aula donde se había celebrado la fiesta. Remus se le acercó a hablar con ella, y los sentimientos que al parecer eran mutuos hicieron el resto. Él le pidió para salir y ella aceptó encantada.

Lo siguiente que recordaba eran las muchas tardes que habían pasado juntos paseando por el colegio, daba igual si hacía sol, llovía, hacía viento o nevaba, lo convirtieron en tradición y por lo menos media hora al día se paseaban cogidos de la mano por el terreno, charlando de sus cosas… Al principio todo era perfecto.

Pero claro, luego llegaron los problemas: Potter y Black, pensó con enfado la rubia. Ese par, que se habían llevado a Remus cada fin de semana en busca de carne fresca para ellos, fueron los catalizadores del problema… pero no podía negar que sabía perfectamente que Remus podría haberse negado a ir, como más de una vez le había insinuado ella…

Y, finalmente, llegó el día fatal… cuando se encontró a Remus con…

-¡Hola Alicia!- la saludó Lily, sacándola de sus pensamientos. Cambió la expresión de enfado por una amplia sonrisa- Me siento contigo, Dani dice que le está bien- dijo, sentándose a su lado y sacando el libro de Encantamientos.

-¿Y esta cara?- le pidió la rubia, al ver que la pelirroja parecía molesta.

-Potter- dijo, como palabra clave, volteando los ojos, cosa que le soltó una carcajada de Alicia. Las dos chicas pasaron los siguientes diez minutos, hasta que llegó el profesor, jugando a su juego favorito: Criticar a los ex y encontrarles todos los defectos del mundo. Lily se estaba cagando en Potter y en toda su familia cuando entró Flitwick, acompañado por una mujer, cosa que sorprendió a todo el mundo e hizo cesar las conversaciones.

Era alta, y lo parecía mucho más al estar al lado de ese hombre, tenía una larga y sedosa melena de color castaño anaranjado, era demasiado guapa y tenía buen cuerpo. Vestía una túnica negra ajustada y llevaba unos zapatos de tacón plateados. Las chicas la observaban desconcertadas y alguna quizá envidiosa, mientras que a los chicos se les caía la baba.

-Alumnos- anunció Flitwick- les presento a la señorita Michelle Spark. Es profesora en prácticas y ha venido aquí a hacerlas. Estará con nosotros todo el primer trimestre, espero que la traten bien- Y dicho esto, empezó a apuntar los deberes en la pizarra. Michelle hizo aparecer una silla que parecía de lo más cómoda, una libreta y una pluma que escribía sin tinta e hizo anotaciones en su libreta, ajena a todas las miradas.

-Mira eso- le señaló Lily a Alicia, refiriéndose a los Merodeadores. Todos, sin ninguna excepción, observaban a la mujer y a la raja de su vestido (que iba hacia demasiado arriba del muslo) como si les fueran a salir los ojos.

A Alicia le dolió ver a Remus de esa forma… y otra vez las imágenes aparecieron en su mente imparables…

Justo antes de terminar el curso, tras haber terminado los exámenes finales, un fatídico día, guiada por lo que le parecía un absurdo rumor sin fundamentos, fue en busca del chico. Se encontró a Remus… a su Remus, a su angelito, a su niño bueno… dale-que-te-pego con otra, con una chica de Hufflepuff de la cual no quería saber nada… ¿Quién se hubiera imaginado que el santo de Remus haría algo por el estilo? Mientras observaba la escena notó como su corazón se hacía pedazos...

-¿Ali?- pidió Lily, volviéndola a la realidad- ¿Viste?- pidió extrañada, señalando con la cabeza a Remus: estaba hablando con la profe en prácticas con una clara expresión de deseo en la cara.

Alicia hizo una mueca al tiempo que creaba una pequeña pero dura bolita con el pergamino. Sacó la varita y apuntó al pequeño objeto.

-Depulso- murmuró. La bolita salió disparada hacia Remus y le dio en medio de la cabeza- Por capullo- murmuró, para luego empezar a copiar los deberes del día sin prestar atención a la bronca de Lily ni a que el castaño la observaba con una mueca de tristeza. Sabía que aún estaba enamorada de Remus, pero era un secreto que solo conocía Lily, por eso le dolía que el chico hiciera aquello. Aunque no estaba dispuesta a perdonarlo.

Tras la hora de Encantamientos les tocaba Herbología, con Hufflepuff, por lo que Lily salió corriendo en busca de Mar que, por lo que le había contado una chica de la casa de su amiga, estaba de muy mal humor. No le costó encontrarla, pues la morena la esperaba fuera del aula de Encantamientos.

-Tenía una hora vacía- explicó la morena, ante la mirada de interrogación de Lily. Juntas bajaron hacia los invernaderos, mientras Lily le explicaba lo sucedido con la profesora en prácticas.

-Será una de esas guarras que les gusta tontear con críos- soltó ella, encogiéndose de hombros- Lo que no entiendo es porque Alicia se lo toma tan mal todo lo que haga Remus- siguió- Creo que debería o bien ignorarlo o darle otra oportunidad- terminó. Lily se encogió de hombros, dando a entender que era un tema al que mejor no debían hacer mucho caso y menos en ausencia de la rubia.

-¿Y a mi porque me han dicho que estabas enfadada?- pidió Lily, para cambiar de tema. Marlene volteó los ojos.

-¿Adivinas? El capullo de McKinnon de nuevo- dijo, haciendo que vomitaba por lo que se ganó un coscorrón cariñoso de Lily.

-¿Qué atentado contra tu persona ha hecho ahora?- pidió la pelirroja.

-Más o menos lo de siempre- explicó Marlene, que no quería hablar del tema. Llegaron a la entrada de los invernaderos- Y hablando de capullos…- siguió, señalando con la cabeza a los Merodeadores, que estaban sentados en la entrada, charlando con varias chicas de Gryffindor, que quizá eran las que más se resistían a sus encantos. James debió de captar las malas ondas de Lily, ya que la fulminó con la mirada, para luego darle un beso de película a la morena de su lado. Johanny, la morena, miró a las demás chicas con una sonrisilla tonta para luego fijar su mirada en la de Lily. A la morena no le gustaba esa pelirroja, quizá porque la consideraba una amenaza demasiado cercana, quizá porque… lo que importaba era que no le gustaba, no el motivo.

Lily y Marlene entraron en el invernadero ignorándolos por completo.

-¿Y esa mirada de Potter?- pidió perspicaz Mar, por lo que Lily se vio obligada a hacerle un resumen de lo sucedido durante el castigo- ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! ¡Lily te mereces un premio por esto!- chilló, haciendo que todas las cabezas de sus compañeros de fijaran en ella.

Lily volteó los ojos mientras la morena bajaba el tono y se escondía detrás de una maceta.

-¿Y que piensas hacer? Conociendo a Potter como lo conocemos esto no va a quedar así…- explicó la morena- Le has cortado el rollo demasiado a saco…

-Lo se- contestó Lily, también en un susurro- ¿Pero que quieres que le haga? Es un cerdo que…-se quedó callada, pues acababa de caerles encima un gran chorro de agua, que procedía del a varita de un chico de Hufflepuff.

-¡Me cago en tus muertos McKinnon!- chilló Marlene, sacando la varita y lanzándole un hechizo al chico. Chad McKinnon, era igual que Marlene de piel oscura, llevaba el pelo más o menos largo, por lo que adquiría un volumen considerable y tenía una sonrisita arrogante que muchas veces Lily consideraba que se parecía a la de Potter. Pertenecía a un grupo de chicos, aún sin nombre, que eran los antagonistas de los Merodeadores y, por lo tanto, se dedicaban a intentar superarlos en todo (ya fuese en bromas como en conquistas).

Los Anti-Merodeadores, por llamarlos de algún modo, estaban detrás de Chad, riéndose de las dos chicas empapadas. Chad era el equivalente de James, luego estaba Dylan McKeen, el equivalente de Sirius, un chico llamado David Von Vallo, que sería el equivalente a Remus, aunque solo a lo que la inteligencia se refiere, y Ewan Thompson, que quizá era tan tonto como Peter Pettigrew pero mucho más guapo.

-¿Qué pasa Thomas?- pidió Chad- Te vi tan agachada que pensé que quizá crecerías como las plantas si te mojaba- empezaron a acumularse observadores, pues las peleas Thomas vs. McKinnon eran famosas en todo el castillo por acabar demoliendo todo lo que estaba a su alrededor.

-¿Eso es lo máximo que puedes llegar a pensar con esa cabecita tuya? ¡Ya dicen que el tamaño no lo es todo!- dijo, con ironía y doble intención la chica.

-¿Qué pasa aquí?- pidió la profesora Sprout entrando y observándolos a todos. Lily y Marlene señalaron a Chad y a sus amigos instintivamente, mientras que Chad las señaló a ellas- Por favor… ¡Los tres castigados!- exclamó la mujer, que sabía como las gastaban. La pelirroja le mandó una mirada asesina al chico, que podría haber atravesado una pared.

Eran las nueve de la noche y Lily acababa de salir de la sala de castigo, pero no porque se hubiera terminado la hora de reclusión, que va, sino porque el mismísimo director la había mandado llamar ¡Y a saber porque! Escalofríos recorrieron todo su cuerpo… dos castigos en un solo día de una de las mejores alumnas de su curso y del colegio ¿Tendría algo que ver con eso? Lily estuvo apunto de ponerse a rezar delante de un cuadro de un monja que, cuando pasó ella por su lado, le dijo algo acerca de que todos los pecados traían consecuencia ¿Sería culpa de las noches lujuriosas con James que ahora todo le saliera mal? ¿Un castigo divino para un pecado capital?

Llegó delante de la puerta del despacho del director y tubo que utilizar todas sus fuerzas para decir la contraseña:

-Piruleta multisabor con patas- la gárgola se apartó y ella subió la escalera de caracol con paso que intentaba ser firme. Llegó delante de la puerta de madera y llamó ¿Qué querría?

-Adelante señorita Evans- dijo una voz desde el interior. La pelirroja abrió y dos sensaciones la llenaron por completo: la sorpresa y la alegría.

Para nada era una reunión para reñirla. Aparte de ella, había dos compañeros más de cada casa: de Ravenclaw estaba Alicia, que la saludaba con la mano, y un chico llamado Chris McGregor, de Hufflepuff el codiciado Dylan McKeen y Shannen Doherty, una de las mellizas rubias, de Slytherin había Bellatrix Black, con clara expresión de triunfo a la vez que de asco, y a su lado, Lily apartó la mirada nada más verlo, Severus Snape y finalmente la otra persona de Gryffindor era, ni más ni menos, que James Potter, que la observaba con un brillo de victoria en los ojos…

-Siéntese- pidió el director, señalando una silla vacía al lado de James- Ahora que ya estamos todos empecemos… Como es sabido, en Séptimo curso se nominan los Premios Anuales entre los dos alumnos más destacados de cada casa, para que se encarguen de la coordinación de los Prefectos aparte de tener ciertos privilegios concedidos por sus capacidades… Me alegra comunicarles que todos ustedes son los Premios Anuales de su promoción- A Lily le dio un vuelco el corazón de oír eso, por lo que no tardó en buscar a Alicia con la mirada, que había echo lo mismo, y sonreírle ampliamente- Pueden coger las placas- dijo, pasándoles una cajita de madera donde había unas chapas negras con una AP en plateado. Lily se abrochó la suya debajo de la de Prefecta, e hinchó el pecho de orgullo hacia si misma- Pueden ir a cenar. Gracias- dijo Dumbledore, invitándolos amablemente a salir de la sala.

Lily y Alicia bajaron juntas, charlando emocionadas.

-¿Vamos a comer?- pidió la pelirroja, observando como sus compañeros iban desfilando hacia el Gran Comedor.

-Antes voy a mandarles una lechuza a casa- dijo la rubia, conteniendo la emoción como podía- ¿Nos vemos abajo?

-Te acompaño y me espero a que termines- dijo la pelirroja, que se sentía incapaz de irse sola al Gran Comedor sin ponerse a chillar y que la tomaran por loca.

Así las dos amigas fueron hacia la sala de Ravenclaw. Alicia entró con rapidez y Lily fue a apoyarse contra la pared, para esperarse. Pero, de golpe y de la nada, aparecieron dos fuertes brazos que la aprisionaron y le taparon la boca. En contra de su voluntad alguien, de quien no alcanzaba a verle la cara, la llevó hacia un aula vacía que quedaba cerca y la encerró dentro. Lily se quedó paralizada por la sorpresa cuando, de la nada, apareció James con una sonrisa de triunfo.

-Felicidades- le dijo él- Premio Anual…- comentó mirando a la placa, aunque Lily dedujo que los más probable era que le mirara los pechos.

-Felicidades- contestó ella con sarcasmo- Capullo Integral- soltó para fulminarlo con la mirada.

-Oh Lily- dijo él en tono teatral- ¿Por qué eres tan mala conmigo?

-¡Oh James!- exclamó ella, en el mismo tono de burla que antes- ¿Por qué eres tan tremendamente gilipollas e inmaduro?- pero antes de que pudiera reaccionar él se le había lanzado encima y los dos estaban en el suelo. Lily iba a quejarse, pero él la besó con pasión.

Otra vez, en el mismo día, notó como un montón de necesidades e instintos se apoderaban de su cabeza y no le permitían pensar… solo notaba como James le iba metiendo mano y abrochando la camisa cuando se dio cuenta de que ella hacía lo mismo… ¿Paraba de nuevo?

Recordaba los consejos de sus amigas: mientras salía de las mazmorras Thaly le dijo que un polvo no mataba a nadie, y que mejor se tirara a Potter y luego lo dejara ella a volver a cortarle el rollo, porque Potter era peligroso y a saber lo que podía llegar a hacer o decir de ella… durante Encantamientos, Alicia le dijo que no cayera de nuevo en la tentación… la buena de Alicia… Se notaba que ella nunca había caído en la tentación… y en la hora de castigo, cuando le contó a Mar lo sucedido, esta le dijo lo mismo que Thaly… otra vez optó por contar… dos de sus amigas decían que no era mala idea, otra junto a su conciencia decían que debía controlarse, mientras que sus necesidades e instintos decía un SI demasiado obvio… cuatro a favor y dos en contra… se dejó llevar por sus manos, que hacía rato que sabían la respuesta.

Para aquel entonces, James ya le había quitado a la pelirroja la corbata y desabrochado la camiseta. En un arrebato de pasión, Lily le quitó la camiseta a él y empezó a desabrocharle los pantalones.

Entre besos y caricias fueron desprendiéndose de la ropa, hasta quedar totalmente desnudos, ardiendo de pasión encima del frío suelo de piedra del castillo. Al parecer, y sin entender muy bien ella porque, el moreno dudó de dar el siguiente paso, pero una simple mirada apacible de ella dejó aparte esas dudas y provocó que la lujuria se apoderara de él de nuevo. Lily soltó un gemido de placer.

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¡Tachán Tachán! Pasó una semana y como prometí aquí está el siguiente capítulo… ¿Os ha gustado? ¡¡Eso espero!! Al final lo de largos o cortos… saldrán como me salgan e intentaré mantener el ritmo de más o menos un capítulo cada semana, pero como ahora empezaré el curso se hará lo que se pueda. Lo que si aseguro es que si veo que voy falta de tiempo y no tengo para escribir no voy a subir una basura, no creo que llegue a pausar el fic, porque inspiración no me falta, faltará tiempo casi seguro, pero voy a hacer todo lo que pueda…

Y bueno, agradecimientos: Hao85, Thaly Potter Black, carla07, danny1989, HarajukuLove, SandritaGranger, Gwen Diasmore, clau malfoy, luna712, MadeAnge, Kaori Potter, mimig2, Mary Evans Potter, Carlita.Lupin, Isa Malfoy, Camiii, Roumad, Lali Evans, BiAnK rAdClIfFe, LadyCornamenta, Judith Malfoy, Estravaganza y xXYOUnMEXx.

Capítulo dedicado a: Hao85 [Porque empieza ya el cole y no me podrá leer y porque fue la primera en dejar rr

Al anónimo de nuevo: NO SEAS MALEDUCADO. Si no te gusta la historia porque "hay Mary Sues" no te la leas, pero no te metas conmigo ya que ni me conoces. Gracias.

Besos para todos.

Eri.