Capítulo 3: ¡Viernes noche!

"¡Estás guapísima!" Exclamó Rosalya al verme llegar. Realmente no sabía si de las tres era yo la más guapa. Rosalya iba con unos pantalones cortos blancos y una camisa blanca a juego, además de llevar un chaleco morado que le sentaba de muerte. Iris, por su parte, llevaba unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta morada sobre una verde a rayas. Aunque por separado la opción de Iris podía parecer simple, en su conjunto resultaba bastante llamativo. Yo, sin embargo, llevaba unos pantalones largos negros, una camiseta verde y una chaqueta de cuero negra. Había podido disimular el golpe de esa mañana, por lo que ninguna de mis dos amigas me preguntó.


Caminamos juntas hasta llegar al lugar del que nos había hablado Rosalya. Nos quedamos un rato en la puerta hablando. El sitio contaba con dos plantas, cada una con dos ventanales cubiertos por unas cortinas burdeos de terciopelo. La puerta de entrada tenía una cristalera que te permitía ver el interior del lugar. Eché discretamente un vistazo a la gente que no paraba de entrar y salir. Los chicos iban con distintos estilos, desde vaqueros y zapatillas, hasta chaquetas victorianas y pañuelos atados al cuello. Las chicas, por su parte, llevaban unos pantalones y faldas bastante cortas, así como camisas con transparencias o con un escote que les llegaba hasta el ombligo. Eso hacía que los ojos de los chicos las siguieran por todo el lugar. En ese momento comencé a dudar de poder entrar, pero no hubo ningún problema.

Por dentro el lugar era más amplio de lo que me había imaginado. En la planta baja estaba la barra de madera con butacas a un lado. En el fondo de la sala se podía apreciar un escenario. Ahí es donde deben de dar los conciertos, pero parece que hoy no hay nada. La planta superior no ocupaba el mismo espacio que la de abajo, simplemente la mitad. Subimos a ella por unas escaleras de madera y nos encontramos con una zona totalmente diferente a la de abajo. Esta estaba dividida en secciones por unas vallas de madera, donde en cada sección había un conjunto de sofás en 'L' del mismo color que las cortinas.

"Cerrad la boca, chicas." Rió Rosalya mientras se sentaba en uno de los sillones. Tanto Iris como yo la seguimos y nos acomodamos. Iris decidió sentarse al lado de Rosalya y yo en el otro sillón, desde donde se podía ver la entrada del bar y el escenario vacío. "Dejad que os enseñe el cóctel de la casa." Dijo Rosalya mientras llamaba a un camarero que no tardó en atenderla. Al cabo de un rato, llegó con unos vasos de colores.

"No nos meteremos en ningún problema, ¿verdad?" Preguntó Iris sonrojada. Creo que no se siente muy cómoda.

Le di un sorbo a mi vaso y tenía que admitir que Rosalya tenía razón, era uno de los mejores cócteles que había probado en mi vida. Tenía un sabor ácido, pero con toques dulces. A este, le siguieron varios iguales y una sensación de calor, que ya conocía, empezó a llegar a mi cara y me encontré riéndome por cualquier cosa que Rosalya me decía.

"¿Y qué opinas de los chicos del Sweet Amoris?" Preguntó en un momento Rosalya.

"¿Te refieres a los dos que conozco?" Reí y a mi risa se unieron mis dos amigos. "No puedo decir mucho. A uno parece que le molesta mi sola presencia, y el otro me ha propinado un golpe esta mañana." ¿Qué acabo de decir? Miré a mis amigas y estas me devolvieron una mirada llena de confusión y terror.

"¿Castiel…?" Comenzó a decir Iris.

"¿Te ha pegado?" Continuó Rosalya.

"¿Qué? ¡No!" Contesté rápidamente al ver que implicaban al pelirrojo. "Ha sido un accidente." Dije antes de empezar a contarles todo lo sucedido.


Cuando terminé de hablar, las chicas no paraban de intercambiar miradas entre ellas. Yo me quedé en silencio mirándolas y esperando una respuesta.

"Es cierto que su relación no es muy buena." Habló finalmente Iris. "Pero no pensé que llegarían a las manos."

"¿Y dices que Castiel no le puso una mano encima a nuestro querido delegado?" Rosalya parecía dudar de mi historia.

"Iba a hacerlo cuando me metí en medio." Dije. De repente, la gente empezó a vitorear y armar jaleo, interrumpiendo nuestra conversación. Miré hacia la primera planta y vi que todos se congregaban alrededor del escenario. "Entonces, ¿hoy hay música en directo?"

"Ya deben de haber llegado." Dijo Rosalya poniéndose en pie y haciéndonos un gesto para que bajásemos con ella.

"Es imposible acercarse más." Comentó Iris cuando llegamos al escenario. La gente formaba una barrera que nos impedía ver a los músicos.

Una batería comenzó a tamborilear un ritmo y se quedó muda para dar paso a unos acordes de guitarra que me resultaban familiares.

"Esa canción…" Exclamé al reconocer los acordes. Rosalya no me dejó terminar.

Tiró de mí y yo de Iris hasta que llegamos a una zona más cercana al escenario desde la que podíamos ver a los músicos. Fue entonces cuando, sin quererlo, mi cara se iluminó al verlo. Castiel estaba encima del escenario tocando la guitarra junto a un chico con el pelo blanco que cantaba, y un moreno de fondo que tocaba la batería. Mis ojos no perdieron a Castiel por ningún momento y una sonrisa asomó en mi boca. Esta noche promete.


Los chicos terminaron exhaustos y sudorosos de su concierto, retirándose a la barra donde les tenían preparados unos vasos con agua. Rosalya se acercó a ellos y tanto Iris como yo la seguimos.

"Vaya, así que habéis encontrado ya a vuestro batería." Comentó Rosalya a los chicos.

"Creo que no es el momento para hablar de ello." Contestó el chico del pelo blanco mientras Castiel ponía un gesto malhumorado. Tal vez fuera por culpa de los cócteles que me había tomado, mezclado con el ambiente relajado que se había formado, pero encontraba a Castiel mucho más atractivo que de costumbre. Tenía la camiseta empapada por el sudor y se le pegaba al cuerpo, dejando ver lo que escondía debajo.

"¡Didi!" Gritó Rosalya haciendo que me sobresaltara y volviera a la realidad. "Te he dicho que es Lysandro."

"Lo siento. Es un placer."

"El placer es mío. Me alegro de saber tu nombre. Creo que te he visto un par de veces por el club de jardinería." Sonrió Lysandro. "También yo os quiero presentar a Armin, el chico que nos ha acompañado esta noche."

"¿En el club de jardinería?" Intenté hacer memoria, pero ni siquiera sabía que había un club de jardinería. "Perdona, pero no recuerdo haber estado por ahí."

"Pues yo sí me acuerdo de haberte visto, aunque ibas con unas ropas y un estilo diferente al que llevas ahora. No sé cómo te has cambiado tan rápido el tono de pelo."

"Es cierto, yo también te vi hace un par de día paseando por los pasillos. Te estuve llamando, pero no me oíste." Añadió Rosalya. "También llevabas unas pintas muy extrañas." Rió mi amiga. Mi cara mostraba mi desconcierto. ¿Acaso tengo un doble?

"Tocas muy bien la batería." Le comentó Iris a Armin para cambiar de tema. "¿Ya habías tocado antes?"

"¡Oh sí! He tocado muchas canciones de diferentes grupos, aunque esta ha sido la primera vez que he tocado de gente real."

"Tocar delante del espejo con el guitar héroe no es tocar." Contestó Castiel de malos modos. No me había dado cuenta de que se había ido. Lo supe porque llevaba una camiseta limpia y se había secado el sudor del concierto.

"Bueno Castiel, al menos ha sabido defenderse." Defendió Lysandro al moreno.

"Lo que digáis." Dijo el pelirrojo y salió del lugar con su chaqueta puesta.

Sin darme cuenta, mis pies empezaron a caminar y me encontré siguiendo a Castiel hacia fura. El chico me miró entrañado con un cigarro a punto de encenderlo en la boca. Me ofreció uno, pero yo negué con la cabeza.

"Chica sana." Rió mientras encendía el cigarro, inspiraba y retenía el humo durante unos segundos. "Eso está bien." Dijo soltando todo el humo. Nos quedamos un rato en silencio mirando a la gente pasar hasta que, finalmente, Castiel decidió romper el silencio. "¿Cómo estás?"

"Bien." Contesté clavando mis ojos ambarinos en sus ojos grises. "La hinchazón ya no está y he conseguido disimular el moratón que me ha salido." Sonreí. En ese momento me acordé de que tenía que devolverle su bandana. "Tu pañuelo… Te lo devolveré el lunes."

"No te preocupes." Dijo el pelirrojo mientras se terminaba el cigarro. "Quédatelo. Así puedes tener un recuerdo mío." Sonrió mientras tiraba la colilla del cigarro y la pisaba. Se cruzó de brazos y se giró a mirarme.

"¿Es que ya me quieres perder de vista?" Reí. Castiel me miró y negó con la cabeza con una sonrisa pícara. Nos quedamos otra vez en silencio, pero entonces fui yo quien la rompió. "¿Por qué has estado esta mañana a punto de invitarme a salir si ya tenías planes?"

"Te vuelvo a repetir que yo no te iba a invitar a salir." Castiel se acercó a mí lentamente. "El día que yo te invite a salir, novata." La cara de Castiel cada vez estaba más cerca de la mía y empecé a respirar rápidamente y con dificultad. La sangre subió de repente a mi cara y tenía una ligera sensación de mareo. ¿Qué me sucedía? Castiel se percató y se alejó soltando una carcajada.

"Maldita sea." Dije mientras intentaba volver a controlar mi respiración. "Maldita sea." Repetí mirando a Castiel que había vuelto a cruzarse de brazos y a apoyarse en la pared. "¿Qué ha pasado?" Ups… ¿De verdad he dicho eso en voz alta?

"Parece que no eres solo una novata en el instituto." Castiel se separó de la pared y se dirigió a la puerta. Me miró y con un gesto me indicó que entrase.

Buscamos a los demás, pero no los encontramos por ningún lado de la planta baja. Sin decirle nada a Castiel me dirigí hacia las escaleras que conducían a la planta de arriba. Sin embargo, tenía que pasar por medio de un grupo numeroso de chicos que hablaban animadamente. Ni si quiera llegué a acercarme cuando ya se percataron de mi presencia y me abrieron un pasillo. Empezaron a silbar al ver cómo me acercaba, pero pararon cuando una mano se puso en mi hombro. Me giré y vi a Castiel serio mirando a los demás.

"Eh, buen trabajo." Felicitó uno a Castiel que respondió asintiendo.

"Perdona, ¿estaba contigo?" Preguntó otro y Castiel afianzó más su mano en mi hombro, mirando seriamente. "Perdona chaval."

"Novata, en estos sitios hay que tener cuidado a ciertas horas." Susurró en mi oído. "Menos mal que te he encontrado a tiempo, o de lo contrario habríamos tenido problemas."

¿Me ha estado siguiendo? Eso quiere decir que ha estado pendiente mía. Y, ¿problemas? ¿Me habría defendido si se hubiesen propasado? Mientras pensaba, había llegado a la planta superior y estaba sentándome en un sofá al lado de Armin y Castiel. Intenté centrar mi atención en la conversación que mantenían los chicos, pero me era imposible sintiendo tan cercano al pelirrojo. Lo miraba de reojo y veía como miraba a un botellín de cerveza que había en la mesa mientras asentía de vez en cuando.


Al cabo de unas horas decidimos irnos del bar. Nos quedamos en la puerta despidiéndonos y hablando un rato más. La cabeza me daba muchas vueltas así que fui la primera en irme. Di un par de pasos y oí como alguien caminaba detrás de mí. Sentí mi pulso acelerarse. Estaba sola en una ciudad que no conocía, por una zona en la que no sabía moverme y…

"¡Ah!" Grité cuando la persona tiró de mi hacia un callejón. Muerta de miedo me sorprendí dándole un puñetazo en la nariz a esa persona.

"¡Joder!" Gritó Castiel mientras me soltaba y llevaba su mano a su nariz.

"¿¡Castiel!? ¿Qué se supone que estás haciendo?" Estaba muy enfadada. ¿Por qué me había dado ese susto el pelirrojo? ¿No podía haberme llamado?

"¡Creo que me has roto mi nariz!"

"¿Qué hacías tirando de mí hacia un callejón?"

"Yo…" Castiel se había quedado en blanco. No sabía que responder. "Iba hacia mi casa y te vi andando sola."

"¿Y en lugar de llamarme decides darme un susto de muerte?" En ese momento mi teléfono vibró. Miré y vi que tenía un mensaje de Rosalya. Luego me cuentas que tal ;) Me quedé mirando el mensaje un rato sin saber de qué estaba hablando. ¿De qué hablas? Un rato después me llegó la contestación de Rasalya. ¿No está Castiel contigo? Miré al mensaje y después al pelirrojo. Volvía a mirar al mensaje y al pelirrojo. Entonces entendí que Castiel había decidido acompañarme. Y yo le había dado un puñetazo en su nariz. "Castiel…" Dije acercándome a él.

El pelirrojo estaba de espaldas a mí. Lo rodeé hasta que me puse enfrente suyo y le puse mi mano en su mejilla. Ante este gesto, Castiel intentó separarse de mí, pero lo retuve y no volvió a hacer nada. Nos sentamos en un banco y le limpié la sangre que salía de su nariz con un pañuelo. Castiel simplemente intentaba evitar mirarme y cuando lo hacía, sus mejillas se sonrojaban hasta el color de su pelo.


Tras un rato limpiándole la sangre nos pusimos a caminar, cada uno a una distancia razonable.

"Es increíble la fuerza que llegas a tener, novata." Rió Castiel mientras se masajeaba el puente de la nariz.

"Me habías asustado."

"Menos mal que no le hiciste esto a Nathaniel." Miré a Castiel extrañada. "Nadie me hubiera creído cuando les hubiera dicho que no había sido yo."

El comentario de Castiel me hizo reír. Seguimos hablando hasta que cruzamos el parque y llegamos a mi casa. Estuvimos hablando un rato más mientras nos despedíamos, sin embargo, no duró mucho porque era ya bastante tarde.

"Bueno grandullón, no te preocupes. No le diré a nadie la verdad." Reí mientras le daba un ligero golpecito en el hombro a Castiel.

"¿Qué quieres decir?" Castiel estaba sorprendido.

"Les diré que unos tipos intentaron propasarse conmigo y tú, tan caballeroso, luchaste por mi honor." Dije con un tono dramático y acariciando la cara del pelirrojo. ¿Qué estoy haciendo? "Te informo para que cuentes la misma historia." Entonces Castiel me agarró por la muñeca y me dio media vuelta, quedando apoyada en él.

"¿No es eso lo que he hecho?" Susurró en mi oído y, aunque no podía verlo, sabía que tenía esa sonrisa irresistible plantada en sus labios. "Sin embargo, no ha sido necesaria una pelea." Seguía acercándose más y más a mí. Volví a respirar con dificultad y mi pulso se aceleró. Castiel se dio cuenta del efecto que tenía en mí y lo disfrutaba. Disfrutaba viéndome pasarlo mal. Me dio la vuelta con rapidez y quedé en frente de él. Exactamente en la misma situación que en la puerta del bar. Tenía la boca entreabierta y, como había predicho antes, él tenía una sonrisa. Siguió acercándose lentamente. Mi muñeca aún estaba aprisionada con su mano. Su nariz tocó la mía y la acarició haciendo un gesto con la cabeza.

"¡Cariño!" Exclamó alegremente mi tía. ¿Por qué siempre tiene que aparecer en estos momentos? Castiel se separó de mí lentamente y yo le lancé una mirada a mi tía que le explicaba la inoportunidad de su aparición. "Estaré en casa. No tardes." Dijo y se metió en nuestro piso.

No me atrevía a mirar a Castiel a la cara. ¿Ha estado a punto de besarme? ¿O tal vez estaba haciéndome sufrir con su presencia?

"Nos vemos, novata." Dijo finalmente Castiel. "Espero que mantengas tu historia." Sonrió y me pellizco en la mejilla.

"Tranquilo, seguiré manteniendo tu virilidad." Reí mientras me encaminé a mi piso.

"¿Pero qué?" Gritó Castiel. "¡Eso es, métete en tu casa antes de que me enfade de verdad!" Tenía un tono divertido.

Subí rápidamente y me metí en mi habitación. Eché a un lado las cortinas y abrí de par en par la ventana. Me asomé y vi como Castiel se alejaba, rehaciendo el camino que había hecho conmigo.


Esa noche me costó bastante dormirme. No paraba de dar vueltas al tema de esa chica particularmente parecida a mí. No me había cruzado con nadie con esa descripción. Sentía curiosidad por saber más de ella. Y Castiel. De verdad lo hacía por fastidiarme. ¿Tan cruel puede ser?


Espero que os guste este capítulo. Si es así podéis dejarlo con una review. No olvidéis darle a Favorito y seguir la historia para estar al tanto de cuando actualizo el fanfic.