Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 3:Un dia raro.
-Adelante.-ordenó Marín observando atenta aquella puerta sigilosa al igual que los caballeritos que la miraban angustiados .De pronto, una preciosa silueta penetró a la habitación y ésta, se quedo petrificada ante lo que vio.
-Por los dioses...-murmuro Shaina cuando observó cada una de las figuritas sobre la cama de Marín. Seguida de ella, Kiki penetró la habitación y ambos cerraron la puerta acercándose con lentitud.
-¿Qué significa esto?-tartamudeo la italiana observando aterrada a los hombres miniatura.
-Shaina siéntate, tengo que decirte algo importante.-Sin dudarlo, la mujer atendió y acompaño a la pelirroja a un lado de la cama observando curiosa a los hombrecitos.
-Promete que guardaras el secreto hasta resolverlo.-La italiana asintió.-Ayer los caballeros recibieron una botella con elixir y una carta que provino de los dioses, esta les decía que si ingerían el elixir podrían despertar a Athena del sueño eterno en el que se encuentra, pero ese liquido les convirtió en esto.-la japonesa los señalo observando el rostro curioso que cada uno de los pequeños formaba.
-Que tontería.-bufo la amazona.
-La cuestión es ...la vulnerabilidad de la misma Athena y de ellos mismos, los caballeros. El Santuario es un lugar inseguro ahora y temo mucho lo que pueda pasar ahora.
-¿Desde cuando están así?
-Parece que desde anoche.-suspiro la pelirroja.
-Si los dioses hubieran querido atacar ya lo hubieran hecho, ha pasado mucho tiempo sin vigilancia. Pero por lo pronto, debemos vigilar el Santuario, extremar precauciones y sobretodo, encargarnos de Athena.-aseguró Shaina con determinación.
-Demonios, me siento tan inútil, bien dicen que las mujeres pueden hacer mas cosas bien que los hombres, ¿no?-murmuro desde lo bajo Milo a los demás, quienes interesados veían a las mujeres maravillados por su habilidad para manejar la situación.
-Quizá el próximo año tengamos "matriarca".-espetó Kanon divertido haciendo que la cara de Shion se ruborizara, avergonzado.- Podríamos nombrar a Marín.
-¿Te imaginas a Shaina en su versión de Arles?-bromeo Cáncer hacia Afrodite.
-Seria interesante y macabro...-respondió el otro sonriente aunque se torno asustado al creer segundos después que la mujer le había escuchado.
-¿Entonces que sugieres Shaina?-retomó el águila.
-Yo me hare cargo de la vigilancia, hare guardias con amazonas por los limites y personalmente me encargare de la protección de Athena, tu por lo pronto cuida a los caballeros junto con Kiki.
-Sera mucho para ti, ¿no crees?-preguntó Marín preocupada.
-Quizá me apoye en los inútiles de bronce.
Ante lo dicho, el cuarto entero guardo silencio. Oh si, los hombres de bronce hasta el momento no habían sido considerados.
-¿Kiki has visto a algún joven de bronce últimamente?-preguntó la pelirroja.
-No, hasta ayer que salieron del Salón Papal.
-Nosotros si queridas damas, estaban quedándose en unos cuartos en Rodorio-aseguro Milo poniéndose de pie en aquella cama, atrapando la atención de todos.-¡Demonios ,ellos también tomaron el elixir!
Al imaginar a Seiya entre el grupo, Shaina decidió:-Iré por ellos de inmediato.
-Mejor asegúrate de Athena que es prioridad, ¿Kiki?-Marín se dirigió al niño-¿podrías ir por ellos?
-¡No, me dan miedo!-aseguró el niño con el rostro abatido y después dibujo una sonrisa picara-Era broma, ire de inmediato.
-Tráelos con cuidado en...esta caja, Kiki.-la amazona le entregó el cartón y despidió al niño. No muy de acuerdo, Shaina siguió a Kiki.
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El pequeño Kiki corrió hasta que sus pulmones le permitieron, sonriendo mientras imaginaba: ¿qué cosas divertidas podría hacer con esos muñequitos?.Quizá jugar a la montaña rusa ,ó también colgar a los caballeritos desde la mesa como en esos juegos extremos de la televisión ó quizá colocándolos junto a los muñequitos de nacimientos navideños, eso y muchísimas cosas mas.
Enseguida llegó al hotel que bien conocía hospedaba a los caballeros de bronce mientras permanecían en Atenas y se escabulló hacia los cuartos donde normalmente se aguardaban los jóvenes. En un cuarto parecido a un pequeño departamento, el niño comenzó a intentar abrir la puerta.
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En el interior, los cinco caballeros dormían plácidamente cada uno en una cama que quedaba al frente de otra. La cama de Hyoga estaba cercana al aire acondicionado, normalmente porque le daba mucha molestia el calor de la ciudad muy diferente a Siberia, por ello, estaba fascinado con aquel lugar de las camas, sin embargo ,este estaba automático y fue entonces que sucedió.
De pronto el aire se encendió como normalmente lo hacia cada hora y sin esperarlo, el aire comenzó a lanzar su viento gélido con fuerza hacia la cama y moviendo al siberiano de ella hasta el borde en un solo soplo. De inmediato, el rubio se aferro a las sabanas despertando de inmediato.
-¡Auxilio!-gritó el recién santo abrumado por su "sueño" tan agitado. Observo a su alrededor y se asusto al ver aquella cama donde dormía la noche anterior, tan grande como un mar.
Ante los diminutos gritos, Shun quien tenia el sueño sensible, comenzó a removerse en su cama, alzandose mientras se sobaba los cabellos. Al instante resplandeció. Aquel cuarto que compartía con su hermano y compañeros de batalla era mil veces mayor a su tamaño y sostenido de una sábana, el minúsculo Hyoga se apoyaba en una de ellas a punto de caer.
-¡Ikki!-grito con desesperación hacia la cama contigua, sin embargo, se maravillo cuando vio a su hermano completamente desaparecido entre la frazada.
-¿Qué sucede Shun?-respondió el fénix, sin embargo, se asombro ante lo pesada que resultaba su frazada. Trató de quitársela del cuerpo con arduas fuerzas y cuando salió hacia el exterior, se asusto al ver todo el cuarto decenas de veces mayor a su tamaño. Giró a su alrededor tropezando con la almohada mientras buscaba a su hermano.
-¡Shun!.-l divisarlo en la eterna cama a de a lado, preguntó:-¿Qué sucedió?
-No lo se.
-¡Auxilio, por favor!-Hyoga volvió a atrapar la atención de Shun, quien inmediatamente corrió al filo de la cama a ayudarlo ,sin embargo, se encontró totalmente frustrado cuando al mirar debajo de la cama, la altura era totalmente mortífera. Entonces ingeniosamente vio una resbaladilla en una almohada que caía desde la cama hasta el piso. Sin dudarlo, se aventó en ella y segundos después cayó a salvo.
-Shun, ¿estas bien?-preguntó Ikki preocupado y buscando nervioso una manera de bajar de aquel lugar.
-Si lo estoy.-aseguro una vocecita mientras corría alrededor de la cama de Hyoga.
Ante el murmullito, Shiryu comenzó a rodar en su cama hasta casi llegar a una orilla y mientras su cabellos eran balanceados entre la caída y la cama.
Ikki por su parte, sostenido por una sábana, se dejo caer hacia el suelo llegando hasta donde se encontraba su hermano.
-Vamos Ikki, ayudame a mover aquel cojín para ayudar a Hyoga.-Y asi, el mayor obedeció a su menor, arrastrando con dificultad un pequeño cojincito en el suelo para que Hyoga se soltará antes de que el aire congelado lo derribara.
Ya con el cojín bajo la fina silueta de Hyoga, Shun ordenó.-¡Vamos Hyoga ,suéltate ahora!
Y ni tardo ni perezoso, el rubio atendió dudoso a su amigo, soltándose para caer sobre ese pequeño cojín. Shiryu por su parte, abrió los ojos asustado al observar un enorme techo sobre su cabeza como de... ¡mil metros!, obviamente a su parecer. Ansioso, removió la cobija que le cubría y se puso de pie observando como su cabeza que hasta entonces rozaba con el filo de la cama, había estado a punto de llevarle a una estrepitosa caída que bien le pudo haber llevado a la muerte.
-¡Por los dioses!-gritó Shiryu observando como Hyoga, Ikki y Shun permanecían espantados observando la enorme sábana de la que se sostenía momentos atrás Hyoga.
-¡Seiya, Seiya!-gritó el dragón buscando a su compañero, quien recordaba aquella noche y tras una discusión por solo haber cuatro camas disponibles, lo habían mandado a dormir en el suelo.
El dragón diviso a lo lejos y le señalo al trío de hombrecitos en el suelo hacia donde se encontraba su compañero. Sobre un tapete con una suave frazada, el desfachatado santo del Pegaso reposaba como un recién nacido.
Sin dudarlo el trío de hombrecitos corrió hasta donde se encontraba Seiya mientras Shiryu bajaba sostenido de una cobija de la cama donde se encontraba. El dragón no dudo en aproximarse a ellos al realizarlo.
-¿Qué sucedió?-preguntó Shiryu al aproximarse.
-No lo se.- respondió Shun.
De pronto, la enorme puerta que les resguardaba se abrió mientras una enorme silueta se aproximaba hacia ellos con su enorme sonrisa.
-¡Kiki, por los dioses!-grito Shiryu haciéndose chiquito mientras jalaba a Seiya del hombro para despertarle.- ¡Es enorme!
-¿De qué hablas?-respondió adormilado el castaño del grupo y consecutivamente abría los ojos como, plato al observar a Kiki.
-Tranquilos muchachos, los llevare con Marín-comento el pequeño mientras todos se cubrían unos a otros.
-¡Debe ser un sueño, seguro!-grito Hyoga mientras Seiya abría los ojos asombrado ante lo que ocurría.
-No lo es.-menciono el pequeño agachándose hasta sus rodillas para que no causara miedo al quinteto, quienes habían puesto a Shun al frente.-El elixir que tomaron ayer para Saori les acuso esto.
-¡Debes estas bromeando!-exclamó abrumado el siberiano del grupo mientras se jalaba los cabellos de ansiedad.
-Tenemos que ir rápido con Marín, así que suban a la caja, ella les ayudara.-aseguro el pequeño niño y sin más remedio el quinteto accedió. Y uno a uno, Kiki los subió en la caja mientras los caballeros aun incrédulos, se acomodaban en ella.
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Cuando Marín por fin se quedo a solas con los catorce de aquel grupo, los miro y suspiro desanimada. Realmente no tenia ni idea de que hacer con ellos.
-Pues bueno...-añadió Marín.-¿Qué se supone que haremos con ustedes?
-¿Porqué no continuamos con nuestra rutina normal?-comento Afrodite-Igual y nos reponemos con eso.
-Creo que podríamos hacerlo, además muero de hambre...-apoyo Milo al grupo.
-Bien, esto es lo que haremos...-añadió Marín.-Ustedes tomaran un baño mientras yo voy a Rodorio por algunos alimentos y cosas que pueda necesitar.-la cara de susto de Aioria con la idea de quedarse solos e indefensos conmovió a Marín- No tardare mucho.
-¿Y como nos bañaremos todos juntos?.
Enseguida la amazona abrió una pequeña puerta que daba a un baño y debajo de un mueble saco una pequeña tina. Después abrió la llave del agua de la regadera y lleno la tina hasta la mitad, y también dejo caer una toalla al suelo, colocándola a su lado. Minutos después busco un poco de jabón liquido y coloco un poco en el suelo.
-Bien caballeros, esta listo su baño, no tardare así que pueden relajarse un poco en lo que estoy fuera.
-Gracias Marín.-comentó el Patriarca y enseguida abandono el cuarto, asegurándose de cerrar con llave antes de irse.
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Una vez con Marín fuera, los caballeritos bajaron de la cama por un mueblecito de la pared que tenia una forma de resbaladilla y uno a uno llego hasta el baño. Milo y Aioria sin dudarlo se quitaron sus diminutas prendas y fueron los primeros en correr hasta aquella tina, era como una enorme alberca y sin esperar mas, se aventaron en un clavado. Los demás un poco más resignados fueron llegando más lento e imitaron a sus compañeros, quienes ya estaban nadando.
-¡Vamos Aioros, esta genial!-comento Aioria mientras nadaba molestando a Milo. El arquero tímido, se introdujo al agua al igual que Aldebarán, Mu, Shaka y Shura.
Uno a uno los caballeritos se fueron entiendo en aquella cálida tina, bañando sus cabellos en el agua cálida. Aquel baño era demasiado placentero, como si nunca antes hubieran tenido uno igual.
-Esta cálida.-dijo el cabrito a Camus, quien aun no se animaba a unírseles.
-Creo que un baño me hará bien...-accedió el santo de los hielos mientras tomaban un poco del jabón liquido dispuesto a bañarse.
Del otro lado de la tina, Mascara de Muerte junto con Afrodite comenzaban a pelar por quien se metería primero, mientras veían a Kanon y Saga recelosos.
-¿Qué no te unirás?-espeto el gemelo menor mientras lentamente se bajaba los pantaloncillos.
-No se que tan buena idea sea esto. -añadió Saga observando el animo de sus demás compañeros-Temo que me ahogues.
-Pues puedes quedarte ahí mirando ó puedes dejar de apestar y bañarte.-enseguida de lo dicho, el dragón marino se perfilo al agua y el mayor no dudo en seguirlo tras una sonrisa cinica.
-¿Habías visto tanta armonía antes?-comentó Dohko mientras se quitaba la playera de su pijama para meterse al agua como los demás mientras el antiguo santo de Aries veía a sus santos bromear en aquella tina con sus pies desnudos al borde de la tina.
-Ni cuando eran niños, esto es increíble...
-Creo que ha eso se referían los dioses con este castigo.-aquellas palabras atraparon al lemuriano.
-¿De qué hablas?
-Creo que este castigo es por algo, quizá los dioses quieren que nos redimamos logrando una convivencia entre nosotros llena de paz, pagando nuestras culpas así.
El lemuriano sonrió observándoles. Era increíble aquella vibra llena de paz que se vivía, a pesar de los rencores, del pasado y las desilusiones. Eran tiempos de paz, de tranquilidad.
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Marín no tardo mucho en llegar a Rodorio, después de todo ya conocía aquel territorio y en instantes se encontraba recorriendo la plaza del pueblo donde los comerciantes exponían sus productos entre un pequeño tumulto de gente. Sin buscar mucho se aproximo a una comerciante de fruta y compro alguna, así como carne y cereales. Y mientras continuaba su camino, en un aparador, algo llamo su atención. Unos muñequitos estaban perfectamente exhibidos como en un hogar y sus ropas eran del tamaño ideal para sus nuevos "huéspedes". Sin esperar mas, se adentro a la tienda y realizo unas compras, desde pequeños muebles que le podrían servir, cubiertitos y sobretodo, ropa, mucha ropa, de hecho compro tanto que incluso las tenderas le preguntaron si eran para sus hijos todo aquel arsenal de cositas curiosas, a lo que la amazona contesto que si, y hasta le hicieron descuento.
Ya con la bolsa repleta de comida y curiosidades, la amazona partió de nuevo a su dormitorio.
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Tras una hora de nadar en aquella tina y limpiarse, los santitos abandonaron el recipiente y tomaron un tramito de la toalla que había dejado Marín para secarse. De pronto, Aioria se arropo como esquimal con ella.
-¿Qué haces?-pregunto Aioros al ver a su hermano aspirando su aroma.
-Huele a ella.-suspiro enamorado mientras los demás le veían fastidiados.
Acto seguido, la puerta se abrió mientras todos corrían a cubrirse en cuerpo, después de todo eran pudorosos.
Marín observó al suelo y cuidadosamente marco sus pasos hasta la mesilla del comedorcito de su privado para depositar aquella bolsa repleta de cosas.
-¿Caballeros?-preguntó la dama mientras se aproximaba al ultimo lugar donde les había dejado.
-¡Estamos aquí en el baño!-grito Milo mientras se secaba los cabellos.
Marín avanzo hasta ellos y observó a sus diminutos caballeritos semidesnudos por lo que debajo de esa máscara se sonrojo., alejándose de inmediato.
-Les traigo ropa-grito la pelirroja atrapando la atención de todos. La mujer corrió hasta la bolsa que había traído y saco un sinfín de ropajes diminutos. La mujer avanzó de nuevo hasta ellos y deposito la ropa.
-No estoy segura que les quede, pero pueden probar.-determinó la amazona mientras se alejaba para que los santos se cambiaran.
-Gracias Marín- agradeció Milo mientras se aproximaba a la ropita.-Tu sin duda tienes gusto para vestir.-señalo mientras tomaba una camisita y un pantaloncito.
-Hay zapatos y sandalias-exclamo Camus colocándose unas sandalias chistosas.
-No lo puedo creer, ¡aquí hay calzones!-exclamo divertido Aldebarán mientras tomaba unos calzoncillos en sus manos.
-A ti sin duda te quedaran como bermudas Dite, ahora con tu "pequeño paquete"-bromeó Cáncer mientras le aventaba unos calzoncillos a Piscis.
-Te comprobaría mi virilidad pero no eres mi tipo, idiota-le respondió mordaz el otro.
-Marín, ¿Dónde conseguiste esta ropa?-pregunto curioso Aioria mientras se colocaba una camiseta.
-En una tienda de muñecos.-todos se quedaron estupefactos. Bien, ahora vestían como muñecos
-Miren ,este traje blanco ,casi parezco medico-señalo optimista Dohko haciendo reír a algunos.
Una vez con sus ropas puestas, los caballeritos con sus ropas avanzaron hasta el comedor donde Marín acomodaba pequeños mueblecitos para todos ellos. Y era increíble, de repente en aquel comedorcito, una casita se había formado. Había una sala con un televisor de mentira que era una simple estampa y a su lado un comedor miniatura con algunas sillitas, e incluso unos floreros que el daban un toque mágico. También en el comedorcito, pequeños platitos estaban perfectamente apilados junto con cubiertos y copas de plástico mas pequeñas que una uña.
-¡Wow!-exclamaron cada uno mientras se acercaban a ver aquel lugarcito.-¡Lindo!
-Marín, ¿Qué es todo esto?-preguntó Shion asombrado de la bonita estancia que les había preparado la amazona.
-Quiero que se sientan cómodos mientras estén aquí, espero que nadie se ofenda por esto.
-Eres increíble Marín, sin duda.- agradeció Milo observando a la mujer con ojos de amor, cuestión que hizo que Aioria le empujase. Acto seguido, la mujer tomo una almohada y la apoyo en una silla para así hacer un caminito para los caballeritos hasta la estancia en el comedor. Y mientras cada uno subía a la estancia o terminaban de cambiarse la pelirroja tomo las cosas que restaban en la bolsa y se adentro a la cocina mientras los santos inspeccionaban el lugar.
Camus y Milo sin dudarlo se aproximaron a la sala y tomaron asiento en aquel sillón enorme para ellos, pequeñito para Marín. Era tan cómodo aquel lugar.
Uno a uno los santitos se fueron apilando en el comedorcito mientras veían a la amazona salir de la cocina con pedacitos de fruta partida y le colocaba un pedacito a cada uno.
-Bien, un pedazo de pera que parece sandia ,¿tiene lógica?-exclamó Mascara de Muerte ante la cara que ponían todos ante lo difícil que resultaba aquella situación..
-Crep que me llenare solo con esto-atendió Aioros mientras veía un pedacito de manzana servido en su platito mientras tomaba los cubiertos.
-¿Y como se corta?-pregunto Shaka mientras al enterrar su tenedor en su pedacito de uva ,veía como este desaparecía.
Mientras tanto Milo y Camus tomaban el control remoto de la sala.
-¿Qué programa quieres ver Cam?-bromeó Milo actuando como si en realidad funcionara ala televisión.
-Quizá las noticias estaría bien.
De pronto la puerta resonó con pequeños golpecitos llamando la atención de todos.
-¿Quién es?-pregunto la amazona dejando la fruta que servía en la mesa , acercándose a la puerta.
-Soy Kiki, ábreme.
La japonesa atendió de inmediato y observo la enorme sonrisa del niño al entrar con aquella caja en sus manos.
Enseguida, deposito la caja cerca del comedor, donde un murmullo de vocecitas provenia, quejoso.
La amazona volteo la caja y dejo caer al quinteto de santos de bronce, que asustados observaban el lugar.
-¿Dónde estamos, que es aquí?-pregunto Seiya observando asustado a los santos dorados que les veían sin emoción aparente y con el silencio les acompañaba.
-Tranquilos caballeros, están a salvo.-explico Marín con su voz suave mientras Shion se levantaba del comedor y se acercaba a ellos.
-Cálmense caballeros, todo esto parece ser una broma de los dioses.-dijo el lemuriano invitándoles a sentarse en el comedor.-A nosotros también nos costo aceptar este tamaño.
-¿Qué sucedió?-preguntó Shun ansioso mientras se sentaba en el comedorcito?
-Al parecer el elixir que bebimos ayer para despertar a Athena no fue más que un castigo divino-exclamo Dohko ecuánime mientras Shiryu se postraba a su lado.
-¿Y se quitara ,cuanto tiempo estaremos así?-preguntó Ikki acomodándose cerca de Shaka.
-Aun no lo sabemos, por lo pronto Marín y Shaina están tomando las precauciones necesarias y resguardo a Athena mientras esto sucede.
-Tenemos que estar calmados y resolverlo Seiya.-explico Shion mientras se alzaba al frente de ese comedor.
-Caballeros ,el destino nos trajo aquí para revivir y superar esto con redención, si lo dioses han decidido mantenernos en este tamaño, hay que aceptarlo porque en nuestras condiciones no podemos ni luchar ni hacer mucho. –aseguro el lemuriano-Debemos esperar a ver que es lo que dioses quieren de nosotros con esto y no anticiparnos a hechos.
La aflicción en los rostros se dejo notar. No había más, no podían hacer más.
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La noche había llegado y Marín ya había dispuesto un par de almohadas con frazadas en el suelo para que los santitos pasaran la noche y quien diría, pues ahora la amazona tenia 20 hombres en su cuarto y durmiendo con ella, sin duda era de locos...y otros dirían que de promiscuos.
Kiki había caído rendido de cansancio y ahora reposaba como un bebe hecho bolita en la esquina de la cama de la amazona mientras el murmullo de caballeros se acomodaban en las almohadas a luz tenue de unas velas aromáticas de lavanda y se envolvían en la frazadas de la amazona. Y ella, pensativa, reposaba mirando al exterior del Santuario cerca de la ventana, observando el esplendor de la luna.
Los demás caballeritos ya comenzaban a dormir y a removerse en las almohadas buscando el acomodo perfecto, pero aquel semblante dulce y pensativo de la japonesa, atrapo al santo de Leo, quien sin dudarlo, se aproximo hasta ella.
-Marín...-le llamo dulcemente y la amazona distraída, volvió su atención al santito en el suelo. La dama sonrió y se agacho para alzar al hombrecito entre sus manos, sentándolo en el filo de sus rodillas mientras ambos veían la luna.
-¿Qué tienes?, no me lo niegues-atendió el santo.
-Tengo miedo Aioria.
-¿De qué?
-De que te quedes así por siempre, de lo que suceda en el Santuario, de todo esto.
-Tranquila amor...-murmuro el rubio acariciando la mano de la amazona-Te seguiré amando, así o de cualquier otra manera.-ella sonrió-Hoy mas que nunca se que eres la mujer que quiero para mi, siempre. Lo que has hecho hasta ahora es maravilloso, y como nos has cuidado, quizá demuestra que también cuidaras a nuestros hijos perfectamente.
-Sin duda ha sido un día raro.
La amazona sonrió.-Mi Marín, te amo...-la amazona se quito unos segundos la máscara que le sujetaba el rostro, y la deposito fría a un lado, y acto seguido aproximo hasta su nariz aquel pequeño hombrecito, rozando sus diminutos labios con la suave y deliciosa boca de la joven a la luz de la luna, del silencio y el amor.
Continuara...
Mis lindos lectorcitos, ¿que tal este capitulo, les gusto?, espero que si ,lo hice con mucho, mucho amorsin para ustedes! Ya el próximo el final.
Lindos lectorcitos, también quisiera que me ayudaran con una nueva tarea que tengo en la cabeza, ya que quizá ya no pueda escribir como antes y como parte de un regalo mío hacia ustedes, quisiera revivir uno de mis fics ya escritos, escribiendo un capitulo extra en caso de los concluidos ó que ustedes me ayudaran a elegir uno que quisieran ver terminar. Ayúdenme a elegir una de las historias que ustedes consideren favoritas, puede ser en la encuesta que esta en mi profile hasta arriba (Poll) ó en un mensaje privado o review, y el que mas menciones tenga será el elegido. Tenemos este mes para considerarlo y publicarlo en Octubre, en mi cumpleaños. Espero que me ayuden y si no conocen mis fics, se animen a revivirlos echando una leída e imaginado un rato. Les agradezco mis lindos lectorcitos sus bellas palabras y tiempo,me animan demasiado, su siempre autora Saint Lu.
