Ubicación: Post-Fallen Kingdom

Resumen: En el que Claire descubre su camino a casa.


It's all about us


Claire había lidiado con toda clase de miradas a lo largo de su vida. Miradas curiosas y con preguntas inocentes de por medio; miradas solemnes y silenciosas que decían mucho más que las palabras; miradas hambrientas y deseosas de indagar mucho más allá de lo estrictamente necesario; miradas indescifrables o fácilmente entendibles cual libros abiertos. Miradas que no debían de estar allí, pero se hacían paso entre el tiempo y la tragedia, para agregar algo nuevo a la historia. Pero lo que Claire tenía por delante en ese momento, una extraña mezcla de todo y nada a la vez, resultaba más difícil de descifrar que lo normal.

Bien podría haber dicho que era algo bueno, pero, ser completamente lo contrario. Había algo desesperado en ella, algo asustado, pero también algo que albergaba una ciega esperanza.

No lograba entenderlo, así de sencillo. Claire no podía darle una forma o un por qué a la mirada que Owen le estaba dando en ese momento. El espejo retrovisor y la oscuridad al interior de la camioneta en la que se encontraban debían de darle a él una sensación de invisibilidad en la que se creía a salvo de mirar como quisiera, pero Claire no estaba tan dormida como Owen pensaba. No, por su parte, ella también había estado pendiente de cada uno de los movimientos ajenos, de forma más sutil que él, incluso desde el asiento de atrás y con Maisie acurrucada a su lado.

En cierto momento, Claire se movió un poco más notoriamente, alejando a Owen del hechizo en el que parecía estar sumido. Entonces sus miradas por fin se encontraron y la tormenta que se había estado formando entre los dos, terminó soltando todo lo que traía consigo.

—¿Algo interesante que mirar?— Claire disminuyó su tono de voz todo lo que pudo, siempre teniendo en cuenta a la dormida Maisie.

Su pregunta pareció atraparlo fuera de guardia, porque mostró una sonrisa más nerviosa de lo usual.

—Lo siento, creí que… creía que estabas dormida— Owen la siguió, dándole una rápida mirada a Maisie.

—Eso no te da el derecho de mirarme mientras duermo— contestó ella automáticamente, disfrutando por un momento de ser quién molestaba y no al contrario—. Que clase, señor Grady.

Eso terminó por sacar a Owen de su estado actual, dejándolo mostrarse un poco más relajado y menos tenso.

—Ah, ¿ya volvimos con eso, señorita Dearing? Pues, mis disculpas, entonces.

Owen dio media vuelta, afirmándose en la parte posterior de su asiento para ver mejor a Claire. Había algo sin nombre que luchaba en la mirada que se cruzó con la de Claire ahora frente a frente, algo que tenía por detrás cientos de preguntas acumuladas; ella también se las hacía, pero quizás no eran las mismas de Owen.

O tal vez sí.

—¿Dónde estamos?— Ella observó a su alrededor, asustada de enfrentarse a esa mirada que no lograba entender.

—En una estación de gasolina, necesitábamos un poco más y… sirve para darme un respiro.

—Oh… lo siento, ¿necesitas que conduzca y-?

—¿Con tu pierna en ese estado? Tranquila, serán solo unos minutos.

Antes de que Claire pudiera responder, Maisie se removió a su lado, despierta.

—¿Y estaremos a salvo?— La voz de la niña sonaba ahogada por estar hablando contra el cuerpo de Claire, pero era entendible dentro del silencio—. Porque lo estaremos, ¿cierto? Solo díganme que sí, por favor.

—Claro, cariño.

—Claro, niña.

Contestaron ambos adultos, con el mismo tono lleno de calidez, con la misma nota de preocupación colándose en cada palabra. El traer consigo a Maisie desde la mansión Lockwood había sido una decisión que se tomó sin siquiera pensarse dos veces porque así debía ser, simplemente, algo los había puesto juntos en el mismo camino y con todo lo que habían vivido esa noche, sería muy tonto separarse. Para Claire fue un sí instantáneo, para Owen debió de haber sido de la misma manera. Además, no podían dejarla, no tenía a nadie, estaba perdida dentro de aquel mundo que prontamente se volvería completamente loco.

—Todo estará bien, Maisie. Haremos algo al respecto, buscaremos una solución, pero por ahora… debemos darnos un tiempo— Claire acarició los cabellos de la niña con cuidado—. ¿Por qué no sigues descansando? Aún tenemos camino que seguir.

—No puedo seguir durmiendo… lo intenté, mucho, pero no puedo— el rostro de Maisie por fin emergió, observando a ambos por turnos—. No creo que pueda… sigo viendo muchas cosas cuando cierro los ojos.

—No pienses en eso, Mais, intenta… imaginar otra cosa— intervino Owen, no muy seguro de lo que decir, pero con una sonrisa alentadora por delante—. Estamos bien, juntos, y eso es lo único que importa. Ahora encontraremos un lugar para descansar y dormir tranquilos, mañana pensaremos en todo lo que queda por delante, ¿qué dices?

Claire hubiese deseado tener eso cubierto antes de que Maisie despertara, y porque ella misma se sentía terriblemente cansada luego de todo lo ocurrido, pero resultaba algo difícil encontrar un lugar en el que las preguntas no se centraran en sus ropas, en la niña que iba con ellos y el reconocimiento de algunas personas. Por eso aún seguían en la carretera, como si huyeran de todo, cuando lo que más querían era detenerse y dejar de pensar en todo por un momento.

—Podemos seguir… ni siquiera estoy cansada— pero acto seguido, un bostezo opacó las siguientes palabras que Maisie estaba por decir—. No es nada que no pueda manejar. Todo estará bien, no se preocupen.

—Nosotros deberíamos decir eso— Claire no pudo hacer más que sonreír con dulzura; Maisie era una niña valiente, luego de todo lo visto y vivido, hacía lo posible por mantenerse firme ante ellos—. Ya verás, encontraremos una forma de… lidiar con todo esto.

—¿Conmigo también?

Claire y Owen compartieron una mirada.

—Eso es algo que está resuelto— comentó Claire con firmeza, abrazando con fuerza a la niña—. Te quedarás con nosotros, seguiremos juntos lo máximo posible y enfrentaremos todos nuestros problemas con la ayuda del otro. ¿Suena bien para ti?

Con un ligero y casi imperceptible movimiento de cabeza, Maisie dejó en claro que estaba de acuerdo, que era lo que quería y necesitaba.

—Pero ustedes… ¿no será un problema? Quiero decir, tienen que llevarme con ustedes y-

—No hay peros aquí, niña, estás atascada con nosotros— el tono distendido y casi relajado de Owen, casi como si no se encontraran en una situación extrema otra vez, sorprendió a Claire, quién sonrió como acto reflejo—. No hay reembolsos.

—Uh… ¿y eso es bueno?

—Digamos que lo es, digamos que todo esto… es por el bien de todos nosotros— Claire buscó la mirada de Owen, encontrándola de inmediato.

Quizás esa era su señal para dejar de huir, para acabar ese tonto juego que no los había llevado a ninguna parte y que solo había traído sufrimiento de por medio. ¿Para qué evitarlo más? ¿Por qué querría hacer eso nuevamente? Ya no había tontas excusas que valieran.

—Y luego vemos que pasa después, poco a poco— agregó Owen, sin dejar de mirar a Claire.

Maisie sonrió, observando a uno y otro sin decir una palabra. Al tener la atención sobre él, incluyendo la mirada de Claire, Owen se aclaró la garganta y comenzó a moverse con la intención de salir de la camioneta, soltando la excusa de tener que conseguir algunos insumos necesarios para continuar el viaje. Cuando Owen se hubo alejado lo suficiente, Claire logró tener un momento para pensar con claridad. No sabía lo que tenían por delante, no sabían que pasaría con los dinosaurios sueltos por doquier, ni siquiera tenían idea de lo que pasaría esa noche y para Claire no tener el control era algo extraño, una costumbre que no podía dejar incluso con el paso de los años. Maisie, a su lado, volvió a abrazar a Claire.

—¿Está todo bien, Maisie? ¿Necesitas algo?

Luego de unos instantes de duda y silencio, ella negó con la cabeza.

—Estoy asustada— susurró la niña, avergonzada—. Y quiero saber qué pasará con… todo esto.

Claire suspiró, correspondiendo el abrazo.

—También estoy aterrada—admitió Claire, a su vez—. Es normal luego de todo lo ocurrido. Sería extraño que alguno de nosotros se sintiera tranquilo... pero dejemos todas estas dudas para mañana, ahora solo… descansemos.

—No creo que pueda hacerlo… pero lo intentaré— Maisie seguía hablando en voz baja, con el miedo aún presente—. Pero, y es la última pregunta, ¿de verdad está bien que me quede con ustedes?

—Claro que está bien, no te preocupes por eso.

—¿Y ustedes dos…?

—Dijiste que era la última.

—Esta de verdad será la última— la niña esperó una confirmación y, cuando la obtuvo, continuó—. ¿Ustedes dos están como… juntos? Parece ser así, pero a la vez… no sé, luce extraño.

Esta vez, Claire reprimió una sonrisa. Extraño era poco para definir lo que estaba pasando entre ella y Owen, y, aún así, no creía que fuera un tema para hablar con una niña de su edad, por muy correctas que fueran sus palabras.

—Más que extraño, diría yo. Quizás complicado…— Claire dejó que su mirada se perdiera en el oscuro paisaje del exterior; tranquilo y silencioso—. Owen y yo… vivimos muchas cosas juntos, y ciertos errores nos llevaron a lo que somos hoy. El qué somos, ni yo tengo idea.

—Pueden hablar. Los adultos siempre hacen las cosas mucho más complicadas, cuando pueden… no sé, ni siquiera tienen que comunicarse con palabras.

Claire abrió la boca para decir algo, pero no pudo hacerlo. Maisie tenía razón, siempre terminaban complicando las cosas cuando la solución estaba a unas cuantas palabras de distancia.

—Eres una chica lista, Maisie.

La niña sonrió ante el cumplido.

—Pero en serio, deben hacerlo, deben hablar.

—No creo que sea el momento de-

La atención de Maisie, y por ende de Claire, fue arrastrada hasta la ventana, donde apareció la figura de Owen.

—Ahí viene Owen, ve con él. Yo me quedaré aquí.

—Será mejor que me quede contigo y…

Maisie comenzó a darle pequeños empujones, animándola a abandonar la camioneta, hasta que Claire no pudo resistir más y abrió la puerta, saliendo un segundo después y avanzando directamente hacia él con paso lento debido a la herida en su pierna. Owen, sorprendido, detuvo su marcha para darle una curiosa mirada a la pelirroja.

—Claire.

—Owen.

Él sonrió, sin entender demasiado, pero divertido por la extraña actitud.

—Esto es extraño. ¿Ocurrió algo con Maisie?— Ella sacudió la cabeza lentamente, pensando exactamente qué decir; muy inspiradoras podrían haber sido las palabras de Maisie, pero Claire estaba en blanco—. ¿Entonces algo contigo? ¿No te estás sintiendo bien? ¿Deberíamos ir al hospital? Podemos ir rápidamente y luego-

—Owen— con una sonrisa, Claire colocó las manos sobre el pecho ajeno, deteniendo sus palabras—. Ella está bien y yo estoy bien, no tienes que preocuparte.

Él había estado distraído por el contacto de Claire, pero no dejó pasar el tono casual de Claire en la última oración.

—Un dinosaurio mutante casi te arranca la pierna, por supuesto que debo preocuparme.

El Owen protector era siempre algo que Claire consideraba adorable, pero realmente molesto dada la situación.

—No fue tan así, estoy bien.

—Debemos partir de inmediato, entonces. Encontrar un lugar donde descansar lo antes posible y-

—Owen, no. Quiero decir, sí, tenemos que hacerlo en algún momento, pero…— ante la confusión de Claire, Owen dejó que su semblante se relajara—. Escúchame. Quiero que hablemos, de verdad.

—Oh, bien— otro cambio: adiós relajación, hola estado de alerta—. Si, lo estaba esperando. Dispara.

—Creo que lo mejor es que-

—No, no voy a dejarte.

Claire alzó ambas cejas, dejando que una sonrisa se deslizara sobre por sus labios antes de que pudiera detenerla.

—¿Puedes dejarme terminar?— La sonrisa de Claire tomó aún más espacio—. Además, te robaste mi línea.

—¿Qué?

—Que no podemos seguir corriendo en direcciones contrarias cuando solo tenemos un camino por delante. Un camino que siempre termina poniéndonos uno delante del otro— ahora, Claire dejó que sus manos llegasen al rostro sorprendido de Owen—. No te librarás tan fácil de mí ahora.

—Eso es precisamente lo que iba a decir. Lo de librarse del otro, no lo del camino… eso estuvo bastante bien y… sí— Claire comenzó a reír y, acto seguido, él se le unió—. Claire, me tendrás a tu lado por mucho, mucho tiempo. Aprendamos de los errores, de lo que quedó atrás y sigamos delante con todo eso.

—Entonces, ¿en las buenas y en las malas?

—Con dinosaurios y todo.

Ambos sonrieron como si no importara nada más, olvidando que se encontraban en una estación de gasolina en medio de la nada, rodeados por la oscuridad y el silencio de la noche. Para Claire era suficiente, más que perfecto, el solo estar juntos, al final de una aventura y en el inicio de otra.

—¡Vamos, son bastante lentos, hagan algo!— La interrupción de Maisie, un grito estremeciendo el silencio, hizo que ambos se sorprendiera. La niña sonreía desde la camioneta, sacando medio cuerpo por la ventana—. Ups.

Claire ocultó el rostro en el pecho de Owen, no pudiendo hacer más que reír, por la vergüenza y por lo divertido de la situación.

—¡Ve a dormir, niña! Deja que los adultos hagan sus cosas.

—¡Owen!— Claire se alejó un poco, lo suficiente para mirar a Maisie—. Solo danos un momento, cariño.

Ella asintió, volviendo al interior de la camioneta. Cuando la niña no estuvo a la vista, Claire observó a Owen, encontrando una serie de emociones cruzando sus ojos verdes.

—¿Crees que deberíamos escucharla y-?

Antes de dejarlo acabar, Claire silenció las siguientes palabras con una simple acción: un beso. La sorpresa inicial de Owen se transformó rápidamente en aceptación, en la realización de que algo que se había estado esperando desde hace tanto tiempo por fin se hacía realidad. En algún punto, ambos rodearon el cuerpo del otro, se dejaron llevar por los más primitivos instintos y dejaron que la calidez que los rodeaba significara todo y nada a la vez.

Al separarse, teniendo entre ellos unos escasos centímetros que les permitían perderse en la mirada del otro, dejaron que las palabras que habían sido silenciadas por tanto tiempo se manifestaran por medio de una mirada que podía decir mucho más. Después de todo ese tiempo, después de todo lo vivido y aprendido a lo largo de esos largos y tortuosos años, ya no tenían que hablar para tender a la perfección lo que el otro intentaba transmitir: que, estando en los brazos del otro o juntos como fuera, se encontraban ya en casa. Y eso era lo único que importaba.

Los errores del pasado podían ser remediados, podía aprenderse y seguir adelante después de ellos, pues eso es lo que los hacía ser humanos después de todo, el poder equivocarse las veces que fueran necesarias para encontrar el camino correcto de vuelta a casa.

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Y, ¡final! Espero que les haya gustado y perdonen la demora, tuve muchos conflictos con la trama de este último, pero acá estamos. Yay!

Y eso, juju, nos leemos pronto. Piper.