Disclaimer: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen son de Rumiko Takashi.

Este capítulo te lo dedico a ti Dak–yuki, gracias por tus reviews, espero que te guste, y lamento hacerte sufrir, pero tengo mis momentos de maldad. Además estrés con eso de que en unos mese la Uni. Bueno mucho blablá, les presento el capi 3.

Chapter 3: Dos almas un cuerpo

Ya había salido de la sala de operaciones, este casi había estado cerca, había llegado con un ataque cardiaco, pero nada que unas puntadas por aquí y por allá, nada del otro mundo; me estaba quitando el pijama de operaciones, y la deje en el contendor especial.

Había sido muy duro, por eso decidí que sería mejor que tomar algún refrigerio, en la cafetería del hospital; seleccione un sándwich de pollo y un agua embotellada, en ese momento me encontré a Sango en una de las mesas, así que decidí acompañarla.

–Hola Sango, te importa si me siento aquí

–No, para nada adelante– indicando con su mano el asiento que tenía adelante, ella estaba comiendo una ensalada y también tenía un agua embotellada.

–Oye Kagome, fue un buen trabajo el que hiciste en la cirugía– felicitó Sango, con una gran sonrisa– espero algún día ser igual de buena que tú.

–Muchas gracias – dije igual con una sonrisa– tú tampoco lo hiciste mal para ser tu primera vez en la sala de operaciones, y además ya saben lo que dicen la práctica hace al maestro– le alagué, a lo que ella se sonrojo.

–Cambiando de tema, qué eso de que te vieron hablando sola en la habitación de un tal Inuyasha Taisho– comentó, haciendo que me atragantara con el agua que estaba bebiendo, abriendo los ojos como platos.

–Lo que pasa es que dicen que… es bueno hablarles a las personas en coma– traté de explicar– algunos creen que te pueden escucharte.

–Es cierto– me dio la razón, tuve que excusarme, diciendo que tenía que ir a ver unos expedientes pendientes.

Estaba en primer piso, debía conseguir información de la tal Kikyo Sukimoto, al llegar a recepción se encontró con Sukiomi Kenkon, una mujer joven, con el cabello color entre crema y café, así como sus ojos, además de ser bonita también era muy amable, estaba casada con Hoshiomi Naguinata, un hombre apuesto de cabellos de color extraño como de verde aqua.

–Buenos días Sukiomi– saludé tratando de aparentar normalidad.

–Buenos días Kagome, se te ofrece algo– preguntó amablemente, a lo que simplemente asentí– dime en qué te puedo ser útil.

–Verás es que quisiera saber si una Kikyo Sukimoto, ha venido por aquí o ha contactado con el hospital preguntado por Inuyasha Taisho– sabía que estaba actuando demasiado extraña por la mirada que me dedicó Sukiomi– es que es mi paciente, y se me hizo raro no ver a nadie preguntando por él– aclaré, tratando de sonar lo más profesional que pude.

–Déjame checar, haber si encuentro algo– vi como tecleo unas cuantas cosas en su computadora, y no tardo mucho hasta que levantó la vista– no nadie ha venido, sólo una llamada de su Sesshomaru Taisho, según que es su medio hermano, pero nada más.

–Te lo agradezco mucho Sukiomi– hice una leve inclinación y me dirigí al cuarto de Inuyasha, pero justo cuando estaba unas cuantas habitaciones más, lo vi a Inuyasha con una posición despreocupada.

`No es posible, se supone que debería estar al lado de su cuerpo, aunque nada indica que haya un problema con su cuerpo o algo parecido' pensé.

–¿Qué ocurre parece que hubieras visto un fantasma?– se burló, sonriéndome de lado, me acerqué a él y miré a ambos lados, asegurándome que nadie me viera.

–Es que no es posible que tú estés aquí, se supone que deberías estar con tu cuerpo o no vivirás– le regañé– será mejor que vayamos a la habitación.

–Eso pareció a una invitación a algo más– dijo seductoramente cerca de mi oído, haciendo que me estremeciera casi imperceptiblemente.

–No seas hentai, ni que estuviera loca– dije molesta, nunca me gustó ese tipo de actitudes, sólo se las soportaba a Miroku, y eso a medias–mejor apresurémonos.

Cuando llegamos a la habitación contemplé cerca del cuerpo de Inuyasha, una extraña aurea, al acercarme está se movió y empezó a cobrar forma, se parecía a Inuyasha, pero tenía el cabello plateado y unas orejas de ¿perro?

–Ahora quién se supone que eres–pregunté calmadamente, ya nada me sorprendía, incluso podría ver un gnomo y también me inmutaría.

–Pues soy él– señaló al cuerpo de Inuyasha, y lo miré con cara de interrogación– bueno como explicarlo, soy un alma al igual que él que esta detrás de ti, para ser más exactos una reencarnación– aclaró, dejándome con una duda.

–Entonces, esa es la razón de que él se pueda mover libremente sin que corra peligro su vida, no es así– supuse.

–Sí, y ya que aclaramos esto, será mejor que regrese al cuerpo, o me quedaré atascado– hizo ademán de entrar de nuevo hasta que el otro Inuyasha habló.

–Así que puedo moverme a voluntad– asintió el otro Inuyasha– pero hay algo que no entiendo, ¿por qué estas así?, no se supondría que nosotros deberíamos estar algo así como fusionados– tenía razón, según yo sabía debían las almas reencarnadas no podían separarse a voluntad.

–Pues es cierto, sin embargo cuando tuviste el accidente tenías un sentimiento negativo demasiado fuerte, por eso tenía que separarme, así tendrás la oportunidad de saber la razón de ello– dicho esto volvió a su cuerpo.

Eso dejo más dudas que respuestas, y porque mi nombre era Kagome Higurashi, iba a conseguir respuestas, miré a Inuyasha pensativo, sabía que no lo dejaría solo así que lo único que pude hacer es tomar su mano, la cual sorprendentemente no la traspase como si no fuera un fantasma.

–Pasando a otra cosa, conseguiste saber algo de Kikyo– quiso saber con una pequeña ilusión en sus ojos.

–Inuyasha, yo...

Esta vez fue un poco más largo, iré aumentado conforme avance, además estas historias son como los surrealistas, se me ocurren las ideas y las plasmo. REVIEWS POR FAVOR. Por cierto pasen a leer mi oneshoot titulado "Tears in heaven", no se arrepentirán es hermosa.