"For the Fluff"
Lyredy
Por: Lightkey27
Disclaimer: Los personajes de Fairy Tail son propiedad de Hiro "Dónde están Jellal, Lyon y Meredy" Mashima. Este fic participa del reto: Civil War: TeamFluff vs TeamAngst del foro Cannon Island.
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—Señor ¿Va a comprarla o no? —llevaba allí más de dos horas, se encontraba en aquella venta de motocicletas y creyó que tendría la voluntad para comprar una, pero no estaba convencido del todo.
—Sólo un momento más, por favor—el vendedor, resignado, se retiró y lo dejó a solas. Para Lyon era un importante paso, ya tenía un auto y algunos helicópteros ¿Realmente era capaz de comprar un vehículo de dos ruedas sólo porque estaba celoso?
Un momento.
Eso no eran celos.
Simplemente le demostraría a Meredy que él también puede ser tan cool como la revista que estaba leyendo ayer.
¡Eso es!
Lyon Vastia puede hacer de todo.
Y los compradores se aprovechan de ello.
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—¡¿Estás seguro de que un monstruo como ese es seguro?! Digo ¿Al menos sabes manejarlo? —Sherry había formado un escándalo al enterarse de que Lyon había estado el día anterior en aquel lugar con la intención de comprar una bestia de dos ruedas, como ella le llamaba—No te puedes permitir el lujo de tener un accidente de tráfico ¿Sabes lo que ocurriría al instante, no es así? —era consciente de que habían millones de personas talentosas que ansiaban tener su puesto y que no dudarían en intentar reemplazarlo si algo le llegara a ocurrir.
—Sí, sí ya lo sé—contestó pasando la siguiente página de su guión.
—¿No me digas que es por la chica de la que me has hablado? ¿Acaso se trata de amor? —preguntó uniendo sus manos y con una sonrisa —¡Eso es tan dulce! Pero Lyon, por lo que me has dicho, ella no es del tipo que se impresionan por estas cosas ¿Por qué lo estás haciendo? —¿Cómo le explicaría que encontró a Meredy prácticamente babeando por una revista y que cuándo él le echó una ojeada, mientras ella atendía a un cliente, vio que la página marcada era justo donde unos tipos sin camisa estaban sobre una Harley Davidson posando.
¡Jamás!
—Sólo quiero darle una sorpresa, no es nada para alarmarse
—Dudo mucho que ella piense así, será mejor que te olvides de esa ridícula idea y te concentres en tu trabajo—le aconsejó la Blendy.
Si tan sólo Lyon le hiciera caso.
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—¡Muy bien chicos, hemos terminado! —un día entero de filmación había transcurrido, el equipo de cámaras parecía satisfecho por haber culminado con éxito aquel proyecto en el que llevaban varias semanas trabajando, por lo que no dudaron en ir hacia Lyon para presentar sus agradecimientos.
—¡Muchas gracias por haber trabajado con nosotros! —los chicos lo tomaron por sorpresa, pero sonrió y les devolvió el gesto, después de todo habían estado por más de un mes en el mismo lugar, era inevitable que un tipo de camaradería se formara.
—¿Ya te vas a casa? ¿Quieres un aventón? Ren hizo la cena, porque no tiene otra cosa que hacer por supuesto—todos conocían lo tsundere que es el esposo de Sherry, por lo que ya estaban habituados a las bromas que hasta ella hacía.
—Lo siento, ya tengo planes —le respondió mostrando un adorno de conejito de aspecto adorable y blando recién comprado.
—¿Por qué rayos tienes eso contigo? —el Vastia sólo atinó a sonreírle y con ese simple gesto le respondió.
—¿¡No me digas que terminaste comprando esa cosa!? —exclamó—Por el amor de Dios Lyon, sea lo que sea que te haya impulsado a comprarlo ¡Olvídalo! ¡Ni siquiera dominas por completo tu auto! Además, no tienes licencia ¿Sabes el escándalo que se armaría si te llegaran a arrestar?
—No te alarmes Sherry, bien puedo usar la excusa de que le estoy haciendo promoción a la película que acabamos de terminar y para que sepas, yo aprendo rápido, he visto muchos tutoriales en los últimos días—le dijo sonriente y muy confiado la ojiazul se golpeó su frente con su mano, en verdad que ese tipo era muy terco, nada lo hacía cambiar de opinión.
—Llámame cuando estés en el hospital, estaré pendiente—ese chico sí que le sacaba canas con las locuras que tramaba ¿Y a él le importaba? Claro que sí, pero se hacía el desentendido.
Por su parte Lyon pidió que le dejaran la moto al frente del edificio, no quería pasar por el problema que sería sacarla del estacionamiento, no estaba listo para tantas demandas.
—A ver según lo que dijo el chico del vídeo primero debo familiarizarme con la moto, sentir su peso y el nivel de equilibrio—y como si de un monje se tratara el peliplateado comenzó a respirar y a decir "Ommm" con cada exalación, era su forma de realizar una conexión con su nueva adquisición —Luego reviso los controles—dio un vistazo a el tablero que tenía ante él —¡Hey! Son idénticos a los del vídeo, soy un tipazo—alejó mientras recogía el apoyo de la moto y encendía su nuevo medio de transporte —¡A por Meredy! —exclamó alegremente al haber logrado hacer arrancar al de dos ruedas.
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—Muchas gracias por cuidar de él—un cachorro de tan sólo tres meses había sufrido un severo daño estomacal por lo que consideraba un milagro que estuviese vivo, fueron muchas horas de espera al ver si reaccionaba bien o no al lavado de estómago, pues debido a la tierna edad que tenía, las probabilidades no eran muchas, pero afortunadamente lo había logrado y ella siguió cada paso de su recuperación.
—Es un chico fuerte—le contestó amablemente la chica mientras le acariciaba la oreja al can—Se ha recuperado antes de lo previsto.
—No tengo palabras para agradecérselo.
—Procure no dejar la pintura destapada, me sentiría realizada si lo hiciera, no quiero que vuelva a pasar por lo mismo, podría no tener la misma suerte que esta vez.
—Lo sé, lo haré, dedicaré más tiempo a hacer de nuestro hogar un lugar más seguro ¿Verdad amigo? —el canino dio un ladrido como afirmación y ambos, dueño y mascota, salieron del local.
—Sí que estuvo cerca ¿No? —un rubio salía desde una de las habitaciones que había en la clínica —No estaría tan contento si hubiera llegado cinco minutos tarde—añadió.
—No seas aguafiestas—le regañó una voz a sus espaldas—Lo importante es que conseguimos salvarlo.
—¡Así es! —festejó Meredy—No pensemos en el "hubiese" por favor, no quiero imaginarlo, es apenas un cachorro.
—Está bien, está bien, lo siento—ofreció Sting.
—Nosotros ya nos vamos—informó Rogue colocándose su abrigo, la temperatura había descendido y lo mejor era no exponerse a ella—Duérmete temprano, no nos esperes despierta.
—Nunca lo hago—le respondió sonriente al peli negro quien se sonrojó inmediatamente al escucharla.
—¡Esa es nuestra Meredy! ¿Lo ves Rogue? Te dije que no había por qué preocuparse—comentó el Eucliffe poniéndose los guantes y una bufanda —¡Nos vemos Meredy!
—¿Puedo saber al menos a dónde van esta vez? —les preguntó divertida, le encantaba verlos juntos, hacían una hermosa pareja.
—Rogue me ha invitado a cenar—le respondió Sting en voz baja, sabía que el de ojos rojos se moriría de vergüenza si lo exponía de esa forma y quizás llegara a cancelar la cita, mejor era no arriesgarse—Creo que hasta una habitación de hotel alquiló—le dijo en un suave susurro haciendo que Meredy se ruborizara y llevara una de sus manos a su boca para ocultar su asombro.
—¡Eso es genial Sting! —celebraron en voz baja con mucha emoción.
—Oye ¿De verdad vamos a ir o prefieres seguir hablando? —Rogue estaba listo desde hace varios minutos, pero le dio su espacio a Sting para que se despidiera de Meredy, aunque cuando vio que las cosas iban para largo decidió interrumpir—Cierra con llave y no olvides apagar las luces ¡Cuídate! —el pelinegro tomó de la mano a su pareja y lo apresuró para que salieran, Sting se despidió de Meredy con un ademán de mano y una sonrisa.
—Buena suerte chicos—les deseó mientras se encargaba del papeleo del lugar, aún era muy temprano para cerrar y demasiado tarde para dar un paseo, sin darse cuenta el rostro de cierto albino invadió su mente y sin querer una sonrisa adornó su rostro—Al menos él haría esto más entretenido—comentó llevándose media docena de carpetas a la mesa de centro que tenían en el vestíbulo para comenzar con su labor, sería una noche larga, o al menos eso creyó pues un estruendo la hizo sobresaltarse y lanzar los papeles que tenía en manos.
—Pero qué demo…—fue un ruido muy fuerte para ser provocado por algún animal callejero, más bien sonó como si algo hubiera impactado fuertemente contra los botes de basura que hay en el callejón próximo a la clínica. Salió inmediatamente con tan sólo una bufanda, llevaba un bate en manos por si se trataba de algún ladrón o ser malintencionado que tendría como víctima a alguna chica, ese último pensamiento la hizo apresurar el paso, además de que se escuchó un grito muy agudo proveniente del lugar.
—¡Aléjense de ella desgraciados! —una amenazante Meredy tenía su arma lista para atacar, los chicos que estaban de espalda a ella giraron al escucharla, uno de ellos tenía una navaja y el otro tronaba sus dedos como si los estuviese preparando para pelear.
—Oh no, no lo harán—Meredy hizo sonar su cuello y sujetó con mayor fuerza su bate, no había pasado toda su vida con un hermano sobreprotector que le enseñó todo en judo y artes marciales como defensa personal. Los tipos se avecinaron sobre ella, uno de ellos extendió el arma punzocortante con el objetivo de herirla, pero ella lo esquivó fácilmente y con el bate le propinó un buen golpe en el estómago, para luego dar un salto y empujarlo contra la pared y de esa manera dejarlo fuera de combate, su compañero, que había visto lo ocurrido, gruñó antes de dirigirse con un puño contra la pelirosada.
—¡Meredy! —la voz de Lyon la hizo desconcentrarse ¿Qué se supone que hacía allí? ¿No era una chica la que estaba en peligro? Y sin poder hacer nada para evitarlo el sujeto terminó golpeando la mejilla de la chica logrando desequilibrarla, pero aquel ataque no fue tan efectivo y en menos de dos minutos el atacante terminó como su patético compañero.
Una vez visto libre de amenazas, la chica se dirigió hacia el albino y lo ayudó a incorporarse apoyándolo en su hombro.
—¿Qué sucedió? ¿Por qué estás aquí y de ese modo? —la luz del callejón alumbraba poco por lo que los rostros de los tipos no se podían distinguir, posiblemente hasta desfigurados se encuentren, el problema que ahora enfrentaba el peli pleateado era darle explicaciones a la chica que había ido en su ayuda.
—Bueno yo... —qué le podría decir, mientras inventaba una excusa sintió algo líquido que tenía en su mano, su se guiaba por el ligero olor a hierro y la escasa luz que le permitía observar un color escarlata, entonces aquella sustancia resultaría ser sangre.
Pero él no se había golpeado.
Y lo único con lo que había tenido contacto era la mano de Meredy.
—¡Meredy, estás lastimada! —exclamó ante la semi oscuridad del lugar y sujetando con ambas manos la parte lastimada de la chica.
—Oh, es cierto, ni siquiera me había dado cuenta, ahora que lo mencionas, duele—contestó ante la declaración del chico —Pero tú estás bien ¿Cierto? —se quería cerciorar de que no lo hubieran atacado antes de que ella llegara.
—Meredy…—qué iba a hacer con esa chica, ni siquiera se preocupaba por ella misma y lo que es peor, él fue quien provocó sus heridas.
Qué cobarde.
Conmovido por la bondad de la joven acercó su mano a sus labios y aún estando impregnado de sangre, depositó un beso en ella.
—Lyon ¿Q-Qué estás…? —aquel chico iba a terminar matándola con esos repentinos actos.
Pero el albino no se detuvo e hizo un camino de besos a lo largo del brazo de la chica, quien no tenía fuerza ni voluntad para alejarlo, así que le permitió continuar. Cuando finalmente llegó a su hombro la tomó de la barbilla y levantándola un poco, e implorando no equivocarse de lugar, se acercó a besar sus labios que inevitablemente se mezclaron son los ligeros rastros de sangre, besó su nariz y finalmente besó su frente, para luego atraerla con un abrazo e inconscientemente derramando lágrimas en el proceso.
—Lo siento—sollozó—Lamento haberte metido en esto—y todo por una estúpida moto que no supo estacionar en el lugar adecuado, los tipos parecen haberlo estado vigilando desde que lo vieron doblar la esquina y lo asaltaron cuando bajó de la moto.
—No te preocupes—le consoló Meredy —Lo importante es que estás a salvo—le dijo y no había necesidad de que la viera, porque sabía que ella le estaba sonriendo.
—Meredy—iba a decir algo, pero observó lo que había en la mesa de centro, era la revista que había empezado todo. La chica al ver el ceño fruncido de Lyon siguió su mirada y sonrió ante lo que encontró, se levantó y fue por ella.
—¡He encontrado algo fantástico aquí! —le dijo emocionada.
—No me digas—contestó con fingido interés.
—¡Mira! —en verdad no quería ni voltear a ver, pero todo sea por ella, se llevó una sorpresa al ver que lo que le estaba mostrando era un artículo acerca de la adopción masiva de perros callejeros que se había dado hace un par de días en la ciudad.
—Pero qué…
—¿No es genial? Sting, Rogue y yo participamos en ella ¡Y hasta nos entrevistaron! Sinceramente no creí que tendría tanto éxito, pero me alegra mucho—le dijo sonriente. El joven tomó la revista para examinarla más a fondo, algo no estaba bien y cuando vio la esquina doblada de la página lo entendió.
Seguramente detrás de ese artículo…
¡Lo sabía!
Qué idiota más grande resultó ser.
Meredy le miraba a la expectativa, con cierto brillo en sus ojos.
—Vamos, tenemos que tratarte ese golpe—le dijo mientras la tomaba de la mano y le preguntaba por el botiquín de primeros auxilios.
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—He perdido mi bate de la suerte por esto, tendrás que compensarlo—le reclamó la chica mientras caminaba delante de él para llegar primero a su lugar de trabajo y abrir la puerta —¿Qué piensa hacer señor Vastia? —le dijo en modo divertido mientras se concentraba en introducir la llave y quitar el seguro.
—No lo sé—confesó —Será lo que usted diga señorita Fer…—se había quedado sin palabras al ver el rostro de Meredy, debido a que la iluminación no era suficiente para ver su cara con claridad no lo había notado y tampoco es como si ella se hubiese quejado.
—¿Qué sucede? ¿Tengo algo en la cara? —aquellas palabras lo destrozaron, la chica frente a él tenía el ojo inflamado y no tardaría en estar morado.
Debería ser él quien lo tuviera.
Un millón de esos no serían suficientes para perdonarse aquello.
—Oye ¿Te ocurre algo?
—Yo…—el chico cayó de rodillas, ¿Qué clase de hombre era aquel que permitía que lastimasen a la mujer que ama?
¡De lo peor!
—Oye, no te preocupes—le consoló la pelirosada colocándose a su altura—Si se trata de salvarte, haría esto una y mil veces con tal de que estés bien—su impulso no podía más y colocó su mano tras la cabeza de ella para, delicadamente, besarla otra vez.
Porque jamás se cansaría de hacerlo.
Mucho menos ahora.
—Sé que te besé unas diez veces, pero solo otras diez, por favor—rogó el chico—Lo necesito—y cómo solía suceder cuando estaba con él, no se pudo negar a aquella petición.
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N/A: ¡Hola! Les agradezco mucho por haber leído nwn/ espero que la lectura haya sido de su agrado, un poco sin sentido, pero bueno xD así me salen las cosas.
Frase utilizada: "Sé que te besé unas diez veces, pero solo otras diez, por favor"
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