¡Tataraaaaaaa!

Vale en verdad le tengo ganas a este proyecto jejeje. ¡He subido ya tres capítulos en menos de un mes! Pero bueno, en verdad este One-Shot (*n*) es el primero que hice. Antes de Almohada y Balón este capitulo ya estaba y me ha causado mucha risa la ironía del asunto. Jum, de momento me di cuenta que Peach le encanta ser centro de atención, en lo que llevo de escribir sale casi en todo (y eso que Samus es mi favorita).

Letra: C

Genero: One-shot

Palabras: 1,642(según Word)

Personajes: Samus, Snake, Sheik (¡triple S!), Peach y Zelda.

Modo: Universo Alterno

Derechos: Super Smash Bros. no es de mi propiedad sino de Nintendo. Ya que de ser mi pertenencia ya habría sacado una nueva edición para el 3DS.


Acto #3-Cocina (SheikxSamusxSnake)

Eran un día tedioso, su trabajo la dejaba agotada todo los días. ¡Quién no lo estaría después de personificar todo un día a un personajes de video juegos durante la nueva edición que saldría en 3 meses! Para Samus, eso era mucho y agotador, dolorosamente agotador. Menos mal que su novio Snake ya la estaría esperando con la cena en casa, esa era su única recompensa al final del día.

Al llegar a su hogar, Samus lo encontró todo cerrado. Sin cena ni Snake en ninguna parte. Rendida, se dejo caer en su lujoso sofá de cuero negro, en donde a su costado se encontraba el teléfono y a su lado, una curiosa carta que Samus nunca se había percatado que reposada en aquella mesita.

"Amor, lamento decirte que no estaré en casa un buen tiempo. Cosas del trabajo, espero y no te desesperes y consigas a otro chef por el momento jajá jajá. Te quiero mucho y espero y me desees éxito.

ATT: S.S

PD: Creo que me tardare un mes en regresar junto a ti."

Samus no sabía que hacer, si enojarse porque le "quitaron" a su novio o hacerse furia porque el muy idiota no se le ocurrió hacerle por lo menos una emparedado antes de salir. Decidida, abrió su nevera, encontrándose nuevamente con nada.

El problema de Samus no era que no habían alimentos, era que esta "actriz" no sabía cocinar. Nunca le hizo falta aprender aquel elemental oficio, siempre había alguien para ello. Su madre, las empleadas de su padre, sus amigas, sus compañeras de cuarto, su novio, su vecina… Todos les hacían el delicado favor a cambio de una Samus feliz y nada apocalíptica, todos felices con sus papeles en la historia.

Por eso ella estaba peor que una mujer embarazada con antojos a mitad de la noche y por eso se molesto aun más al escuchar el sonido desesperante del teléfono con tanta frecuencia. Indignada se apresuró a contestar aquella llamada que le estaba perforando sus oídos, nada personal solo efectos secundarios del hambre.

- ¿Diga? - cuestionó la rubia hambrienta.

- ¡Samus! ¡Cariño! - saludó una voz chillona en la otra línea, imposible no saber quien era.

- Peach, ¿por qué llamas? - resopló la molesta chica.

- ¿Ya una no puede llamar a una vieja amiga con libertad? - preguntó en broma la otra chica que respondía al nombre de Peach. - Solo te llamaba para invitarte a comer.

Samus escucho la gloria, a los ángeles alabar a Dios con tanta devoción y amor, a el presidente diciendo que ya no había TAX o contribuciones, a E.U. declarando que ya no habría más guerra en Asía, a un japones hablando español con naturalidad, a su cantante favorito dedicándole una hermosa y divertida canción…

- ¡Claro! ¿Dónde y a qué hora? - preguntó la alegre (por ahora) y hambrienta rubia.

- Jajaja, en el restaurante "Hyrule's Palace" en estos instantes. - le informó la divertida chica.

No hubo respuesta de parte de nuestra protagonista, ya que en cuanto fue informada, "voló" a la puerta de su casa. Con cartera en mano, Samus fue más rápida de lo que podría nadar Sonic en la serie Sonic X. Al llegar a su destino, en donde habían muchas mesas finas y en su totalidad elegante el local, Samus buscó con la mirada una abundante melena rubia medio ondulada, pero no encontró rastro alguno del asombroso cabello de su amiga que invitaba.

- Buena broma, ilusionarme para nada. - resopló la rubia apunto de una rabieta.

- Hola, Samus. - le saludó con una sonrisa sincera un joven rubio.

- ¿Eh? Hola… - la chica se le quedó mirando. Conocía al chico, había trabajado con él varias veces e incluso estudiaron juntos, pero nunca hubo "una amistad" o algo parecido.- Sheik, ¿no?

- Así es. - inclinó la cabeza con una sonrisa más grande que la anterior.- Peach se tuvo que ir a hacer unas cosas… Me pidió que te lo dijera.

- Esa Peach! - exclamó con enojo la de ojos azules. - ¿Ahora que haré?

- Pues… - el chico parecía nervioso, incluso se rascó su mentón.- Peach me pidió que te acompañara, ella pagó por adelantado y no quería que se "desperdiciara". Espero que no te sea un problema.

- No tengo ningún problema. - sonrió la rubia, más porque al fin iba a comer que por agradecimiento.

El joven sonrió tanto que era inevitable pensar que parecía un niño chiquito a quien se le entregaba un juguete. Con educación y caballerosidad, el joven rubio de ojos rojos llevó a Samus a una mesa un poco apartada, pero nada menos fina que las anteriores.

- Este lugar es muy bonito. - le comentó la esbelta chica.

- Si, a mi madre le gusta así. - informó el joven ya sentados en la mesa.

- ¿Madre? - le miró extrañada.

- Este restaurante es de mis padres, mamá es quién se encarga de la decoración y de la comida junto a varios empleados y mi hermana, mi padre se encarga de la economía del local. - contó el chico de ojos rojos. - Es bueno saber que te guste.

Samus admiró un poco más el lugar, era de gran espacio, de colores rojo y dorado en su totalidad. Tenían unas elegantes sillas en madera oscura a juego de las circulares mesas, y un ligero toque de realeza inundaba el local.

- Buenas tardes. - saludó una joven castaña.- Aquí les traigo su orden.

- ¡Pero si no hemos ordenado! - exclamó la rubia.

- Muchas gracias, señorita Zelda. - rió el rubio. - ¿Cuánto quiere de propina?

- Pues… - la chica hacía que lo pensaba con una sonrisa divertida. - Que dejes de roncar tan fuertemente en las noches.

- Has pedido algo imposible. - se volvió a reír el chico.- ¿Qué has traído?

- Traje una orden de lasaña y otra de arroz con curry. - decía la chica mientras entregaba las ordenes.

- No me quejo, me encanta el curry. - comentó Samus deleitada con el delicioso aroma de los platos.

El joven se le quedó mirando, sonreía cada vez más al observar a su compañera y a sus nuevas reacciones. En cambio la "mesera" rió por lo bajo, su hermano era muy obvio para su juicio.

- Bien, si no me necesitan aquí me retiro. - se despidió la castaña. - Aquí tienen sus bebidas y les deseo buen provecho.

- Gracias. - dijeron ambos al unión.

- ¿De quién es que? - le preguntó la chica a su compañero.

- Elije tú el que quieras, yo no tengo ningún problema. - le sonrió con tanta ternura que Samus lo ignoro como si nada.

- ¡Yo quiero el arroz con curry! - y tan cual fue declarado fue devorado, Samus cogió para si el plato y deseándole buen provecho a Sheik, empezó a comer con elegancia pero con prisa su comida.

- Calma, no se te irá a ninguna parte. - bromeó el chico cortando su lasaña.

- Lo sé… - le miró la chica. - Pero es que tengo mucha hambre.

Nuevamente el chico se le quedó mirando, pero esta vez a sus ojos. Samus tenía unos hermosos ojos, azul marino, grandes, expresivos, serios, fríos… Secretamente para el joven eran más que un par de ojos azules, eran las joyas más preciosas que había visto con su par rubíes en toda su existencia. Rubíes vs Zafiro, así fue por un momento hasta que Samus rompió el silencio.

- Así que tú también eres "actor". - soltó de la nada la rubia, comiendo con más tranquilidad.

- Si, pero últimamente no he tenido éxito en encontrar un papel. - esquivó la mirada un poco sonrojado. - ¿Y tú?

- Pues ahora mismo estoy "gravando" una nueva edición. - le dijo un poco desinteresada.

- Lo compraré en cuanto salga. - pensó en voz alta el chico.

- Eh… Gracias, supongo. - dijo la rubia enfocándose en su comida.

El resto de la cena fue en silencio, con varios sonrojos al cruzar miradas pero pasiva en su totalidad.

- Muchas gracias por la comida, dile a tu madre que ha sido uno de los mejores platos que he saboreado.- decía la chica limpiando sus manos con una servilleta.

- ¿En serio lo crees? - preguntó emocionado el rubio.

- Sí, realmente fue muy delicioso. - se sonrojó la chica recordando ese deleitoso plato, secretamente con ganas de más. - Creo que me enamore de tan rico plato.

Sheik se quedo callado, feliz pero a la vez intranquilo. Luego solo se limitó a pararse para escoltar a la chica hacia la salida del local.

- Espero que se vuelva a repetir. - comentó Samus ya de pie.

- Que tal si… - el chico la miró con seguridad. - Si mañana comemos aquí otra vez, esta vez yo invito.

Samus sonrió, barriguita llena corazón contento. Pero ese corazón contento no se debía a la comida que había disfrutado, ni los deliciosos aromas que llenaban el ambiente, pero eso Samus no lo sabía ni tenia idea del por qué sentía esas cosquillas en su vientre.

- Pues… Hasta luego entonces. - se despidió la rubia, dándole un beso en la mejilla al sonrojado chico. - Mañana a esta hora.

- Mañana a esta hora. - repitió el moreno con una sonrisa ultra grande.

Antes de irse, Samus reparó en algo. Observó detenidamente el perfil de su acompañante. Era alto, de poca musculatura, de espalda ancha, de brazos fuertes, de una piel morena, de hermosos rubíes por ojos, de cabello largo y rubio, de una sonrisa encantadora y de fracciones delicadas.

- Todo un playboy. - pensó la "actriz" ya caminando rumbo a su casa.

En cambio Sheik, se quedó mirando hacia la dirección de su recientemente compañera de mesa.

- Eres un mal aprovechado. - le golpeó el hombro una chica de melena rubia.

- Jejeje lo siento. - rió torpemente el moreno. - ¿No se suponía que estabas haciendo "cosas"?

- Sip, esas cosas eran observar como te ganabas el corazón de mi amiga. - dijo Peach con diversión.

- Perdón por no ser tan bueno, pero no importa ella nunca se fijara en mi. - decía cabizbajo el chico.

- No lo creo… ¿Has escuchado el dicho "El amor entra por la cocina"? - le cuestionó con una risilla la chica.

- Eh… Si. - se rascó su nuca el muchacho.

- Pues, recuerda que Samus disfruto de tu riquísimo arroz con curry a la Sheik. - rió fuertemente la de rosa.

El chico sonrió, era cierto. El amor entra por la cocina y mañana iba a tener otra cita. Menos mal que el amargado de Snake se encontraba fuera del país por un mes, el mes en el que Sheik iba hacer el nuevo chef de la hermosa "caza-recompensas" Samus Aran. Todo era perfecto, deliciosamente perfecto.

FIN


Bien, para los que se han quedado "¡Pero que rayos!" tengo una explicación algo lógica respecto a esta pareja.

Verán, yo soy fanática del mundo Metroid (demasiado para ser cierto) y mi pareja por sobre todo con Samus es con el irresistible de Snake. Pero, Sheik es mi super personaje favorito de todo el mundo Nintendo (otra rareza). Para mi Sheik es hombre (hasta que viniste, malvado 3DS ¡te medio odio!) y un día hace mucho tiempo cuando de impulso creé "El músico enamorado", se me "ocurrió" la idea de emparejar a mi personaja(personaje femenino, no hacer caso que hoy tengo pinta de creerme creadora de palabras XD) favorita y mi personaje favorito. Cosa que me gustó y decidí poner en practica. Como sé que esta pareja es "nueva" y no tiene muy buen futuro la dejé así por el momento. No niego que ha llegado al punto de encantarme, pero también me encanta el SamusxSnake por eso me encontrare en varios conflictos por estas parejas jejeje...

¡Muchas gracias a los que han comentado! Me encanta que se acuerden de mi y me hagan reír con sus comentarios (¡esa va para ti, compadre Ninten!). También agradezco a todos los que han leído, me es un honor saber que gustan de mi obra o por lo menos la leen jejeje.

En fin, nuevamente gracias por todo, los espero en la próxima, no duden en pedirme lo que sea y mande sus solicitudes si es que tienen alguna.

¡Hasta pronto!