Capítulo 3
Izzy se sorprendió de que T.K. le llamase por la noche, no sabía ni que ya había vuelto a Japón. Lo recibió en su casa ya en pijama y se sorprendió aún más al ver a Davis con él.
─ ¿Quién es él?
─Es Davis Motomiya, un compañero de clase. Izzy, mira lo que le ha aparecido en la mano...
T.K. le enseñó lo que parecía un digivice. El joven pelirrojo los hizo pasar hasta su habitación pero allí ya había alguien.
─ ¡Tai! – exclamaron Davis y T.K. a la vez. El castaño también se quedó un poco perplejo al ver a los dos chicos allí junto a él estaba sentada una chica de pelo lila que parecía nerviosa y emocionada a la vez y que tenía en sus manos un digivice igual al de Davis.
─Ella es Yolei – dijo Izzy, intentando calmar los ánimos – Tai estaba comprando en su supermercado cuando una luz cruzó la puerta de entrada e hizo aparecer esto en sus manos.
─A Davis le ha pasado lo mismo.
─Necesito haceros unas preguntas – dijo Izzy a Yolei y Davis.
T.K. aprovechó para sentarse al lado de Tai.
─ ¿Has visto a Kari? – dijo el mayor de los Yagami en un susurro para no molestar a Izzy que tecleaba sin cesar en su ordenador mientras hablaba con con los otros dos chicos.
─Sí, ha venido a verme.
─ ¿Está ya en casa?
─Sí, la he acompañado, tranquilo. Está bien.
─Gracias.
─No se merecen – T.K. sonrió y Tai le correspondió con una sonrisa triste.
Izzy se levantó de la silla de golpe y dijo:
─Tiene que haber un digivice más como éste, por lo menos.
─ ¿Y eso como vamos a saberlo?
─No lo sé, Tai. Pero por lo que me parece están empezando a pasar cosas en el mundo Digimon algo se está moviendo.
─ ¿Cómo sabes eso?
─Porque la puerta digital que estaba cerrada desde que volvimos... se ha abierto.
─ ¿Entonces, podemos ir al mundo Digimon?
─Por lo que parece sí, pero antes de hacer nada vamos a llamar a todos los demás, tenemos que encontrar a esa persona que tiene el otro digivice. Eso es lo primero, después iremos a hacer una visita al mundo Digimon.
Entre Izzy y Tai llamaron a los demás digielegidos, los primeros en llegar fueron Kari y Matt Después apareció Joe y la última en llegar fue Sora. Izzy acordándose de Mimi le envió un correo avisándola.
─ ¿Qué pasa? ¿Por qué tanta prisa, Izzy?
─Verás, Matt. Tai y tu hermano han encontrado a dos personas que hoy mismo de una manera un poco extraña han obtenido dos digivices, un poco distintos a los vuestros que a través de un amigo he descubierto que se llaman D3, por las palabras escritas en su código. Además he de deciros que la puerta al mundo Digimon se ha abierto...
Todos permanecieron callados unos segundos.
─ ¿Quieres decir que están pasando cosas otra vez? – intervino Sora.
─Eso tendremos que ir a verlo... – añadió Tai despacio.
─ ¿Y si hay un nuevo Digimon malvado? ¿No acabamos ya con los Amos Oscuros y con Apocalymon? - suspiró Kari.
─En teoría, sí – dijo Izzy en tono conciliador – pero sabes que en el mundo Digimon las cosas no son fáciles.
Kari se quedó callada y se giró a mirar a T.K. El chico rubio permanecía callado mirando atentamente su digivice.
Aquella sombra que pasó por encima de Kari, tenía una forma tan peculiar... sé que la recuerdo de algún sitio... pero, ¿de dónde? Y mi digivice empezó a brillar de manera extraña antes de que apareciesen los D3. La cabeza de T.K. pensaba a toda velocidad sin encontrar ninguna respuesta coherente a ninguna de sus preguntas. Cuando levantó la cabeza vio a Kari que lo miraba preocupada y le sonrió. Estiró el brazo para acariciarle la mano.
─No te preocupes, todo irá bien.
─Tengo miedo.
─Lo sé. Pero estaré contigo, siempre.
─T.K...
Tai se levantó llamando la atención del resto de sus compañeros.
─Mañana, iremos al mundo Digimon.
─Pero Tai, puede haber más chicos en el caso de Yolei y Davis. -replicó Izzy al líder.
─Lo sé, pero en el mundo Digimon quizá encontremos alguna pista. Tal vez, encontremos a Gennai y nos pueda dar una idea de qué está ocurriendo.
─Puede que tengas razón, Tai – añadió Matt –. Está bien, mañana después de las clases, nos reuniremos en el aula de informática de la escuela y volveremos al mundo Digimon.
─ ¡Sí! – dijeron todos a la vez.
Todos salieron de casa de Izzy y se despidieron hasta el día siguiente. Kari caminaba despacio junto a su hermano hacia casa, Tai iba cabizbajo.
─Hermano... ¿estás bien?
─Ah... ¿qué decías Kari?
─Estaba diciéndote aunque no me estabas haciendo ni caso que si estabas bien.
─Si te digo la verdad, no sé ni cómo estoy.
─Es por Sora, ¿a qué sí?
─ ¿Tú qué crees? - dijo Tai rindiéndose ante su hermana pequeña.
─Sabes que puedes contarme lo que sea, tal vez, te vas a sentir mejor.
─Pues verás...
~Flashback on~
Sora y Tai estaban en la habitación de éste como muchas otras tardes hablando de cualquier cosa, disfrutando de la compañía del otro. El castaño se había sentado en la silla frente al ordenador y Sora sentada encima del escritorio. En concreto, aquel día se había puesto a mirar las fotos que habían tomado en su última visita al mundo Digimon. Ver aquello les producía nostalgia pero de alguna manera esperaban volver a reunirse con sus compañeros Digimon algún día.
─Era todo tan divertido – dijo Sora con una sonrisa al ver una foto de Biyomon y ella.
─Ni que lo digas, Sora – contestó Tai también con una sonrisa de oreja a oreja –. Agumon era siempre tan alegre, no paraba quieto ni un segundo...
─Igual que su compañero humano.
─Sí, me temo que sí.
Tai cerró la carpeta después de ver una última fotografía en la que salían ellos dos con Matt. A Sora se le borró la sonrisa.
─Tai...
─ ¿Qué?
─Tengo que decirte una cosa.
─ ¿Qué?
─Verás, es sobre Matt –Tai no se giró a mirarla, se había quedado con la vista fija en la pantalla del ordenador.
─ ¿Y bien?
─Matt me ha pedido salir – Tai se quedó un segundo en silencio.
─ ¿Y qué?
─Pues que yo...
─ ¿Tú le quieres? – dijo Tai, cortante.
─Sí, el me gusta pero yo quería saber qué pensabas tú.
─Yo no pienso nada.
─ ¡Tai!
─ ¿Ya le has contestado?
─No...
─Pues ve y dile que sí.
─ ¿No te importa para nada? – Sora lanzó la pregunta con lágrimas en los ojos aunque como Tai no la estaba mirando no las vio.
─No, ¿por qué me tenía que importar? Para mí, tú solo eres una simple amiga.
Sora se levantó de un salto y golpeó la mesa con una mano, llena de rabia. Las lágrimas le caían por su rostro.
─ ¿Una "simple" amiga? ¿Eso es lo que yo te importo?
─Supongo.
─Pensaba que de verdad te importaba un poco.
─No, no me importas – la contestación de Tai fue fría como el hielo. Sora, destruida, hundió el rostro entre sus manos y se marchó llorando. Tai se levantó unos segundos después de la silla y cerró la puerta de un portazo. Empezó a golpear todo aquello que se le interpuso por delante, incluso empezó a golpear la pared con los puños hasta que se hizo sangre.
Finalmente, se quedó sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared y la cabeza entre las manos.
─Lo siento mucho, Sora. Pero no puedo hacerle eso a Matt, él te quiere... Lo siento, he perdido el valor... – y por primera vez en años, las lágrimas inundaron sus ojos.
~Flashback off~
Kari se había quedado totalmente perpleja, no sabía qué decirle a su hermano.
─Kari, sé lo mal que traté a Sora pero no lo hice porque quise. La quiero, tú sabes lo mucho que la quiero. No obstante, Matt también siente lo mismo por ella, es mi amigo y yo no podía traicionarle de esa manera. Le hablé mal a Sora para que saliese con Matt ya que supongo en el fondo a ella también le gusta él. No supe llevar la situación y te juro que me arrepiento de cada palabra que le dije. Sin embargo, parece que ya no hay marcha atrás.
─Hermano, no hables así. Tienes que luchar por ella, Matt es tu amigo pero él sí se ha decidido a salir con Sora.
─Lo ha hecho porque él no sabe que a mí me gusta, nadie lo sabe, sólo tú.
─Oh... – Kari miró apenada a su hermano – Las cosas se arreglarán, ya verás. No dejes de luchar por Sora. Ella se lo merece.
─Se merece eso y mucho más – Tai empezó a caminar más deprisa y Kari se detuvo a mirarlo. Caminaba hundido, con la cabeza baja con los hombros caídos. De repente, una sombra le cruzó por encima de la cabeza, tocándolo levemente.
─ ¡Hermano!
─ ¿Qué pasa, Kari? - dijo él, volviéndose hacia la castaña.
─He visto algo... una sombra...
─Eso será que estás cansada, vamos a casa...
Kari no sabía cómo reaccionar conocía demasiado bien esa sombra, la sombra de un murciélago...
Myotismon...
