Nuevo episodio de este fic, y ya vamos por el tercero. Espero les guste.

Pokemon pertenece a sus creadores, no a mí.

Chapter 3: Hacia pueblo Boceto, a convencer a la madre de Serena.

Narrador: Nuestros héroes habían despertado y se encontraban viajando hacia pueblo Boceto para intentar convencer a la madre de Serena, ¿Qué les deparará el destino?

-Vamos chicos, es hora de irse – decía Ash muy animado mientras cogía su mochila y su gorra, al mismo tiempo que Pikachu se subía en su hombro.

-Pika chuuu – gritaba el ratón igual de animado que su entrenador.

-Espéranos Ash – decían Serena, Clemont y Bonnie mientras le seguían.

-Oye Ash – llamó la atención del azabache Clemont – desde que vimos a Alain en el laboratorio se te ve mucho más animado.

-¿Tanto se nota? – preguntó con una sonrisa – eso es porque ya tengo decidida mi próxima meta, vencer en la liga de Kanto – respondió decidido – y ahora seguro que lo consigo.

-Seguro que si Ash – le animó Bonnie.

-Y cuando termine, derrotaré a Alain en un uno contra uno, ¿Verdad Greninja? – preguntó mientras sacaba la pokeball de Greninja, la cual solo se movió, parecía que le respondió que si dentro de su ball.

-Bueno chicos, sigamos, debe faltar poco para llegar a Pueblo Boceto – volvió a hablar Ash.

4 horas después.

-Faltaba poco, ¿verdad? – habló Clemont con sarcasmo, y muy cansado.

-No puedo más – cayó Bonnie al suelo en señal de no poder andar más.

-Eh chicos – llamó la atención Serena mientras miraba su nuevo PokePhone, que traía un mapa integrado – aquí dice que ha unos 15 minutos hay un centro Pokemon.

-Verdaderamente estos aparatos son útiles – dijo Ash mientras miraba su PokePhone – vamos al centro Pokemon chicos.

-¿Pero tú nunca te cansas? – dijo Clemont cansado mientras le seguía.

-Debe ser que llevo 6 años viajando por regiones todos los días, aunque para mi habrían pasado como 20 años – respondió el azabache con una sonrisa. Y tras esto todos fueron al centro Pokemon, donde la enfermera Joy les dio dos habitaciones, una para los chicos y otra para las chicas

Con las chicas.

-Estoy agotada, no tengo fuerzas ni para comer – decía Bonnie mientras se tiraba en la cama.

-Venga Bonnie, hay que ducharse y luego ir a comer con los chicos – le respondió Serena.

-Tú más bien solo quieres comer con Ash – dijo la rubia pícaramente, a lo cual Serena se sonrojó.

-¿Q…Que di…dices? – dijo sorprendida y más roja que una Baya Tamate.

-Venga Serena, ya sé que te gusta Ash, no trates de decirme que no – le dijo de nuevo la pequeña, haciendo que Serena se sorprendiera más.

-¿Tanto se nota? – preguntó la peli-miel MUY sonrojada

-Claro que sí, solo hay que ver esta foto – le dijo mientras le mostraba la foto que se hicieron con Corelia – te pegaste todo lo que pudiste a él.

-Bueno – volvió a hablar Serena – pero creo que yo no le gusto, él ha estado con muchas chicas en muchos viajes durante mucho tiempo – terminó de decir, recalcando la palabra "mucho", y mirando al suelo con tristeza

-Nunca sabrás eso si no se lo preguntas, además te dio un beso, no creo que Ash le hubiese dado un beso a las otras – la pequeña rubia simulaba la escena después de la Liga, cosa que ha Serena le animó.

-Jaja, venga vamos con los chicos – y así las dos se tomaron una ducha y bajaron a la recepción del centro Pokemon.

Con los chicos (Al mismo tiempo que la escena de las chicas)

-Oye Clemont – le dijo Ash al rubio – tengo que decirte algo.

-Claro Ash, cuenta – le respondió el científico.

-Pero prométeme que no se lo dirás a nadie, ni a tu hermana.

-¿Tan secreto es? – Ash solo lo miró serio – está bien, te lo prometo

-Está bien, es que desde que terminó la Liga Pokemon no paro de pensar en Serena, siento como que cuando ella está a mi lado estoy bien, pero cuando se va siento un gran vacío dentro, hay veces en las que casi no puedo dormir por esto, ella me ha apoyado mucho siempre, pero esta vez es distinto, es como que no me quiero separar de ella nunca, no sé porque pienso eso, por eso pido tu ayuda – lo que dijo sorprendió mucho a Clemont.

-Bueno verás, yo no soy un experto en ese tema, pero creo que lo que sientes es amor – respondió.

-¿A…Amor? – pensó el joven azabache, ¿de verdad se había enamorado de su amiga de la infancia?, y si era así, ¿Qué sentía ella?, ¿Qué le diría?, era lo único que rondaba la cabeza de Ash.

-Como ya te he dicho no soy el mejor en esos temas, debería hablar con alguien que sepa mejor acerca de esto – siguió diciendo Clemont.

-Está bien, muchas gracias Clemont, me has ayudado mucho – le agradeció Ash – ahora vamos con las chicas – y tras esto se ducharon y bajaron a la recepción, donde comieron, charlaron, rieron y hablaban sobre cierto tema.

-Por cierto Serena, ¿Sabes que decirle a tu mamá para que te dije ir a Kanto? – preguntó Ash a la peli-miel.

-Pues la verdad es que no he pensado en eso, jeje – rio nerviosa la chica.

-No te preocupes Ash, de seguro la madre de Serena la deja si estás tu a su lado – dijo pícaramente Bonnie.

-Cof…Cof…Cof – Ash casi se atraganta con el agua al escuchar a Bonnie - ¿A qué viene eso?

-¿Y esa reacción? – volvió a preguntar "muy inocentemente" Bonnie.

-Yo…Yo solo quiero que Serena nos acompañe a Kanto a los 3 – respondió nervioso el chico, Serena solo podía reír después de la reacción de Ash - ¿Qué es tan gracioso? – preguntó "molesto" el entrenador de Pikachu.

-Nada nada, mejor déjalo Ash, jajaja – Serena seguía riéndose.

-A lo mejor es que no quieres ir a Kanto, ¿es eso verdad? – preguntó "triste" Ash, la cara de Serena cambió por completo.

-Claro que quiero ir a Kanto contigo y los demás – le dijo Serena acercándose a él.

-Gracias, pero ahora…

-¿Qué pasa ahora? – preguntó curiosa.

Ash no sabía que decir, ni que hacer, Serena le había puesto nervioso al acercarse – bueno, da igual, supongo… - dijo con una sonrisa forzada mientras se levantaba y salía del centro Pokemon, los demás solo se le quedaron mirando mientras se iba.

-Espera Ash – dijo Serena siguiéndolo, Clemont la iba a acompañar pero alguien le detuvo…

-Esto es entre Ash y Serena, hermanito – le dijo Bonnie a su hermano mientras le agarraba la mano.

Afuera del centro Pokemon.

En una de las rocas se encontraba Ash tumbado, mirando el cielo nocturno estrellado, pensando en lo que estuvo a punto de decirle a Serena, ¿Sería lo mejor decírselo?, ¿y si ella no lo quería ver más y así perdería su amistad? , eran alguna de las preguntas que rondaban por la mente de Ash.

-Ash, estás aquí – era la voz de la persona que menos quería ver ahora mismo, la que le había quitado el sueño durante varias noches después de la liga Pokemon.

-Se…Serena, ¿Qué haces aquí? – preguntó el chico confundido mientras la miraba.

-Vine a ver si te encontrabas bien – dijo la chica de ojos azules – ¿te he hecho algo malo?, si es por lo de Kanto, por supuesto que quiero ir contigo – preguntó triste la chica.

Ash sonrió al escuchar a la chica – No es nada de eso, tranquila, además, tú nunca me harías algo malo – respondió el azabache sonriendo – es solo que…

-¿Qué…? – preguntó de nuevo Serena, curiosa por lo que le diría.

-Da igual, tengo que pensar mejor, ¿me podrías dejar solo? – le pidió el chico a la peli-miel.

-Si es lo mejor para ti lo haré – respondió Serena con una sonrisa, una que fue directo al corazón del azabache, acto seguido se fue.

"Creo que debo pensar más acerca de esto, pero puede ser que me haya enamorado de Serena" – el azabache seguía inmerso en sus pensamientos.

A la mañana siguiente

Todos los chicos ya estaban preparados para salir, recogieron sus cosas de las habitaciones y fueron a la cafetería a desayunar, después de un agradable desayuno, los 4 se pusieron en marcha para llegar lo antes posible a Pueblo Boceto.

-Según mi PokePhone, estamos a unas 2 horas de mi casa – decía Serena mientras ojeaba su móvil.

-La verdad es que el profesor ha sido muy amable dándonos estos PokePhones a los dos – respondió Ash, el aparato en verdad era muy útil, pero de pronto comenzó a sonar una musiquita proveniente del teléfono junto a un texto – eh, ¿llamada entrante? – Ash solo cogió el teléfono y le dio al botón verde de él – de repente apareció un holograma en el que salió el profesor.

-¿Pro…Profesor Sycamore? – preguntaron confundidos los 4.

-Hola chicos, me alegra saber que están bien – respondió con una sonrisa.

-Profesor, que se supone que es esto – preguntaron confundidos Serena y Ash.

-Es un holograma – respondió de nuevo el profesor, los chicos iban a volver a preguntar cuando Clemont interrumpió diciendo lo que era un holograma.

-Muchas gracias por responder Clemont – dijo el profesor para continuar – chicos por donde estáis, ¿Habéis llegado a Kanto?

-No, estamos yendo a Pueblo Boceto para pedir el permiso de mi madre para ir a Kanto – respondió Serena.

-Entonces no tenéis porque ir, ya le envié una carta a tu madre diciendo todo esto y me contestó que está todo bien para que vayas con los demás – habló con una sonrisa.

-Entonces, ¿Mi madre ya lo sabe? – la chica solo recibió un si con la cabeza.

-Bueno, tengo que seguir con mi investigación acerca de Alola, por cierto, Alain os manda saludos, hasta luego – tras esto el profesor colgó y el holograma se apagó.

Tras una charla los 4 decidieron que era mejor ir a la casa de Serena y decírselo a su madre en persona. Tras un rato de caminar se encontraron con un pequeño pueblo, muy tranquilo.

-Es ahí chicos, vamos – gritaba Serena emocionada, y como para no estarlo, al fin y al cabo vería a su madre después de casi un año donde solo la había visto en persona en la Clase Maestra.

-Espera Serena – los 3 la siguieron, después de 5 minutos estaban frente a la casa, constaba de dos pisos, en el jardín había un rhyhorn en una especie de caseta y un fletchling en su cabeza.

-Rhyhorn, Fletchling, cuanto tiempo – la chica se lanzó a abrazar a los dos mientras la puerta se abría.

-Hija, ya estás de vuelta – dijo Grace mientras iba a abrazar a su hija, algunas lágrimas caían por sus mejillas – cuanto tiempo – pero ella sabía que no sería por mucho, que probablemente mañana ya estuviera en el avión para ir a Kanto junto a sus amigos – pasad chicos – fue lo único que dijo tras separarse de su hija.

Ya adentro, los 4 explicaron que iban a ir a Kanto, que Ash les había invitado y el padre de los hermanos rubios ya les había dado su permiso y habían venido aquí para pedirle el permiso a ella.

-Claro que si hija – respondió la madre – seguro que estando con Ash no te pasará nada – fue lo último que dijo mientras le guiñaba un ojo a Serena.

-D…De que hablas mamá – la peli-miel se sonrojó demasiado tras esto, tan obvia era que hasta su madre que casi no la había visto ya se había dado cuenta, era lo que pensaba.

-De nada hija, de nada – sonrió la madre, ella ya sabía que su hija estaba enamorada de Ash Ketchump, aunque no quería admitirlo delante de nadie.

-Eh Serena, ¿Por qué no damos una vuelta al pueblo y nos lo enseñas? – le preguntó Ash a la peli-miel a lo que ella asintió y se fueron los 3 a conocer el pueblo mientras Serena les guiaba. Pasaron cerca de 5 horas donde visitaron todo el pueblo, comieron, vieron una película y ya era hora de que anocheciera.

-Eh chicos, será mejor que nos vayamos, está empezando a anochecer – dijo la chica de ojos azules, así, los 4 fueron a la casa de Serena, donde cenaron y se durmieron esperando el día siguiente donde volverían a Luminalia.

"No pensaba que sería tan fácil convencer a mi madre, aunque ella ya lo supiera de parte del Profesor Sycamore" – pensó Serena feliz, iba a viajar con "su" Ash a Kanto, región muy lejana de Kalos, con una sonrisa en el rostro, cerró los ojos y se durmió.

-Espero que no le pasé nada malo, y también esperó que le diga sus sentimientos de una vez, estos viajes no van a ser para siempre – susurró Grace mientras veía como su hija se dormía.

A la mañana siguiente.

Los 4 ya se habían despertado y desayunado, así que estaban listos para irse.

-Adiós mamá, te extrañaré – le dijo Serena a su madre mientras le daba un abrazo – y gracias por dejarme ir con los chicos.

-Sabes que no haría nada que no te gustara – le respondió con una sonrisa.

-Pero querías que fuera corredora de rhyhorns – habló Serena.

-Bueno, desde ese momento, jeje – rio nerviosa Grace, a lo que los 4 chicos rieron – Ash, prométeme que vas a cuidar de Serena.

-Se lo prometo Sra. Grace, a su hija no le va a pasar nada – le respondió Ash, lo que calmó un poco a Grace – en ese caso, espero que vaya bien vuestro viaje.

Despues de esto los 4 se fueron y en unos dos días llegaron a Luminalia, donde saludaron al profesor y Alain y cogieron el primer vuelo que había hacia Kanto.

-Pasajeros del avión Kanto Airlines 327, el vuelo va a comenzar en media hora, suban lo más rápido posible y apaguen sus móviles al subir – se oyó por el megáfono.

-Ese es nuestro vuelo chicos, ¿Listos para ir a Kanto? – dijo Ash a lo que los demás asintieron y dieron un salto - ¡LISTOS! – gritaron a coro.

Y así es como nuestros héroes se dispusieron a ir a Kanto, ¿Habrá algún problema en el vuelo?, ¿Qué creen que va a pasar?, en el siguiente capítulo: Kanto, los recuerdos de Serena y una gran fiesta.

Está historia continuará…

Y por cierto, cualquier review es válido, para agradecer, para sugerir cualquier idea, incluso una crítica siempre y cuando sea constructiva, todo para mejorar :D