Disclaimer: Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto; yo solo juego con ellos.
.
.
.
Hilo rojo al arte
.
.
.
Enredados
― ¡Mira ese vestido! ―dijo una voz entusiasta al detenerse frente a Little Girls, la tienda de ropa más exclusiva de Konoha. ―Se te verá bien; el rojo siempre combinó con tu color de ojos…
―Aún faltan siete meses para el Baile de fin de año, Ino― se quejó Sakura mientras se acomodaba el bolso al hombro. Ino observó nuevamente el vestido con aires desesperanzadores. ―No te preocupes. Estoy segura de que el vestido seguirá allí cuando me jubile.
Ino Yamanka le sacó la lengua en gesto infantil. A veces, Sakura podía ser el aguafiestas del grupo, sin contar a Sasuke, claro.
― ¿No te gustaría que Sasuke-kun se muera por ti esa noche? ―preguntó mientras caminaban entre las tiendas.― Con ese vestido tan escotado, no será difícil conseguirlo.
Sakura se sonrojó violentamente, logrando así una sonrisa victoriosa en su mejor amiga. Pero es que, simplemente, no podía evitar sonrojarse ante la mención del moreno menor de la familia Uchiha.
Sasuke era todo lo que ella podía pedir: Un hombre hecho y derecho, maduro, inteligente, guapo… Pero le prestaba tanta atención como a una piedra en el camino.
Es más, le prestaba más atención a la piedra que a ella.
―Por tu cara, pareciera que tragaste limón― comentó Ino al parar frente a un Café. Sakura desvió la mirada ― Si quieres que Sasuke te note, esfuérzate. O terminarás casándote con un viejo barrigón adicto al alcohol.
―No es tan mala opción― comentó mientras tomaban asiento en la cafetería. ― Al menos es mejor que el Jefe de la Mafia― le picó.
Ino sonrió con suficiencia. No era secreto para Sakura el que su amiga comenzara a interesarse por el pálido chico de la Raíz, lo cual era contradictorio debido al rechazo que le generaba ese lugar a su amiga.
Después de todo, Ino siempre fue una chica sofisticada, elegante. No le iba esa clase de mundo en donde salir a la calle podía llegar a considerarse como una proeza.
―Tiene su atractivo― comentó de forma distraída― Ya sabes… El peligro. Esa sensación de saber que podrás ser atacada en cualquier momento…
―No le veo su atractivo― admitió mientras le hacía señas a la mesera para que les tomara la orden.
―No es el peligro en sí, sino… ¡Hola! Un café cortado, por favor― pidió al notar a la mesera a su lado.
―Dos, por favor. ― la mesera asintió y se marchó sin emitir palabra― ¿Y desde cuando le atrae el peligro a la reina del glamour?
Ino sonrió a la vez que levantaba uno de sus dedos, demostrando así que le gustaba desde hace tan solo una semana.
Tiempo record para ella.
―Sai es un buen chico― opinó Sakura. ―Misterioso… Pero encantador, de cierta forma. O al menos lo es cuando no es tan sincero. ―añadió al recordar los "sutiles" cumplidos por parte del azabache.
―Es un chico sin filtros― le defendió Ino en cuanto la mesera les dejó sus cafés. ―Y sabes que es muy difícil encontrar a alguien así hoy en día…
Por alguna razón, esa definición le recordó a Sakura cierto joven de cabellos rojizos. Durante un par de segundos estuvo tentada en compartir con Ino la información que Sai le había confiado sobre el sensei de Artes, pero mantener aquel secreto era una forma de estar conectada con él.
No quería admitirlo, y no iba a admitirlo tampoco, pero la media sonrisa de Sasori aún permanecía fresca en sus recuerdos, permitiéndole olvidar de forma momentánea que él era su sensei, y ella una simple alumna.
Además, no era nada extraordinaria. No era tan escandalosa como Ino, o voluptuosa como Hinata… ¡Ni siquiera era tan aplicada como Tenten! Solo tenía ese llamativo color rosa que, para su desgracia, era motivo de bromas por parte de Deidara, alias Rubito.
Pero ni siquiera las atenciones por parte de Rubito bastaban para acaparar la atención de Sasori, quien la miraba como miraría a una bolsa desplazarse por la calle.
Entre él y Sasuke, su auto-estima terminaría por los suelos.
― ¿Ese no es Deidara-kun? ―la pregunta de Ino la obligó a levantar la mirada. En efecto, Rubito estaba saliendo de una tienda.
El joven amigo de Sasori no las habría visto de no ser porque Ino casi voltea su café al incorporarse y comenzar a hacer señas a Deidara para que se acercara.
―Oi, Rosadita― la saludó mientras se sentaba frente a las amigas― Ha pasado tiempo…
―Te vi ayer― gruñó Sakura mientras se cruzaba de brazos. Le caía bien Deidara, pero no estaba de humor para aguantar apodos.
― ¿En dónde está Sasori-sensei? ―preguntó Ino― Es raro verlos separados…
Deidara levantó una de las bolsas que tenía en mano; en ella se leía la marca de "Trans", una tienda de ropa de la zona.
― ¿Trans? ―preguntó Sakura con curiosidad. ― ¿Eso es una tienda de ropa para transexuales?
Ino estalló en carcajadas mientras Deidara se ruborizaba.
―Eres diabólica, niña fresa― gruñó mientras se cruzaba de brazos. ― "Trans" es de "Transitorio" ― aclaró.
Sakura intentó contener la risa que amenazaba con salir, pero las risas de Ino solo dificultaban la situación. Por suerte para ella, Deidara terminó uniéndose.
―Tienen suerte de que tenga sentido del humor hm― dijo mientras se secaba una traviesa lágrima. ―Si se lo hubiesen dicho al Danna, probablemente no estarían vivas.
― ¿Y dónde está tu Danna? ―volvió a preguntar Ino después de tomar un sorbo de café.
―Se rehúsa a ser mi mula de carga cuando compro ropa― dijo en un intento de parecer ofendido.
―Cualquiera se rehusaría― opinó Sakura al notar las siete bolsas que cargaba el rubio.
Deidara negó suavemente con la cabeza, haciendo que su flequillo se moviese ligeramente de su lugar. Sakura no lo había notado antes, pero su ojo derecho estaba tapado por algo parecido a un parche.
De inmediato, las palabras de Sai hicieron eco en su cabeza.
―Yo nunca me quejo cuando debo ser la mula de carga con sus montones de madera― se defendió Deidara. ―Pero ya saben como es. Gruñón hm.
Ino rió suavemente antes de volver a atacarlo con preguntas.
Sakura se sorprendió al descubrir que Deidara, en realidad, era una persona sumamente encantadora. Era alborotado, si, pero su buen humor lo hacía una persona increíblemente divertida y fácil de tratar.
Muy diferente a Sasori-sensei, había dicho Ino. Tanto ella como Deidara aseguraron que Sasori era un tipo muy gruñón y serio, pero Rubito aseveró que era un hombre muy inteligente y centrado. De hecho, era tan inteligente y centrado que daba miedo.
― ¿Hace mucho que vives con Sasori-sensei? ―preguntó Sakura con la curiosidad plasmada en sus orbes verdes.
Deidara quedó en silencio durante varios segundos; su mirada celeste se perdió entre los restos de café.
―Creo que… Cinco años hm― respondió después de dudar un poco. Su voz había perdido todo rastro de júbilo. ― Lo mejor será que me vaya― añadió al ver que Ino abría la boca― Danna se molestará si llego tarde. Nos vemos Ino, Rosadita.
Ambas amigas observaron en silencio como Deidara salía de la cafetería tan rápido como se lo permitían sus piernas.
― ¿Qué le picó? ―preguntó Ino después de que el rubio desapareciera de sus vistas. ―Parecía muy nervioso cuando le preguntaste.
Sakura no dijo nada; se limitó a dejar el dinero en la mesa y hacerle señas a su amiga para que salieran de ese lugar.
―Debe de ser un tema complicado para él― susurró para sí.
En el aula 16, justo la última del segundo piso, solo se escuchaba el ruido del papel siendo rasgado por las filosas puntas del lápiz.
Nadie decía nada; el aire era tan tenso que hasta se podía cortar con un cuchillo para manteca.
Sakura levantó la vista de su hoja, inspeccionando su entorno. No le sorprendió ver a Naruto al borde de un colapso nervioso, o ver que Sasuke ya había entregado su hoja. Lo que sí le sorprendió fue notar que Ino parecía levemente distraída con el azabache que estaba a su lado.
―Quince minutos― anunció la fría voz de Konan.
Repasó nuevamente su tan temido examen. Era su primer semana en esa secundaria, y ya le habían mandado a estudiar dos cuadernillos sobre los tipos de tierra en todo el mundo. Suerte para ella que ya había dado ese tema en su secundaria de Ame.
Cuando estuvo satisfecha con sus respuestas, se incorporó y le entregó su hoja a Konan-sensei, quien le sonrió y le informó que ya podía marcharse.
Pero, en realidad, no podía. Era viernes en la tarde, lo que significaba que hoy era su primer día en el taller de marionetas. Eso estaba bien, si, pero Sasori-sensei era el encargado.
―Buena suerte― le susurró Ino en cuanto pasó a su lado. Sakura le sonrió antes de abandonar el aula.
A esas horas la secundaria estaba casi desierta; solo el Aula 16 y el Aula 22, esta última a cargo de Kisame-sensei, tenían clases hasta entrada casi en la noche.
―Haruno-san― la saludó Nagato-sama en cuanto ella dobló en la esquina. ―Qué bueno que la encuentro. Vaya a las oficinas de Bienestar Estudiantil para terminar tu inscripción.
Sakura frunció ligeramente el ceño, confusa.
―Hay algunos datos que están incompletos― añadió Nagato al ver su mirada.
―Pero, Nagato-sama…
¿Cómo explicarle que tenía que llegar pronto a taller o Sasori-sensei la degollaría viva?
―Es una orden, Haruno-san― dijo antes de darse media vuelta y desaparecer por donde había venido.
Sakura suspiró, tragándose la sarta de malas palabras, y dio rumbo a toda velocidad hacia las oficinas del Bienestar Estudiantil, la cual quedaba en el primer piso.
No quería tener problemas con Sasori-sensei, pero tenerlos con Nagato-sama era mucho peor. Sasori-sensei podía desaprobarla, si, pero el director con complejo de Dios podía directamente echarla a patadas de la institución.
Viró hacia la izquierda a gran velocidad, pero al llegar a las escaleras tropezó con uno de los escalones. Cerró los ojos, pensando así que reduciría la dureza de la caída, pero esta nunca llegó.
― ¿Qué…?― unas pálidas manos la sujetaban por la cintura, evitando así el golpe que pensó tener asegurado.
Miró de re-ojo a su "salvador" y pudo distinguir una cabellera rubia, acompañada por un ojo celeste que la miraba con cierta diversión.
―Rosadita― Deidara le sonreía burlón.
Sakura se alejó unos pasos de él, maldiciendo su suerte… ¡¿De todos tenía que ser Deidara?!
―Gracias, Rubito― le picó pero le dedicó su sonrisa más sincera al darse cuenta de que de no haber sido por él, tendría un hermoso chichón adornando su cabeza.
Deidara la inspeccionó con su gran ojo celeste, debido a que el otro estaba siendo tapado por su rubio flequillo. Sakura no pudo evitar recordar el parche que el joven escondía con tanto recelo.
Quería preguntarle sobre ese parche, sobre su pasado, todo. Pero, por alguna razón, sabía que indagar en esas zonas oscuras solo traería tristeza al joven rubio que le sonreía con toda la alegría de la vida.
Parecía la sonrisa de alguien que tuvo todo en la vida, y no de alguien que tuvo que batallar para vivir.
― ¿Por qué la prisa? ¿Tobi se volvió a atorar en la ventana? ―preguntó con cierta burla, aunque ella pudo notar también cierta esperanza.
―Nagato-sama me mandó a completar mi formulario en Bienestar Estudiantil― respondió.― Por cierto… ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en tu casa?
―No aún; Debo dejarle estas cosas a Sasori― dijo mientras levantaba un portafolio marrón oscuro.
― ¿No impartirás el club de las marionetas? ―preguntó con perplejidad. Imaginar a Sasori dando una clase sin Deidara era como imaginar a Nagato sin Konan.
Deidara ladeó la cabeza antes de chasquear la lengua, como recordando algo de pronto.
―Ni en sueños. Ese es el momento de Sasori No Danna y sus payasitos de madera hm― dijo con aires de superioridad. Sakura rió suavemente ante eso― Hoy solo le ayudaré con un par de cosas y me quedaré a escuchar. Por cierto… ¿Tú estás en ese club?
Sakura asintió con firmeza, desafiando a Deidara y a su estupefacción.
―Cada vez me caes mejor, Rosadita― le pasó un brazo por los hombros, apretándola con cariño. ―Seamos amigos.
Sakura enarcó una ceja, sorprendida. Uno no puede venir por la vida, molestarte y terminar abrazándote para después decirte que sean amigos. No tenía ningún sentido.
―Gracias pero rechazo la oferta, Rubito― dijo mientras escapaba de su brazo. ―No me malentiendas pero… Eres raro.
Eso solo logró que Deidara soltara una gran carcajada; ese chico era una caja de sorpresas.
―Ya necesitarás de mí, Rosadita― dijo mientras subía los escalones. Súbitamente se frenó en el más alto y la miró con cierta paz en su único ojo visible. ―Recuerda bien, Sakura: Me ganaré tu amistad.
Y la dejó allí, plantada, pero con una sonrisa satisfactoria en su rostro.
Bienestar Estudiantil era, en realidad, algo muy parecido a una oficina pero sin llegar a ser demasiado formal. Cuando Sakura entró, lo primero que notó fue el estilo del lugar, el cual era muy diferente al de Nagato-sama.
Las paredes estaban pintadas de un vivo color amarillo, y en ellas se podían divisar distintos cuadros de paisajes en sus diferentes estaciones. Sobre los hermosos y pulidos estantes de madera descansaban vivas y coloridas plantas, las cuales ella nunca había visto en su joven vida.
En ese lugar había luz, y un aura de alegría que fácilmente se podía contagiar. Era muy distinto al ambiente frío y deprimente que se respiraba en la oficina del director.
― ¡Oi! ―saludó Tobi-sensei, quien estaba detrás del escritorio con unos papeles en mano― Sakura-chan. Bienvenida.
La joven peli-rosa encontró extraña esa familiaridad, pero sabía que Tobi-sensei era así con todo el mundo.
―Buenas tardes, Tobi-sensei― dijo mientras tomaba asiento frente a él― Nagato-sama me ha pedido que venga a completar un formulario.
Tobi ladeó la cabeza, confuso, pero terminó por incorporarse y comenzó a buscar en una de las coloridas gavetas. Sakura notó que ese día llevaba unos pantalones ajustados negros, y una remera del mismo color con la leyenda de "Akatsuki Love" en rojo.
En toda la semana, ese atuendo era el más normal que le había visto.
― ¡Aquí está! ―sacó una hoja de entre un fichero y comenzó a leerlo. Se ¿rascó? la máscara y volvió a tomar asiento. ―Necesito unos datos personales… ¿Nombre completo?
―Haruno Sakura― Tobi anotó la respuesta con una elegante letra.
― ¿Estado Civil?
¿Estado Civil?
―Soltera…― respondió un tanto extrañada.
Tobi-sensei rió suavemente y comenzó a picarle con la birome.
― ¿Segura?
Una venita iba creciendo en la sien de Sakura. No solo debía aguantar la reprimenda de Sasori más tarde, sino también al metiche de Tobi-sensei.
La siguiente media hora se la pasó entre preguntas y comentarios absurdos. Finalmente, Tobi-sensei la dejó ir.
―Por cierto― Sakura frenó en seco ante las palabras de Tobi-sensei― ¿Te gusta mi remera?
Sakura miró nuevamente la común remera de su sensei de música.
―He… Si, es muy linda.
Tobi-sensei sacudió su remera una sola vez, sorprendiendo a Sakura cuando las letras comenzaron a prender luces en distintas tonalidades de rojo.
― ¡Es una súper remera! ― celebró Tobi mientras veía fijamente las letras luminosas y tarareaba una tonada pegajosa.
Sakura sonrió, nerviosa, antes de salir corriendo del Bienestar Estudiantil.
¡¿A caso era mucho pedir que contrataran gente normal?!
― ¡Vamos, Teme! Solo esta vez― suplicaba cierto rubio hiperactivo.
Sasuke Uchiha bufó por lo bajo, regodeándose de la humillación que estaba soportando su "amigo".
―Ni lo piensas, Dobe. Es tu culpa por no estudiar.
Naruto infló los cachetes en muestra de berrinche. Era increíble que su amigo se negara a prestarle los apuntes para rendir el recuperatorio de Geografía.
―Aún no nos han dado la nota, Naruto― le recordó Shikamaru cuando ya iban por el parque. ― ¿Ya has perdido toda esperanza?
El joven Uzumaki quedó unos segundos en silencio, con su vista perdida en el atardecer que les regalaba ese día.
― ¡Tienes razón, Shikamaru! ― dijo después de meditarlo un poco― A lo mejor Konan-sensei encuentra acertada alguna de mis respuestas…
― ¿Y qué respondiste exactamente? ― le preguntó Sasuke con cierta desconfianza. Naruto respondiendo bien en un examen era como Tobi tomándose un asunto con seriedad.
Naruto sonrió de forma zorruna, una característica propia de él.
―Respondí mi nombre, apellido y fecha ¡Dattebayo!
Los dos amigos frenaron en seco, perplejos. Naruto, sin embargo, se veía como si hubiese respondido todo y con lujos de detalles.
Finalmente, Sasuke sonrió con cierta arrogancia.
―No está tan mal― Shikamaru lo miró aún más perplejo― ¿Qué? El Dobe siempre responde su nombre y apellido. Al menos esta vez puso también la fecha.
―Viéndolo de esa manera…― suspiró Shikamaru.
En esos precisos instantes, y justo en el momento en que terminaban de cruzar el parque, dos personas le hacían señas para que frenaran.
― ¡Hinata-chan, Ino-chan! ―saludó Naruto a las recién llegadas. ― ¿Dónde está Sakura-chan? ―preguntó al no notar a la peli-rosa.
―Tenía taller― respondió Ino mientras se desperezaba― Con Sasori-sensei.
Sasuke frenó en seco, observando fijamente a la joven rubia.
― ¿Se ha anotado con Sasori?
El grupo entero frenó, extrañado ante la actitud que adoptaba el más impasible del grupo.
―Sí, ¿Por qué? ―preguntó la rubia, desafiante.
Sasuke quedó en silencio durante algunos segundos, al parecer recordando algo sumamente importante; sin embargo, solo se limitó a bufar y a seguir su camino como si nada.
― ¿Qué le sucede? ―preguntó Naruto con extrañeza.
El grupo entero se encogió de hombros, igual de confusos.
―Mhp. Que fastidio― fue lo único que se limitó a decir Shikamaru.
Ino, en cambio, lo encontraba muy curioso. No podía esperar para contárselo a su amiga.
―… Y los hilos deben de ir en los dedos pulgares e índice para mayor facilidad de movimiento― escuchó la voz de Sasori por detrás de la puerta.
Sakura se armó de valor. No era su culpa el haber llegado tan tarde, pero lo más probable era que Sasori-sensei no aceptara excusas por el retraso.
―No importa― se dijo a sí misma. ―Es solo un sensei. No me va a convertir en marioneta solo por llegar tarde.
Lentamente abrió la puerta de madera. Dentro del aula pudo divisar perfectamente a Sasori en medio de la clase, sujetando con sus dedos una marioneta muy exacta de una persona cualquiera. Notó que sus orbes miel la miraban fijamente, pero no se mostró furioso.
―Ah, Haruno― saludó mientras volvía la vista a la clase. ―Deidara me avisó que llegarías tarde. Toma asiento.
Con la sorpresa marcando sus rasgos, Sakura avanzó hacia uno de los pupitres desocupados. Notó a cuatro jóvenes desconocidos para ella, y a un no tan desconocido que le sonreía desde la ventana del salón.
―Gracias― dijo sin emitir sonido.
Pero Deidara pareció comprenderle, porque sonrió y le guiñó un ojo.
―Bien, creo que es hora de que lo hagan ustedes mismos― anunció Sasori, sorprendiendo a la clase― Aquí tengo cinco marionetas. Tomen las que gusten y apliquen lo ya aprendido.
Sakura sintió la sangre hervir al ver la sonrisa arrogante en Sasori cuando ella pasó a buscar su marioneta. ¡Claro! El muy maldito se estaba vengando de ella por haber llegado tarde.
―Ya sabía que era muy sospechoso― gruñó cuando intentó colocarse los hilos.
La siguiente hora se pasó muy lentamente; por alguna razón, Sasori le tenía demasiada manía. El marionetista la tomaba como ejemplo de lo que no había qué hacer y qué pasaba cuando no se prestaba la suficiente atención en clases.
Sakura intentaba serenarse, porque no quería terminar llevándose materias. Notó que sus compañeros eran exactamente como ella, con la diferencia de que ellos sí habían recibido instrucciones.
A decir verdad, tampoco era tan mala. Pero Sasori debía de verla bajo otra lupa, una lupa en la que ella era un mediocre insecto.
―Y pensar que me parecía apuesto…― murmuró por lo bajo cuando uno de los hilos le cortó el dedo.
La noche ya casi se había hecho presente cuando Sasori dio por finalizada la clase. Sakura se tardó unos minutos más que sus compañeros debido a que los hilos se le habían enredado en los demás dedos.
―Haruno― la llamó Sasori-sensei cuando solo quedaban ellos dos y Deidara en el aula. ― ¿Qué sucede? No tengo todo el día…
―Son estos estúpidos hilos― gruñó. Su paciencia ya había tocado fondo.
Sasori suspiró antes de caminar hacia ella y tomarla de las manos. Sakura notó que sus manos eran un poco ásperas, pero muy cálidas.
―Es la primera vez que veo tal destreza para echar a perder las cosas― murmuró Sasori mientras intentaba desenredarle los hilos.
Sakura se sonrojó visiblemente pero no por el comentario de su sensei, sino por la calidez de sus manos, las cuales sujetaban gentilmente las de ellas. Nunca había sentido un tacto tan embriagador.
―C-Creo que puedo hacerlo yo― dijo Sakura mientras alejaba sus manos. Sasori se sorprendió por ello.
―Ya has demostrado suficiente, Haruno― gruñó el pelirrojo mientras volvía a tomar sus manos. Enarcó una ceja en cuanto vio el rostro de su alumna― ¿Tienes fiebre?
La joven alumna negó frenéticamente, muy a pesar de que sus mejillas estaban ardiendo. No podía confesarle a su sensei que le hacía sentir como una chiquilla inexperta en el amor cuando la miraba con esos profundos ojos miel.
―Serénate, Sakura, serénate― se repetía mentalmente.
Siguió los próximos minutos observando con cierto descaro como Sasori intentaba desenredar los hilos de sus dedos, pero cada vez parecía más frustrado.
―No importa. No quiero alejarme de sus manos…― pensó ella― ¡Cha! ¡¿Qué estás diciendo?! Es tu gruñón sensei, Sakura, no Sasuke-kun.
Pero, mirase por donde mirase, no podía dejar de encontrar ciertas curiosidades que solo conseguían incrementar la perfección en él. Como, por ejemplo, que reducía un poco los ojos cuando estaba sumamente concentrado.
―Esto no se desenredará― aceptó después de varios minutos. El atardecer se filtraba por las ventanas. ―Tendremos que cortar los hilos.
Sasori soltó las manos de Sakura, dejando una sensación de frío en ella, y se dispuso a buscar una tijera. Sin embargo…
―No se moleste― pidió Sakura. Acto seguido rompió los hilos con sus propias manos, dejando a Sasori estupefacto.
―Tienes fuerza― dijo con admiración. ―Deidara tenía razón al decir que no eras una niña fresa.
Sakura enarcó una ceja en dirección al rubio, quien estuvo todo el rato mirando hacia ellos dos con cierta sonrisa que no prometía nada bueno.
La joven Haruno tragó en seco.
―Nos veremos el lunes, Haruno― saludó Sasori con voz impasible mientras se dirigía a su auto.
Sakura susurró un suave "adiós" antes de disponerse a ir hacia su casa, pero una varonil mano se posó sobre su hombro.
―Ya sé cómo ganarme tu amistad, Rosadita― le susurró Deidara en el oído. ―Te ayudaré a conquistar a Sasori No Danna hm.
Oh no… Lo que sea menos eso…
.
.
.
¡Buenas, buenas!
Actualizando en este hermoso día (?)
Les agradezco por su paciencia, y espero que estén disfrutando la historia. Ahora sí hay un poco más de SasoSaku, y espero poder darles más en el próximo capítulo.
Muchas gracias a kuguri, Karla Mizuki, Kami-sama, prics17, Dixie. beat (A quien le debo una disculpa porque en el chapter anterior no se publicó su nombre, solo las ", ,". No sé a qué se debió pero bueno, mis disculpas. De todas formas tienes una beca asegurada para Akatsuki-School (?)), Hunab Ku, HeyOli y AngelCaido13. Gracias a ustedes, Tobi-sensei seguirá en esta institución por los siglos de los siglos. Amén.
También quiero agradecerles a aquellos que siguen la historia, le dan en Favoritos. ¡Mil gracias!
¿La próxima actualización? 16/06/16 (Uy, voy a jugar al 6 en la lotería ^^)
Que tengan una hermosa semana.
―Liriciel―
Pd: Por cada review, se hará entrega de una remera luminosa de Akatsuki Love… ¡Oferta única y limitada! (?)
