¡Hola! Soy LilEvans, actualizando de nuevo. Primero, quiero pedir disculpas por el pequeño lapsus de la edad. En mi historia, tanto Draco como el trío de oro tienen 20 años. En el prólogo puse 18 por error, supongo que porque era el cumpleaños de mi hermano y cumplía precisamente esa edad. ¡Lo siento!

Y aquí teneis un nuevo mini-capítulo. Espero que os guste. ¡Besos!


PUESTA EN MARCHA:

Harry caminaba por un callejón del Londres muggle, escondido tras su capa invisible, y mirando de vez en cuando hacia su espalda. Como todos los días, volvía de hacer una ronda por el Ministerio de Magia para intentar descubrir y deshacerse de los espías, o de las personas que se encontraban bajo la maldición Imperius. Ron y Hermione se estaban encargando de cambiar dinero mágico por dinero muggle, ayudados por una buena dosis de poción multijugos, por lo que no iban con él.

Harry había descubierto hoy que Eloise River estaba siendo controlada por la Imperius. Rápidamente, un potente Finite Incantatem con algunos arreglos inventados por Hermione habían roto la maldición, y Harry había añadido un hechizo de modificación de memoria para que la muchacha (secretaria adjunta del Ministro de Magia) no volviera en sí desorientada. Ya había muchos rumores sobre lo que estaba haciendo Harry, y el muchacho no necesitaba más publicidad, ni más especulaciones. Nadie debía saber que estaba interfiriendo de esa forma en el Ministerio.

Harry miró nervioso hacia atrás. Hacía rato que sentía la inquietante sensación de estar siendo seguido por alguien. Obviamente, eso era imposible… la capa invisible lo protegía de la vista de todo el mundo. No obstante, esa sensación…

- ¡Desmaius! – gritó una voz. Una voz que Harry conocía muy bien.

- ¡Protego! – gritó a su vez, al ver que el hechizo iba directamente dirigido hacia él.

¿Cómo diablos había Snape sido capaz de encontrarlo, llevando él la capa invisible¿Y dónde diablos estaba?

Otra voz conocida murmuró un hechizo a sus espaldas.

- ¡Expelliarmus!

- ¡Protego!

Lucius Malfoy y Severus Snape.

- Dad la cara, cobardes. – dijo Harry, quitándose la capa. - ¿Dónde estáis?

De pronto, dos hechizos vinieron hacia él, desde direcciones contrarias. Un potente Protego de Harry los evadió, pero el muchacho no fue lo bastante rápido como para desviar un tercer hechizo proveniente del lado de Snape. El hechizo impactó directamente en su pecho, y Harry cayó al suelo, desmayado.

Dos sombras se acercaron lentamente a él. Una de ellas se inclinó sobre el muchacho, mientras que la otra, que llevaba un gran bulto al hombro, esperaba un poco más lejos.

- Bien hecho, Sev. – murmuró Lucius, levantándose y volviéndose hacia su compañero. – Ahora debemos darnos prisa.

Snape dejó caer el bulto que llevaba a hombros, que resultó ser el cadáver de uno de los Mortífagos de menor rango del cuartel general. Un bien preparado cambio de apariencia permanente convirtió el cadáver en el cuerpo sin vida de Harry Potter, mientras que Lucius cogió al verdadero Harry y se desapareció con él. Snape recogió la capa invisible, y sacó un pergamino de su bolsillo, el cual, tras murmurar la contraseña, se convirtió en un mapa de Londres similar al Mapa del Merodeador, en el que aparecían todos los magos y brujas que ponían el pie en la ciudad. Les había costado muchísimo desarrollarlo, y menos mal que Snape sabía de la existencia del Mapa del Merodeador y sabía que podía hacerse, porque si no, no hubieran podido pillar a Potter de ninguna forma mientras llevara su capa invisible.

Solo quedaba una cosa por hacer.

- ¡Mosmordre! – exclamó, y la Marca Tenebrosa surcó el cielo justo encima del falso cadáver de Harry Potter. Acto seguido, se desapareció hacia el cuartel general de los Mortífagos. Debía dar la gran noticia al Lord Oscuro de que su némesis, Harry Potter, estaba muerto.


Mientras tanto, en la Mansión Malfoy, Lucius y Narcisa Malfoy se encontraban en una de las salas de estar de la Mansión, la más pequeña, que se había convertido en algo así como un pequeño cuartel general. Incluso los elfos domésticos tenían prohibida la entrada allí, por miedo a que captaran información peligrosa.

Los dos Malfoy estaban ultimando los preparativos para mandar a Potter con Draco. Primero, un hechizo de contención de magia convenientemente modificado de forma que Harry solo pudiera usar magia en el momento en el que verdaderamente estuviera en peligro. Segundo, un traslador ilegal, ilocalizable, y con un hechizo que impedía que dejara rastro alguno. Tercero, el cadáver de un muggle convertido en el Mortífago al que habían convertido en el cadáver de Potter.

- Ya está todo… - murmuró Narcisa.

- Métele el traslador en el bolsillo. – ordenó Lucius.

Narcisa metió un bolígrafo plateado en el bolsillo del pantalón de Potter, y se separó de él rápidamente para acercarse a una pequeña mesa de salón en la que había un ordenador portátil. La mujer sacudió su largo pelo rubio mientras abría su correo electrónico para enviar a Draco el aviso de que Potter iba de camino. El convenio era llamar a Potter "paquete" por si de alguna manera los mails o las llamadas de teléfono eran interceptadas.

D:

El paquete va hacia ti.

Ten cuidado, no te vaya a dañar.

Un beso: Mamá.

- Todo listo, Lucius. – dijo, volviéndose hacia él.

Lucius asintió, se volvió hacia el sofá donde habían tumbado al muchacho y lo apuntó con la varita.

- Un, dos, tres… - murmuró, y el muchacho desapareció.

Narcisa se acercó a su marido, y lo abrazó.

La suerte estaba echada.


LilEvans¡Hola! Siento que este capítulo sea tan corto, prometo que el próximo será más largo, de verdad. Espero que os esté gustando. ¡Un besazo, y dejad reviews!

PD: Aquí voy a contestar los reviews anónimos, los otros los contesto por medio de la web.

Ale-> ¡Muchas gracias! Espero que te siga gustando. ;-) ¡Un beso!

Kikimaru-> Gracias por avisarme de lo de la edad, no me había dado cuenta. Arriba he explicado lo que ocurrió, jeje. En el próximo capítulo veremos más de Draco en el mundo muggle. ¡Gracias por leer! Besos.

Me encanta!-> Muchas gracias, de verdad. Espero no defraudar, y que te siga gustando. ¡Besos!